Archive for April, 2009

JEANNETTE BENAVIDES GAMBOA

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La doctora Jeannette Benavides Gamboa es actualmente directora de  investigación del centro espacial Goddard, Agencia Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA). Nació el 7 de julio de 1952, en Heredia, Costa Rica, y desde muy pequeña ya tenía inclinaciones hacia las ciencias. A los cinco años ya sabe leer. En 1975 obtuvo su bachillerato en Química en la Universidad de Costa Rica y posteriormente realiza sus estudios de maestría en la American University en Washington D.C. donde en 1982 obtiene la especialidad de Bioquímica. En esta misma universidad continua sus estudios obteniendo en 1998 su doctorado en Fisicoquímica.

Durante 1980 a 1986 trabajó como investigadora en la FDA (Administración de Drogas y Alimentos) en Washington. Allí trabajó en el desarrollo de un método para analizar aflatoxinas en los fluidos del cuerpo humano y, a su vez, desarrolló la metodología de extracción de ácidos grasos en cantidades a nivel de nanogramas en jugos de naranja. Sin duda estos métodos son de gran aplicación en el campo de la medicina.

Desde 1986, la doctora Benavides se desempeña como química en el área de polímeros en el Centro de vuelo espacial Goddard, NASA. Sus contribuciones forman parte del proceso de la resolución de problemas relacionados con proyectos de vuelo, construcción de satélites como el Telescopio espacial Hubble y el Cassini-Huygens, entre otros.

Actualmente trabaja en investigación en el campo de la nanotecnología y biosensores y tiene como objetivo desarrollar sistemas a nivel molecular para construir un motor o una computadora desde la primera molécula y de ahí en adelante. Las investigaciones en biosensores (moléculas biológicas que sirven como identificadoras) se realizan con el fin de probar nuevos antibióticos y para investigaciones genéticas.

A su vez, sus intereses se extienden al desarrollo de materiales para la protección de radiaciones en el espacio exterior, las síntesis utilizando nanotubos y "Astrobiología", relacionada con el estudio de microorganismos que se desarrollan en ambientes extremos (altas temperaturas, presión, concentración de ácidos, etc) para entender mejor el cómo se desarrolló la vida en la tierra y en el universo. Es importante destacar que gracias a sus investigaciones podríamos tener aplicaciones en la vida cotidiana ya que los nanotubos de carbono, un material más fuerte que el acero, pasaría a costar de $500 a $1, lo cual es algo increíble por lo que lo que abriría la posibilidad de utilizarlos en la medicina, la electrónica y la biotecnología.

 

Su meta es contribuir en las investigaciones de la vida en otros planetas y ayudar al desarrollo de tecnología para las misiones espaciales.

Además de sus múltiples actividades en la NASA; la doctora Benavides muestra gran interés en la divulgación y atención de jóvenes interesados en la ciencia mediante la tutoría - cada verano - de estudiantes de colegio y primeros años de universidad, tanto en Estados Unidos como en Costa Rica. Sus investigaciones sirvieron de base para la creación en Costa Rica del Laboratorio de Nanotecnología, Microsensores y Materiales Avanzados (Lanotec), en el Centro Nacional de Alta Tecnología (Cenat). Allí Benavides es miembro del Consejo Asesor Científico Internacional. La Doctora Benavides ha recibido gran cantidad de reconocimientos por parte de distintas instituciones tanto en Estados Unidos como en Costa Rica. Entre ellas se destaca la placa de reconocimiento que le otorgó el Instituto Tecnológico de Costa Rica en 1996 y la que le otorgó el Colegio Isaac Martín al designar su Laboratorio de Química con su nombre.

