Archivo de abril, 2008

Mujer, Ciencia y Política

 

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La relación entre la Ciencia y la Política va en muchas ocasiones más allá de lo que podría deducirse del nombre oficial de la titulación universitaria de Ciencias Políticas. Si bien, la inmensa mayoría de los políticos que en nuestros días ocupan cargo público son hombres y de letras, principalmente Derecho, encontramos ciertas excepciones en las que nuestros gobernantes se han formado en el campo de las ciencias.

En nuestro país, el recién formado Gobierno del PSOE cuenta entre sus componentes con algunas mujeres del mundo de la ciencia. Tal sería el caso de las Ministras Álvarez y Salgado, responsables de las carteras de Fomento y Administraciones Públicas respectivamente. Ambas son licenciadas en Ciencias Económicas. Posiblemente el ejemplo más contundente lo represente, por otra parte, la nueva Ministra Cristina Garmendia. La responsable del ministerio de nueva creación de Ciencia e Innovación es doctora en Biología Molecular por la Universidad Autónoma de Madrid, donde ha ejercido de profesora de Genética, asímismo, Garmendia fue fundadora de la empresa Genetrix, spin-off del Departamento de Inmunología y Oncología del Centro Nacional de Biotecnología.

El Ministerio de Ciencia e Innovación tiene como precedente cercano al Ministerio de Ciencia y Tecnología que fue dirigido por la catalana Anna Birulés, doctora en Ciencias Económicas que presidió el Salón Expotrónica. Y es que en el PP también cuentan con mujeres de ciencias en primera fila. Así, la fallecida Loyola de Palacio, ex ministra de Agricultura, Pesca y Alimentación, era Doctora Honoris Causa en Economía Marítima por la Universidad de Génova. También la Secretaria Ejecutiva de Política Social y Bienestar del Partido Popular y ex Ministra de Sanidad y Consumo, Ana Pastor, proviene del mundo científico, concretamente de la medicina, habiéndose licenciado en Medicina y Cirujía por la Universidad de Salamanca mientras Yolanda Barcina, Alcaldesa de Pamplona por Unión del Pueblo Navarro, es doctora en Farmacia por la Universidad de Navarra.

También fuera de nuestras fronteras encontramos mujeres que, formadas en ciencias, han ocupado u ocupan en la actualidad importantes responsabilidades políticas. Posiblemente la Primera Ministra más famosa de los últimos tiempos haya sido la británica Margaret Tatcher, pues bien, también era científica. La ‘Dama de Hierro’ ingresó en 1944 en la Universidad de Oxford para estudiar Química. Antes de convertirse en Primera Ministra, trabajó como investigadora química para British Xylonite y para J. Lyons and Co., asímismo fue miembro de la Asociación de Trabajadores Científicos. Otra Primera Ministra científica es la actual Canciller de Alemania, Angela Merkel, doctorada en Física. Merkel trabajó en el Instituto Central de Química y Física de la Academia de las Ciencias y trabajó en el campo de la Física Cuántica. Otras europeas relacionadas con el mundo científico son la actual Comisaria Europea de Política Regional, la polaca Hübner, licenciada en Economía y ex Directora adjunta del Instituto de Investigación para los Países en Desarrollo en la Universidad de Varsovia, como las también economistas miembros de la Comisión Europea Dalia Grybauskaitè, responsable de finanzas, o Neelie Kroes, Comisaria Europea de Competencia.

Y es que por lo que se ve no solo la Ciencia se revaloriza en los Gobiernos, sino que encontramos al frente de importantes responsabilidades, ya sea en alcaldías, ministerios, palacios presidenciales o en la esfera comunitaria, mujeres altamente cualificadas para ejercer cargos políticos habiéndose curtido en el mundo científico. Siguen siendo pocas, por supuesto, pero seguro que suponen un buen aliciente a todas aquellas adolescentes que en vísperas de matricularse en Farmacia, Biología, Medicina, Física o Química observan como mujeres científicas gobiernan algunos de los países más importantes e influyentes del mundo.

Igualdad

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Hace ya unos años, en la conferencia de abril de 1998 sobre mujer y ciencia que se organizó conjuntamente por el Parlamento y la Comisión Europea de Bruselas, estas dos instituciones manifestaron la necesidad de intensificar los esfuerzos para aumentar la presencia de las mujeres investigadoras en Europa. Esto significó por vez primera la incorporación en la historia de la política de investigación de la Unión Europea de una modesta línea de trabajo en el subprograma de actuación socio-económica del V Programa Marco de investigación científica y desarrollo tecnológico (1999-2002) y, además en una Comunicación y en un Plan de Acción de la Comisión Europea de febrero de 1999 que fueron apoyados inmediatamente por sendas resoluciones del Parlamento Europeo y de los estados miembros.

Desde entonces los avances han sido paulatinos y más visibles en los ámbitos legislativo y normativo que en la aplicación de medidas concretas a favor de eliminar cualquier tipo de desigualdad por razones de sexo en la ciencia y la tecnología, ya que es un camino largo y lento el que hay por recorrer.

En España contamos con la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) que desde su creación tiene abierta una línea de trabajo y reflexión sobre el papel de la mujer en las actividades científicas y tecnológicas en España cuyo propósito consiste en la identificación y análisis de los factores y circunstancias relacionados con su baja participación y liderazgo en el sistema de investigación científica, desarrollo tecnológico e innovación industrial. A pesar de todo ello, tal y como afirmó su presidenta Eulalia Pérez en el I Congreso Internacional “sesgo de género y desigualdades en la evaluación de la calidad académica” que se organizó el Observatorio para la igualdad de la UAB (Universidad Autónoma de Barcelona) aún hoy en día la desigualdad jerárquica es sutil, se va generando poco a poco y mantiene a las mujeres en los niveles más bajos de la jerárquica científica.

Es inadmisible que en el siglo XX aún haya testimonios como el de la socióloga María Ángeles Durán, la cuál en el foro de la innovación y la tecnología en Andalucia (Innovatec) en 2006 puso de manifiesto que en ese momento sólo un 18% del personal docente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas al cuál pertenecía, eran mujeres. No se trata de cifras en el fondo, se trata de ver una realidad con la que se encuentra el personal científico y tecnológico de sexo femenino que además de llevar la mayor parte de la responsabilidad en el cuidado de sus familias, no se le reconoce esa tarea permitiéndole la conciliación de la vida laboral y familiar. Otros de los datos interesantes que se arrojaron en este foro, pertenecían a un estudio realizado por una importante multinacional farmaceútica en los cuáles se mostraba como un 88% de las personas que cuidaban a personas en situación de dependencia eran mujeres, perteneciendo el 12% restante al personal sanitario, y en el cuidado de enfermos de Alzheimer ésta proporción subiría hasta un 99,5% frente a un 0,5%, por tanto, imaginemos que ocurriría si parte de este trabajo por otra parte no pagado, se convirtiera en empleo pagado……..¿entonces veríamos eficientes productivas y capaces de un desarrollo extraordinario a las mujeres en ciencia?

