Archivo de mayo, 2008

Asia y la innovación: Ciencia y tecnología en clave femenina

El próximo 29 de mayo, a las 18:00 h tendrá lugar en el Instituto de Formación y Estudios del Gobierno Local de Madrid (C/ Almagro, 5) una jornada de reflexión sobre la contribución de la mujer al ámbito científico y tecnológico, a través del testimonio y el debate con destacadas científicas asiáticas. El programa es el siguiente:

  • 18.00 h – 18.15 h Palabras de bienvenida
    • Jesús Sanz, director greneral de Casa Asia
    • Carlos Martínez, secretario de estado de investigación del Ministerio de Ciencia y Tecnología
    • Rafael Rodrigo, presidente del CSIC
    • Alejandro Arranz, director general de innovación y tecnología del Ayuntamiento de Madrid
    • Rosa María Peris, directora general del Instituto de la Mujer
  • 18.15 h – 20.00 h Mesa redonda
    • Indira Nath, profesora de Inmunología (India)
    • Lourdes J Cruz, profesora de Bioquímica (Filipinas)
    • Mitiko Go, experta en Biofísica, bioinformática y evolución molecular (Japón)
    • Helen Lee, profesora de Biotecnología (Inglaterra)
    • Surbhi Sharma, directora de la asociación de empresas del software de India
    • Margarita Salas, experta en Bioquímica y biología molecular (España)

Moderadora: Carmen Vela, presidenta de AMYC y directora de Ingenasa.

Más información: www.asiainnova.es, www.casaasia.es

Inscripciones: Carmen Bedoya, cbedoya@casaasia.es, Tel: 91 369 4670

Participación gratuita.

Las brujas en la Edad Media

 

juicios-de-salem.jpg

El concepto que tenemos hoy en día de las brujas es muy distinto del que podían tener nuestros antepasados en la Edad Media. Las brujas de nuestros días aparecen en los canales de televisión entrada la noche para leer el futuro en las cartas a trasnochadores preocupados, aparecen en las revistas del corazón o acuden a tertulias en las que aseguran poseer poderes sobrenaturales. Pero hay otro tipo de bruja, aquella cuya imagen tiene en la cabeza un niño cuyos padres le instan a dormirse, oscura, ténebre, sin pintalabios ni focos, y que posiblemente sea más cercana a las brujas medievales que a las mediáticas del siglo XX…

La Europa dominada por el cristianismo de hace mil años observaba con pánico la llegada del año 1000. Posiblemente por que se trataba de una fecha muy simbólica, los europeos estaban convencidos de que algo extraordinario ocurriría tal día. En torno a este movimiento supersticioso se desarrolló toda una teoria: el Milenarismo. Este contaba con tres pilares fundamentales y entrelazados, a saber:

El Maniqueísmo que identificaba clara y nitidamente a los buenos y a los malos, sin término medio. Serían precisamente los buenos quienes se salvarían en el Apocalipsis, segundo pilar, que supondría un cambio radical del mundo en el que la maldad desaparecería de la Tierra, entrando pues en la tercera columna del Milenarismo, el Retorno a la Edad Dorada, al paraíso perdido.

No era de extrañar, pues, que en esta época se viviese una constante persecución contra los malos, con el doble objetivo de señalar a las víctimas del Apocalipsis y presentarse a uno mismo como garante de la bondad.

Pero, ¿quiénes eran las brujas?

Las brujas eran mujeres emancipadas, solteras generalmente, que vivían de la elaboración de remedios caseros. Hoy podrían compararse, salvando las distancias, con farmaceúticas, curanderas o incluso químicas. Eran mujeres de ciencia, que ponían en práctica conocimientos heredados sobre plantas medicinales o ungüentos caseros. Ciertamente, eran mujeres de mucha reputación en las comunidades locales a las que se acudía asiduamente cuando la medicina oficial era incapaz de encontrar soluciones y que utilizaban las escobas únicamente para limpiar sus casas. También fueron condenadas y ejecutadas mujeres que, como Anna Goeldi, no tenían ninguna relación con la ciencia o la medicina. Hemos de tener en cuenta que hablamos de una época en la que el adulterio era delito, así, se sospecha que muchas mujeres fueron acusadas de brujería por hombres casados que temían su confesión.

41-181.jpgEntonces, ¿por qué las perseguían?

