Archive for March, 2008

Trótula de Salerno

trotula.jpg

Al comenzar la Alta Edad Media, el ejercicio de la profesión médica, permanece prohibido para la mujer -y así seguirá, salvo aisladas ocasiones, hasta el siglo XIV-, pero por el contrario, la práctica de la obstetricia y los cuidados al niño en sus primeros meses, los encontramos ya, casi exclusivamente, en manos femeninas.
En aquellos contados casos en los que la mujer ejerce la medicina, lo realiza ya por su condición de miembro de una orden monástica, o por la circunstancia de ser esposa o hija de un famoso médico.
Una de las más importantes excepciones, que permitirá a la mujer acceder a la titularidad médica sin limitaciones, la va a propiciar una célebre escuela de medicina: La Escuela Médica de Salerno.

Se construye ésta en las proximidades del más famoso monasterio de la Edad Media: el monasterio benedictino de Monte Casino. Pero afortunadamente, la cercanía del monasterio -la gran fundación de San Benito, germen de la cultura europea- va a influir, muy positivamente, en el enfoque científico de la Escuela de Medicina, sin condicionarlo por aspectos religiosos.

Salerno será pues la primera escuela médica no regida por religiosos que "desempeñó un papel crucial en la transición de la medicina monástica a la laica"(P.Donahue, 1985).

Salerno, situado en las proximidades de Nápoles, cerca del golfo de Paestrum, era ya en el siglo II, uno de los más famosos balnearios del Imperio Romano. Después de la caída de éste, hacia el siglo VIII, los intelectuales del mundo grecolatino emigran al sur de Italia y más concretamente a Salerno, aportando los saberes del mundo culto conocido.

La fundación de la Escuela permanece, como muchas de las cosas que suceden en la Edad Media, a caballo entre la historia y la leyenda, pero el hecho es que ello es posible, así se cuenta, gracias a la colaboración de cuatro médicos: un griego, un latino, un hebreo y un árabe. Con la figura de estos cuatro médicos se quiere, sin duda alguna, simbolizar la unión en la Escuela de Salerno de las culturas griega, romana, judía y árabe.

Salerno se convierte rápidamente, en el gran centro de conocimientos medicos de la Edad Media, y aunque después de sufrir el saqueo, en 1194, por Enrique IV, comienza a declinar, seguirá, no obstante, brindando enseñanza médica, hasta que en 1811, sea definitivamente abolida por el general Murat.

La Escuela de Salerno va a brindar a la mujer con vocación médica dos importantes oportunidades.:

  • Ser el primer centro que permite el libre acceso de la mujer a la formación médica y a su titulación.
  • No limitar su campo de acción a las enfermedades de la mujer y el cuidado de los lactantes, sino ampliarla al ejercicio de la medicina general.

En un Salerno abierto a la vocación médica femenina, pronto surgirán los nombres de cinco mujeres expertas en el arte de curar: Trótula, Salernitana, Constanza y Calenda, alemanas, Rebeca Guarna, judía y Abella, musulmana, que simbolizan así, cómo en la fundación de Salerno se conjugaron los saberes de judíos, árabes y cristianos.

Salvo en el caso de Trótula, pocas noticias nos han llegado del resto de estas mujeres pioneras de la Medicina. De Rebeca Guarda sabemos que escribió un tratado sobre la orina y la fiebres, y de Abella, la musulmana, únicamente el título de su libro De artrabile et de natura seminis humani.

De todas ellas destacará Trótula, que ocupa un lugar destacado en la historia de la Escuela de Salerno y muy concretamente en el campo de la Ginecología y Obstericia. Trotula de Ruggiero (1110-1160) era esposa, según algunos historiadores, de uno de los fundadores de la Escuela de Salerno, llamado Johannes Platearius, y autora del más célebre tratado de Obstetricia y Ginecología de la Edad Media: De Pasionibus mulierum curandorum ante, in, post partum.