Premios que ha recibido a lo largo de toda su carrera científica:

  • 1989: Group Achievement Award, Egret Materials Team
  • 1990: Group Achievement Award, COBE
  • 1991: Certificate of Recognition, UARS
  • 1992: Certificate of Recognition, NASA/GSFC, Summer High School Internship Program (SHARP)
  • 1993: Certificate of Appreciation, Spelman University
  • 1993: Certificate of Recognition, NASA/GSFC, SHARP
  • 1993: Special Act Group Award, XTE
  • 1994: Special Act Group Award, XTE (cash award)
  • 1996: Group Achievement Award, XTE (cash award)
  • 1996: Appreciation Plaque: Costa Rican Institute of technology
  • 1996: Certificate of Appreciation, NASA/GSFC, Technology Showcase
  • 1996: Certificate of Appreciation, Spelman College
  • 1998: Appreciation Plaque: Colegio Isaac Martin, San José, Costa Rica.
  • 1998: Appreciation Plaque: Grand Valley State University, Michigan

Su mayor deseo es que su historia sirva de inspiración para que otras mujeres costarricenses se desarrollen profesionalmente y triunfen en su campo.

Páginas webs de interés:

 

http://www.nacion.com/ln_ee/ESPECIALES/mujeres/mujeres2.html

 

http://www.eurekalert.org/pub_releases/2006-11/nsfc-ngn111406.php

 

http://fueradeaula.wordpress.com/2009/03/24/mujeres-en-la-ciencia-y-la-tecnologia-jeannette-benavides-y-maria-lopez/

 

http://www.elfinancierocr.com/accesolibre/2005/junio/quienes.pdf

 

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LA CARRERA UNIVERSITARIA UN RETO PARA LA MUJER

Me gustaría destacar en primer lugar un reciente estudio que ha sido publicado en la American Psychological Association Psychological Bulletin (135:2), y que señala que las mujeres prefieren tener hijos y criarlos, antes que una carrera universitaria relacionada con las ciencias o las matemáticas.

El estudio explica las razones por las cuales este tipo de carreras presentan un mayor porcentaje de hombres que de mujeres, señalando que ante la presencia de dos personas -de distinto sexo- con similares habilidades en el campo de las matemáticas; la mujer no opta por dicha carrera debido a que se interpone con el período en que puede tener hijos y criarlos; mientras que el hombre no considera tal alternativa.

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De igual manera el estudio concluye que en los casos en que la mujer se encuentra cursando una carrera de ese tipo (ciencias/ matemática) y que se ven enfrentadas a la disyuntiva de seguir adelante con ella o la crianza de sus hijos, optan por esta última alternativa en mayor proporción que los hombres. Por este motivo siempre se recomienda a las mujeres culminar sus estudios universitarios antes de casarse o quedar embarazada porque en caso de que esto último suceda, es muy difícil que la mujer retome de nuevo sus estudios.

Hay que resaltar que el estudio se llevó a cabo en base a investigaciones sobre las diferencias de sexo en algunas carreras durante los últimos 35 años, llegando a examinar mas de 400 artículos y libros. Las carreras analizadas correspondían a las del área científica, entre las que se encuentran la informática, la física, la tecnológica, la ingeniería, la química y la matemática.

Por otra parte, y afortunadamente, que ya no hay carreras universitarias para hombres y carreras para mujeres. Las carreras que antes se creían exclusivas para hombres, o para mujeres, han variado en cuanto a la población estudiantil que la demanda. El fenómeno de la integración del sexo femenino a las carreras estereotipadas como “sólo para hombres” es una tendencia que se ha dio revirtiendo ya que hace unos años se consideraba, erróneamente, que los varones tenían mayor habilidad en las matemáticas y las ingenierías y por ello se decía que las mujeres no podían estudiar ese tipo de carreras universitarias. Las razones que negaban a una mujer o a un hombre el desempeño de ciertas tareas físicas o intelectuales eran impuestas por la sociedad y parecían ser aceptadas sin más como algo natural. Los  hombres elegían mayoritariamente carreras científico-técnicas, conocidas socialmente como “carreras de hombres” mientras que las mujeres seleccionaban mayoritariamente las carreras biosanitarias y de ciencias sociales, denominadas comúnmente “carreras de mujeres”. Se identifican como “carreras de hombres” aquellas que requieren fuerza física, destreza mecánica o una mayor habilidad matemática. Las “carreras o profesiones de mujeres” por su parte, eran las relacionadas con la enseñanza, las artes en general o todo aquello que tenía que ver con los niños o la sensibilidad.

