Archive for October, 2008

Martina Casiano Mayor, primera socia de la SEFQ

aportacion-4.jpgLa primera socia de la SEFQ, según los listados de socios incluidos en los Anales de la Sociedad, es Martina Casiano Mayor, que aparece por primera vez en los mismos en el año 1912.

            Martina Casiano nace en Madrid en 1881, pero la mayor parte de su vida profesional la desarrollaría en Bilbao. Es merecedora de ser conocida y resaltada, pues la determinación y preparación que demostró poseer es destacable entre las científicas de la época. En 1905 toma posesión de la plaza de maestra de la escuela pública elemental de niñas de Horcajo de Santiago (Cuenca) donde estaría poco tiempo, pues en julio de ese mismo año logra una plaza de profesora en la Escuela Normal de Maestras de Vizcaya. En 1908 es nombrada vocal de la Junta de Protección a la infancia de Vizcaya y un año más tarde Secretaria de la Escuela Normal. Permanece en ambos cargos hasta octubre de 1911, año en el que se traslada a Madrid para realizar un curso de Química que le servirá como preparación para su salida al extranjero. Durante seis meses trabaja en el laboratorio dirigido por José Casares, y es en este periodo, en concreto el 4 de marzo de 1912, cuando es admitida en la Real Sociedad Española de Física y Química. Aún así, la presencia de Martina Casiano en la sociedad fue pasada por alto durante muchos años.

            Para poder acceder a la sociedad, cada nuevo socio tenía que ser presentado por dos antiguos. En el caso de Martina Casiano la labor recaló en los investigadores Casares y Piña. Hay que destacar también el nombre de Enrique Moles, director de la Sección de Química Física del Instituto Nacional de Física y Química, que fue el miembro de la sociedad que más mujeres presentó, 27 de un total de 150 socias, un 18% del total. Es importante recordar no sólo a las grandes investigadoras y científicas olvidadas, si no también a aquellos hombres que con gestos como el de Enrique Moles ayudaron a cambiar en parte el destino de muchas mujeres de la época y con ello el destino de la mujer científica en la actualidad.

Martina Casiano viaja a Alemania (Leipzig y Berlín) el curso 1912-1913 con una beca de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones científicas (JAE), fue una de las primeras mujeres en recibir una ayuda de esta entidad. Después volverá a Bilbao para retomar su actividad y sus cargos. A pesar de que sus inquietudes se centren en lo pedagógico, en la enseñanza de las ciencias, estas van más allá.

Lo que sucede en la SEFQ difiere de la realidad de otras sociedades de química, en las que por esos años todavía se debatía a posibilidad de admitir mujeres como socias. La Chemical Society en Gran Bretaña por ejemplo sólo admitió miembros femeninos a partir del año 1920. En el caso de la sociedad española no hubo una oposición activa a la entrada de mujeres, si no que aquellas que lo consiguieron fueron durante mucho tiempo invisibles para el resto del colectivo.

Una vez que estas se encuentran dentro, sobre todo a partir de 1928, las mujeres no son rechazadas pero son consideradas con un cierto paternalismo por parte de los miembros masculinos de la sociedad.

Volviendo a la trayectoria de Martina Casiano, durante su estancia en Madrid solicita de nuevo pensión para Alemania, mostrando un gran interés en enviar allí al mayor número de científicos posible e incidiendo en la cantidad de conocimientos nuevos que podrían traerse al país acerca de la educación en la ciencia. En España producimos más hombres de letras que de ciencias y la vida de una nación no es posible sostenerla de esta forma, dice. No tenemos laboratorios porque no hay dinero y sería preciso añadir a veces, lo poco que hay no saben en qué emplearlo, y aquí resulta un círculo vicioso del que no saldremos tan fácilmente: sin laboratorios no habrá científicos y sin científicos no habrá laboratorios. Es una mujer crítica, visionaria, con gran capacidad de observación y comprensión de la realidad, y que aporta soluciones a los problemas de la misma. Llama la atención que la frase que pronuncia pueda ser aplicada fácilmente en la época en la que nos encontramos actualmente. Ella vio la necesidad de introducir en España conocimientos ajenos, preguntas ya resueltas en otros países y que aquí estaban aún sin responder.

Su solicitud de viajar a Alemania tiene éxito de nuevo y se le concede otra beca para realizar allí estudios de Química. Desde 1923 estuvo encargada de la Estación Meteorológica de Bilbao. Entre los trabajos que se le conocen cabe destacar La enseñanza de las ciencias (1913) y el libro Experimentos de Física.

El grupo de mujeres de la SEFQ y otras investigadoras de la época pasaron de la invisibilidad al reconocimiento entre los círculos republicanos y progresistas. Por desgracia el estallido de la Guerra Civil y la implantación de una dictadura llevaron a muchas de ellas al exilio.

 

http://entrenomadas.wordpress.com/2008/03/30/maestras-que-cambiaron-la-escuela

http://www.mujereshoy.com/secciones/1121.shtml

http://singenerodedudas.com/tirnamban/587/las-mujeres-en-la-historia-de-la-ciencia

http://www.elmundo.es/1999/11/29/sociedad/29N0053.html

http://mujeresenred.net/spip.php?article272

http://www.helsinki.fi/science/xantippa/wes/westext/wes213.html

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Las beguinas

            aportacion-3.jpg

Las beguinas fueron mujeres de la Baja Edad Media (siglos XII y XIII), tiempo de crisis y cambios, que vivieron solteras, casadas, viudas, ajenas a toda autoridad, libres, activas y solidarias. Reclamaron vivir por su cuenta, sin estar subordinadas al hombre, ni como esposo ni como guía espiritual. En una época de guerras y violencia, en la que se tachaba de prostitutas a las mujeres que vivían solas, era todo un atrevimiento prescindir de la protección masculina. En el mundo actual aparecen en los foros de mujeres, como por ejemplo en mujeres en red.