Este año con motivo del Día Internacional de la Mujer en multitud de países grupos de mujeres pertenecientes a la ciencia, el arte, la tecnología, la política, etc. Se han reunido para reivindicar los derechos de la mujer en todos y cada uno de los ámbitos de la vida, pero especialmente han reivindicado ocupar el sitio que merecen en la ciencia y la tecnología.

Ya no se trata sólo de leyes, se trata de conseguir concienciar a toda la opinión pública: las empresas, los gabinetes, los trabajadores, los laboratorios y todos aquellos responsables directa o indirectamente. Y en el fondo se trata de educar, de hacer entender los valores de respeto e igualdad desde la cuna. El objetivo no es la paridad, el objetivo es la igualdad y conseguir que si alguien alcanza un puesto lo haga por ser el más válido, independientemente de su sexo.

http://www.uab.es/PDF/PDF_1197958952543_es.pdf

http://www.jornada.unam.mx/2008/03/08/index.php?section=cultura&article=a04n1cul

http://www.oei.es/noticias/spip.php?article2183

http://andaluciainvestiga.com/espanol/noticias/11/conferencia_mujer_ciencia_2673.asp

http://www.fecyt.es/fecyt/home.do

 

La situación de la mujer en la ciencia

Yo quería empezar recalcando algo que me parece, llamó mucho la atención en la Jornada de las “mujeres trabajan en ciencia” y es la situación tan penosa en la que se encuentran las mujeres que se dedican a la investigación como la ponente Dra. Ainhoa Itziar Callejo, la cual, nos dio una ligera perspectiva de cómo es trabajar en un laboratorio de investigación teniendo la suficiente acreditación académica para ese puesto, como es el título de doctor; de tener que estar dependiendo de becas, periodos sin remuneración mientras se buscan fondos, se podría decir que casi no poder crear tu propia familia por falta de medios; en resumen, de tener un futuro incierto.

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A mí en particular, me pareció bastante desalentador ya que estoy estudiando la carrera de Ciencias Químicas; aunque cualquier carrera podría servir como ejemplo, sobre todo si es de ciencia; y la verdad no da muchas esperanzas de futuro para dedicarse a la investigación. Me parece que este tipo de situaciones en la época en la que estamos, en la que todos los valores antiguos han ido evolucionando este tipo de cosas deberían de estar casi desaparecidas.

Y es que la causa parece venir en su mayor parte del pasado, donde a las mujeres no se las reconocía el trabajo, el hombre se quedaba con todo el éxito, cuando seguramente había sido la mujer la que habría contribuido a la causa de ese éxito y a la vez de aquí la falta de modelos de referencia; también esta la educación donde a la mujer siempre se le ha transmitido valores sexistas y aquí podemos distinguir dos ramas:

El ámbito familiar, donde el prototipo de mujer era el de buena esposa, la que se encargaba de criar a los niños, del hogar; donde toda su preocupación tenía que ser la labor doméstica.

Y lo que eran las instituciones de enseñanza, donde tampoco se las animaba a continuar con una carrera u otro tipo de estudios, que era siempre recomendado a los hombres; se las preparaba para cocinar, coser, y demás tareas siempre inclinándose a la creación de la familia pero nunca a una investigación. Por eso la ciencia ha sido hasta hace relativamente poco una profesión (en toda la extensión de la palabra ciencia) muy machista; esto es lo que se suele llamar las barreras formales, como por ejemplo la introducción de la mujer en la universidad que se dio por primera vez en 1933.

Uno de los grandes pensadores de la historia como era Jean-Jacques Rousseau, donde podemos ver en su obra El Emilio el significado de la mujer para él: "dar placer [a los hombres], serles útiles, hacerse amar y honrar por ellos, criarlos de jóvenes, cuidarlos de mayores, aconsejarlos, consolarlos, hacerles agradable y dulce la vida, esos son los deberes de las mujeres en todos los tiempos, y lo que se les ha de enseñar desde la infancia".

Y como éste ejemplo muchos más que piensan que la mujer solo sirve para ciertas cosas como una frase de un científico que se comentó en el ciclo que prefiero omitir, pero ya en el año 1673 el cartesiano François Poullain de la Barre afirmó que la mente, el intelecto no tiene sexo según nos muestra Eulalia Pérez Sedeño en su artículo “Las mujeres en la historia de la ciencia”

Por supuesto las barreras informales como el famoso “techo de cristal”; algo que dificulta bastante la integración de la mujer en el trabajo.

Para intentar paliar este conjunto de efectos negativos, las mujeres tienen que demostrar lo que valen en todo momento y lo hacen teniendo su propia forma de gestionar, de organizar, liderar, gestionarse el tiempo, compatibilizar varias cosas para tener una calidad de vida mejor y mantener la escala de valores y de prioridades en su vida.

También hay que decir que la situación de la mujer en la sociedad ha cambiado bastante conforme a lo que era antiguamente; se len han reconocido sus derechos, como la violencia de género, cuando antes se creía que cuando se casaba era propiedad del hombre y podía hacer con ella lo que quisiese, es más en la antigua Grecia se la tenia en el mismo grado que un esclavo.

Es decir, que aunque debemos tener esperanza y mirar con ojos positivos hacia el futuro no debemos confiarnos en que cambiara por sí solo, sino que debemos seguir luchando por estos ideales que ya deberían ser derechos para todas, inculcar a las futuras generaciones ese sentido de igualdad, tratar de no tener roles masculinos, seguir haciendo estos ciclos tan instructivos que abren los ojos a lo que hay fuera del mundo estudiantil; pero no podemos hacerlo solas sino que hay que ayudarse de los hombres, concienciarles de que no somos tan distintas como ellos creen.

http://www.entretodas.net/?p=181

http://webs.uvigo.es/pmayobre/textos/pilar_iglesias_aparicio/tesis_doctoral/introduccion.doc

http://www.personal.us.es/alporu/historia/mujer_educacion.htm

http://www.mec.es/ciencia/jsp/plantilla.jsp?area=umyc&id=2

http://www.mtas.es/mujer/mujeres/index.html

¿Obligadas a elegir?