Estas hechiceras conocían los secretos y problemas de todos sus vecinos, y la información, también en el año 1000, era poder. Las brujas vivían al margen de todas las convenciones. Para empezar, eran mujeres independientes, algo por lo general inaceptable en una sociedad en la que cada mujer debía tener un marido y depender de este; no es de extrañar pues que en base a esta concepción que no admitía la soltería femenina, se las esposase a Satanás, al fin y al cabo, algún marido debían tener… la principal acusación contra ellas era por lo tanto la demonolatría, concentrada en la clásica Malleus Maleficarum o Martillo de Brujas. Por otra parte, y en la misma línea transgresora, las brujas llevaban a cabo acciones poco ortodoxas… Sus remedios y soluciones se saltaban los límites permitidos a la ciencia por aquel entonces. Todo el mundo sospechaba que estas mujeres hacían cosas raras en sus casas… pero todos acudían a ellas cuando la necesidad les apremiaba, aunque fuese a escondidas.En este contexto, las brujas vivían un contínuo amor-odio. Mientras la comunidad viviese tranquila, las brujas también lo estarían. Pero sin embargo, cuando alguna desgracia se cernía sobre la localidad, ya fuese una epidemia, una plaga o cualquier otro grave contratiempo, los dedos de los vecinos apuntaban a la casa de la bruja, y así, aquel hombre que había acudido a la bruja para conseguir un remedio contra la impotencia, la mujer que buscaba un afrodisiaco o la madre preocupada por los problemas respiratorios de su hijo, eran los primeros en empuñar las antorchas. Con la llegada del milenarismo las brujas estuvieron constantemente en el punto de mira, no era tiempo para andarse con rodeos, pero por aquel entonces la caza de brujas no estaba institucionalizada y se llevaba a cabo espontáneamente por las comunidades locales, por lo que es imposible conocer cuantas brujas fueron ejecutadas. El año 1000 llegó y no pasó nada. Desde entonces, el milenarismo ha renacido para volver a morir en múltiples ocasiones, siendo las brujas siempre las principales afectadas, obligadas a ‘confesar’ bajo torturas reconocían el poder volar y el haber parido hijos de Satanás. Así ocurrió entre los siglos XVI y XVII en toda Europa. Aunque en nuestro país la Inquisición se centró más en la persecución de herejes y falsos conversos, 59 mujeres fueron quemadas acusadas de brujería, 4 en Portugal y 36 en Italia… pero solo en el Sacro Imperio Romano Germánico se llevaron a cabo más de 110.000 procesos y 60.000 ejecuciones ya de una forma institucionalizada dejándonos cierta documentación y literatura, como el Gründlicher Bericht escrito en el siglo XVI por el teólogo calvinista A. Praetorius en defensa de las brujas. Pero la fiebre de la brujería cruzaría el Atlántico para llegar a América, siendo el principal paradigma el caso de los Juicios de Salem en Estados Unidos. La última ejecución por brujería tuvo lugar en Suiza en 1782, en el cantón de Gladis, Anna Goeldi fue la condenada. En nuestros días, el Parlmento suizo debate una moción que pide la reivindicación de Anna Goeldi, coincidiendo con la inauguración en Glaris un museo dedicado a ella, “fuimos los últimos en Europa en ejecutar a una mujer por brujería. Es una mancha en nuestra historia. Debemos hacer algo para borrar esa mancha”.

http://es.wikipedia.org/wiki/Brujer%C3%ADa#La_caza_de_brujas

http://es.wikipedia.org/wiki/Malleus_maleficarum

http://www.minutodigital.com/actualidad/2007/09/25/a-la-ultima-bruja-de-europa-no-la-ejecuto-la-inquisicion-espanola/

http://www.mercaba.org/DOSSIERES/brujas.htm

http://es.wikipedia.org/wiki/Juicios_de_Salem

Louise Bourgeois

luise-bourgeois.jpg

Uno de los muchos e importantes cambios que se suceden en la medicina de ese período histórico-cultural, llamado Renacimiento, es dedicar una mayor atención a la madre, en el momento de serlo, y al recién nacido.

Como consecuencia de ello se va a asistir al nacimiento de un nuevo tipo de literatura médica, dedicada a describir los cuidados que precisan madre e hijo, los llamados libros de comadre.

Entre los mas famosos destaca el titulado De la generación del hombre y manera de extraer a los niños del vientre de su madre y la cura de las enfermedades que pueden sobrevenirla, que se publica en Paris, el año 1573 y que tiene por autor al famoso Ambroise Paré.

Entre nosotros, tendrá una notable repercusión el libro del mallorquín Damián Carbó, titulado Libro del arte de las comadres o madrinas y del regimiento de las preñadas y paridas y de los niños (Palma de Mallorca, 1541).

Con libros que aportan una serie de normas de gran utilidad para evitar accidentes en el parto y en el puerperio y que felizmente van a dar lugar a una notable disminución de la mortalidad infantil.

A través de esta literatura médica, parteras, comadronas y madrinas reciben un una formación profesional que respalda su labor sanitaria y como consecuencia de ello los reyes comienzan a revalorizar social y científicamente a estas mujeres-médicos y las incluyen en los servicios de la "medicina de cámara".

Eduardo V de Inglaterra concede la primera autorización oficial en el año 1740 para ejercer el "arte de partear" a la comadrona Margaret Cobbe.

Si hasta ahora la mujer tenía como misión asistir materialmente al parto y al varón le correspondía escribir los tratados obstétricos, se va a asistir -cuando se está a punto de doblar la esquina de los siglos XVI y XVII-, a un acto trascendental en orden a revalorizar el papel de la mujer en el campo de la Ginecología y Obstetricia.
Y ello va a ser posible gracias a la obra de una excepcional mujer, la francesa Louise Bourgeois (1563-1636).

Casada con un cirujano militar M. Boursier, Louise Bourgeois realiza su trabajo en uno de los más famosos hospitales construidos en la Edad Media fuera de los muros de los monasterios y próximos a las grandes catedrales: los Hotel-Dieu, "casas de Dios", creados por la caridad cristiana para atender a pobres, enfermos y desvalidos.
De ellos, el de París, construido junto a Notre Dame en el año 651 por el obispo Landerico, es sin duda el más famoso de Europa.