Su vida era semi-religiosa, vivían como mujeres religiosas sin votos y sin regla, pero obligándose a la castidad y las buenas obras. Su origen se remonta al siglo XII en la diócesis de Lieja, extendiéndose más tarde por distritos cercanos al norte de Francia, Flandes y sur de Alemania, llegando también a Italia, España, Polonia y Austria. Se establecían a veces junto a las leproserías y hospitales para servir a los enfermos.

Los beguinatos (lugar donde vivían las beguinas) más significativos se conservan en Brujas, Gante y Malinas. Por su exclusividad, historia y originalidad arquitectónica los beguinatos han sido declarados por la UNESCO patrimonio de la Humanidad. Estos son verdaderas ciudades religiosas, constituidas por una multitud de casas pequeñas (a veces hasta 100), cada una de las cuales está habitada por una o varias beguinas. Tienen calles y plazas, una enfermería, uno o varios conventos dedicados a las novicias y beguinas que deseaban una vida más comunitaria y una iglesia particular. Estos espacios daban respuesta a las inquietudes intelectuales de algunas mujeres, que de otra forma no podían acceder al conocimiento. Empezaron a leer la Biblia y los Evangelios por su cuenta, lo que provocó el rechazo de la Iglesia. Las beguinas escapaban de su control.

Partidarias de la reforma eclesiástica, dedicaron su vida a la defensa de los desamparados, al trabajo manual y a una brillante labor intelectual que ahora empieza a ser conocida, aunque ya en su tiempo mereciera la atención del Papa Clemente V, que dijo su modo de vida debe ser prohibido definitivamente y excluido de la Iglesia de Dios. Su erudición despierta los recelos de la Iglesia, que pretendía el monopolio de lo divino y lo humano. La literatura mística de las beguinas comenzó a desarrollarse a mediados del siglo XIII, sobre todo gracias a la rica producción literaria de Hadewichj de Amberes, autora de varias obras en poesía y prosa, entre ellas varias cartas dirigidas a amigas de toda Europa.

            En la actualidad los beguinatos belgas están ocupados por organizaciones humanitarias, artistas y familias jóvenes que buscan tranquilidad y se comprometen a mantener las casas como fueron. El beguinato de Brujas, uno de los más bellos, está al cuidado de monjas benedictinas

            La vida de estas asociaciones estaba ligada desde la perspectiva religiosa a las abadías benedictinas y cistercienses, pero igualmente prestaban servicio en hospitales y leproserías sonde rezaban y cumplían tareas manuales. Los enfermos y moribundos contaban con su compañía, eran mujeres piadosas pero con un criterio de religiosidad más amplio que el de los conventos de aquel entonces.

            Una de las causas de su enorme expansión, además de la gran corriente mística medieval, fueron las condiciones económicas y sociales así como el excedente de sexo femenino en la nobleza y alta burguesía.

            Entre las beguinas destacan los nombres de Beatriz de Nazaret, Matilde de Magdeburgo, Margarita Porete o Hadewichj de Amberes, aunque muchos más nombres son mencionados en las diferentes referencias consultadas.

            Margarita Porete, autora de El espejo de las almas simples, fue quemada viva en la hoguera en París en 1310, acusada de beguina por 21 teólogos que juzgaron sus versos como subversivos. Este suceso da cuenta de cómo la Iglesia persiguió a este colectivo de mujeres. En 1312 el Consejo de Viena con el apoyo de la Inquisición, condenó sus actividades y la mayoría acabó por integrarse en órdenes convencionales. Sólo los Países Bajos se acogieron a la excepción permitida para mujeres pías, protegiendo así a las beguinas.

            Causarán admiración y asombro entre sus contemporáneos, pero se les reprochará vivir fuera de la Iglesia, vivir juntas, sus ropas, sus oficios… todo servía para acusarlas y condenarlas. La abolición de la creatividad e iniciativa marca el fin de la rica cultura medieval, tres siglos más tarde la visión de la mujer austera sometida al marido, modelo de orden, sumisión y trabajo, estará completamente asentada. Cualquier otra opción de vida calificará a la mujer como bruja y la convertirá en alguien peligroso.

 

            Han pesado siete siglos de silencio sobre estas mujeres, pero quizá el símbolo que tanto utilizaron, el Ave Fénix, logre hacerlas resurgir convirtiendo su vida en algo conocido por todos.

 

http://www.nodo50.org/mujeresred/historia-beguinas.html

http://beanavarro.blogspot.com/2006/09/beguinas-mujeres-por-delante-de-su.html

http://www.mercaba.org/VocTEO/B/beguinas.htm

http://www.canalsocial.net/GER/ficha_GER.asp?id=10634&cat=religioncristiana

http://www.hildegardadebingen.com.ar/Fischer.htm

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Las mujeres en las sociedades científicas

 

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Las sociedades científicas son asociaciones de especialistas o eruditos de una rama del conocimiento o de las ciencias en general, que permiten la reunión, la exposición de los resultados de investigaciones, la confrontación de los mismos y su difusión a través de una publicación especializada.