La tarea de corregir las desigualdades entre hombres y mujeres en el ámbito laboral y, más concretamente, en el científico, pasa por crear un nuevo modo de cooperación y compromiso entre ambos sexos. Este debe incluir y afectar a todos y a todas. Desde la población activa a la población pasiva y desde las empresas privadas a los poderes públicos. Han de adoptarse medidas legislativas coherentes que pongan en marcha acciones formativas para fomentar progresivamente una cultura de la responsabilidad desde la infancia. Según las últimas estadísticas, casi un 30% de las mujeres con experiencia laboral previa abandona su trabajo durante un periodo prolongado. En contrapartida, sólo un 12% de los hombres hace lo mismo. Los motivos que llevan a estos a dejar sus empleos suelen ser problemas de salud más que cuestiones familiares como la paternidad. Las dificultades de reincorporación también están social y sexualmente segmentadas. En muchos casos, ellas tienen menos recursos presupuestarios que ellos y les es más difícil obtener servicios del personal de apoyo.

Lisa Meitner Rosalind Franklin

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A partir de las últimas décadas del siglo XIX, se empezó a producir un ocultamiento o mantenimiento en segundo plano de la aportación de las mujeres al campo de la ciencia y la tecnología. Marie Curie constituye una excepción dentro de esta dinámica de usurpación de los logros conseguidos por ellas. La física polaca conseguía el Premio Nobel de Física junto a su marido Pierre y el de Química lo conseguiría años después en solitario. Otras no gozaron del mismo reconocimiento. La también física Lise Meitner participó activa y decisivamente con Otto Hahn en el descubrimiento de la energía atómica. Sin embargo, el Nobel de Física en 1945 le fue concedido sólo a él. Rosalind Franklin es otro ejemplo de este silenciamiento de las mujeres en la ciencia y la tecnología. El trabajo de Franklin fue decisivo para hallar la estructura helicoidal del ADN. Como en el caso de Meitner, sus datos volaron a manos masculinas. Wilkins, Watson y Crick se hicieron con el Nobel tras la muerte de Rosalind. Esta orientación androcentrista de los contenidos científicos hace que sea cada vez más urgente desenmascarar los mecanismos de desigualdad. En esta línea, Teresa del Valle ha distinguido cuatro mecanismos que neutralizan la aportación de las mujeres. La primera de ellas es la usurpación, es decir, la apropiación indebida de saberes o conocimientos para reformularlos y ocultar así su verdadera autoría. El segundo que distingue del Valle es la devaluación. Esta consiste en creer que hay un afán reivindicativo tras las investigaciones llevadas a cabo por mujeres. El silenciamiento es otro mecanismo que hace referencia a los estudios de género que contradicen o ponen en entredicho lo consagrado por la ciencia oficial. Por último, el lapsus genealógico supone anunciar como algo novedoso algo ya previamente tratado por mujeres científicas o tecnólogas.

Franklin y Meitner tuvieron los mismos problemas con los que se encuentran muchas mujeres aún en el siglo XXI. El primero de ellos es la invisibilidad, la falta de reconocimiento y de oportunidades de promoción en su labor profesional. El segundo obstáculo más importante es la conciliación entre la vida laboral y familiar. En este sentido, la Ley 39/1999 del 5 de Noviembre se ocupó de regular cuestiones como la maternidad, la protección de la salud y los permisos parentales. Desde las administraciones públicas se pretende facilitar que los hombres usen este último derecho. Que no sea la mujer la que asuma por defecto la tarea de quedarse en casa con el recién nacido o nacida. Se pretende así desbancar uno de los roles que más daño hacen a la consecución de la igualdad real entre sexos. La cuestión de la conciliación se ha planteado tanto a nivel nacional como internacional y comunitario. Y, por descontado, como una condición vinculada a la realidad social, económica y laboral de nuestro tiempo. Todo para conseguir que casos como el de Marie Curie no sean excepcionales y que no haya sólo mujeres o bien saturadas de trabajo y de cargas familiares o mujeres que se vean obligadas a elegir.

http://www.elpais.com/articulo/pais/vasco/equilibrio/da/forma/espontanea/elpepiesppvs/20071211elpvas_14/Tes

http://www.aperturas.org/24dio.html

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=46746

http://tematico.asturias.es/imujer/upload/documentos/Observatorio2005.pdf

http://www.elmundo.es/elmundo/2008/03/09/ciencia/1205080773.html

Hildegarda von Bingen (y 2)

“La enfermedad será para Hildegarda, no un proceso, sino un modo deficiens, un error, un defecto, una merma existencial y un déficit ontológico”
H. Schipperges (1981)
Los conceptos médicos de Hildegarda
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En la obra médica de Hildegarda von Bingen tenemos la más original y sugestiva imagen de la idea que en la Alta Edad Media se tenía de la relación del hombre con Dios y el cosmos que le rodea.
Hildegarda plantea, pues, una visión de lo que ella entiende por fisiología, patología y terapéutica :

  • fisiología: sería el estado primero del hombre en su estado puro.
  • patología: el hombre en su estado anómalo, fruto de su pecado que le ha convertido en un ser frágil, débil y enfermo y ha quedado a merced de la muerte.
  • terapéutica -la curación vendrá de la reconciliación del hombre con Dios. Pero con un gran sentido práctico—ora et labora–, Hildegarda sumará al perdón del pecado la acción terapéutica de una serie de sustancias curativas

Los conceptos médicos de Hildegarda, como es lógico, se adaptan a la teoría tradicional de los humores que sostiene que el organismo está compuesto por los cuatro humores clásicos -sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra- y las enfermedades son consecuencia de un desequilibrio de estos humores.
Consecuente con ello escribe:
"el hombre contrae a veces grandes enfermedades a causa de la ira, porque cuando se agitan los humores de la bilis amarilla y la bilis negra, sus efectos opuestos le hacen enfermar"

Obra escrita

Las obras sobre la naturaleza, la enfermedad y la terapéutica están redactadas de acuerdo con las costumbres medievales..
Su extensa obra escrita la enmarca en dos títulos que han sufrido notables cambios a lo largo de las numerosas versiones realizadas desde su muerte:

  • Teoría sobre la naturaleza, más conocida como Physica
  • Terapéutica, una transcripción abrevida de Causae et Curae

Physica

De los libros que componen la primera de sus obras, destacan muy especialmente:
Liber simplicis medicinae y Liber compositae medicinae
En el primero de ellos que es, tanto una obra sobre la naturaleza como un recetario médico, expone Hildegarda el estudio de las sustancias curativas simples: plantas, sustancias animales y minerales.
El segundo de ellos -el Liber compositae medicinae- lo dedica a la descripción de las enfermedades, su etiología, síntomas y el modo de tratarlas a través de sustancias curativas compuestas.
Revisa Hildegarda los conceptos médicos de su siglo utilizando para ello un lenguaje pleno de naturalidad que llama poderosamente la atención, si consideramos la época en la que lo escribe.
Para poner un ejemplo valga estos dos fragmentos en el que Hildegarda sitúa las facultades y funciones del hombre de acuerdo a este esquema:
En el cerebro reside la sabiduría; en la frente la vergüenza, sobre las cejas el orgullo, en las sienes el sueño, en el corazón la voluntad, en el hígado los deseos, en el estómago el valor, en el bazo la risa, en la bilis la ira, bajo los riñones la libido, en las caderas el cosquilleo erótico, y en los genitales la potencia”.
Y ampliando este último aspecto añade:
En su potencia generativa el varón posee tres capacidades: el deseo seaxul (concupiscencia), la potencia sexual (fortitudo) y el acto sexual (studium)”.
Por si no ha quedado suficientemente claro, Hildegarda explica:

 "Primero la libido enciende la potencia, de manera que el acto sexual de la pareja se produce por un íntimo deseo mutuo".