Ahora todos nos estamos dando cuenta de que un 60 por ciento de las mujeres son mejores alumnas que los varones. Esto no quiere decir que las mujeres sean más o menos inteligentes que los hombres, pero sí han demostrado ser más aplicadas. El éxito de las mujeres que han optado por carreras como las ingenierías se debe a que ellas tienen mayor capacidad de mando, lo cual las hace aptas para ejercer cargos de alto rango gerencial.

 

Por todo ello, podemos concluir afirmando que, pese a las diferencias que la madre naturaleza haya podido dar al cerebro femenino, no hay nada que impida que una mujer realice los mismos estudios y trabajos, salvo la falta de voluntad o los tabúes impuestos por una sociedad demasiado acostumbrada a los estereotipos caducos.

            Es el momento en una sociedad como la nuestra, centrada en la igualdad de oportunidades, de permitir que cada alumno, sea del sexo que sea, pueda libremente elegir estudiar aquello que le gusta, sin pensar qué tipo de carrera o profesión es.

Se debe garantizar la igualdad de oportunidades y una mayor presencia de mujeres en la investigación y finalmente es en las propias Universidades donde se está comenzando a promover que las mujeres aumenten su presencia en determinadas carreras.

Afortunadamente las cosas han cambiado.

 

Páginas webs de interés:

 

http://www.fayerwayer.com/2009/03/estudio-asegura-que-las-mujeres-privilegian-la-familia-por-sobre-una-carrera-universitaria/

 

http://www.educaweb.com/noticia/2008/11/17/carreras-hombres-mujeres-13308.html

 

http://mujeres.ecoleganes.org/spip.php?article158

 

http://www.laprensa.com.ni/archivo/2007/junio/18/noticias/universitaria/197085.shtml

 

http://www.reflexiones.fcs.ucr.ac.cr/documentos/13/la_mujer.pdf

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Sobre Cecilia Payne

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Numerosos detractores pensaban a comienzos de los años veinte del pasado siglo que los cálculos de Sir Arthur Stanley Eddington acerca de la temperatura del núcleo del Sol eran erróneos. Creían que la temperatura obtenida por Eddington (unos 15 millones de grados) era demasiado baja para que los núcleos atómicos dentro del sol pudiesen repeler la fuerza electrostática y fusionarse para dar lugar a elementos más pesados. Este mecanismo de fusión ya era ampliamente aceptado como el que verdaderamente ocurría dentro del astro rey.

Sin más preámbulos, Eddington se apresuró a responder a sus enemigos profesionales y, en 1926, publicó The Internal Constitution of the Stars, donde escribió: “no nos oponemos a los críticos que argumentan que el Sol es demasiado frío para albergar un mecanismo de fusión; instamos a dicha crítica a que encuentre un lugar más caliente”. Una manera bonita de mandarles a todos al infierno.

Dos años más tarde, el astrofísico George Gamow publicó sus estudios acerca del efecto túnel, ese efecto cuántico que determina que, a escalas del orden del tamaño de los átomos, las partículas adquieren un comportamiento ondulatorio y, por tanto, probabilístico. Para entenderlo, pongamos que una partícula adquiere repentinamente el tamaño de una pelota, y alguien la lanza rodando montaña arriba. La pelota rodará hasta transformar toda su energía cinética en energía potencial, se parará y comenzará la transformación inversa mientras rueda colina abajo, hacia atrás: la pelota no tenía energía suficiente para llegar a la cima y rodar hasta el otro lado de la montaña.

Ahora bien, el efecto túnel sugiere que la pelota tiene una probabilidad finita (que será mayor cuanto menor sea su tamaño, por eso esto no ocurre con pelotas de fútbol) de atravesar la ladera de la montaña y caer rodando por el otro lado incluso cuando no tenía energía suficiente para rodar hasta la cima.