Precisamente en este prestigioso hospital adquiere trascendencia la labor desarrollada por Louise Bourgeois, trabajo en el que diariamente da muestra de sus grandes conocimientos obstétricos y ginecológicos.

De su buen hacer profesional se beneficiará la Casa Real francesa, ya que Louise Bourgeois será escogida para asistir al parto de la reina María de Médicis, segunda mujer de Enrique IV, parto del que nace, en 1601, el futuro rey de Francia, Luis XIII.

Loss saberes sumamente especializados que posee Mme. Bourgeois los utilizará para establecer el primer plan docente, realizado en Francia, para la formación de matronas y que también los verterá en una serie de tratados obstétricos entre los que destaca su obra más conocida: Observaciones diversas sobre la esterilidad, la perdida del fruto, fecundidad, parto, enfermedades de la mujer y del recién nacido (1609).L

La obra será ampliamente difundida -en sus versiones latina(1619), alemana(1628) holandesa(1658) e inglesa (1659)- por toda Europa y se convertirá en el más importante tratado científico sobre la especialidad obstétrica de la época.

También será autora de una serie de pequeñas obras, entre las que se encuentran. Consejos a mi hija, Cuaderno de Poemas, etc

Marie Curie y sus estudios de radioactividad

 

nobel-curie.png

Marie Curie fue uno de los genios más grandes de todos los tiempos, fue un ejemplo para las mujeres que luchaban por el reconocimiento y la independencia. Fue una mujer que trabajó como un hombre en un mundo de hombres por lo que se ganó la admiración y el respeto de sus colegas al no utilizar su condición para obtener ningún tipo de concesión, en el laboratorio asumía las tareas más duras y su enorme obstinación le hacía tenaz e invencible.

Su contribución a la ciencia le proporcionó dos Premios Nobel. Su trabajo sobre la radioactividad amplió nuestros conocimientos sobre la física nuclear y produjo enormes avances en el tratamiento del cancer, aunque los peligros inherentes a su trabajo eran aún desconocidos.

Marie Curie fue la primera: de su promoción en la carrera de física; en doctorarse en Francia, la segunda en Europa; en obtener un premio Nobel; en obtener una cátedra en la Sorbona; en obtener dos Premios Nobel.

El primero fue el Premio Nobel de Física en 1903 junto a Henri Becquerel y su marido Pierre Curie, "en reconocimiento de los extraordinarios servicios rendidos en sus investigaciones conjuntas sobre los fenómenos de radiación descubierta por Henri Becquerel". En 1910 demostró que se podía obtener un gramo de radio puro. Al año siguiente recibió el Premio Nobel de Química «en reconocimiento de sus servicios en el avance de la Química por el descubrimiento de los elementos radio y polonio, el aislamiento del radio y el estudio de la naturaleza y compuestos de este elemento». Con una actitud desinteresada, no patentó el proceso de aislamiento del radio, dejándolo abierto a la investigación de toda la comunidad científica.

 

La vida de Marie Curie, resulta muy llamativa en todos los sentidos, ya que en su época no era muy común el hecho de que una mujer trabajara en ciencia, a lo largo de su vida como podemos ver en los apartados anteriores recibió algún galardón por su magnífico trabajo en al ámbito de la radioactividad, fue una mujer que vivió en un mundo exclusivamente destinado al hombre, circunstancia que no mermo en absoluto sus enormes dotes para este trabajo, ya que como podemos ver con anterioridad era una magnifica descubridora.

Sus investigaciones en el campo de la radioactividad provocaron daños en su salud aunque a ella no le asusto y siguió con su fantástica labor científica, aunque acabó muriendo de leucemia.

Mujeres en el espacio

 

espacio.jpg

El pasado octubre de 2007 la carrera espacial alcanzaba la edad de 50 años lo que hace pensar sobre los múltiples hitos que nos ha dado el espacio, entre ellos la historia de las mujeres astronauta. Por tanto he creído necesaria hacer una mención a esas primeras valientes que afrontaron el reto y que mejor lugar para hablar de ello que este blog.

En Febrero de 1962 se seleccionó a un grupo cinco mujeres, Tatiana Kuznetsova, Irina Solovyova, Zhanna Yerkina, Valentina Ponomareva y Valentina Tereshkova para formar parte del cuerpo de cosmonautas. Estas mujeres fueron sometidas a un durísimo entrenamiento que incluía vuelos en Mig-15, saltos en paracaídas, pruebas en las centrifugadoras. El objetivo de estas mujeres era pilotar una de las naves Vostok; la elegida marcaría un doble hito; además de ser la primera mujer astronauta, sería también el primer astronauta civil (Todos los astronautas lanzados al espacio hasta aquel momento eran pilotos militares).

Ni que decir tiene que esta misión tenía un gran interés político, tanto es así que fue el propio Nikita Kruschev el encargado de elegir a la que finalmente volaría, honor que finalmente recayó en Valentina Tereshkova. Así, el 16 de Junio de 1963 despegaba la Vostok 6 con la primera mujer astronauta de la historia; el vuelo duraría tres días, durante los cuales completaría 48 órbitas alrededor de la Tierra. Habría que esperar 19 años hasta que una segunda mujer volara al espacio; se trataba de Svetlana Savitskaya, que el 19 de Agosto de 1982 volaría a la estación espacial Salyut 7 donde permanecería 7 días.

