Isabel de Hungría: patrona de la Enfermería

Noble como Fabiola, santa como Hildegarda von Bingen, experta en ciencia médica como Trótula de Salerno, Isabel de Hungría es el paradigma de la “medicina caritativa” que caracteriza a la Edad Media.
Una medicina en la que mujeres como Isabel, van a tener un destacado protagonismo que desafortunadamente perderán a la llegada del espíritu de la Contrarreforma.
La biografía de Isabel de Hungría contiene todos los ingredientes para escribir una bella leyenda germánica. Princesa de nacimiento—sus padres eran Andrés II, rey de Hungría y la reina Gertrudis-, nace en Presburgo el año 1207. Concertado, desde su nacimiento, su matrimonio con Ludovico, hijo de Herman, landgrave de Turingia y Hesse, se traslada, para ser educada en dicha corte, cuando apenas contaba cuatro años.
Diez años más tarde contrae matrimonio con Ludovico IV, al que hará padre en cuatro felices ocasiones.
Cuenta el reverendo Alban Butler (1750) que Isabel con el consentimiento de su piadoso marido, dedicaba su tiempo a cuidar a los enfermos pobres:
“Su comida con frecuencia consistía en pan y miel. Atendiendo a los enfermos, con alegría lavaba y limpiaba las más asquerosas heridas y servía a aquellos que estaban infectados con las enfermedades más repugnantes”.
Construye hospitales en Turingia y cuando la escasez y hambruna se apoderan, en el año 1225, de Alemania, Isabel organiza la distribución de alimentos y reparte toda su fortuna entre los más necesitados.
Su vida tiene aspectos en los que es difícil separar lo histórico de lo que es simple y pura ficción. Uno de ellos—el de las rosas milagrosas—ha sido llevado a los lienzos por numerosos artistas, entre los que se encuentra nuestro Bartolomé Murillo:
“Se cuenta que un día que Isabel descendía por las escaleras del castillo llevando una cesta con dinero y comida para repartir entre los enfermos y necesitados, su esposo Ludovico—alertado por su familia de la excesiva generosidad de su esposa—sigue a Isabel exigiéndola que le mostrara lo que llevaba en la cesta.
Al abrirla solamente contenía: un ramo de rosas rojas.”
Al morir su marido en una de las cruzadas a Tierra Santa el hermano de Ludovico, el conde Enrique , acusando a Isabel de haber malgastado el tesoro real, la expulsa del castillo de Wartburg.
Refugiada y protegida por su tío el Obispo de Bamberg, Isabel se traslada a Marburgo, donde ingresa en la Orden Terciaria de San Francisco, y dedica los pocos años que le quedan de vida—Isabel muere a la edad de veinticuatro años—a cuidar a los enfermos.
En Marburgo construirá un hospital franciscano donde diariamente “atendía humildemente a los enfermos, alimentaba a los hambrientos, cuidaba los leprosos, bañaba a los recién nacidos y consolaba a sus madres con especial ternura” (Donahue, P.,1985)
Los últimos años de su vida–muere el 19 de noviembre de 1231- transcurren dedicados a ejercer una medicina plena de caridad y generosidad. Una medicina:
“teñida de discreción, que emanaba un aire moderno, y que en vez de fomentar la ociosidad, a los que podían trabajar los empleaba, según sus fuerzas y capacidad” (Butler,1750)
Cuatro años después de su muerte Gregorio IX la eleva a los altares y el siglo pasado la Enfermería la convierte en su Patrona.















A través del recuerdo de la vida y obra de Isabel de Hungría, podemos darnos cuenta de las dificultades que existían en el día de la población medieval, porque a pesar de que ella naciese en una buena familia y se convirtiera en princesa no se olvidó en ningún momento de las dificultades y penurias que sufría el pueblo.
Es un ejemplo de coraje, trabajo y voluntad muy importante tanto para las mujeres y hombres de su época, como para las mujeres y hombres de este siglo, ya que que su generosidad con los demás es indescriptible, además del tesón de no abandonar la adquisición de sus conocimientos a pesar de ser mujer y las dificultades que ésto suponía en la Edad Media.
Fue capaz de aprovechar todo lo adquirido para ponerlo en práctica con los enfermos sin obtener ningún beneficio de ello, todo lo contrario, por todos esos méritos todos aquellos que estudian y se dedican a la tarea de la enfermería deben estar orgullosos de tener a alguien así como santa y patrona, ya que es un ejemplo a seguir por todos ellos, aunque también por el resto de la sociedad, quiénes deberiamos solidarizarnos mucho más con los que más lo necesitan, y un modo para poder hacerlo es utilizar todos los inventos e innovaciones tecnológicas para ello.
http://enfermeros.org/historia-vocacional.html
http://perso.wanadoo.es/aniorte_nic/ex_historia_enfermer1.htm
http://www.aciprensa.com/santos/santo.php?id=345
http://www.eseo.ipn.mx/map/peccle/xtras/peccleoaxaca_tijuanapri_ant_13.pdf
Hola María Rodriguez:
Muy acertado tu comentario a la figura de Isabel de Hungría.