Esto fue utilizado por Gamow para explicar por qué sí es posible que exista fusión de elementos en el interior de las estrellas, incluso con temperaturas más “bajas”: los núcleos, aun no disponiendo de la energía térmica suficiente, atraviesan las barreras de repulsión electrostática gracias al efecto túnel.

Sin embargo, tanto Gamow como Eddington perseveraban en su convicción de que el Sol estaba compuesto mayoritariamente por elementos pesados (elementos con gran número de electrones y protones). Al menos hasta finales de la década de los veinte, cuando entra en escena el sujeto del presente artículo, Cecilia Payne.

Se encontraba trabajando para su doctorado en el Radcliffe Collage; junto con su supervisor, Henry Norris Russell, utilizó la espectroscopía (la clasificación de los elementos de una fuente luminosa a través del estudio del espectro discreto de dicha fuente) para determinar que el componente mayoritario de la atmósfera solar era, sin ningún género de dudas, el hidrógeno.

Tan chocantes fueron estos resultados, que el mismísimo Russell le “recomendó” introducir una hipótesis en sus conclusiones, que relacionara los resultados con un posible comportamiento peculiar del hidrógeno bajo circunstancias interestelares.

Cecilia Helena Payne (1900-1979), nació el 10 de mayo en Wendover, Inglaterra. Tenía tan solo cuatro años cuando su padre murió, lo cual no le privó de la curiosidad científica que la convertiría, más adelante en su vida, en una eminencia en el campo de la astrofísica. Siendo joven, sin embargo, se interesó por la botánica, la química y la taxonomía además de la física. Pronto dejaría a un lado la botánica, pero su pasión por clasificar las cosas que le rodeaban le impulsó a catalogar las estrellas variables del firmamento.

Finalmente, la inspiración final la encontró al escuchar una conferencia (precisamente, de Sir Arthur Eddington) acerca de la relatividad y la astronomía. Decidida, dejando atrás no sólo la Universidad de Cambridge, sino también la nostalgia y el miedo, se embarcó en 1923 hacia los Estados Unidos, donde conocería a Harlow Shapley, el director del observatorio de la Universidad de Harvard. Gracias a un programa impulsado por él mismo, cuyo objetivo era animar a las mujeres a trabajar en el observatorio, Cecilia fue la segunda mujer en ingresar, siguiendo los pasos de su predecesora Adelaide Ames (1922).

Pronto empezaría sus estudios acerca de las líneas espectrales del hidrógeno, hasta culminar con su tesis Atmósferas Estelares, “sin duda la más brillante tesis doctoral jamás escrita en el campo de la astronomía”, como puntualizó, categóricamente, Otto Struve en 1962. Dicha tesis, en resumen, establecía que espectros diferentes obtenidos de estrellas diferentes, debían sus diferencias a condiciones físicas distintas de cada una de las estrellas (temperatura, por ejemplo), y nunca a variaciones en las abundancias relativas de los elementos químicos.

De esto se desprendía, irreversiblemente, que las abundancias del hidrógeno y el helio debían ser, respectivamente, un millón y mil veces mayores en las estrellas que en la Tierra. La “recomendación” de Russell (más una invitación obligada) llevó a Cecilia a dejar fuera estas conclusiones.

Irónicamente, fue el mismo Russell quien, cuatro años más tarde, convenció a la comunidad astronómica de que, como había inferido su pupila, todas las estrellas tienen abundancias químicas muy similares, donde hidrógeno y helio aglutinan el 99% y que, por ende, el hidrógeno es el elemento más abundante del Universo.

Cecilia se une al grupo de otras mujeres que hicieron aportaciones en el campo de la Astronomía.