El vuelo de Svetlana, al igual que Valentina, tenía una motivación política y propagandística; Estados Unidos acababa de poner en marcha la Lanzadera espacial; con este vehículo, la primera nave espacial reutilizable, la NASA pretendía convertir los vuelos al espacio en algo rutinario, lo que incluía el envío de mujeres al espacio.

Los rusos enviarían una tercera mujer al espacio, Elena Kondakova, que permanecería 164 días a bordo de la estación espacial MIR y sería la primera mujer en realizar un paseo espacial. Desde entonces, los rusos ni siquiera están entrenando a mujeres en su centro de preparación de astronautas.

La primera estadounidense en volar al espacio fue Sally Ride, que volaría en la lanzadera espacial Challenger en la misión STS-7, lanzada el 18 de Junio de 1983. A Sally le seguirían Kathryn Sullivan, Roberta Bondar, Mae Jamison, Entre todas ellas conseguirían el que puede considerarse el mayor logro de la mujer en la astronautica: que enviar mujeres al espacio deje de ser noticia.

Sin embargo, las mujeres astronauta han seguido produciendo titulares; la historia mas conocida es la de Christa McAuliffe, una profesora de primaria que debería haberse hecho famosa como la primera persona que viaja al espacio sin ser astronauta ni científico; el objetivo de enviarla era comprobar que el espacio no era cosa solo de una pequeña élite superpreparada, sino que también estaba al alcance de las personas normales. Desgraciadamente, lo que hizo famosa a Christa es que formo parte de la misión STS-51- L, el vuelo en el que la lanzadera Challenger explotó muriendo sus siete tripulantes.

La historia de la mujer en el espacio da poco más de si; como decía unas líneas antes, el envío de mujeres al espacio se ha convertido en algo normal, así que ya no es noticia; ahora, el desafío es que su presencia en las misiones deje de ser algo anecdótico.

Eso si, no puedo terminar este artículo sin mencionar a Anousheh Ansari, una empresaria iraní apasionada del espacio que ya era conocida por ser patrocinadora de los X – Prize y que ha marcado dos hitos; es la primera turista espacial y es la primera mujer musulmana que viaja al espacio.

Sólo espero que todo este trabajo de conseguir que las mujeres formaran parte de los grupos de élite de los científicos como son los astronautas no sea meramente algo político y que el auge de las mujeres en este campo sea cada vez mayor, porque estoy segura de que existen grandes científicas preparadas para asumir un reto tan duro como el de convertirse en astronauta.

María Rodríguez

 

Enlaces:

http://personales.com/argentina/gualeguaychu/astronautica/person.htm

http://prensaespacial.blogspot.com/2007/09/el-dream-team.html

 

Mirar al futuro

 

balanza.png

A lo largo de la historia, el papel de la mujer ha estado orientado a las labores del hogar y del cuidado de la familia. No se ha tenido muy en cuenta el desarrollo que podía llevar a cabo en otros ámbitos, y más específicamente, en el de la ciencia, donde se ha encontrado con numerosos obstáculos que ha tenido que ir superando para que su trabajo sea reconocido; de tal manera, que algún día pudiese llegar al mismo nivel profesional que el hombre. Por lo tanto, se puede hablar de una discriminación prácticamente tangible, aunque hoy en día nos parezca más sutil, e incluso disfrazada.

Esta barrera o filtro con la que se encuentran las mujeres a la hora de intentar llegar a determinados puestos profesionales, se puede constatar muy bien en determinadas estadísticas que apuntan a lo siguiente: si los cargos unipersonales se establecen por elección, el porcentaje de mujeres que acceden desciende considerablemente a 17,8%; ya que se le plantean más barreras o resistencias que al hombre. Sin embargo, si los cargos son por designación, mediante alguna prueba objetiva, el porcentaje asciende a 28,9%, por lo que aumenta la presencia de la mujer.

Al valorar estos datos podemos comprobar que las mujeres no aluden las responsabilidades académicas, como siempre se ha pensado (y de esta manera justificar la escasa presencia del género femenino en determinados cargos profesionales o académicos); sino que, se le plantean diversas barreras que, en ocasiones, entorpecen sus objetivos.

Gracias a estudios y a diversos datos como estos se puede tener una imagen más precisa de la situación para poder afrontarla. Bien es cierto, que esta está evolucionando, aunque los estudios indiquen que aquellas mujeres que permanecen en la ciencia deciden afrontar la discriminación, con empleos más precarios y con subvenciones inferiores a las del género masculino.

Pero hay que tener también en cuenta las medidas que se están llevando a cabo para que esto cambie:

Por un lado, la reconsideración del papel de las mujeres en la ciencia, se está plasmando en la reescritura de la historia para recuperar las aportaciones en el ámbito científico de muchas de ellas, que pese a haber dado lugar a grandes avances, han sido silenciadas en los libros y documentos tradicionales. De esta manera, se consigue tener modelos femeninos de referencia históricos, cuestión muy importante. Un ejemplo lo encontramos en la figura de Rosalind Franklin, olvidada y posteriormente recuperada por la historia de la ciencia.