Mujeres como ella supieron dignificar la labor que se realiza en la cabecera del enfermo y escribir brillantes páginas en la Historia de la Enfermería.
Saludos
Isabel de Hungría: Santa y Princesa con actitudes y aptitudes en Medicina.
La Princesa empática con los enfermos, “de las rosas rojas”…
Podemos echar la vista atrás, situándonos en la Edad Media y deleitarnos de la actitud y comportamiento de una espléndida mujer.
Digna de ser recordada, nos hace ver como no dejándose embelesar por la vida propia de la nobleza, nos muestra un pensamiento y un espíritu crítico y emprendedor. Aunque no por ello y teniendo en cuenta la sociedad de la época debía lograr la aprobación de su marido para poder sentirse realizada… pero ningún esfuerzo era vano para dedicar sus cuidados a los enfermos.
Enaltece ver sus acciones: construcción de hospitales, reparto de su fortuna para proporcionar alimento a los más necesitados.
Estando viuda, las circunstancias la permitieron poder ejercer su vocación como enfermera en un hospital ya fundado por ella donde se retiró… pudiendo realizar para “lo que venía siendo llamada”.
Estimada Ainztane:
Coincido en su comentario a la labor de Isabel de Hungría. Es evidente que su labor en favor del enfermo se incrementaba al quedarse viuda y libre de una tutela a veces constrictiva. Esta es una circunstancia que también se observa en la vida de aquellas mujeres–las matronas romanas– que como Fabiola eran viudas o vírgenes. Pero en honor de la verdad si los esposos limitaban su labor, encontraban santos como san Jerónimo u obispos que les animaban a seguir realizando una medicina cristiana y caritativa.
Afectuosos saludos.
Miguel A. Arribas
Estimada Ainztane:
Coincido en su comentario a la labor asistencial de isabel de Hungría.
Mujeres como ella pusieron los cimientos de la medicina hospitalaria.
Y consagró el papel que le enfermería ha venido realizando hasta nuestros días.
saludos
Es muy gratificante conocer la historia de Isabel de Hungría y ver como dedicó su vida a cuidar a los enfermos pobres. Lo que más me ha llamado la atención de la biografía del personaje es como reparte su fortuna entre los más necesitados cuando la escasez y hambruna se apoderan de Alemania, en el año 1225. Un acto sin duda increíble, pues una cosa es ser caritativa, como buena cristiana, y otra cosa es repartir su dinero y dejarse la vida cuidando a los enfermos y ayudando al prójimo.
Para terminar un último comentario para aquellas personas que estudian y se dedican a la tarea de la enfermería. Desde mi punto de vista creo que deberían estar orgullosos de tener como santa y patrona a Isabel de Hungría, ya que es un ejemplo a seguir por todos.
http://www.mailxmail.com/curso/excelencia/enfermedadmedievo/capitulo4.htm
http://www.vallenajerilla.com/berceo/valdeonbaruque/ritmoindividuo.htm
http://www.corazones.org/santos/isabel_hungria.htm
ISABEL DE HUNGRÍA: PATRONA DE LA ENFERMERÍA
Gran reconocimiento merece esta mujer generosa y solidaria. Como bien dicen los post, a pesar de ser una mujer noble cuya vida se desarrolló en torno a la aristocracia y a pesar de la opinión de quienes la rodeaban, no dudó en ayudar a los más necesitados. Por ejemplo, en 1226 hubo grandes inundaciones, hecho que provocó que mucha gente pasara hambre y cayera enferma. Isabel decidió ayudarles, como en tantas otras ocasiones, y les proporcionó ropas y limosnas.
Entre sus múltiples obras de caridad destaca la construcción de un hospital cerca del castillo de Wartburgo. Sólo contaba con 28 camas pero ella visitaba todos los días a los enfermos y les atendía, dándole igual lo desagradables que pudieran ser las heridas.
Esta mujer llevó a cabo durante su vida una labor necesaria y que hoy en día se continua con el trabajo de quienes se dedican a la enfermería, un trabajo absolutamente imprescindible. Por su enorme caridad, fue canonizada en 1235 y durante se dijo que era “la mujer más grande de la Edad Media alemana”. Una vez hecha santa y conociendo cuál fue su cometido durante prácticamente toda su vida, no me sorprende que haya sido elegida como patrona de la Enfermería. Esperemos que muchas personas (tanto hombres como mujeres) continúen su labor con la misma ilusión.
http://www.biografiasyvidas.com/biografia/i/isabel_de_hungria.htm
http://es.wikipedia.org/wiki/Isabel_de_Hungr%C3%ADa
http://www.zenit.org/article-24419?l=spanish