La reforma sanitaria de María Teresa de Austria
El 16 de Octubre de 1762, Wolfgang Amadeus Mozart, que acaba de cumplir seis años de edad, es recibido en la Corte Imperial de Viena. Así lo anota en su Diario Leopoldo Mozart, padre, maestro y “agente artístico” del genial músico: “hemos sido recibidos por la emperatriz María Teresa de Austria y el mismo emperador, ante los que Wolfgang ha dado dos conciertos, siendo felicitado y obsequiado por la augusta señora”
Nada nos impide imaginar que el pensamiento de la regia dama, superando las emociones que le despierta la música del precoz Mozart, está ocupado en su proyecto de mejorar la salud de los pueblos que gobierna: Austria, Bohemia, Eslovaquia, Pavía…etc.
Al fin y al cabo María Teresa es una mujer de su tiempo y está influída por el concepto de “filantropía” -“a mayor cantidad de ciudadanos sanos y fuertes, mayor y mejor mano de obra”- característico de la época que le ha tocado vivir: la Ilustración.
Para llevar adelante sus planes de reforma sanitaria, la emperatriz busca la colaboración de los médicos más expertos. El primero de ellos será Gerald L.B. van Swieten (1700-1772) natural de Leiden , estudiante de Filosofía en Lovaina y de Medicina en la Universidad de su ciudad natal, que ya en 1745 es el ayudante predilecto del gran Boerhaave.
El recién llegado a la Viena, con una orden imperial en el bolsillo, emprende en 1749 la reforma de la facultad de Medicina de Viena, de acuerdo con las normas programadas por María Teresa de Austria.
Es una reforma que trata de sustituir la desfasada Medicina que se hace en Viena -“desde finales del siglo XIV, se contentaba con proseguir sus enseñanzas escolásticas y desempeñar el papael de centro sanitario provincial” (Lesky,1984)- por una Medicina moderna y científica.
María Teresa, que de vivir hoy podría haber sido una magnífica Ministro de Sanidad, sugiere a van Swieten que busque los mejores colaboradores para llevar adelante la difícil reforma.
De entre ellos destaca el nombre de Anton de Haen (1704-1776), a quien la emperatriz María Teresa nombre, en 1745, Director del Hospital Civil de Viena, y a quien se debe, entre otras cosas, la utilización sistemática del termómetro de mercurio.
El tandem María Teresa de Austri -van Swieten hará posible llevar a Viena a la cima de la Medicina europea, consolidando una institución sanitaria que la historia de la medicina conoce como la Vieja Escuela de Medicina Vienesa.
Pero esto último aún lo ignora María Teresa, que, dejando a un lado sus pensamientos reformistas sanitarios, ha regresado a la música genial que un no menos genial niño de seis años llamado Wolfgang Amadeus Mozart está interpretando para ella el 16 de octubre de 1762.