Para saber más: John Gribbin. Science. A History. Penguin Books

http://www.aavso.org/publications/newsletter/number25/cecilia.shtml

http://www.physics.ucla.edu/~cwp/Phase2/Payne-Gaposchkin,_Cecilia_Helena@861234567.html

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ASOCIACION DE MUJERES CIENTÍFICAS Y TÉCNICAS

Para despedirme del blog, me gustaría hablaros de una agrupación de mujeres que han formado la Asociación de Mujeres Científicas y Técnicas (MUCIT).  Gracias a este tipo de asociaciones muchas científicas valiosas no son olvidadas. Dentro del ámbito universitario este tipo de asociaciones constituyen un lugar de apoyo y encuentro ante las aún grandes desigualdades de género dentro de la ciencia.

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A pesar de que la incorporación de mujeres en los estudios técnicos en los últimos años ha sido importante, siguen existiendo considerables barreras a la hora de desarrollar una carrera profesional.

Al problema inicial de mayor dificultad a la hora de ser contratadas, se le une la cuestión de poder desarrollar una carrera profesional en igualdad real de condiciones debido a la necesidad de compaginar el desarrollo profesional con el personal.

 La asociación de mujeres científicas y técnicas es una asociación de ámbito autonómico que surge para concienciar y fomentar el debate abierto en estos temas, persuadidas de que no es un problema específico de las mujeres sino que atañe al conjunto de la sociedad. 

La participación de las mujeres en las esferas científicas no es igualitaria respecto a los hombres en la España de comienzos del siglo XXI. La presencia de la mujer es dramáticamente decreciente a medida que se sube en los escalones profesionales.

El interés por promover la paridad de género en todos los ámbitos, y particularmente en la Ciencia y la Tecnología, comenzó en los Estados Unidos en los años 1970 (por ejemplo, se fundó la Association for Women in Science, en 1971), y en Europa en los años 1980. A las iniciativas de los países nórdicos y el Reino Unido, siguió una sensibilización general de la Comunidad Europea que culminó, en 1999, en la formación del "Grupo de Helsinki" para examinar la situación de las mujeres en Ciencia en 30 países. El plan de acción para promover la igualdad de género en este área incluyó la elaboración por un grupo de experta/os del Informe OTAN, publicado en el año 2000. Los datos demuestran que las mujeres investigadoras y docentes están, en palabras del anterior Comisario europeo Philippe Busquin, "sub-representadas en los puestos clave en los 30 países,…discriminación debida a múltiples factores".

En Diciembre de 2001, un grupo de mujeres de variadas disciplinas, de la Universidad, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la industria, creyeron necesario fundar la ASOCIACION DE MUJERES INVESTIGADORAS Y TECNÓLOGAS (AMYT). Es una asociación no excluyente que pretende ser voz, foro de discusión y red de apoyo para todas las investigadoras y universitarias concienciadas de que se tiene que trabajar juntas. Solo así dicen: “Lograremos la plena participación de las mujeres en la Investigación y la Ciencia.”

Los avatares de la mujer en la ciencia han pasado de un noviazgo inseguro a un matrimonio apoyado por las instituciones y las universidades.
El matrimonio aún no está consolidado pero sigue los pasos para que la historia de amor cuaje.

Gracias a este tipo de asociaciones y a blogs como el presente, las mujeres somos capaces de concienciarnos más de nuestras impuestas limitaciones puestas por la sociedad. Y gracias a ello seremos capaces de saltar las barreras y construir una sociedad basada en la igualdad entre hombres y mujeres. Una sociedad científica que sea reflejo de la sociedad global.  Un mundo donde no sean necesarias las asociaciones ni los blogs que alerten de un problema de género.

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MARIA WINCKELMANN, LA GRAN ASTRÓNOMA ALEMANA

En los siglos XVII y XVIII un gran número de mujeres se desplazó a Alemania buscando la posibilidad de adentrarse en el mundo de la investigación a través de la observación astronómica. De hecho las mujeres representaban el 14%  del total de científicos en astronomía.

De estas mujeres, una de las más destacó fue Maria Winckelmann. maria.jpg

Maria nació en un pueblo cerca de  Leipzig en 1670, fue criada en un ambiente religioso, ya que su padre era un pastor luterano. Al morir este cuando Maria era todavía una niña, se hizo cargo de su educación su tío.