Algunas de las sociedades científicas más antiguas son la Academia dei Lincei (1603), la Academia Francesa (1635) y la Royal Society de Londres (1660).

 

Para realizar esta aportación al blog nos basamos en el artículo de Carmen Magallón Portolés Mujeres en las sociedades científicas publicado en la RSEF en el año 2006 (Vol 2). A lo largo de la misma trataremos de manifestar las barreras institucionales a las que tuvieron que enfrentarse las mujeres para poder formar parte de estas instituciones científicas, la actitud de sus colegas masculinos ante su nueva incorporación y las diferencias entre los diferentes países y grupos dentro de un mismo país.

            La institucionalización de la ciencia generó la necesidad de cumplir los requisitos para poder formar parte de una determinada profesión, es decir, era necesario el acceso a la educación superior y la participación en foros científicos donde se discutían las novedades en el campo. Esto supuso para las mujeres un freno en el desarrollo de sus carreras científicas, puesto que eran consideradas como meras aficionadas cuya capacidad intelectual era menor que la de sus compañeros masculinos, de modo que no se consideraba conveniente que estas desarrollaran un aprendizaje encaminado a su desarrollo profesional. Así, las mujeres no tenían acceso a los grados y títulos académicos necesarios generando una disminución en el número de mujeres preparadas y corroborando así la creencia de que poseían una capacidad intelectual menor.

            Para realizar un estudio sobre las diferentes variedades de aceptación o rechazo que las mujeres vivieron en las asociaciones científicas hay que observar las diferencias entre los distintos tipos de sociedades científicas, pues para la comunidad científica no tiene el mismo valor la pertenencia a una sociedad de tipo sectorial que la pertenencia a una de las prestigiosas Academias como l’Acadèmie des Sciences de París, o la Royal

Society de Londres. Estas academias científicas nacionales siempre fueron más selectivas que aquellas sociedades desarrolladas en torno a las diferentes disciplinas.

Se puede afirmar que la resistencia de las diferentes sociedades científicas a la entrada de las mujeres era proporcional al estatus de poder de la sociedad en cuestión. Sofia Kovalevskaia (1850-1891) no fue admitida en la Academia Sueca de Ciencias en 1885, siendo ya profesora de la Universidad de Estocolmo y contando con el apoyo de matemáticos como Weierstrass, Mittag-Leffler y Hermite, a pesar de ser la primera doctora mundial en matemáticas y haber realizado un importante trabajo en ecuaciones diferenciales parciales dando lugar a un teorema que lleva su nombre (Teorema de Cauchy-Kovalevski). Tampoco Marie Curie (1867-1934) cerca de recibir su segundo premio Nobel será admitida en L’Acadèmie des Sciences de París. Lo mismo ocurriría con su hija, Irene Joliot-Curie, premio Nobel de Química en 1935. La primera mujer en ingresar en dicha academia será Marguerite Perey en 1967.

Lo mismo ocurre en la Royal Society de Londres, donde Mary Sommerville, considerada la científica inglesa más destacada en el siglo XIX, vió como en 1832 se aceptaba su busto en el Hall principal de la Sociedad mientras que se seguía negando su incorporación como miembro. Hasta 1945 no entrarían en la sociedad las dos primeras mujeres, Kathleen Lonsdale y Marjory Stephenson.

En España la primera mujer que entró en la Academia de Ciencias fue Margarita Salas, bióloga molecular, en el tardío año 1988.

En la actualidad se han producido cambios significativos al respecto, por ejemplo L’Acadèmie des Sciences de París era presidida en 1995 por una mujer, Marianne Grunberg-Manago. En cambio las resistencias a la entrada de científicas en este tipo de sociedades puede aún observarse en su bajo porcentaje dentro de las mismas. En el año 1995 L’Acadèmie des Sciences sólo contaba con 4 mujeres entre sus 130 miembros, dando lugar a una proporción femenina del 3%. Lo mismo ocurría en la Royal Society de Londres. La ausencia de científicas en las Academias de Ciencias indicaba una clara discriminación, no es que no hubiera científicas preparadas para entrar a formar parte de ellas, si no que existía una prohibición que impedía a las mujeres desarrollar su carrera científica como miembro integrante de dichas asociaciones.

Las científicas destacadas en cambio, fueron especialmente bien recibidas en sociedades especializadas. En 1848, la American Academy of Arts and Sciences de Boston acogía a la astrónoma americana Maria Mitchell, al igual que la entomóloga Margaretta Morris en la recién fundada American Association for the Advancement of Science. Kovalevskaia perteneció a la Sociedad Matemática Rusa desde 1881 y en 1882 fue elegida miembro de la Societé Mathématique de France. Madame Curie sería elegida también, a lo largo de su vida, miembro de innumerables sociedades de distintos países.

Me sorprende especialmente la frase del artículo que dice que la resistencia de las diferentes sociedades científicas a la entrada de las mujeres era proporcional al estatus de poder de la sociedad en cuestión. No sólo la mujer no era considerada una científica al mismo nivel que sus colegas masculinos, o se consideraba dotada de una menor capacidad para determinadas disciplinas, me atrevo a afirmar que en ocasiones la mujer era temida. Su entrada en las sociedades científicas de la época suponía su incorporación al núcleo duro de la toma de decisiones, al verdadero núcleo de poder, ostentado hasta el momento por hombres. Es inevitable que estos considerasen su entrada como una amenaza, las mujeres situadas al mismo nivel que los hombres, con una capacidad de decisión igualitaria. La discriminación de la mujer vista como una lucha de poder entre géneros, ¿sucede lo mismo en la actualidad?

