Archivo de abril, 2008

Análisis de las causas de “El techo de cristal”

Durante el ciclo se mostró el famoso gráfico de tijera que muestra cómo las mujeres superan académicamente a los hombres en su formación pero a medida que el nivel aumenta hasta llegar a puestos directivos la situación va cambiando hasta invertirse por completo de tal manera que hay muchísimos más altos cargos ocupados por hombres que por mujeres. Y la pregunta es ¿por qué? ¿Por qué, obteniendo mejores resultados académicos, las mujeres no alcanzan los mejores puestos?

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LA TIJERA DESCONCERTANTE

El punto en el que la mujer debería ascender en el mundo laboral, el llamado “techo de cristal” coincide con el momento en que las parejas comienzan a formar una familia, la mujer tiene los hijos y, a menudo, cae sobre ella todo el peso del cuidado del hogar y de los hijos. Por eso el se invierte la gráfica formando una tijera, los hombres siguen ascendiendo mientras que la mujer utiliza su tiempo para el beneficio del desarrollo de la sociedad.

En el ciclo Las Mujeres Trabajan en Ciencia se llegó a la conclusión de que las medidas que hasta ahora ha tomado el Estado para que la mujer pueda realizarse completamente en su ámbito laboral no son efectivas porque tienen un efecto rebote y se convierten en medidas machistas. Se da más tiempo para que la mujer se ocupe de los hijos de manera que se ve obligada a apartarse de la empresa o de la vida científica y no puede seguir desarrollándose profesionalmente. Pero la situación va más allá, pues aunque se dé la posibilidad de que el hombre pueda compartir el tiempo del cuidado de los hijos con su mujer, ella misma se opone a tal posibilidad y se autoimpone la obligación de ser ella sóla quien se ocupe de la tarea del cuidado de los hijos. Esta situación se da debido al tipo de sociedad en que vivimos y que ha quedado así constituída debido al desarrollo histórico.

La solución no está en que la mujer abandone las tareas del hogar para dedicarse al mundo laboral sino en que el hombre tome conciencia de la importancia que tiene el cambio de pañales, el llevar a los niños al colegio o al médico, el comprar papillas o el despertarse a media noche para cantar una nana. Actividades como éstas son fundamentales para el desarrollo de una familia y por lo tanto, el de toda la sociedad. Lo más deprimente de todo es que el hombre viva con una venda en los ojos y no sea capaz de sacrificar el tiempo que debería dedicar a estas tareas a cambio de un ascenso profesional y/o de salario, a cambio de éxito individual. Hasta que los hombres no vean el valor de dormir a un niño, la mujer seguirá sin tener tiempo para realizarse profesionalmente. No es la mujer la que debe adaptarse a los ritmos del hombre, sino al revés.

UN REPARTO DE TAREAS ESTEREOTIPADO

Hasta ahora el reparto de actividades ha sido claro y tajante: el hombre sale de casa y se ocupa de traer dinero y la mujer se dedica al cuidado de los hijos y del hogar. Pero hoy en día la mujer siente la necesidad de salir fuera y realizarse profesionalmente. El agua busca sus corrientes, los trabajos de ahora ya no requieren primordialmente fuerza física (cualidad en la que innegablemente el hombre aventaja en la mayor parte de los casos a la mujer) sino de muchas otras cualidades que muchos hombres no tienen. Es decir, la incorporación de la mujer al mundo laboral y académico es algo positivo, no sólo para la mujer a nivel individual, sino también para el desarrollo empresarial, educativo, formativo y social. Hombres y mujeres tienen cualidades positivas diferentes que se complementan y ambos deberían tomar participación en igualdad de número en los diferentes ámbitos de la vida para el óptimo desarrollo de cualquier actividad compleja.

Durante el ciclo se palpó la indignación al comentario que recordó el estudio de un matemático que reflejó que las mujeres tienen menor capacidad para las matemáticas y las ciencias que los hombres. Hay que puntualizar, que es verdad que las mujeres obtienen peores resultados en estos campos pero no es debido a que tengan menor capacidad para ellos, sino a la creación de estereotipos en la sociedad desde la educación de las niñas, provocando una falta de autoestima en la mujer a la hora de desarrollar estas capacidades.

Representaciones de género de profesores y profesoras de matemáticas

Ahora bien, volviendo a la idea de las diferentes cualidades que poseen hombres y mujeres, aunque fuera cierto que el hombre es mejor en conocimientos abstractos como las matemáticas, no hay por qué indignarse, puesto que las mujeres tienen otras cualidades en las que aventajan en gran medida a los hombres. Por ejemplo, está demostrado que las mujeres tienen más capacidad, generalmente, en el ámbito comunicativo, son más capaces de utilizar el lenguaje para transmitir ideas y hacerlas entender, así cómo de expresar sus propios sentimientos, cualidad claramente deficiente en muchos hombres.

LOS RESTOS DEL MACHISMO AUTÉNTICO

El motivo principal que explica por qué la mujer no consigue un pleno éxito profesional ha quedado expuesto y desarrollado, tiene un carácter social, requiere un cambio en la mentalidad del hombre y en el ciclo se vivió el optimismo de la afirmación de que sólo es cuestión de tiempo que el cambio se produzca, cuando nuevas generaciones comiencen su desarrollo laboral el desarrollo profesional de la mujer crecerá con estas nuevas incorporaciones generacionales.

Pero por desgracia hay otros motivos claramente machistas que en ocasiones puntuales no permiten el éxito de la mujer. Son situaciones que reflejadas por una frase del ciclo: “Tú no lees la tesis si no pasas por mi dormitorio”. Este tipo de causas están prácticamente erradicadas pero aún existen y hay que seguir luchando para que ni siquiera exista la necesidad de hablar de ellas.