Maria tenía un gran gusto por la astronomía, para la cual además tenía talento. Por ello un granjero autodidacta la acogió como alumna, este granjero era Christopher Arnold, astrónomo muy conocido en Alemania por el descubrimiento de un cometa, lo cual le proporcionó entre otras cosas el derecho a no tener que volver a pagar impuestos.

Además de su alumna Maria realizaba trabajos en la casa, y durante uno de esos días conoció al astrónomo más importante de la época en su país, Gottfried Kirch, el cual se convertiría al poco tiempo en su esposo.

Kirch siempre mantuvo que las mujeres podían realizar grandes hallazgos en la astronomía y con Maria encontró a la ayudante perfecta para colaborar en sus observaciones y mapas astronómicos. Winckemann pasó entonces a trabajar junto a su esposo en el observatorio astronómico de Berlin, dentro de la Academia de las Ciencias, aunque nunca llegó a poseer estudios universitarios puesto que este nivel de conocimiento estaba muy limitado para las mujeres en esta época.

Durante su colaboración las aptitudes de la pareja se igualaron, pero al ser María mujer, no lograba conseguir el reconocimiento como astrónoma que realmente se merecía.

El matrimonio realizaba calendarios astronómicos, los cuales llegaron a tener tanta relevancia que llevaron a  Gottfried  a ser nombrado Astrónomo Real, teniendo a Maria como su ayudante.

Ya en Berlín, Maria hizo el descubrimiento de un nuevo cometa, el cometa 1720, este descubriendo le habría valido un lugar en la comunidad astronómica, pero el informe que llegó al rey figuraba el nombre de Gottfried por lo que el descubrimiento del cometa no le fue reconocido. Ocho años más tarde fue su propio marido el que reeditó el informe, en el primer volumen de la Academia de Ciencias de Berlín diciendo exactamente el papel que tuvo su mujer.

El matrimonio Kirch trabajaba en equipo, observaban el cielo de forma continua turnándose entre ellos o haciéndolo juntos cada uno en una parte del cielo, de esta forma podía realizar observaciones que otros astrónomos solos no podían realizar. Gracias a ellos la Academia avanzó rápidamente, al igual que su prestigio y sus instalaciones.

El presidente de la Academia de ciencias y consejero de la reina Carlota, Leibniz, mantenía la gran valía de Maria Winckelman, tal era así que Winckelman fue a la corte prusiana a explicar el avistamiento de manchas solares, y allí Leibniz comenzó su presentación de esta manera:

“Hay en Berlin una mujer extremo docta que podría pasar por algo fuera de lo común. Sus logros no pertenecen a la literatura ni a la retórica, sino a profundas doctrinas de la astronomía (…)”

Winckelmann mezclaba la astronomía y la astrología, preparando horóscopos y cartas astrales, las cuales además de reportarle beneficios aumentaban su fama, pero nunca dejó de publicar además sobre sus descubrimientos y estudios, como las Observaciones sobre la aurora Boreal, y en 1711 su obra Sobre la conjunción del Sol Saturno y Venus además de otros escritos.

Dentro del observatorio, poco a poco fue creciendo la familia, de tal forma que ya formaban parte de la Academia  tres de los hijos del matrimonio, dos hijas y su hijo el cual llegaría a ser astrónomo por derecho propio.

A la muerte de Gottfried,   Winkelmann solicitó un cargo oficial como ayudante dentro de la Academia, el cual a pesar de las recomendaciones de Leibniz, le fue denegado. Winkelmann achacó esto a su sexo, por lo cual en sus obras siempre figuraban citas de la Biblia donde se mencionaba la igualdad entre hombre y mujeres tanto a nivel intelectual como espiritual.

La familia Winckelmann- Kirch tuvo que dejar así la academia. Maria siguió realizando sus observaciones y calendarios en el observatorio del barón Krosigk, para mantener a su familia. A la muerte del barón, tuvo que retirarse a un observatorio familiar, hasta que Pedro el Grande la reclamó para que volviera a la Academia. Aunque todo no fue del todo idílico, Maria logró al menos que su hijo ingresara en la academia como miembro de pleno derecho. Murió en 1720.