Por otro lado, tenemos las medidas legislativas (como la Ley de Igualdad), la creación de organismos como la unidad específica de “Mujer y Ciencia”, los estudios de género, las estadísticas públicas con datos desagregados por sexo, etcétera.

Las acciones pueden tomarse en diferentes niveles pero la forma más efectiva tiene que ver con la educación: educar en comportamientos no sexistas.

Las medidas legislativas no serán eficientes si no hay una concienciación social; y esto se debe llevar a cabo desde los inicios de la educación de niños y niñas, eliminando los estereotipos sexuales, presentes en nuestras vidas desde el momento en que nacemos.

Si las futuras generaciones no tienen una imagen estereotipada de ambos géneros, la situación cambiará, y por lo tanto evolucionará. Hay que modificar las características que siempre se le asocian al hombre como competitividad, racionalidad, objetividad, y por este motivo, el rol de que las carreras científicas y tecnológicas están orientadas a él. Así que, otra vía eficaz para paliar este problema, incidiendo desde la educación, es ofrecer una información más generalizada, enfocada tanto a hombres como a mujeres, e intentar modificar este estereotipo para incrementar el número de mujeres que estudien ciencias, y así, lograr la paridad en el empleo científico.

 

Por último, cabe destacar que aunque las desigualdades o discriminaciones que se reflejan cotidianamente hayan evolucionado en su forma y sean más discretas, tienen igualmente efectos colaterales, por lo que hay que superarlas. Y conseguir, que en un futuro, no muy lejano, hombres y mujeres compartan de forma natural el peso laboral y familiar, para que ambos puedan llevar a cabo sus perspectivas profesionales y personales.

Laura Battaglini Palacios

 

Otros enlaces de interés:

http://www.ifs.csic.es/mujeres/mcfecyt.pdf

http://www.amit-es.org/descarg/SEBBM_M.Salas.pdf

Mujer y ciencia, 25 años después

25-anos.jpgEn este 2008 se cumplen 25 años de la creación del Instituto de la Mujer y evidentemente en estos años en nuestra sociedad se han producido avances muy importantes, pero aún queda un largo camino hacia la igualdad plena.

El Instituto de la Mujer es un organismo autónomo dependiente del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales a través de la Secretaría General de Políticas de Igualdad, siendo uno de los organismos importantes a destacar en esta lucha por la igualdad.

La situación de la mujer varía en función del país al que nos refiramos, por tanto debemos tener siempre en cuenta las circunstancias sociopolíticas de la región en cuestión. En el caso de España, el siglo XX está caracterizado por un abismo diferencial sobre otros países europeos debido a la dictadura de Franco, ya que durante 30 años hombres y mujeres no pudieron compartir aulas y ellas siempre tuvieron una tarea y fin claros: ser buenas hijas, buenas esposas y buenas madres, y esto hacía que fuese complicado el desarrollo de una carrera universitaria por parte de toda aquella que así lo quisiera.

 

La mujer fue poco a poco accediendo a la universidad, pero siempre lo tuvo muy difícil en carreras denominadas masculinas como las ingenierías y el mundo de la ciencia en general, ya que se las consideraba inferiores y destinadas a llevar una familia que tarde o temprano las impediría continuar en su ascenso en el mundo laboral. Esta discriminación empezó a corregirse en los 70 y fue ya a mediados de los 80 cuando las mujeres en masa invadieron la universidad aunque mayoritariamente estudiaban diplomaturas y un muy pequeño porcentaje licenciaturas e ingenierías técnicas y superiores. Todos sabemos que carreras como magisterio, psicología o enfermería han sido tradicionalmente femeninas y que hoy en día es cuando esta tendencia aparece menos marcada y este concepto pesa menos a la hora de que los adolescentes se decidan por una u otra carrera.

Actualmente la mayoría de las jóvenes se decide por una carrera de ciencias por tener ciertas capacidades que consideran innatas para el desarrollo de esta disciplina o bien, por una huella personal positiva durante su proceso educativo o experiencia personal.Bien es cierto que a la hora de decidirse por las ciencias, la mayor proporción la forman hijas de familias de buen nivel socioeconómico (medio o medio-alto)en las cuáles la opción de elegir libremente se da con mayor facilidad. Aunque tal y como ciertos estudios publican hoy en día, el 70% de las mujeres consideran que cualquier carrera podría ser adecuada para ellas, entre los hombres esta idea aún hoy en día en el siglo XXI no es tan mayoritaria ya que sólo un 43% opina lo mismo.

La diferencia entre ambos sexos sigue radicando en las costumbres, en las ideas y la educación que todos hemos mamado y que hacen tener ideas erróneas preconcebidas que dificultan este camino hacia la igualdad.