 

http://divulgamat.ehu.es/weborriak/cuentos/SofiaKoval.asp

http://royalsociety.org/publication.asp?id=1010

http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/402/40280101.pdf

http://www.map.es/gobierno/muface/o192/repor.htm

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Clara Menéndez, toda una vida contra la malaria

El nombre de Clara Menéndez seguramente resulte desconocido a gran parte de los lectores de este Blog. Quizás esta investigadora española de 48 años, haya preferido mantenerse a la sombra de la popularidad de su esposo, el epidemiólogo Pedro Alonso. Pero fueron los dos juntos quienes promovieron la creación del Centro de investigación de Salud de Manhiça, Mozambique en 1996, cuya dirección actualmente combinan con la investigación en el Hospital Clinic de Barcelona. malaria.jpg

El esfuerzo de esta pareja se ha visto recompensado este mismo año con el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional, compartido con otras tres organizaciones que luchan por erradicar la malaria en el continente africano (Ifakara Health Research and Development Centre , Kintampo Health Research Centre , Centro de Investigação em Saúde de Manhiça).

 

La malaria es una terrible enfermedad que cada año se cobra la vida de tres millones de personas en los países subdesarrollados, la mitad de los cuales niños menores de cinco años. Los informes de la World Health Organisation determinan que cada 30 segundos que pasan, un niño muere a causa de la malaria.

Por otro lado la reducción de su impacto es imprescindible para facilitar el desarrollo y eliminar la pobreza de las poblaciones más vulnerables. En aquellos países donde la transmisión es más intensa, la malaria provoca una pérdida media del 1,3 % de su crecimiento económico anual.

 

Durante años, numerosos expertos han considerado que no existían perspectivas en un futuro inmediato, de la aparición de una vacuna que fuera capaz de erradicar esta enfermedad causada por parásitos de la especie Plasmodium y que se transmite a través de las picaduras de mosquitos infectados. Aun así una vacuna que consiguiera convertir a esta letal enfermedad en una débil infección supondría un avance enorme.

Este futuro “utópico”, parece que está cada vez más cerca de convertirse en realidad gracias al trabajo de Clara Menéndez y su esposo en una nueva vacuna que ha demostrado ya su eficacia en bebes africanos. Incluso las publicaciones más recientes señalan que el medicamento podría estar listo para el año 2010.

 

El tratamiento consiste en administrar un fármaco de forma intermitente (cada dos o tres meses), cuya finalidad es evitar que los niños contraigan la infección durante el primer año de vida.

Aprovechando las vacunaciones rutinarias de éstos en los centros de salud, se administraron tres dosis consecutivas a 1503 niños a los tres, cuatro y nueve meses de edad. Fueron divididos en dos grupos, uno tratado con el fármaco antipalúdico (sulfadoxina-pirimetamina) y otro con un placebo (aquellos no enfermos de malaria ni de otra enfermedad).

Al final del estudio, se concluyó que este tratamiento reduce el número de casos de malaria en un 22%. Eusebio Macete, investigador mozambiqueño, señaló la importancia de este porcentaje, “Puede que no parezca mucho, pero hablamos de una enfermedad que causa entre el 25-30 por ciento de las muertes en menores de 5 años. Reducir ese nivel es una noticia importante, más aún en un momento crítico como es el primer año de vida de un niño africano”.

Además disminuyeron un 19% las hospitalizaciones por otras causas. "Esto también es importante porque quiere decir que, además, previene otras infecciones o hace que sean menores", añadía Clara Menéndez.

En este seguimiento se comprobó asimismo que el tratamiento no interfiriera en la respuesta a otras vacunas administradas por la OMS ni provocara efectos adversos revelantes.

Otra de las ventajas de este fármaco, es su precio. El tratamiento completo para un niño sólo cuesta 20 céntimos.

El proyecto también está evaluando con un millar de voluntarias embarazadas la efectividad de este tratamiento antipalúdico. Las embarazadas presentan un riesgo añadido ante un contagio de malaria y esta enfermedad es una de las causas principales de partos prematuros y un bajo peso al nacer, aumentando los casos de mortalidad maternal y perinatal.

 

Entre otras organizaciones, Clara y su marido cuentan con la subvención de la Fundación Privada de Bill y Melinda Gates. Su gran esperanza es incluir la vacuna en el calendario de vacunaciones en el año 2011. Pretenden que administrando la vacuna, junto al uso de fármacos y de las mosquiteras impregnadas en repelente se pueda reducir de los casos de malaria de hasta un 80 %. En definitiva, estar muy cerca de la  erradicación de  la malaria, “rozar” la meta de esta carrera de fondo. Una carrera en la que Clara sufrió muy de cerca la agresividad de la malaria: sus dos hijos mayores, con los que ha  vivido en Gambia, Tanzania y Mozambique, la padecieron. "En ese momento me sentí culpable y responsable, pero jamás pensé en tirar la toalla".