La asombrosa “claridad” de su lenguaje alarma a las autoridades religiosas de su época y sólo gracias al apoyo decidido de Bernard de Clairvaux, logrará Hildegarda que el Papa Eugenio III le autorice a publicar su obra médica.

Fisiología de la reproducción

Hildegarda describe como es engendrado el hombre, el desarrollo del embrión, las fases del crecimiento y lógicamente el proceso del parto normal o patológico.
A través de los consejos que nuestra autora da a las mujeres de su tiempo—no en vano abandona con frecuencia la celda para dialogar y aprender de las sencillas gentes de las aldeas que rodean el monasterio—podemos imaginarnos la asistencia al parto cuando éste presentaba alguna dificultad:
Si una mujer embarazada tiene muchas dificultades en el parto, hay que hervir cuidadosamente hierbas suaves, esto es, hinojo e hiedra terrestre, y después de exprimir el agua, hay que aplicarlas en caliente sobre los muslos y la espalda y a continuación cubrirlas suavemente con un paño para aliviar el dolor y para que las vías del parto que están cerradas se abran suave y fácilmente.
Porque los humores malos y fríos que hay en la mujer se contraen a veces durante el parto y cierran estas vías. Pero si se estimulan por el suave calor del hinojo y el benigno calor de la hiedra terrestre por el poder conjunto del agua y del fuego, y se aplican sobre los muslos y espalda, estimulan a estos miembros a abrirse

Terapéutica

En el libro Causas y curación de las enfermedades (Causae et Curae) o Terapéutica, no se limita Hildegarda a describir las causas o síntomas de cada una de éstas sino que ofrece una colección de recetas, muchas de ellas extraídas de la medicina popular, a las que va sumando las que cultiva en el “huerto medicinal”—tan populares en la Edad Media- de su monasterio.
Algunas, como en este caso, son solamente lenitivas:
Para la peste con bubones negros, que acaba con una muerte dolorosa, hay que administrar únicamente hojas y raíces de la hierba de Aarón para conseguir que el enfermo tenga un final tranquilo
Una enfermedad que preocupa muy especialmente a nuestra brillante abadesa es la gota. Un proceso que para Hildegarda tiene carácter de epidemia y que describe con esta acertada brevedad:
Las personas que tienen la carne blanda y con muchos poros y tienden a comer y beber vino con exceso, son atacadas por la epidemia de gota o gutta

Hildegarda y la enfermedad melancólica

Pero también las enfermedades psíquicas (del espíritu), entre ellas la melancolía, forman parte de las inquietudes de Hildegarda. Sus estudios sobre esta enfermedad suponen -como aseguran Fernando Pagés y María Rebok- una de las concepciones más originales de la melancolía en la Edad Media.
De éste trastorno psíquico que nuestra autora relaciona con el pecado original dice lo siguiente en las páginas de Causae et Curae:
En el momento en el que Adán desobedeció el mandato divino, en ese mismo instante, la melancolía se coaguló en su sangre(…)Hay otros hombres que son tristes, tímidos, así como vagos en sus mentes(…) y esta melancolía es negra y amarga, y exhala todo mal, y a veces hace ebullir como por las venas la enfermedad hacia el cerebro y el corazón, y muestra la tristeza y la duda de toda consolación, de manera que el hombre no puede tener ninguna alegría..
Para la citada melancolía también Hildegarda encuentra remedios en la naturaleza:
“El jugo de malva disuelve la melancolía y el jugo de salia la reseca, el aceite de oliva calma la fatiga de la cabeza dolorida, mientras que el vinagre quita a la melancoía su fuerza”
Otros remedios, no precisamente extraídos del huerto medicinal serían para Hildegarda:
Aún hay otros remedios como la carne de las aves y el pulmón del cisne…

Epílogo

Es ciertamente difícil realizar la glosa de una mujer tan extraordinaria como Hildegarda von Bingen en tan breve espacio. Por ello animo a los interesados en la figura de esta excepcional mujer a profundizar en el estudio de la obra médica de Hildegarda von Bingen,.
Una mujer que fiel a su regla benedictina, ora et labora, supo, como en una fórmula magistral, mezclar a partes iguales:
las oraciones del claustro, unos saberes médicos adelantados a su tiempo y la acción curativa de las plantas de su huerto medicinal.

Bibliografía básica.

  • Victoria Cirlot ( Editora) Vida y visiones de Hildegard von Bingen.. Ed. Siruela. Madrid.2001
  • Manfred Pawlik (Recopilación) El arte de sanar de Santa Hildegarda.. Ed- Tikal. Madrid
  • Peter Köhler.( Recopilación) El huerto medicinal. Ed. Tikal. Madrid.

Coeducación en igualdad de género

Como futura profesora de educación especial me apasiona hablar del tema, y voy a intentar colaborar con esta pequeña aportación en vuestro blog: la educación en la igualdad de género.

 

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Los roles comienzan a ser adquiridos desde el mismo momento en que nacemos. La familia, la sociedad, la escuela, los medios de comunicación y el trabajo son los principales ámbitos donde se aprenden los estereotipos sexuales.

Por lo que nos planteamos si las mujeres llegamos a la educación superior en igualdad de condiciones que los hombres, dada la distinta socialización que experimentamos. El diferente tipo de juguete que se da a niños y niñas conforma parte de nuestro mundo y dirigen en cierto modo nuestro futuro.

A los niños se les da para que jueguen construcciones, mecanos, juegos de indagaciones tales como los de química, minerales etc. que tienden a subrayar las relaciones entre los objetos, su manipulación, agrupamiento y separación en el espacio frente a los juguetes de las niñas que se asocian mas a las habilidades verbales y las relaciones interpersonales.