La obra se imprime, por vez primera, en Estrasburgo el año 1554 y en esta edición el texto aparece dividido en sesenta capítulos en los que Trotula diserta sobre las diversas técnicas quirúrgicas, preconiza realizar una eficaz protección perineal, aconsejando practicar las oportunas suturas en el caso de producirse desgarros del perineo en el transcurso del parto. No olvida tampoco a los lactantes dando normas respecto al cuidado del niño en sus primeros meses de vida
Otras de las obras que se atributen a Trótula lleven por títulos: De Aegritudium curatione o de Ornatu mulierum. En este último título Trótula recomienda a las mujeres de su época cuidar de la higiene diaria, ejercicio físico regular, masajes con aceites y una dieta equilibrada y saludable. Y completa estas recomendaciones con unas simples y curiosas recetas de cosmética femenina:

  • Una crema para eliminar las arrugas, la fórmula de un lápiz de labios en la que utiliza la miel, el jugo de remolachas, la calabaza y agua de rosas.
  • Para conservar sana y blanca la dentadura recomienda limpiarlos con una infusión caliente de corteza de nogal.
  • Y como iba a olvidarse de los cuidados del cabello. Trótula dará opción a las damas salernitanas a lucir una deslumbrante cabellera rubio platino o un discreto color castaño.

La fórmula para abrillantar ambas, la tomamos de Schipperges (1975):

“Calentar abejas en un recipiente de metal y triturarlas con un aceite hasta convertirlas en una pomada brillante muy apreciada”

Las enseñanzas ginecológicas de Trótula de Salerno serán seguidas durante muchos años por la medicina de toda Europa, convirtiéndola en la mujer de mayor prestigio de la Obstetricia y Ginecología de la Edad Media.

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I jornada de Mujeres en Informática

La I Jornada de Mujeres en Informática se celebrará el 18 de abril del 2008 en Boadilla del Monte (Madrid), en la Facultad de Informática de la Universidad Politécnica de Madrid. La fecha límite para la inscripción es el 10 de abril de 2008.

Estas jornadas surgen tras la celebración de la mesa redonda "Carrera Profesional en Informática ¿Influye ser Mujer?" en el II Congreso Español de Informática (CEDI 2007) en que quedó de manifiesto que son pocas las mujeres que trabajan en investigación en informática y que es necesaria la presencia de mujeres si se quiere la excelencia científica.

El objetivo de estas jornadas es establecer las bases para una red de mujeres en informática que explícitamente contrarreste nuestras dificultades para incluirnos en redes profesionales informales y que por otro lado planifique y desenvuelva acciones que incentiven a las nuevas alumnas universitarias a elegir informática. Más información en la Web de la I jornada de Mujeres en Informática

Programa

 

0:30
a
11:00
Café y Recepción asistentes
11:00
a
11:30
Acto inagural
Conferenciantes: Vicedecanas de la Facultad de Informática (Universidad Politécnica de Madrid)
María Villarroya Gaudó (Universidad de Zaragoza)
11:30
a
12:00
Situación de las Mujeres en Informática y la contribución de estás a los logros informáticos
Conferenciante: Cecilia Castaño (Universidad Complutense de Madrid)
Presentadora: María Villarroya Gaudó (Universidad de Zaragoza)
12:00
a
13:30
Mesa Redonda I: Retos y Logros para potenciar la presencia de mujeres en Informática

Moderadora: Marisa Gil (Universidad Politécnica de Cataluña)

Participantes:
Representante de la Unidad de Mujer y Ciencia.
Araceli Sanchís, asesora de la Dirección General de Universidades.
María José Fernández Mostaza, Unitat per a la Millora dels Centres Educatius.

13:30
a
15:00
Comida y Sesión de pósters
Resultados Científicos Relevantes de Investigadoras en Informática
15:00
a
16:00
Presentaciones cortas: Acciones específicas para promocionar la presencia de mujeres en empresas Informáticas

Presentadora: Sandra Baldassarri (Universidad de Zaragoza)

Participantes:
Presentación de IBM: Ángela Ger Martos
Presentación de Microsoft: Esther Pérez Bravo
Presentación de HP: Inés Bermejo

16:00
a
17:45
Mesa redonda II: Fijando las bases de la Red de Mujeres en Informática, ¿Por qué y para qué?

Moderadora: Natalia Juristo (Universidad Politécnica de Madrid)

Participantes:
María Ribera Sancho Sansó, Decama de la Facultad de Informática de la Universidad Politécnica de Cataluña y Presidenta de la CODDI.
María del Carmen Fernández Chamizo, Vicerrectora de Tecnologías de la Información y Comunicación de la Universidad Complutense de Madrid.
Nieves Brisaboa, Promotora de la Red y Catedrática de Lenguajes y Sistemas Informáticos de la Universidad de A Coruña.