Winckelman, es un ejemplo de lo que las mujeres pueden conseguir si encuentran el apoyo necesario.  Maria Winckelman consiguió cierto estatus gracias a la visión igualitaria de su marido, y gracias a esto, Alemania contempló como las mujeres podían aportar mucho al campo científico.

Para saber más:

http://www.slideshare.net/Mercedes745/plantillada14

http://www.absoluteastronomy.com/topics/Gottfried_Kirch

http://es.wikipedia.org/wiki/Mujeres_en_la_ciencia

http://www.unicauca.edu.co/aida/articulos/2009/3/6/Comunidad/Divulgacion/Especiales/Mujeres-en-Astronomia/

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María Vallet Regí, Premio Nacional de Investigación Leonardo Torres Quevedo, en Ingenierías

 

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 María Vallet Regí ha sido elegida por el Ministerio de Ciencia e Innovación para otorgarla el Premio Nacional de Investigación Leonardo Torres Quevedo. La Premiada nació en Las Palmas de Gran Canaria, se licenció y doctoró en la Facultad de Químicas de la Universidad Complutense de Madrid. Es Catedrática de Química Inorgánica de esta misma Universidad. También ha investigado en la Universidad Joseph Fourier de Grenoble, Francia, y ha sido profesora invitada del Instituto Nacional Investigación en Materiales Inorgánicos de Tsukuba en Japón y en la Universidad de Estocolmo. Además, ha sido autora de más de 500 publicaciones entre libros, monografías y capítulos de libros y pertenece a varios comités científicos en congresos internacionales, editoriales de revistas científicas y académica de la Real Academia de Ingeniería.

Destaca por ser una de las tres mujeres académicas de número de la Real Academia de Ingeniería, y por formar parte del Ciber BBN (Bioingeniería, Biomaterialesy Nanomedicina). María Vallet Regí posee un impresionante currículum. Se le ha otorgado el premio por sus contribuciones singulares en el campo de  los biomateriales cerámicos y otros biomateriales para su aplicación  en traumatología, odontología e ingeniería tisular. Para premiarla se han valorado  sus contribuciones en el campo de materiales para su uso en la  liberación controlada de fármacos; así como su capacidad de aglutinar  equipos.

 Entró en el área de los biomateriales cuando al obtener la cátedra en Farmacia sus alumnos preguntaban por las ciencias de la salud, sin dejar su trabajo en química de estado sólido. Una vez metida de lleno en el estudio de los biomateriales se han dado cuenta que no hay nada que pueda sustituir a la naturaleza. Su línea de investigación se ha modificado para conseguir que las células tengan el material que les permita regenerar el hueso.

Para este tipo de premios se presentan los investigadores, sin embargo, la candidatura de la premiada fue presentada por su equipo. Éste demuestra el compañerismo existente entre colegas de investigación. Colegas que provienen de distintas áreas ya que Vallet Regí considera la necesidad de la conexión entre ciencias para ver el problema de forma global y buscar soluciones de forma común.

La ciencia no llega al público por culpa de los científicos. “La importancia de la ciencia es indiscutible, pero que la sociedad la acepte o no, depende de que la entienda y que comprenda que le puede hacer vivir mejor.”, asegura Vallet Regí.

María Vallet Regí al entrar como miembro en la Academia de la Ingeniería dijo acerca del papel de la mujer: “Es verdad que hay mujeres válidas que no ocupan los puestos que deberían ocupar, pero creo que se debe a que las mujeres no han tenido formación universitaria durante muchos años, lo que hacía imposible que ocuparan puestos en el mundo intelectual, porque hablamos del mundo universitario. Pero creo que eso está cambiando y espero que dentro de unos años esta pregunta no tenga sentido. Yo nunca he sentido rechazo por ser mujer en el mundo de la ciencia y creo que lo que hay que hacer es mirar los curriculum sin fijarse en el sexo”

Un ejemplo particular a seguir por todas las mujeres que se quieren dedicar a la investigación científica. Un ejemplo global para todas las mujeres que quieren luchar en el mundo laboral olvidando las barreras de género, pensando únicamente en su preparación.