Más enlaces interesantes sobre el trabajo de Clara Menéndez:

http://www.cresib.cat/en/page.asp?id=91

http://www.diariosalud.net/content/view/1534/467/

 

Sara Jiménez

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La reforma sanitaria de María Teresa de Austria

200px-andreas_moeller_001.jpgEl 16 de Octubre de 1762, Wolfgang Amadeus Mozart, que acaba de cumplir seis años de edad, es recibido en la Corte Imperial de Viena. Así lo anota en su Diario Leopoldo Mozart, padre, maestro y “agente artístico” del genial músico:    “hemos sido recibidos por la emperatriz María Teresa de Austria  y el mismo emperador, ante los que Wolfgang ha dado dos conciertos, siendo felicitado y obsequiado por la augusta señora

Nada nos impide imaginar que el pensamiento de la regia dama, superando las emociones que le despierta la música del precoz  Mozart, está ocupado en su proyecto de mejorar la salud de los pueblos que gobierna: Austria, Bohemia, Eslovaquia, Pavía…etc.
Al fin y al cabo María Teresa es una mujer de su tiempo y está influída por el concepto de “filantropía” -“a mayor cantidad de ciudadanos sanos y fuertes, mayor y mejor mano de obra”- característico de la época que le ha tocado vivir: la Ilustración.

Para llevar adelante sus planes de reforma sanitaria, la emperatriz busca la colaboración de los médicos más expertos. El primero de ellos será Gerald L.B. van Swieten (1700-1772) natural de Leiden , estudiante de Filosofía en Lovaina y de Medicina en la Universidad de su ciudad natal, que ya en 1745 es el ayudante predilecto del gran Boerhaave.

El recién llegado a la Viena, con una  orden imperial en el bolsillo, emprende en 1749 la reforma de la facultad de Medicina de Viena, de acuerdo con las normas programadas por  María Teresa de Austria.

Es una reforma que trata de sustituir la desfasada Medicina que se hace en Viena -“desde finales del siglo XIV, se contentaba con proseguir sus enseñanzas escolásticas y desempeñar el papael de centro sanitario provincial” (Lesky,1984)- por una Medicina moderna y científica.

María Teresa, que de vivir hoy podría haber sido una magnífica Ministro de Sanidad, sugiere a van Swieten que busque los mejores colaboradores para llevar adelante la difícil reforma.

De entre ellos destaca el nombre  de Anton de Haen (1704-1776), a quien la emperatriz María Teresa nombre, en 1745, Director del Hospital Civil de Viena, y a quien se debe, entre otras cosas, la utilización sistemática del termómetro de mercurio.

El tandem María Teresa de Austri -van Swieten hará posible llevar a Viena a la cima de la Medicina europea, consolidando una institución sanitaria que la historia de la medicina conoce como la Vieja Escuela de Medicina Vienesa.

Pero esto último aún lo ignora María Teresa, que, dejando a un lado sus pensamientos reformistas sanitarios, ha regresado a la música genial que un no menos genial niño de seis años llamado Wolfgang Amadeus Mozart está interpretando para ella el 16 de octubre de 1762.

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Género en las escuelas

aportacion-1.bmpEn respuesta a la pregunta ¿Por qué hay tan pocas mujeres científicas? me parece interesante hacer un comentario acerca de un artículo titulado Representaciones de género de profesores/as de matemática y su incidencia en los resultados académicos de alumnos y alumnas[1], de Raquel Flores Bernal, doctora en Ciencias de la Educación en la Universidad Católica de Chile. Este artículo  resalta la importancia de las representaciones de género de profesores y profesoras de matemática en las escuelas, pues de una forma no consciente se considera a hombres y mujeres dotados de capacidades diferentes para llevar a cabo actividades como la ciencia o la literatura, perjudicando el desarrollo de las mujeres en determinadas disciplinas. En este caso se analiza la disciplina de la matemática, pero puede aplicarse con generalidad a otras ramas de la ciencia históricamente consideradas masculinas, como la física o la ingeniería. Estas representaciones de género pueden contribuir al establecimiento de patrones y conductas en las alumnas y alumnos, condicionando así su aprendizaje.

Las representaciones de género responden a creencias, opiniones o valores acerca de las capacidades de hombres y mujeres en el ejercicio de diferentes actividades, en este caso tratamos con la matemática, en modo tal que las interacciones entre el docente y los alumnos quedan mediatizadas consciente o inconscientemente, dificultando así el desarrollo de las mujeres en dicha disciplina.

Se han realizado diversos estudios durante la última década para determinar si los estereotipos sexuales afectan los resultados académicos de las niñas, y la respuesta es afirmativa. Estas muestran una baja autoestima en su aptitud para aprender matemática, debido en parte a las representaciones de género de profesores y profesoras. No somos indiferentes al discurso de género, que influye en la percepción de nosotros mismos y en la percepción del otro género. Por lo que las actitudes de profesores y profesoras condicionarán el desarrollo personal de sus alumnas y alumnos.

La interacción pedagógica comprende los tipos de relaciones y acercamientos que establecen el profesor o la profesora con niños y niñas en sus actividades cotidianas en el aula, de forma que a través de ellas pueden observarse las tendencias del profesorado en sus acciones rutinarias. Sherman (1998) señala que en la mayor parte del mundo la excelencia intelectual está entrelazada con una serie de expectativas de comportamiento que son contrarias al rol femenino.