Aún hoy en día son ellas las que hacen la compra, preparan la comida, limpian en casa de forma mayoritaria y cuidan a sus mayores y a los hijos enfermos mientras el hombre se encarga de tareas como arreglar los desperfectos o encargarse del mantenimiento del coche. Todas estas tareas y actuaciones diarias las llevamos a cabo de manera casi insconsciente y natural sin darnos cuenta de cuál es el mensaje que enviamos. Ya que actualmente el problema no residen en la dificultad del acceso a los estudios universitarios, sino el mantenimiento y desarrollo de la actividad profesional condicionada por nuestra vida personal y por la sociedad que nos rodea y considera al hombre más preparado y válido para los puestos importantes en los cuáles prepondera su papel y para el cuál no existen este tipo de inconvenientes en su horizonte profesional.

En resumen: hace 25 años el estudiar una carrera era un gran logro, y el que esa carrera fuera de ciencias, aún mucho más. Sin embargo hoy en día las mujeres masivamente formamos parte del alumnado de las universidades tanto en ciencias como en letras y finalizamos nuestros estudios con tesón y compromiso, el problema llega en los posgrados, las becas y el mundo profesional, donde sigue primando el género y donde toda mujer ha de debatirse entre su proyecto profesional y su proyecto personal (matrimonio, maternidad…). Hace 25 años las mujeres que triunfaban en ciencia no tenían hijos, ojalá dentro de poco podamos mirar atrás y orgullosas poder decir que lo conseguimos sin tener que renunciar a parte de nuestra vida y que somos igual tratadas profesional y económicamente.

Lucía Jiménez Sánchez

 

http://www.mtas.es/mujer/mujeres/estud_inves/2000/505p.pdf

http://www.cimop.com/pdf/cimop3.pdf

http://www.aceprensa.com/articulos/1995/jul/26/francia-m-s-mujeres-trabajan-en-profesiones-libera/

http://www.cimmyt.cgiar.org/spanish/wps/news/2008/mar/womenScience.htm

http://cajamadrid.cronicasocial.com/anteriores/pg050124/nacional/mujer/mujer2.htm

 

Dian Fossey

gorilasenlanieblagryn81.jpg
Hace muchos años, siendo un niño, me impresionó una película de 1988 protagonizada por Sigourney Weaver que, a riesgo de deteriorarla como ocurría con los viejos VHS, visionaba una y otra vez. La película era ‘Gorilas en la Niebla’, y no fue hasta un tiempo después cuando descubrí que la historia era real.

En los años 60 Dian Fossey, era una mujer soltera en los Estados Unidos que trabajaba con niños con problemas mentales mientras soñaba con conocer África. Así, en el 63 se echa la mochila al hombro y parte al remoto continente. En los Montes Virunga entra en contacto con los gorilas, y nuevamente en Estados Unidos publica sus artículos en varias revistas no especializadas. Sus fotografías y comentarios impresionan al Dr. Leakey, quien le propone el reto de mudarse al Congo e indagar más sobre los gorilas. Fossey no era investigadora, no tenía experiencia alguna, pero si algo no le faltaba a esta mujer era iniciativa, arrojo y una valentía fuera de toda duda. De hecho, durante su estancia en Zaire estalló una violenta revuelta de la que se libró por poco, refugiándose en Ruanda y volteando los Montes Virunga cruzados por la inestable frontera. Allí, en una montaña en el límite de la guerra, Fossey descubrió a los ‘poachers’, cazadores de gorilas. La vida de Fossey se desdobló en dos carreras inseparables, la protección y promoción del gorila de montaña y la lucha contra los ‘poachers’ que arrinconaban en la extinción al gran primate. La afinidad que llegó a tener con los gorilas fue verdaderamente asombrosa. Viviendo entre ellos, imitando sus gestos e incluso, integrándose en las comunidades de gorilas, Fossey fue capaz de inculcar en los primates el temor hacia el hombre negro –los ‘poachers’- pero no hacia el hombre blanco.

fossey11.jpgSu pasión por los gorilas era inmensa, hasta tal punto que se dice que incluso llegó a secuestrar a la hija de una nativa que había robado un cachorro de gorila para ofrecerla como canje… pero lo cierto es que Fossey rompió no solo muchos moldes, sino muchos prejuicios y temores que se habían levantado en torno a la figura del gorila de montaña. Fossey les humanizó, y dando a conocer su historia les protegió. Su comportamiento un tanto excéntrico provocó no pocos problemos con los habitantes vecinos a su centro de investigación instalado en las montañas, pero a pesar de las multiples presiones y amenazas, a pesar del conflicto armado, de los ‘poachers’ y de los habitantes de la región, Fossey aseguraba que no se movería de las montañas mientras hubiese un solo furtivo dispuesto a dar caza a alguno de sus gorilas mientras construía un cementerio particular para gorilas junto a su centro de investigación.

El 27 de Diciembre de 1985 fue brutalmente asesinada a machetazos en un caso aún sin aclarar. En un principio se señaló a los furtivos, pero posteriormente fue acusado Wyne McGuire, un jóven doctorando que se encontraba bajo la asesoría de Fossey y al que se le acusó de ‘celos profesionales’. McGuire huyó a Estados Unidos poco antes de que un Tribunal ruandeño se acusase del crimen y le condenase a morir fusilado en cuando pisara territorio de Ruanda. Hoy en día sin embargo, la teoría más extendida es la del asesinato a manos de los furtivos con el apoyo de las autoridades ruandeñas.

