Hildegarda von Bingen (1)

hildelgarda.jpg

Una excepcional mujer, Hildegarda von Bingen, que vive en la Alemania del siglo XII, va a cerrar con broche de oro esa época en la que la Historia de la Medicina sitúa las "postrimerías de la medicina monacal".

Hildegarda nace en el año 1098 en Alzey (Hessen del Rhin, Palatinado) bajo el Imperio de Enrique IV y en tiempo de Cruzadas. En su condición de hermana menor de los diez hijos que forman la descendencia de la noble familia de Hildebert y Mechtild von Bermersheim, será desde su nacimiento consagrada a Dios, e ingresada en el Convento de Disibobenberg, en 1106, cuando apenas cuenta ocho años de edad.
Allí será educada en las llamadas "artes liberales" por la abadesa Jutta de Spannheim, tía de Hildegarda, y por el monje Volmar, quien años más tarde se convertirá en su fiel secretario y le será de una gran ayuda para verter al pergamino sus visiones proféticas.
Pocos años más tarde, en 1114, tomaría los hábitos de manos del Obispo Oto de Bamberg, e ingresa en la orden de San Benito, que se regía por la famosa Regula del "ora et labora", y a la que tanto debe la cultura europea.
A la muerte de Jutta, Hildegarda se convertirá en abadesa del convento, hasta que en el año 1147, funde el que ella llamará “su monasterio”, en el monte de Rupertsberg, junto a Bingen, ciudad de la que tomará Hildegarda su sobrenombre.

En su querido convento de Rupertsberg, le llegará la muerte en la madrugada del 17 de septiembre de 1179.

Opera Hildegardis

Ante la ingente obra que dejará escrita Hildegarda es posible imaginarla programándose como un universitario de nuestros días. Por las mañanas: cosmología, antropología y teología. Por las tardes: ciencias naturales y medicina. Y el tiempo que resta (¡!) lo emplea en trazar una pintura enigmática para su obra teológica y médica y componer una música que felizmente rescatada ha llegado hasta nuestros días.
Durante los años 1141 hasta el 1175, la llamada sibila del Rhin escribe sus obras tanto las de contenido místico y teológico como las orientadas a las ciencias naturales y a la medicina.
Aunque obviamente la obra que particularmente nos interesa es la dedicada a la Medicina no podemos dejar de referirnos, aunque sea de forma breve, a su obra teológica y mística dado que los conceptos médicos de Hildegarda están íntimamente relacionados con su doctrina teológica.

Obra mística y teológica

Hildegarda -que fue una niña débil y enfermiza- había experimentado visiones sobrenaturales desde sus primeros años:
"ya en el seno materno pudo contemplar secretos de la naturaleza ocultos para nosotros. Despierta durante día y noche, experimentó grandiosas visiones sin caer en éxtasis".
(Reinherd Schiller)

Pero Hildegarda guardaría un estricto silencio sobre estas visiones, hasta que en el año 1141 -cuando Hildegarda cumple 42 años de edad-, tiene una nueva visión en la que recibe este mandato:
"Oh débil mujer, ceniza de ceniza, podedumbre de podedumbre, cuenta y escribe lo que ves y oyes”"

En una labor que supondrá muchos años de trabajo -desde 1141 a 1175- Hildegarda con la ayuda del monje Volmar y de la culta religiosa de la orden, la noble margravina Richardis von Stade, escribirá la llamada Trilogía visionaria:

  • Liber Scivias o doctrina de la fe.
  • Liber vitae meritorum, o diálogos poéticos entre las virtudes y los vicios.
  • Liber divinorum operum, en el que través de diez "visiones", el cosmos y el hombre son representados en relación mutua con Dios.

Eco de su obra

El matiz profético de la obra de Hildegarda le va a proporcionar una enorme fama a lo largo de toda la Europa culta de su época. A ello contribuirá, muy decisivamente, el hecho de que Bernhard de Clairvaux influyera cerca del Papa Eugenio III, para que leyera personalmente fragmentos de la obra de nuestra abadesa en el Sínodo que desde el 30 de noviembre hasta el 13 de febrero de 1148, se celebra en Tréveris.
Desde la publicación de su obra Hildegarda mantiene una intensa correspondencia con los papas Eugenio III, Anastasio IV, Alejandro III -con el que sostiene una agria disputa-, Adriano IV, con los cardenales de Maguncia, Trieste y Colonia y con un sin fin de obispos, monjes, monjas, etc.
Una correspondencia en la que Hildegarda no duda en criticar la política llevada a cabo por el emperador Federico I -más conocido como Barbarroja- quien pese a ello, en un escrito fechado el 18 de abril de 1163, le ofrece la protección imperial para su convento de Rupertsberg.