Las observaciones muestran cómo los profesores/as de disciplinas científicas interactúan más con sus alumnos varones, reforzándolos en mayor medida y haciéndose más patente la diferencia a medida que aumenta el nivel educacional. Este comportamiento responde a las diferentes expectativas del docente en las capacidades de niños y niñas, valorando como más importante la formación científica en los niños que en las niñas y explicando su éxito por la inteligencia en el caso de los niños y por el esfuerzo en el caso de las niñas (Loudet-Verdier y Mosconi, 1996; Sadker y Sadker, 1994). En general el profesorado se dirige más a los hombres que a las mujeres, generando una percepción diferente de niñas y niños y sobrevalorando así lo masculino en detrimento de lo femenino; no tiene las mismas expectativas respecto a su conducta y rendimiento y no evalúa con el mismo criterio su desempeño. En las clases mixtas el profesorado de ambos sexos dedica más tiempo, atención y consideración a los varones que a las mujeres, incidiendo en la motivación y los resultados de las mujeres en el área científica y generando una identidad femenina desvalorizada, que disminuye la confianza de las mujeres en sus propias capacidades.

Entre los profesores y profesoras observados en el estudio existe una tendencia a utilizar un lenguaje masculinizado; los profesores muestran la tendencia a dirigirse a los niños y no a las niñas durante la clase, hecho observado también en una de las profesoras, dirigiendo menos enunciados o preguntas a las niñas que a los niños. Esto puede incidir en la participación femenina en el desarrollo de las clases al igual que en su autoestima convirtiéndolas en meras espectadoras, pues la atención que un docente da a un alumno contribuye a su rendimiento escolar. Se advierte una diferencia entre la actitud de profesores y profesoras, mientras que estas últimas se encuentran más atentas a las preguntas y respuestas de niños y niñas, los profesores observados establecen contacto con preguntas que principalmente van dirigidas al sector masculino del grupo. No se presentan generalmente ejemplos en clase de mujeres protagonistas de avances científicos o tecnológicos, si no que abundan las afirmaciones sobre mujeres basadas en prejuicios.

 

He incluido este artículo entre mis aportaciones al blog porque si hay algo que llama mi atención en particular son las posibles causas de la discriminación actual de la mujer en el mundo de la ciencia. Cabe destacar por supuesto la ausencia y el olvido deliberado durante muchos años de aquellas científicas que con sus grandes contribuciones hicieron avanzar la ciencia, dando la imagen de que esta ha avanzado a lo largo de la historia gracias a las contribuciones de colegas masculinos; la posibilidad de estudiar en condiciones de igualdad con los hombres en la universidad llegó a España en el año 1910 o el hecho de que la conciliación familiar no sea todavía un asunto tomado seriamente en cuenta por los gobiernos, pero lo que no podemos descartar es la influencia del rol social asignado tradicionalmente a las mujeres, las mujeres como menores perpetuas, dedicadas a otro tipo de labores más adecuadas a sus capacidades. La discriminación existe pero ¿por qué? La respuesta hay que buscarla en lo más profundo del entramado social, en el que se observa lo siguiente: las mujeres tienen una menor capacidad para determinado tipo de disciplinas. Como  analizó en su artículo Raquel Flores Bernal, se tiende a explicar el éxito por la inteligencia en el caso de los niños y por el esfuerzo en el caso de las niñas. Esto nos muestra cómo aún a día de hoy subsisten las antiguas y obsoletas creencias machistas que han condicionado a cientos de generaciones de hombres y mujeres y han perjudicado el desarrollo de mujeres en todos los campos del conocimiento, especialmente en el campo científico. Hay que incidir en las escuelas, desde los primeros años de la vida de niños y niñas, permitiendo su desarrollo igualitario en todas las disciplinas, eliminando las representaciones de género. Estudios en psicología y sociología, así como más recientemente en economía, muestran que el comportamiento de niños y jóvenes está influenciado por el comportamiento y status de aquellos con quienes socializa, (Ginther, Haveman y Wolfe, 2000). Por consiguiente, el comportamiento y características por lo que además de en el ámbito familiar hay que tomar medidas para la formación de los docentes, estudios sobre género, información, destrucción de estereotipos. Los científicos y científicas del futuro están hoy en la escuela aprendiendo a sumar, resolviendo una ecuación; de su educación igualitaria depende la ciencia del mañana, la posibilidad de conseguir por fin la igualdad de hombres y mujeres, permitiendo por fin que el techo de cristal desaparezca dejando a la mujer decidir libremente hasta dónde quiere llegar.

 

Añado a continuación varias páginas web de interés, en las que se habla del género en las escuelas y se ofrecen distintos puntos de vista acerca de la educación diferenciada:

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Ninos/ninas/separados/fracaso/escolar/elpepusoc/20080213elpepisoc_1/Tes

http://www.educarchile.cl/Portal.Base/Web/verContenido.aspx?ID=185666

http://www.educacionenvalores.org/article.php3?id_article=186

http://www.nodo50.org/igualdadydiversidad/g_sexo.htm

http://blogs.hoy.es/EDUCADIF/2007/9/18/los-ninos-con-ninos-ninas-con-ninas



[1] Revista Iberoamericana de Educación nº43 (2007), pp 103-118.