Por último, dejar claro que, tanto el formar una familia o no, como el alcanzar éxito profesional o no, son opciones de vida para hombres y para mujeres. Ninguna opción es mejor que otra y todas las pesonas deberían tener la oportunidar de hacer realidad su sueño sin distinción de géneros, y aquí cabe incluir la posibilidad de que un hombre elija dedicarse por entero a su familia sin que sea discriminado y mal visto por la sociedad.

Otros enlaces de interés:

  • selene.uab.es/…/Plan_accion_2006_2007.htm
  • http://www.ilo.org/public/spanish/bureau/gender/newsite2002/about/index.htm
  • http://www.optimiza.com/?gclid=CNvVle3ho5ICFQOc1AodSBCPRQ
  • http://ciberfeminista.org/gender_borderhack/en_busca.html

Hildegarda von Bingen (1)

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Una excepcional mujer, Hildegarda von Bingen, que vive en la Alemania del siglo XII, va a cerrar con broche de oro esa época en la que la Historia de la Medicina sitúa las "postrimerías de la medicina monacal".

Hildegarda nace en el año 1098 en Alzey (Hessen del Rhin, Palatinado) bajo el Imperio de Enrique IV y en tiempo de Cruzadas. En su condición de hermana menor de los diez hijos que forman la descendencia de la noble familia de Hildebert y Mechtild von Bermersheim, será desde su nacimiento consagrada a Dios, e ingresada en el Convento de Disibobenberg, en 1106, cuando apenas cuenta ocho años de edad.
Allí será educada en las llamadas "artes liberales" por la abadesa Jutta de Spannheim, tía de Hildegarda, y por el monje Volmar, quien años más tarde se convertirá en su fiel secretario y le será de una gran ayuda para verter al pergamino sus visiones proféticas.
Pocos años más tarde, en 1114, tomaría los hábitos de manos del Obispo Oto de Bamberg, e ingresa en la orden de San Benito, que se regía por la famosa Regula del "ora et labora", y a la que tanto debe la cultura europea.
A la muerte de Jutta, Hildegarda se convertirá en abadesa del convento, hasta que en el año 1147, funde el que ella llamará “su monasterio”, en el monte de Rupertsberg, junto a Bingen, ciudad de la que tomará Hildegarda su sobrenombre.

En su querido convento de Rupertsberg, le llegará la muerte en la madrugada del 17 de septiembre de 1179.

Opera Hildegardis

Ante la ingente obra que dejará escrita Hildegarda es posible imaginarla programándose como un universitario de nuestros días. Por las mañanas: cosmología, antropología y teología. Por las tardes: ciencias naturales y medicina. Y el tiempo que resta (¡!) lo emplea en trazar una pintura enigmática para su obra teológica y médica y componer una música que felizmente rescatada ha llegado hasta nuestros días.
Durante los años 1141 hasta el 1175, la llamada sibila del Rhin escribe sus obras tanto las de contenido místico y teológico como las orientadas a las ciencias naturales y a la medicina.
Aunque obviamente la obra que particularmente nos interesa es la dedicada a la Medicina no podemos dejar de referirnos, aunque sea de forma breve, a su obra teológica y mística dado que los conceptos médicos de Hildegarda están íntimamente relacionados con su doctrina teológica.

Obra mística y teológica

Hildegarda -que fue una niña débil y enfermiza- había experimentado visiones sobrenaturales desde sus primeros años:
"ya en el seno materno pudo contemplar secretos de la naturaleza ocultos para nosotros. Despierta durante día y noche, experimentó grandiosas visiones sin caer en éxtasis".
(Reinherd Schiller)

Pero Hildegarda guardaría un estricto silencio sobre estas visiones, hasta que en el año 1141 -cuando Hildegarda cumple 42 años de edad-, tiene una nueva visión en la que recibe este mandato:
"Oh débil mujer, ceniza de ceniza, podedumbre de podedumbre, cuenta y escribe lo que ves y oyes”"

En una labor que supondrá muchos años de trabajo -desde 1141 a 1175- Hildegarda con la ayuda del monje Volmar y de la culta religiosa de la orden, la noble margravina Richardis von Stade, escribirá la llamada Trilogía visionaria:

  • Liber Scivias o doctrina de la fe.
  • Liber vitae meritorum, o diálogos poéticos entre las virtudes y los vicios.
  • Liber divinorum operum, en el que través de diez "visiones", el cosmos y el hombre son representados en relación mutua con Dios.

Eco de su obra

El matiz profético de la obra de Hildegarda le va a proporcionar una enorme fama a lo largo de toda la Europa culta de su época. A ello contribuirá, muy decisivamente, el hecho de que Bernhard de Clairvaux influyera cerca del Papa Eugenio III, para que leyera personalmente fragmentos de la obra de nuestra abadesa en el Sínodo que desde el 30 de noviembre hasta el 13 de febrero de 1148, se celebra en Tréveris.
Desde la publicación de su obra Hildegarda mantiene una intensa correspondencia con los papas Eugenio III, Anastasio IV, Alejandro III -con el que sostiene una agria disputa-, Adriano IV, con los cardenales de Maguncia, Trieste y Colonia y con un sin fin de obispos, monjes, monjas, etc.
Una correspondencia en la que Hildegarda no duda en criticar la política llevada a cabo por el emperador Federico I -más conocido como Barbarroja- quien pese a ello, en un escrito fechado el 18 de abril de 1163, le ofrece la protección imperial para su convento de Rupertsberg.

Nota:
El próximo tema irá dedicado a glosar la amplia e importante obra médica de Hildegarda von Bingen