También los estereotipos sexuales, presentes en nuestras vidas desde que nacemos, asocian al hombre con características tales como la racionalidad, dominación, independencia, frialdad y objetividad, mientras que a las mujeres se asocian con la irracionalidad, pasividad, dependencia, ternura, emotividad y subjetividad. Se consideran estas características “femeninas” opuestas a las “masculinas” e infravaloradas, un obstáculo para los estudios de una carrera científica ya que las cualidades necesarias para hacer ciencia son las “masculinas”.

No es de extrañar que visto lo anterior, muchas mujeres opten por la vida privada frente a una carera científica. Pero el objetivo primordial es conseguir que cada vez mas mujeres accedamos a este terreno, como estudiantes y profesionales.

Que enseñar y cómo hacerlo son los retos pedagógicos planteados, se presenta la enseñanza como igualitaria y no sexista, pero que sigue poniendo muchas trabas y dificultades a uno de los dos sexos. Las niñas en el campo de la educación están en inferioridad respecto a los niños, tanto en los contenidos enseñados como en las aspiraciones, expectativas y comportamientos de profesores y alumnos.

Las estrategias utilizadas para alentar el estudio y trabajo de las niñas y mujeres en las ciencias son variadas: unas se han centrado en el contenido de las materias, en la selección de lecturas adecuadas, en la inclusión de información normalmente no contemplada en los cursos estándar, o en las actitudes y expectativas que las niñas y adolescentes tienen hacia la ciencia y la tecnología (que suelen condicionar sus opciones de adultas) y las que los/las profesionales de la ciencia y tecnología y sus profesores tienen (consciente o inconscientemente) hacia las mujeres, o en la necesidad de proporcionar modelos femeninos a las mujeres que quieren estudiar y dedicarse a la ciencia.

Numerosos estudios muestran que la enseñanza mixta consiste en la universalización de modelos masculinos. Los materiales escolares de ciencias se caracterizan por una ausencia casi total de imágenes de mujeres, o la presentación de éstas en roles tradicionales “decorativos” o “maternales”, volviéndose su presencia mas escasa a medida que se avanza el nivel educativo. Los programas de física se centran en áreas tradicionalmente consideradas masculinas, como la mecánica, electricidad o magnetismo, prestando menos atención a áreas más susceptibles de atraer a las alumnas, como la energía nuclear, fenómenos meteorológicos o aplicaciones de la física en medicina o arte.

Las propuestas en este terreno apuntan hacia una reconsideración de los contenidos, redirigiéndolos hacia campos de interés de las niñas, a su experiencia personal y a proporcionales modelos femeninos a seguir.

Los aspectos mas difíciles de modificar para lograr la integración de las mujeres en condiciones de igualdad en la educación científico-tecnológica, son las interacciones profesorado/alumnado que muestran que los profesores/as de disciplinas científicas interactúan mas con alumnos varones y los refuerzan en mayor medida, una diferencia de trato que, además de acrecienta con la edad. Consciente o inconscientemente se tiende a valorar la importancia de la formación científica más para los niños que para las niñas, y a explicar el éxito por la inteligencia en el caso de los niños y por el esfuerzo en el de las niñas. En gran medida reflejan también las diferentes actitudes de los niños y las niñas, revelando su propia interiorización de los estereotipos de género.

La educación para la igualdad de género es una tarea de toda la comunidad educativa. Los centros docentes desarrollan desde hace años acciones y proyectos orientados a fomentar la educación en igualdad entre niños y niñas. La acción en este campo consiste en estrategias pedagógicas referidas a la familia, la interacción educadores/educandos, prácticas de evaluación, interacción entre alumnos, orientación… destinadas a lograr una educación realmente no sexista que conduzca a una auténtica igualdad de oportunidades de
COEDUCAR en igualdad de género.

 

CRISTINA GONZALEZ GARCIA.

 

 

http://web.educastur.princast.es/proyectos/coeduca/index.php?s=isaura&paged=1

http://www.iesppicasso.org/ofertaeducativa/coeducacion/anexo4.htm

http://web.educastur.princast.es/proyectos/coeduca/index.php?s=mec&paged=2

http://www.mujeresporunmundomejor.org/default.aspx?tabid=197

 

http://www.educastur.princast.es/cpr/gijon/recursos/coeducacion/udII/empleo.pdf

 

 

El techo de cristal

Por Helia González Rivero

El 10 de marzo pasado, en el salón de actos de la Facultad de Ciencias de la Información, se pusieron sobre la mesa los principales problemas que obstaculizan el acceso de las mujeres españolas a puestos altos en su carrera investigadora. Casi toda persona a la que se le pregunte por esta cuestión coincidirá en que aún existe un techo de cristal que hay que romper con ayuda de las instituciones públicas, diferentes sectores sociales y con el esfuerzo diario de cientos de mujeres que en España dedican su vida a la ciencia. Para ilustrar el tríptico de esta jornada de Mujer y Ciencia, se escogieron imágenes de mujeres, que por vivir en una época difícil, vieron complicado que se les reconociese su labor de investigadoras. Hoy, ya en el siglo XXI, los hombres siguen superando en número de manera desproporcionada a las mujeres en el ámbito científico. Un artículo de la revista cultural virtual Clarín salió publicado un artículo con cierto tono optimista sobre este tema.

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Más que en cualquier otra etapa de su carrera, una mujer se encuentra con más obstáculos a la hora de ocupar puestos de responsabilidad y representatividad. A este respecto, resulta enormemente ilustrativo el trabajo realizado por la Unidad de Mujeres y Ciencia (UMyC) del Ministerio de Educación y Ciencia. Durante la última legislatura, se han llevado a cabo distintas iniciativas para favorecer la igualdad entre hombres y mujeres en el ámbito académico y científico. En este sentido, se han realizado estadísticas públicas con datos desagregados por sexo. El dato más alarmante de las conclusiones extraídas es que, mientras que hay un 37% de mujeres profesoras en la universidad pública española, sólo hay un 13% de catedráticas. Estos datos cuantitativos se ocupan también de establecer comparaciones entre ambos sexos. Hace dos cursos académicos, el 86% de las cátedras las ocupaban hombres y sólo un 13’9% mujeres. Sin embargo, el número de alumnas matriculadas en la universidad (54’5%) sigue siendo superior al de alumnos (45’4%). Este desequilibrio lleva a una reflexión en la que debemos preguntarnos por las raíces y causas de esta situación. A diferencia de otros estudios anteriores, en este más reciente se han separado los cargos ocupados por designación de los cargos ocupados por elección. Todo esto para llegar al fondo de la cuestión. Y, para esforzarse en analizar aspectos sobre los que muchas veces se pasa por encima. Por ello, uno de los aspectos en los que pretende incidir la Unidad de Mujer y Ciencia es el de la educación pre universitaria. Todo esto para potenciar entre los jóvenes la vocación científica y tecnológica. De este modo, uno de los síntomas de esta desigualdad tantas veces diagnosticada, pero no siempre abordada con determinación y eficacia, es la brecha que existe entre los cargos a los que las mujeres acceden por designación y a los que acceden por elección.