Nota:
El próximo tema irá dedicado a glosar la amplia e importante obra médica de Hildegarda von Bingen

Comparte el artículo:Estos iconos enlazan con webs de marcadores sociales que permiten a los lectores compartir y descubrir nuevas webs.
  • del.icio.us
  • digg
  • fresqui
  • meneame
  • neodiario
  • YahooMyWeb
  • Enviar esta entrada por E-Mail
  • Imprimir esta entrada
  • Post2PDF

5 Comentarios to “Hildegarda von Bingen (1)”

  1. Ester Sáiz Polo on April 6th, 2008 20:14

    Me sorprende ver como hasta dentro del seno de la Iglesia se daba el nacimiento de una mujer investigadora ya que antes era una de las salidas que tenían las mujeres; ésta y casarse. Pero parece que la investigación y la traducción de textos era menester de los monjes más que de las monjas o abadesas.
    A la vez, la Iglesia en su historia también ha frenado mucho la evolución de la mujer ya que en muchas ocasiones la ha denigrado y además en la Biblia es la culpable del pecado original; se la ha tenido siempre como algo a lo que temer, pensando que solo servia para tener descendencia, como un instrumento cualquiera y se le daba permiso al hombre para que la dominara como le pareciese, subestimando sus derechos. Pese a esto no todo es malo, ha sabido evolucionar y darle aunque no todo el mérito que se merece, si parte, por ejemplo algunas Santas.
    También es cierto que han salido grandes mujeres en éste ámbito que a lo mejor no se han dedicado a la ciencia pero han hecho enormes aportaciones.

    http://www.corazones.org/diccionario/mujer/emancipacion_mujer.htm

    http://www.opusdei.es/art.php?p=10391

    http://www.ciberiglesia.net/discipulos/07/07mujer-esperanza.htm

  2. Helia González Rivero on April 6th, 2008 21:04

    Hildegarda von Bingen vivió en una época en la que confluían, contraponiéndose, el pensamiento monástico y el pensamiento escolástico. Esta abadesa consiguió integrar conocimientos de un modo desconocido hasta entonces. Desde diversos puntos de la geografía de Europa ya se solicitaba que alguien se ocupase de esta importante labor. Hildegarda von Bingen se ocupó de ello desde el seno de la Iglesia. En sus obras, se pueden observar diversos dibujos que ilustran los contenidos. La abadesa se ocupó también de la predicación en iglesias y catedrales. Se centraba sobre todo en la redención, la conversión y criticaba duramente la corrupción eclesiástica. A pesar de sus profundas convicciones religiosas, Hildegarda von Bingen sufrió diversos enfrentamientos con la jerarquía por su carácter de denuncia y creatividad.

    http://www.hildegardadebingen.com.ar/

    http://www.solonosotras.com/archivo/21/biog-hildegard.htm

    http://blogclasico.blogspot.com/2007/02/biografias-hildegard-de-bingen.html

  3. Miguel Angel Arribas on April 7th, 2008 13:27

    Estimada Helia:

    Has captado, muy acertadamente, la personalidad de Hildegarda. La autoridad moral que le otorgó su gran cultura le permitieron ejercer la crítica a la labor de papas y emperadores.
    En el próximo tema–también dedicado a Hildegarda–revisaremos lo más importante de su obra antropológica y médica.
    Saludos afectuosos

  4. Miguel Angel Arribas on April 7th, 2008 13:45

    Estimada Ester:

    Pese a los obstáculos que acertadamente señalas son numerosos los casos en los que la labor de mujeres desde dentro de la Iglesia–Fabiola, Hildegarda, Catalina de Siena, Isabel de Hungría, etc–ha sido trascendental.

    Algunas de ellas pasarán por esta sección de Mujeres en la Medicina.

    Saludos afectuosos

  5. Susana Martínez on September 7th, 2008 19:25

    Estimado Miguel Ángel:
    Una vez más estoy totalmente fascinada con los artículos que escribes homenajeando a tan extraordinarias mujeres. Hildegarda von Bingen: mujer culta, polifacética y adelantada a su tiempo.

    Su biografía y su obra son extensísimas. Especial mención a sus tres grandes obras proféticas (Liber Scivias, Liber vitae meritorum y Liber divinorum operum), impulsadas por una facultad visionaria (ampliamente estudiada y discutida); sus escritos sobre las propiedades medicinales de las plantas y las virtudes de las piedras preciosas y los metales.
    La labor de escritora de Hildegard se vio interrumpida muchas veces por los viajes de predicación. Fue admirada por sus contemporáneos ya que era muy extraño ver como una abadesa abandonaba su monasterio para predicar. Lo hacía en iglesias y catedrales, ante el clero y los fieles. Sin embargo también fue censurada por otros, pues su predicación criticaba duramente la corrupción eclesiástica.

    No hay que olvidar sus casi 80 canciones litúrgicas que compuso sin haber recibido educación musical, o su intensa correspondencia con los personajes más relevantes de su época como el Papa Eugenio III o Alejandro III. Como se puede observar Hildegard es una de las figuras más fascinantes y multifacéticas del occidente europeo.

    http://es.wikipedia.org/wiki/Hildegard_de_Bingen

    http://ec.aciprensa.com/a/artesliberales.htm

    http://www.emujeres.net/mujeres-famosas/200706-hildegard-von-bingen.php

Deja una respuesta




This is a captcha-picture. It is used to prevent mass-access by robots. (see: www.captcha.net)

Debes leer y teclear los 5 caracteres entre 0..9 y A..F, y enviar la respuesta.

  

No puedo leer esto. Por favor, generar un