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Rosalind Franklin

 

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Rosalind Elsie Franklin fue una biofísica y cristalógrafa inglesa autora de importantes contribuciones a la comprensión de las estructuras del ADN, los virus, el carbón y el grafito. A Franklin se la conoce principalmente por la Fotografía 51, la imagen del ADN obtenida mediante difracción de rayos X, lo cual sirvió como fundamento para la hipótesis de la estructura doble helicoidal del ADN en su publicación de 1953, y tras su publicación constituyó una prueba crítica para la hipótesis. Más tarde, lideró varios trabajos pioneros relacionados con el virus del mosaico de tabaco y el virus de la polio. Falleció en 1958 a causa de bronconeumonía, carcinomatosis secundaria y cáncer de ovario, minutos antes de que su último informe fuera leído en la Faraday Society. Con toda probabilidad, esta enfermedad fue causada por las repetidas exposiciones a la radiación durante sus investigaciones.

Se doctoró en Química física en 1945 por la Universidad de Cambridge. Después de Cambridge, ella pasó tres años productivos (1947-1950) en París en el Laboratoire de Services Chimiques de L’Etat, donde rendió técnicas de la difracción de rayos X

Franklin demostró su habilidad para obtener las mejores imágenes y para interpretarlas certeramente en la investigación de otros objetos, como la estructura del grafito o la del virus del mosaico del tabaco. Además merece el lugar que ha llegado a ocupar, como icono del avance de las mujeres en la ciencia.

En el verano de 1938 Franklin fue a Newnham College de Cambridge. En 1941 sólo le fue otorgado un grado titular, ya que las mujeres no tenían derecho a grados. En 1945 Rosalind Franklin recibió su doctorado de la Universidad de Cambridge.

Después de la guerra aceptó una oferta de trabajo en París con Jacques Mering. Aprendió la difracción de rayos X durante sus tres años en el Laboratoire des servicios centrales chimiques de l’État. Ella parece haber sido muy feliz allí y ganado una reputación internacional sobre la base de su investigación publicada en la estructura del carbón. En 1950 pidió trabajar en Inglaterra y en junio fue nombrada en el King’s College de Londres.

En 1955 Franklin publicó un documento en la revista Nature, lo que indicaba era  que las partículas del virus TMV eran todos de la misma longitud, esto fue en contradicción directa con las ideas de la eminente viróloga Norman Pirie, aunque su observación en última instancia resultó correcto.

Hubo sexismo en el King’s College: ha habido afirmaciones de que Rosalind Franklin fue discriminada debido a su género y que el Rey, como institución, es sexista. Las mujeres fueron excluidas del personal de comedor, y tenían que comer sus comidas en la sala de estudiantes o fuera de la universidad.

Una de las reglas del Premio Nobel era prohibir las candidaturas póstumas y por lo tanto Rosalind Franklin que había fallecido en 1958 no era elegible para candidata del Premio Nobel otorgado posteriormente a Crick, Watson y Wilkins en 1962.

Después de su muerte tuvo reconocimientos:

En 1992, el Patrimonio Inglés colocó una placa azul en la casa donde Rosalind Franklin creció.

En 1995, Newnham College dedicó una residencia en su nombre y puso un busto de ella en su jardín.

En 1997, Birkberck, Universidad de London School of Cristalografía abrió el laboratorio de Rosalind Franklin.

En 1998, la Galería Nacional de Retratos añadió a Rosalind Franklin, junto a las de Francis Crick, James Watson y Maurice Wilkins.

En 2000, el King’s College de Londres abrió el Franklin-Wilkins Building, en honor a la  Dr Franklin Wilkins y el profesor de trabajo en la universidad.

En 1994, el King’s Colleges nombró una de las salas en Hampstead Campus residencias en su memoria.

En 2001, en EE.UU, El Instituto Nacional del Cáncer estableció a Rosalind E. Franklin el Premio a la Mujer y la Ciencia.

En 2003, la Royal Society estableció el Premio Rosalind Franklin, por su excelente contribución a cualquier área de las ciencias naturales, ingeniería o tecnología.
En 2004, Finch Universidad de Ciencias de
la Salud / La Escuela de Medicina de Chicago, ubicado en el norte de Chicago, cambió su nombre por el de Rosalind Franklin University of Medicine and Science.

Una escultura de ADN en el Clare College incluye las palabras: "El modelo de doble hélice fue apoyada por los trabajos de Rosalind Franklin y Maurice Wilkins”.

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Clara de Salamanca

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Una humilde mujer que a través de su modesto oficio de "clistera"

colaboró eficazmente con la medicina de su época

En esa etapa histórica que se inicia con el reinado de los Reyes Católicos -el Renacimiento-, la Medicina en España aún está marcada por la superstición y el empirismo.

Junto a los escasos médicos y cirujanos salidos de las universidades, ejercen una especie de pseudomedicina, una legión de sanadores compuesta por barberos, sangradores, algebristas, hernistas, sacadores de la piedra, batidores de cataratas, sacamuelas y parteras.

Una oscura Medicina en la que también figuran "brujas y hechiceros, saludadores y ensalmadores, conjuradores, nigrománticos y astrólogos judiciarios "(L.S. Granjel,1971)

En medio de este abigarrado mosaico médico encontramos en Salamanca a una mujer de la que solo conocemos su nombre, Clara,  que practica en su ciudad el sanitario oficio de administrar clisteres o ayudas.

Lo hace en una época  que en contraste con siglos anteriores,  no sólo se observa una decadencia de la moralidad en los baños públicos, sino el olvido de las medidas higiénicas más elementales.

Clara, es evidente que no puede conseguir que sus conciudadanos se limpien por "fuera", pero sí va a limpiarlos ,¡¡y de que forma!!, por sus más íntimas y recónditas interioridades.