Cuando murió, Fossey oficialmente había dejado de lado la investigación y centraba sus esfuerzos en la defensa de los gorilas de montaña, y digo oficialmente porque en la práctica, sin ser esta su motivación principal, el trato humano y cercano que estableció con los primates en su defensa aportó una experiencia incomparable sobre las pautas sociales de estos grandes simios. ‘No tengo amigos. Cuanto más aprendo sobre la dignidad de los gorilas, más quiero eludir a la gente’ llegó a afirmar Dian Fossey.

Tres años después de su muerte, la vida de una exploradora, de una aventurera sin conocimientos científicos que hizo de la situación de los gorilas de montaña actualidad en los diarios y revistas científicas occidentales, se vio reproducida en Hollywood. En nuestros días otra mujer, británica esta, calza camisas que nos recuerdan a las de saffari, cantimplora y pantalones caquis, y con un chimpacé de la mano publicita la defensa al medio ambiente y el respeto por los primates. Jane Goodall recibió el premio Principe de Asturias de Investigación en 2003 y no ceja en su empeño de estudiar y defender a los simios. Y es que en estas cuestiones, como en tantas otras, la investigación y el conocimiento del sujeto lleva implicita su defensa acérrima.

 

Hoy en día quedan menos de 300 gorilas de montaña en Ruanda. Dian Fossey fue enterrada en su cementerio de gorilas. La Organización Dian Fossey Gorilla Found fue obligada a salir de Ruanda y en nuestros días el Centro de Investigación de Fossey se encuentra totalmente abadonado, en ruinas y sembrado de minas anti personas que poblaron en los noventa las montañas de los gorilas.

Germán Sánchez González

http://www.gorillafund.org/dian_fossey/

http://www.uacj.mx/Publicaciones/sf/num7/personalidad.htm

http://www.solonosotras.com/archivo/18/cult-biog-221101.htm

http://www.elmundo.es/especiales/2007/10/ciencia/jane_goodall/blogs/

http://www.janegoodall.es/es/

 

Isabel de Hungría: patrona de la Enfermería

isabel-de-hungria.jpg
Isabel cuidaba con paciencia a los enfermos más repulsivos.
Los bañaba, los acostaba, se ocupaba de sus
ropas y les limpiaba los excrementos.
H. Schipperges (1987)

Noble como Fabiola, santa como Hildegarda von Bingen, experta en ciencia médica como Trótula de Salerno, Isabel de Hungría es el paradigma de la “medicina caritativa” que caracteriza a la Edad Media.
Una medicina en la que mujeres como Isabel, van a tener un destacado protagonismo que desafortunadamente perderán a la llegada del espíritu de la Contrarreforma.
La biografía de Isabel de Hungría contiene todos los ingredientes para escribir una bella leyenda germánica. Princesa de nacimiento—sus padres eran Andrés II, rey de Hungría y la reina Gertrudis-, nace en Presburgo el año 1207. Concertado, desde su nacimiento, su matrimonio con Ludovico, hijo de Herman, landgrave de Turingia y Hesse, se traslada, para ser educada en dicha corte, cuando apenas contaba cuatro años.
Diez años más tarde contrae matrimonio con Ludovico IV, al que hará padre en cuatro felices ocasiones.
Cuenta el reverendo Alban Butler (1750) que Isabel con el consentimiento de su piadoso marido, dedicaba su tiempo a cuidar a los enfermos pobres:
Su comida con frecuencia consistía en pan y miel. Atendiendo a los enfermos, con alegría lavaba y limpiaba las más asquerosas heridas y servía a aquellos que estaban infectados con las enfermedades más repugnantes”.
Construye hospitales en Turingia y cuando la escasez y hambruna se apoderan, en el año 1225, de Alemania, Isabel organiza la distribución de alimentos y reparte toda su fortuna entre los más necesitados.
Su vida tiene aspectos en los que es difícil separar lo histórico de lo que es simple y pura ficción. Uno de ellos—el de las rosas milagrosas—ha sido llevado a los lienzos por numerosos artistas, entre los que se encuentra nuestro Bartolomé Murillo:
“Se cuenta que un día que Isabel descendía por las escaleras del castillo llevando una cesta con dinero y comida para repartir entre los enfermos y necesitados, su esposo Ludovico—alertado por su familia de la excesiva generosidad de su esposa—sigue a Isabel exigiéndola que le mostrara lo que llevaba en la cesta.
Al abrirla solamente contenía: un ramo de rosas rojas.

Al morir su marido en una de las cruzadas a Tierra Santa el hermano de Ludovico, el conde Enrique , acusando a Isabel de haber malgastado el tesoro real, la expulsa del castillo de Wartburg.
Refugiada y protegida por su tío el Obispo de Bamberg, Isabel se traslada a Marburgo, donde ingresa en la Orden Terciaria de San Francisco, y dedica los pocos años que le quedan de vida—Isabel muere a la edad de veinticuatro años—a cuidar a los enfermos.
En Marburgo construirá un hospital franciscano donde diariamente “atendía humildemente a los enfermos, alimentaba a los hambrientos, cuidaba los leprosos, bañaba a los recién nacidos y consolaba a sus madres con especial ternura” (Donahue, P.,1985)
Los últimos años de su vida–muere el 19 de noviembre de 1231- transcurren dedicados a ejercer una medicina plena de caridad y generosidad. Una medicina:
teñida de discreción, que emanaba un aire moderno, y que en vez de fomentar la ociosidad, a los que podían trabajar los empleaba, según sus fuerzas y capacidad” (Butler,1750)
Cuatro años después de su muerte Gregorio IX la eleva a los altares y el siglo pasado la Enfermería la convierte en su Patrona.