17:45
a
18:00
Sesión de clausura
Conferenciante: Nieves Brisaboa (Universidad da Coruña)

 

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Cuatro nobles y caritativas matronas

matronas.jpg

Desde los años que siguen a la muerte de Cristo, la Iglesia primitiva se fijará, como prioridad, remediar la pobreza y enfermedad que entonces, como durante muchos siglos después, irán permanentemente unidas.
Cuidar a los enfermos se convertirá en la misión más trascendente de todo cristiano, mejor dicho, de toda cristiana. Diaconisas, viudas, vírgenes, etc., componen parte del grupo de caritativas mujeres que dedicarán su tiempo a mitigar sufrimiento y hambre.
A esta relación muy pronto se unirá un nuevo grupo, tan escaso -apenas se conocen quince- como poderoso: las matronas romanas.
Una auténtica elite de la sociedad cristiana que resultará trascendental para la consolidación de una institución -el hospital de pobres- que ha comenzado tímidamente a surgir, gracias al esfuerzo de otra notable mujer, Elena, madre del emperador Constantino.
Gracias a los escritos de San Jerónimo, conocemos los nombres de las cuatro más importantes matronas que vivieron en la Roma de los siglos IV y V: Marcela, Fabiola, Paula y su hija Eustaquia.
Marcela va a ser, sin duda alguna, la maestra de este grupo de notables matronas. Junto a ella, Paula, Eustaquia y Fabiola aprenderán los secretos de la enfermería, las habilidades en los vendajes, la elaboración y el buen uso de hierbas y ungüentos.
Paula va a alternar la caritativa enfermería con el cultivo del griego y el hebreo. Considerada una de las mujeres más culta de su siglo, ayudará a San Jerónimo a realizar la versión latina de las Sagradas Escrituras, conocida como Vulgata.
Años más tarde, Paula junto a su hija Eustaquia, se traslada a Palestina fundando en Belén un hospital en el que se presta asistencia a los enfermos y a los peregrinos que llegan a Tierra Santa.
Aunque todas ellas tuvieron en San Jerónimo el más entusiasta de los biógrafos, será Fabiola, quien de entre ellas, llegue a nuestros días gozando de más altas cotas de popularidad.
Ello gracias a una novela -llevada más tarde al cine- Fabiola o la Iglesia de las catacumbas, lectura obligada de muchas generaciones de jóvenes. Una obra cuyo autor, el cardenal Nicholas Patrich Wisseman (1802-1865), nacido en Sevilla -todavía es posible ver la placa conmemorativa en la fachada de la casa en la que vivió, muy próxima a la catedral sevillana- y que llegaría a alcanzar la alta dignidad de arzobispo de Westminster.
Fabiola que pertenecía a la famosa familia de los Fabios, a los que Plutarco hace descender de un hijo de Hércules, tuvo la desgracia de casarse con "un hombre licencioso", del que acabó divorciándose.
Desde aquel día Fabiola se dedicó a ejercer la caridad, dirigida por San Jerónimo, y rodeada de sus amigas Marcela, Paula y Eustaquia.
Le cabe el honor a Fabiola de haber fundado en Roma, el año 390, el primer Hospital o nosocomium, creado en Occidente para enfermos pobres.
La creación de estos hospitales como institución caritativa para el cuidado de los enfermos pobres es -como asegura Sigerist—una notable aportación del cristianismo de los siglos IV y V.
El año 395 viaja a Jerusalén, para visitar las instituciones para cuidado de los enfermos que habían creado Eustaquia y Paula.
De regreso a Roma crea un nuevo hospital para pobres y peregrinos en Ostia, en el cual se cuenta que servía ella misma a los enfermos, y donde, en el año 399, muere Fabiola.
San Jerónimo, su maestro y amigo, escribe este panegírico:

comllas.gif Fabiola buscaba a los enfermos y hambrientos por las calles y los caminos de Roma(…) ¡ cuán a menudo la he visto llevando en sus brazos a estas víctimas lastimeras, sucias y repulsivas, con enfermedades espantosas!.
¡Cuántas veces la he visto lavando heridas cuyo olor fétido impedía alas demás personas ni siquiera acercarse!. Ella daba de comer a los enfermos con sus propias manos y reanimaba a los moribundos con pequeñas cantidades de alimento

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