En el primer caso, el porcentaje de mujeres es bastante más elevado que en el segundo. Un ejemplo concreto de este desequilibrio es que, mientras que el 28’8% de los vicerrectores son mujeres, la proporción de estas en los decanatos es de sólo un 16%. Los estereotipos que aún establecen la feminización de determinadas áreas de conocimiento, como la enfermería y el trabajo social, aún persisten a pesar de que la mayoría de las profesiones ya no se rigen por roles de género. Sin embargo, en el ideario colectivo todavía perduran muchas barreras que hay que derribar. Una de ellas es el tópico de que las mujeres no suelen querer responsabilidades académicas. En el caso de los cargos de responsabilidad ocupados por elección, las mujeres se encuentran con más dificultades a la hora de generar adhesión, ya que las candidaturas deben estar avaladas por un entorno determinado. Un claro ejemplo lo tenemos en las últimas elecciones a rector en la Universidad Complutense. Hace años que entre los candidatos no aparece ninguna mujer y sólo 12 universidades públicas españolas cumplen con las cuotas mínimas de representación. A pesar de esta infrarrepresentación, tradicionalmente la universidad ha sido de las instituciones que más ha luchado por superar este déficit de representatividad mediante designación. Pero, para acceder a los cargos por elección siguen existiendo más barreras, debido a que en las universidades están consolidadas escuelas de pensamiento muy sólidas que hacen más difícil la incorporación real de la mujer a cargos de responsabilidad mediante elección. Sigue existiendo una fragrante desproporción entre las cátedras y la titularidad de las plazas docentes que corresponden a mujeres en las universidades públicas españolas.

A nivel internacional, se celebró en 2007 el I Congreso de Evaluación Académica en el que se trató de analizar el sesgo de género y desigualdades en la evaluación de la calidad académica. Los materiales que se emplearon se pueden consultar en la página web http://antalya.uab.es/congresavaluacioacademica. Sin salir de la Universidad Autónoma de Barcelona, un grupo de investigadoras denunció recientemente la discriminación de género que sufren las investigadoras en el ámbito científico. Los argumentos básicos de su denuncia aparecen recogidos en el enlace: http://www.uab.es/servlet/Satellite?cid=1099409749848&pagename=UAB%2FPage%2FTemplatePlanaNoticiasDetall&c=Page&noticiaid=1096483203447.

A nivel latinoamericano, se han celebrado también foros en los se abordó el tema de la mujer y su papel como investigadora y tecnóloga: http://www.unesco.org/science/wcs/meetings/lac_bariloche_mujeres_98.htm.

En la tarea fundamental de sensibilizar al entorno educativo, social, cultural… desempeña un importante papel la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMYT). Muchas de sus recomendaciones, que se pueden consultar en la página web www.amit-es.org, aparecieron reflejadas en los planes para fomentar la igualdad entre hombres y mujeres que desde la administración pública y privada se pusieron en marcha.

La carrera universitaria, un reto para la mujer

 

 

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Mucho se ha hablado y mucho más se hablará sobre la incorporación de la mujer al mundo laboral, en este sentido se han realizado leyes que intentan ayudar a la mujer a introducirse en este mundo, y bajo una perspectiva general se entiende que se están obteniendo buenos resultados, ya que está viendo una progresión ascendente desde la democracia e incluso antes, en el número de mujeres incorporadas al mundo laboral. Parte de la responsabilidad de este cambio lo podemos encontrar en las leyes que el Estado está realizando para que la plena igualdad sea algo más que una utopía. Todas ellas se han venido realizando con las mejores intenciones, aunque todas ellas han tenido fallos. Una de las últimas y más igualitarias sería la Ley de paridad, la cual establece una representación equilibrada entre mujeres y hombres en todos los ámbitos de las Administraciones Públicas, y propone una composición, igualmente equilibrada por sexos en las listas electorales.

Hay un lugar de la Administración Pública donde estos avances se deberían estar dando y donde estas leyes, sobre todo las de paridad se deberían estar ejecutando: El ámbito de la educación, y más aún en las Universidades que debería ser la parte de la educación encargada de promover y evolucionar más rápido que el resto niveles, ya que debería ser el ejemplo de todos ellos.

Pero al contemplar el estudio LA SITUACIÓN DE LAS MUJERES EN EL SISTEMA EDUCATIVO DE CIENCIA Y TECNOLOGÍA EN ESPAÑA Y SU CONTEXTO INTERNACIONAL llevado a cabo por AMIT, observamos que esta ley no se cumple en ningún caso, es más, la mujer en los cargos superiores de la Universidad es un número minoritario cuya progresión en la última década apenas ha sufrido cambios. Lo cual quiere decir que en el contexto real, fuera del marco legal, estas leyes no se aplican, y lo que es más curioso, no hay repercusiones al respecto.

Además se aprecian unos resultados que parecen contradictorios: En la Universidad pública hay un mayor número de alumnas que de alumnos (aproximadamente un 60%) pero al ir subiendo en la escala de puestos universitarios, este porcentaje se reduce drásticamente, al llegar a un 12% de mujeres catedráticas.

Los datos son aún más dramáticos cuando vemos los mismos resultados en carreras que habitualmente han sido consideradas como “masculinas”, es decir las ingenierías y carreras de ciencias experimentales.

Para analizar esto se debería empezar por la elección de las carreras universitarias, preguntarse el motivo por el cual una mujer tiene más probabilidades de elegir un tipo de carrera u otra. Esta elección entraña desde motivos personales, sociales etc., pero parece ser que uno de los más importantes es la falta de modelos a seguir en esos ámbitos, es decir, no hay mujeres visibles para tomar como referencia. Este motivo se ve refrendado en el poco alcance mediático que tienen las hazañas realizadas por mujeres en el mundo científico-tecnológico. Un ejemplo de modelos en la ciencia sería los galardonados con el Premio Nobel en Física, Química, Económicas (que suelen ser matemáticos) y Medicina, los cuales en su mayoría han sido otorgados a hombres, además cuando se le ha otorgado a una mujer ha sido en la mayoría de ocasiones compartido con nombres masculinos, sin darles mucha importancia a la aportación femenina. Hay grandes nombres femeninos en la ciencia, sobre todo en la actualidad, tanto en empresas públicas como privadas, pero su notoriedad parece no ser un tema importante para los medios de comunicación, lo cuales suelen ser los encargados de destacar la labor de una persona y por tanto reducen la facilidad para encontrar esos ejemplos.