La mujer en la historia

Creo que la recuperación de modelos de referencia de nuestra historia es algo muy importante, por no decir que es uno de los pilares base para seguir cambiado el pensamiento de esta sociedad y sobre todo el de las futuras generaciones para que tengan la suficiente motivación y se sientan apoyadas a la hora de escoger una carrera de ciencia, por ejemplo.

mariag.png                          chatelet.jpg
María Goepert-Mayer Marquesa de Chatelet

 

De esta forma verían en ello un estimulo, un reto, porque el problema no es que tengan menos capacidad que el hombre para esta disciplina, sino que esta regida prácticamente por ellos y eso hace que además tengan más difícil la salida profesional; es más nosotras tenemos más capacidad de adaptación, más intuición a la hora de obtener una idea a partir de datos sueltos y en algunos casos hasta mayor capacidad de sacrificio.

Si nos fijamos por ejemplo en Émilie de Breteuil, Marquesa de Châtelet que fue la mujer que tradujo los "Principia" de Newton y divulgó los conceptos del cálculo diferencial e integral en su libro "Las instituciones de la física", obra en tres volúmenes publicada en 1740 y que contiene el cálculo infinitesimal; también estudió a Descartes y Leibniz. Era una dama de la alta aristocracia y fácilmente podía haber vivido una vida inmersa en los placeres mundanos, y no obstante fue una activa participante en los acontecimientos científicos que hacen de su época, el siglo de las luces, un periodo excitante.

Otra mujer que también destacó fue Maria Goeppert-Mayer Premio Nobel en Física 1963, (conjuntamente con J. Hans Jensen y Eugene P. Wigner), "Por el descubrimiento de la estructura nuclear orbital". Constituyó la sexta generación de científicos en su familia. Desde pequeña su padre le decía: "Nunca seas sólo una mujer". Su capacidad como investigadora y su reconocida inteligencia, la impulsaron a desplazarse geográficamente y a destacarse a nivel mundial. En su tesis doctoral calculó la probabilidad de un electrón de emitir no uno, sino dos protones, o unidades de quantum de luz, mientras salta a una órbita más cercana al núcleo, al orbitarlo que fue confirmada años más tarde por los rayos láser. Su trabajo promovió la teoría de que la estabilidad de los núcleos atómicos era debido a la posición de los protones y neutrones en órbitas relativamente fijas.

Por ser esposa de un profesor no fue contratada en sus años más fructíferos; pero a la vez de ser una más que destacada investigadora y profesora en la Universidad de John Hopkin, era madre; pero con la ayuda de su marido consiguió superar este reto que es combinar ambas cosas.

En la rama de la medicina encontramos a Aspasia de Miletus, doctora, que se especializó en obstetricia, ginecología y cirugía. Fue una mujer muy especial en su época ya que no tenían modo alguno de instruirse. La mayoría de sus escritos se perdieron, pero gracias a otros médicos se conoce su obra. Además de recomendaciones postoperatorias, también prevenía del embarazo a mujeres para quienes hubiese constituido un gran riesgo, y descubrió métodos para inducir abortos, además de sugerir tratamientos para las malas posiciones del útero. También creó y dió instrucciones sobre una variedad de operaciones quirúrgicas que prevenían las varices del útero y las hernias.

Influyó en hombres tales como Platón, Cicerón, Plutarco, y por supuesto Pericles es muy evidente por la relación que mantenía con él.

Como vemos, hace mucho que las mujeres se interesan por la ciencia y he intentado dar una pequeña idea con la mención de estas tres grandes mujeres, que hicieron su propia revolución; en donde he intentado recoger diferentes disciplinas; una en Matemáticas, otra en Física y la última en Medicina.

El problema es que estas mujeres que he nombrado brevemente son la punta de un iceberg en donde debajo hay muchas más que han trabajado igual de duro, pero por causa de la memoria histórica y otros sucesos, no son mencionadas, perdiéndose en el tiempo. Pues es la hora de intentar redescubrirlas.

Lo que tenemos que hacer es que la mujer no tenga que pagar tan alto precio para dedicarse a su vocación o a su profesión para destacar; es decir escoger entre la familia o el trabajo. Y esto hay que trasladarlo a los gobiernos de todos los países; para que sean sensibles con la investigación y asignen más partidas económicas y de este modo, crear estímulos nuevos en todos los campos de la ciencia; ya que no hay que olvidar que en ella esta apoyado el progreso del mundo.

http://www.boe.es/g/es/boe/dias/2005/03/08/seccion1.php#00006

http://www.unizar.es/igualdad/doc/mujer_y_ciencia.pdf

http://dialnet.unirioja.es/servlet/autor?codigo=55164

http://wwwcordis.lu/rtd2002/science-society/women.htm

http://usuarios.lycos.es/mujeresenlaciencia/index.html