Conciliación
El gran logro de este siglo XXI sería conseguir la CONCILIACION.

Estamos intentando caminar hacia la igualdad de oportunidades. La mente no tiene género. Y tras el difícil camino conseguimos que un gran número de mujeres se dedican a trabajar en ciencias, en igualdad de condiciones y respetadas por sus compañeros hombres.
Pero según las estadísticas las mujeres que llevan unos años en estos puestos, de trabajo intenso y gran responsabilidad, padecen estrés, agotamiento, decepción y pérdida de interés laboral debido a la sobrecarga y presión laboral que añadidas a la demanda doméstica y familiar hace la situación insostenible.
Por primera vez en España, la Ley de Igualdad, aprobada el año pasado, ampara el derecho de los trabajadores a conciliar la vida familiar y personal con la laboral. El objetivo: que el trabajo no estorbe a nuestra vida privada y viceversa y que una ley lo ampare.
Las empresas y Administraciones públicas ya están notando las consecuencias de la falta de conciliación: empleados poco motivados, fuga de cerebros, más enfermedades psíquicas (estrés, depresión, ansiedad…). La causa de estos males es el conflicto trabajo-familia con el que se encuentra el trabajador; y cuanto más sensible es la empresa a sus necesidades, más producen.
Si las empresas y la administración no encuentran soluciones, tendrán más costes, menos productividad y peor calidad de vida, lo que ahuyentara el talento.
Hace 10 años, en los países escandinavos, la incorporación de la mujer al mercado laboral y la falta de medidas de apoyo a la conciliación, produjo un descenso enorme en la natalidad, la mujer para poder desempeñar puestos de investigación, empresariales, ciencia… o cualquier otro que le ocupe todo su tiempo, sólo lo podrá realizar si renuncia a la maternidad.
Ante este gran problema se incentivaron medidas de conciliación. Ahora España está empezando a dar sus primeros pasos: en las administraciones comienzan a fomentarse planes de igualdad, las universidades empiezan a crear sus cátedras en conciliación, surgen asociaciones para fomentarlas, nacen los primeros premios para empresas familiarmente responsables.
Ya son muchas las medidas llevadas a cabo:
.Poder disfrutar permisos de emergencia, con o sin remuneración o con posibilidad de recuperar el tiempo de trabajo.
. Reducción de la semana laboral, no trabajando las tardes de los viernes.
. Flexibilidad horaria.
. Posibilidad de solicitar media jornada.
. Guarderías en el puesto de trabajo.
. Ayudas económicas para guarderías o atención a mayores.
Pero en la realidad muy pocas empresas aplican estas medidas. En la actualidad la situación es insostenible.
Conseguiremos nuestro reto si apostamos por ver que la conciliación no es trabajar menos, es hacerlo de forma distinta, gestionando el tiempo para optimizarlo. Las empresas deben renovarse y apostar por un papel menos autoritario, dando autonomía al trabajador que responda con compromiso y tender hacía la dirección por objetivos: que importe si el trabajador cumple con eficacia y no el tiempo que está sentado en una silla.
Sería algo muy beneficioso que se otorgara el “premio a la empresa familiarmente responsable” al igual que se hace con la empresa que colabora con el medio ambiente (sería un beneficio para ella ya que tendría una mejor publicidad, mayor cotización en bolsa, mayor nº de accionistas…).
Voy a citar alguna de las empresas que hoy en día ya están aplicando esta política, pido disculpas por las que no menciono y seguro que apuestan por la conciliación profesional y personal: Caja Madrid ha acercado el puesto de trabajo de 160 mujeres con hijos pequeños, a sus domicilios, IBM, que cuenta con un grupo de apoyo que trimestralmente revisa la política de conciliación y discriminación, MRW donde la mayoría de sus empleados disfrutan de jornada intensiva, Novartis, que ayuda a los empleados con subvenciones para guarderías y becas, Red Eléctrica ha puesto en marcha política de apoyo a la mujer. Estas empresas y seguro que otras muchas encabezan un nuevo modo de concebir a la empresa y a los empleados.
La cultura de los horarios inflexibles y la adición al trabajo está dejando paso a una visión más humana de las compañías, que también persiguen el bienestar personal de sus trabajadores.
Pero nada de esto sería muy eficaz sin una implicación completa de los varones en el cuidado de niños y mayores. Este cambio cultural es la gran tarea pendiente para conseguir un equilibrio entre vida laboral y familiar para todas las partes.
La solución sería educar desde la infancia, suprimir los roles, que aparezcan en los libros de texto nuevos conceptos como referencia a mujeres que han hecho grandes hazañas en la historia. El sistema educativo no puede ser sexista.
Este cambio cultural es la gran tarea pendiente para conseguir un equilibrio entre vida laboral y familiar para todas las partes.
Si algún día esto fuera así habría muchas más mujeres que se interesarían por estudiar carreras de ciencia, dedicando mucho tiempo y esfuerzo en su estudio, pero sabiendo que podrán en un futuro realizar su profesión sin plantearse abandonarla cuando deciden que quieren compartir su vida con otra persona y tener hijos.
http://www.iese.edu/es/files/5_29631.pdf
http://juanberrio.blogspot.com/2008/01/ilustraciones-sobre-conciliacin.html
www.conciliavidafamiliarylaboral.es
http://www.comfia.net/legal/html/6187.html