Después de esto hay que analizar cual es el número de licenciadas. Como vemos en el estudio mencionado anteriormente, el número se mantiene. Donde aparece la paradoja es ya en los doctorados…las mujeres bajan y los hombres suben ¿Cuál es el motivo por el cual las mujeres no acceden al doctorado? Este es el punto de inflexión donde se debería centrar la atención, porque este es el germen de donde vienen el resto de dramáticos descensos cuando hablamos de categorías profesionales como las de catedrático y rector (donde el número de mujeres es prácticamente inexistente).

Se puede concluir que al parecer el hecho de que halla poca representación femenina en la coordinación de los doctorados desanima a las licenciadas para realizarlo, tal vez porque piensen que con una mujer van a tener mejores posibilidades de lograr sus objetivos. Este tipo de pensamiento es el que produce la no progresión de la mujer en puestos universitarios, la raíz de ese pensamiento es lo que hay que encontrar para atajar esta situación.

Un impulso para aquellas estudiantes que se plantean esto al decidirse por matricularse en un doctorado, sería que en un departamento cuyos miembros y directores fueran hombres hubiera un número representativo de mujeres realizando el doctorado, con las mismas responsabilidades y posibilidades de investigación que sus compañeros hombres. Por ello, es importante convencer a los hombres del importante papel que tienen para conseguir la igualdad, tanto en este ámbito como en el empresarial, político etc…que nos ayuden a romper el famoso techo de cristal, para poder acceder a los altos cargos sólo por capacidades y conocimientos, no por otras causas.

http://mujeres.ecoleganes.org/spip.php?article1174

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/nueva/Ley/Igualdad/impone/paridad/listas/electorales/elpporsoc/20060303elpepusoc_1/Tes

http://www.uv.es/csif/Articulo%20Igualdad%20para%20todas%20en%20la%20carrera%20investigadora.pdf

http://investigacion.universia.es/seccionEspecial.jsp?idEspecial=149&idSeccion=6193&title=PANORAMA-DESIGUAL-MUJER-UNIVERSIDAD

http://www.ciudaddemujeres.com/ciudades/Aviles/?p=1762

María Teresa Miras

UN EJEMPLO DE SABIDURÍA Y COMPROMISO

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Una de las ponentes del ciclo de Ciencia y Tecnología del 10 de marzo titulado Las Mujeres Trabajan en Ciencia fue la fabulosa María Teresa Miras Portugal. Se trata de la directora del departamento de bioquímica de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid. Experta en neurotransmisores, es la Presidenta de la Real Academia Nacional de Farmacia. Nacida en Carballino, Ourense, en 1948, esta Catedrática de Bioquímica fue secretaria científica de la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular.

UNA MUJER TAMBIÉN DE LITERATURA

Esta mujer afirma que en su etapa de formación no se daba cuenta del cambio que estaba viviendo. Sólo cuando se acercaba a su momento triunfal en la ciencia, cuando tenía lo suficiente vivido como para poder echar la vista atrás, vio que pertenecía a una generación que experimentó cambios, como el de la introducción de la mujer en el mundo de la ciencia. Define muy bien la época a la que pertenece recordando la novela de Torrente Ballester Donde da la vuelta el aire. De ahí es de dónde ella viene, del momento en que da la vuelta el aire. Afirma ser una mujer de ciencias pero sus referencias durante el discurso a otros grandes literatos como Antonio Machado reflejan que su conocimiento no acaba en la ciencia misma, sino que abarca gran parte de otros campos. Se apoya en preciosas frases leídas o aprendidas y sabe aprovechar todo su significado para explicar lo que guarda dentro de sí. Como oradora ha sido capaz de dejar al auditorio con la boca abierta, ha sido capaz de trasladar su interior a los demás y hacer sentir.

EL PRECIO DE LA CULPA

Afirma que “la ciencia no es la verdad, pero es lo único que ayuda a combatir la ignorancia”. Y da un consejo a las mujeres que quieran introducirse en el mundo de la ciencia o conseguir alguna meta propuesta: “Hay que saber muy bien qué quieres y el precio que estás dispuesta a pagar por ello”. A pesar de toda la capacidad intelectual que demuestra tener María Teresa Miras ella ha pagado cierto precio porque tenía muy claro que quería investigar en la ciencia. Cuenta al público que ha criado a dos hijos y que en ocasiones se sentía culpable cuando les daba el biberón al tiempo que analizaba resultados que se traía del laboratorio. Con ello creía no estar prestándole el cariño que se merecían sus hijos y por ello le venía el sentimiento de culpa.

Mª Teresa Miras ha llegado a dónde quería y ha visto que al mismo tiempo ha podido criar a sus hijos. No se arrepiente de cómo ha compaginado su vida y quiere hacer ver al resto de las mujeres que no han de sentirse culpables cuando le dediquen más tiempo a su vida laboral o académica que a otros quehaceres que la sociedad ha adjudicado siempre a la mujer. Se trata de un sentimiento de culpabilidad que a los hombres no les sale del interior y deberían de sentir porque deberían de comprender que tareas como el cuidado de los hijos son imprescindibles para la construcción de una sociedad sana y con futuro, del tal manera que si ellos se implican en tal tarea, gracias a otras cualidades que poseen, pueden contribuir a que el resultado sea el mejor posible. Si hombres y mujeres se involucran en lo mismo, hay más variedad de cualidades, hecho muy positivo para el desarrollo óptimo de cualquier actividad, ya sea de tipo académico/laboral o social/familiar.

COMPROMISO

Mª Tersa Miras habla de las dificultades que la mujer se encuentra a la hora de tener éxito en el mundo de la ciencia. “El mundo está adaptado a los ritmos del hombre y tal vez porque no participamos tanto en esas relacionas sociales que forman el tejido que toma las decisiones, al final estamos en un mundo que no es el nuestro. Si una mujer tuviera que organizar una universidad, donde cada vez son más porque cada vez se paga menos, o en hospitales o en la enseñanza, que ocurre lo mismo, lo hubiera hecho de manera razonable, que también le hubiera servido al país. Por ejemplo, para poder tener hijos, que son futuro y los que tienen que pagar las pensiones, a lo mejor era bueno tener una guardería a la entrada del hospital o algo así.

