Noventa y nueve años dedicados a la ciencia
El término que mejor define la historia de Rita Levi Montalcini es la perseverancia; perseverancia en la investigación científica que la llevó a recibir el Premio Nobel con 77 años, por su descubrimiento del factor del crecimiento nervioso en 1986, gracias al cual se pudieron conocer qué procesos intervienen en el desarrollo de los órganos y los tejidos del organismo. El jueves 23 de Octubre fue investida doctora honoris causa por la Universidad Complutense en un solemne acto académico presidido por el rector Carlos Berzosa en el Paraninfo de San Bernardo. 
Rita nació en Turín en 1909 y tuvo que luchar con dos de los handicaps de principios del siglo XX: ser mujer y judía. Por su condición femenina, su padre le tenía preparado un papel de esposa y madre tradicional .Por el hecho de ser judía, sufrió la dureza de las leyes fascistas que la impedían ejercer tanto su carrera académica como la profesional.
Decidió matricularse en la Facultad de Medicina, condicionada por la muerte de su niñera por un cáncer de estómago, a la cual estaba muy unida. Su elección fue, en un principio, rechazada por su padre, un ingeniero apasionado por las matemáticas que sin embargo consideraba que las mujeres no hacían esas cosas.
Cuanto tenía 20 años, por fin, se le consintió acceder al bachillerato superior y seguidamente a la Facultad de Medicina. La decisión de matricularse en esta carrera estuvo influida por el fallecimiento de su niñera a la que estaba muy unida, debido a un cáncer.
El año en que se graduó, el dictador Benito Mussolini publica el “Manifesto per la difusa Della Razza” , en el que se prohibía a los considerados “no arios” a las carreras universitarias. Sin embargo, la familia Levi-Montalcini decidió quedarse en Turín. Rita montó un laboratorio en su propia habitación, contando como ayudante al famoso histólogo italiano Giuseppe Levi.
En los años posteriores tuvo que armar y desarmar su laboratorio “propio de Robinson Crusoe” según sus palabras, a lo largo de toda Italia, huyendo de las tropas nazis.
Fue contratada por las fuerzas angloamericanas en 1944 para trabajar como doctora en un campo de refugiados.
Ya finalizada la guerra en Italia, en 1947 se trasladó a la Universidad Washington de Saint Louis, invitada por el bioquímico y zoólogo Viktor Hamburger, para investigar los factores de crecimiento del tejido nervioso en el embrión de pollo durante tres meses. Allí trabajó con Stanley Cohen, y descubrió la existencia del factor de crecimiento nervioso (NFG). De manera que su estancia se alargó a 30 años.
Su trabajo demostró que las células del organismo sólo empiezan a reproducirse cuando reciben la orden por parte de unas sustancias denominadas factores de crecimiento.
Fue este descubrimiento el que le valió el Premio Nobel de Medicina.
Además de sus logros científicos, ha demostrado a lo largo de su vida, ser una persona preocupada por su entorno. Entre sus iniciativas, cabe destacar la creación junto a su hermana gemela, de una Fundación que financia los estudios de jóvenes africanas. Su objetivo es conseguir el desarrollo intelectual de las mujeres como un paso más en la reducción de la pobreza del continente africano. Desde su fundación, ya se han concedido 6000 ayudas económicas para la instrucción de niñas y jóvenes, seleccionadas por organizaciones que trabajan en las comunidades locales del continente.
Otros enlaces de interés:
http://www.mujereshoy.com/secciones/3107.shtml
http://www.fmujeresprogresistas.org/fichavisibilidad/Levimontalcini.htm
Sara Jiménez