Y es que no en vano, la Medicina de su siglo -que, sin duda alguna, Clara conoce bien- sigue con fidelidad la teoría humoral de Galeno y derrocha medidas evacuantes: purgantes, vómitos, sangrías, ventosas y clisteres.

A través del ejercicio del arte de clisterizar, Clara llegará a conocer las vergüenzas o las partes pudendas de miles de pacientes de Salamanca y sus alrededores.

De su curioso e inusual record en terapéutica evacuante, va a contar, con el excepcional testimonio escrito de uno de los más grandes médicos españoles del siglo XVI : Andrés Laguna.

En  su obra Materia Médica -una versión del libro de Dioscórides-, Andrés Laguna describe y da normas de cómo conservar y preparar cerca de mil sustancias, de las que cincuenta de ellas son minerales, ochenta son animales, y más de seiscientas, vegetales.

Clara, con la que indudablemente Andrés Laguna debía mantener algún tipo de relación profesional, tomará buena nota de la utilidad de estas últimas para la realización de sus clisteres.

En una de las páginas de Materia médica nuestro renacentista Andrés Laguna dedica un recuerdo al buen hacer de la salmantina Clara:

"…las mercuriales son unas plantas muy comunes en Castilla y no hay hombre rico ni pobre que perfectamente no las conozca, porque son muy ordinarias y familiares en el uso de los clisteres, si no que se lo pregunten a Clara, famosa clistera de Salamanca, la cual solía siempre en mi tiempo tener tres o cuatro tinajas llenas de caldo de acelgas y mercuriales, aguzado con sal y orines, del cual a tarja (1) cada una, echaba cada día diestramente cien mil ayudas, con que enjuagaba a los infieles vientres de aquellos pupilos infortunados que jamás se vieron llenos, sino de viandas pestilentes."

(1) antiguo término castellano: palo en el que haciendo una muesca se marca lo que se saca o se vende a fiado.

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Alfabetización científica

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Uno de los campos del conocimiento cuyo acceso está limitado aún a una minoría de la población es el campo del saber científico y tecnológico.

A menudo se ha supuesto que si los ciudadanos estuvieron mejor informados sobre los temas científicos y tecnológicos, su postura pasaría del rechazo a la aceptación de ciertos proyectos polémicos. Esta idea tan corriente contrasta de todas formas con la actitud habitual de la industria y los gobiernos que parecen apoyarse en la creencia contraria, es decir, que la mayor información puede potenciar el rechazo, puesto que en algunas ocasiones la sola mención de las posibles consecuencias negativas de una tecnología, actúa como un detonante de las actitudes viscerales de temor o pánico.

Para medir el índice de alfabetización científica de la población  (es decir, el grado medio de conocimientos científicos de los ciudadanos) se viene efectuando, desde hace años, estudios estadísticos periódicos. Dichos estudios muestran, en general, niveles sorprendentemente bajos. Se basan, si embargo, en preguntas del tipo “¿gira la tierra alrededor del sol?” o “¿cuál es la composición química del agua?. Estos cuestionarios no son del todo fiables puesto que el tipo de información que detectan no es el único factor relevante en el posicionamiento frente a proyectos científico-tecnológicos concretos.

Una forma alternativa de medir el nivel de alfabetización científica consiste en analizar la capacidad de los individuos para leer, entender y expresar su opinión sobre temas científicos, su comprensión general de la actividad científica, incluyendo el conocimiento de las teorías y hallazgos científicos más importantes y, finalmente, su conciencia sobre los impactos de la ciencia y la tecnología en la sociedad. Este tipo de alfabetización científica es necesaria para la participación democrática ciudadana, en una época en que los asuntos públicos están dominados por cuestiones de orden científico o tecnológico.

Aprender a leer y escribir ha transformado a miles de mujeres en el país, quienes a pesar de la marginación y la pobreza en que muchas veces viven -sobre todo en las zonas indígenas- se han convertido en valientes depositarias de un conocimiento que ahora les permite enfrentar la vida cotidiana con una renovada fe en ellas mismas. Durante su aplicación en zonas de alta marginación, las clases comunitarias de alfabetización permitieron conocer las vivencias de mujeres a quienes les fue negado el dominio de las letras.

Las historias de mujeres demuestran que han sido capaces de revertir un destino marcado por los usos y costumbres que les niegan el derecho a la educación. Así, se han convertido en valientes trasgresoras de su comunidad.

Sin duda, este esfuerzo de personas e instituciones representa el inicio de las tareas necesarias para alcanzar un mejor nivel educativo en un estado donde priva el muy bajo desarrollo social que aqueja sobre todo a las mujeres.

Estas desigualdades que se han seguido manteniendo y en algunos casos profundizando a lo largo de los últimos años, influyen en particular sobre la oportunidad de estas “niñas” de construir su propio destino en base a un acceso igualitario a los bienes educativos.

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Una gran parte de la población, a pesar de vivir en un mundo modelado por la ciencia y la tecnología se mantiene al margen del acceso al conocimiento científico, conocimiento que es prácticamente propiedad de una elite. Esta situación nos conduce a tener que replantear con urgencia la necesidad de promover la democratización del acceso al conocimiento científico desde las edades más tempranas, para que todos tengan las mismas posibilidades de acceder a una formación o cultura científica, y finalizar así con la situación en la que vivimos hoy en día en la que la misma es un privilegio sólo para quienes acceden a la educación post básica, pues esto significa continuar reproduciendo profundas situaciones de inequidad.

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