Algo mucho más humano.” (Entrevista de El País a María Teresa Miras)

Afirma que una de las cualidades que mejor define a una mujer es el compromiso. Cuando un hombre se propone algo, hace promesas para alcanzar el éxito al igual que la mujer, pero la diferencia está en que un hombre alcanza sus propósitos y no siempre cumple sus promesas. Una mujer, por el mismo concepto que tiene de una promesa, siempre cumple con su palabra, con lo que se propuso en un estado inicial. Y una mujer lucha hasta el máximo para conseguir el resultado propuesto.

Mª Teresa Miras es un ejemplo a seguir, porque es la muestra de que es posible el éxito de la mujer en la ciencia. Es una mujer que experimentó el cambio, que se introdujo en la ciencia en un momento en que sólo los hombres estaban en este campo. Es una mujer que debe ser un ejemplo para las mujeres y también para los hombres debido a su compromiso con el campo científico al tiempo que hizo todo lo posible por compaginarlo con la tarea más humana de la sociedad: dar todo lo que sus hijos se merecían porque ellos eran el futuro.

Otros enlaces de interés:

http://www.ciencia2007.es/WebAC2007/TA_Entrevista_TeresaMiras.aspx

http://www.doymafarma.com/doyma/ctl_servlet?_p=doyma.farmacia&_c=Revista&_m=PresentaArticulo&_s=farmacia/FichaArticulo.jsp&id=13107668

http://www.sebbm.com/scripts/actual.asp?Id=70

Conciliación

El gran logro de este siglo XXI sería conseguir la CONCILIACION.

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Estamos intentando caminar hacia la igualdad de oportunidades. La mente no tiene género. Y tras el difícil camino conseguimos que un gran número de mujeres se dedican a trabajar en ciencias, en igualdad de condiciones y respetadas por sus compañeros hombres.

Pero según las estadísticas las mujeres que llevan unos años en estos puestos, de trabajo intenso y gran responsabilidad, padecen estrés, agotamiento, decepción y pérdida de interés laboral debido a la sobrecarga y presión laboral que añadidas a la demanda doméstica y familiar hace la situación insostenible.

Por primera vez en España, la Ley de Igualdad, aprobada el año pasado, ampara el derecho de los trabajadores a conciliar la vida familiar y personal con la laboral. El objetivo: que el trabajo no estorbe a nuestra vida privada y viceversa y que una ley lo ampare.

Las empresas y Administraciones públicas ya están notando las consecuencias de la falta de conciliación: empleados poco motivados, fuga de cerebros, más enfermedades psíquicas (estrés, depresión, ansiedad…). La causa de estos males es el conflicto trabajo-familia con el que se encuentra el trabajador; y cuanto más sensible es la empresa a sus necesidades, más producen.

Si las empresas y la administración no encuentran soluciones, tendrán más costes, menos productividad y peor calidad de vida, lo que ahuyentara el talento.

Hace 10 años, en los países escandinavos, la incorporación de la mujer al mercado laboral y la falta de medidas de apoyo a la conciliación, produjo un descenso enorme en la natalidad, la mujer para poder desempeñar puestos de investigación, empresariales, ciencia… o cualquier otro que le ocupe todo su tiempo, sólo lo podrá realizar si renuncia a la maternidad.

Ante este gran problema se incentivaron medidas de conciliación. Ahora España está empezando a dar sus primeros pasos: en las administraciones comienzan a fomentarse planes de igualdad, las universidades empiezan a crear sus cátedras en conciliación, surgen asociaciones para fomentarlas, nacen los primeros premios para empresas familiarmente responsables.

Ya son muchas las medidas llevadas a cabo:

.Poder disfrutar permisos de emergencia, con o sin remuneración o con posibilidad de recuperar el tiempo de trabajo.

. Reducción de la semana laboral, no trabajando las tardes de los viernes.

. Flexibilidad horaria.

. Posibilidad de solicitar media jornada.

. Guarderías en el puesto de trabajo.

. Ayudas económicas para guarderías o atención a mayores.

Pero en la realidad muy pocas empresas aplican estas medidas. En la actualidad la situación es insostenible.

Conseguiremos nuestro reto si apostamos por ver que la conciliación no es trabajar menos, es hacerlo de forma distinta, gestionando el tiempo para optimizarlo. Las empresas deben renovarse y apostar por un papel menos autoritario, dando autonomía al trabajador que responda con compromiso y tender hacía la dirección por objetivos: que importe si el trabajador cumple con eficacia y no el tiempo que está sentado en una silla.

Sería algo muy beneficioso que se otorgara el “premio a la empresa familiarmente responsable” al igual que se hace con la empresa que colabora con el medio ambiente (sería un beneficio para ella ya que tendría una mejor publicidad, mayor cotización en bolsa, mayor nº de accionistas…).

Voy a citar alguna de las empresas que hoy en día ya están aplicando esta política, pido disculpas por las que no menciono y seguro que apuestan por la conciliación profesional y personal: Caja Madrid ha acercado el puesto de trabajo de 160 mujeres con hijos pequeños, a sus domicilios, IBM, que cuenta con un grupo de apoyo que trimestralmente revisa la política de conciliación y discriminación, MRW donde la mayoría de sus empleados disfrutan de jornada intensiva, Novartis, que ayuda a los empleados con subvenciones para guarderías y becas, Red Eléctrica ha puesto en marcha política de apoyo a la mujer. Estas empresas y seguro que otras muchas encabezan un nuevo modo de concebir a la empresa y a los empleados.

La cultura de los horarios inflexibles y la adición al trabajo está dejando paso a una visión más humana de las compañías, que también persiguen el bienestar personal de sus trabajadores.

Pero nada de esto sería muy eficaz sin una implicación completa de los varones en el cuidado de niños y mayores. Este cambio cultural es la gran tarea pendiente para conseguir un equilibrio entre vida laboral y familiar para todas las partes.

La solución sería educar desde la infancia, suprimir los roles, que aparezcan en los libros de texto nuevos conceptos como referencia a mujeres que han hecho grandes hazañas en la historia. El sistema educativo no puede ser sexista.

Este cambio cultural es la gran tarea pendiente para conseguir un equilibrio entre vida laboral y familiar para todas las partes.

Si algún día esto fuera así habría muchas más mujeres que se interesarían por estudiar carreras de ciencia, dedicando mucho tiempo y esfuerzo en su estudio, pero sabiendo que podrán en un futuro realizar su profesión sin plantearse abandonarla cuando deciden que quieren compartir su vida con otra persona y tener hijos.

 

http://www.iese.edu/es/files/5_29631.pdf

http://juanberrio.blogspot.com/2008/01/ilustraciones-sobre-conciliacin.html

www.conciliavidafamiliarylaboral.es

http://www.comfia.net/legal/html/6187.html

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Imposible/conciliar/abuelos/elpepisoc/20080315elpepisoc_1/Tes