Desde este Blog, nuestra más sincera enhorabuena.

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Más sobre Marie Curie

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Es bien sabido que Marie Curie acuñó el término "radioactividad". Trabajadora infatigable, recibió merecido reconocimiento del Comité Nobel, el cual le otorgó hasta dos veces su distinguido galardón; en 1903  (Premio Nobel de Física, el mismo año que terminó su doctorado) y en 1911 (Premio Nobel de Química).

De origen humilde, hubo de pagarse sus estudios en la Universidad de la Sorbona, en París, mientras luchaba por no morirse de hambre. Tal llegó a ser su estado, que de no haber conocido en 1892 al que tan solo tres años más tarde sería su marido, habría muerto sola en la buhardilla en donde malvivía. Su marido, Pierre Curie, experto en materiales magnéticos, ayudó a Marie a empezar sus estudios de doctorado en septiembre de 1897, ambos ya padres de un niño.

Es importante resaltar que Marie sería la primera mujer en completar un doctorado en una universidad europea, y sus estudios, acerca de los "rayos de uranio", darían su fruto a partir de 1898. Es entonces cuando Marie descubre que la mena de la cual se obtiene el uranio es, de hecho, más radioactiva que el propio uranio, lo cual le conduce a pensar en la posibilidad de la existencia de otro elemento más radioactivo.

Su marido Pierre decide abandonar su investigación y zambullirse de lleno en los estudio de su mujer, para intentar, conjuntamente, aislar dicho elemento desconocido. Encontraron dos elementos: "polonio" (esto no fue sino una reivindicación política, pues recordemos que Polonia no existía oficialmente aún, lo cual pone de manifiesto el carácter patriótico de Curie), y otro al que decidieron llamar “radio”. No fue, sin embargo, hasta el mes de marzo del año 1902, cuando la pareja de científicos logran aislar una décima parte de un gramo de radio, analizarlo y situarlo en la tabla periódica de los elementos.

Es Pierre Curie quien concluye que el radio es altamente energético: es capaz de fundir 1,3 gramos de hielo y hacer bullir el agua correspondiente en una hora, utilizando 1 gramo de radio. Lo curioso, y lo que a priori extrañó a los Curie, fue que con el mismo gramo de radio podía repetirse este proceso una y otra vez y llevar a ebullición gramo tras gramo de hielo.

¿Se estaba violando el principio de la conservación de la energía? Harían falta gigantes como Rutherford, Einstein, Bohr, Planck y Heisenberg para reescribir el manual de instrucciones del universo del que Madame Curie y su marido habían arrancado varias páginas.

Lamentablemente, Pierre no llegaría a conocer la respuesta, pues moriría atropellado por un birlocho tirado por caballos, tras haberse resbalado en una calle céntrica de Paría. (Hoy en día se piensa que este resbalón fue producto de un mareo achacable a largas horas de exposición a la radiación. De hecho, incluso hoy día, los cuadernos de laboratorio de Marie Curie están guardados en una caja de plomo, debido al altísimo nivel de radioactividad). A pesar del dolor, Marie renunció a una pensión vitalicia y comenzó a dar clases en la universidad, rompiendo así una barrera más, al ser la primera mujer en hacerlo en los casi setecientos años de vida de la Sorbona.

Fue en 1910 cuando Madame Curie consiguió aislar un gramo de radio, y mostró al mundo, de manera absolutamente desinteresada, cuál era el procedimiento. Nunca patentó ni quiso lucrarse con su modus operandi, porque opinaba que “el conocimiento debe estar al alcance de todo el mundo”. Algo más tarde, en plena guerra mundial, y ayudada por su hija Irene, adiestró a cientos de operarios para manejar las numerosas unidades radiológicas que se instalaron en pleno frente de combate.

Pronto quedaría claro que la radioactividad es un fenómeno muy altamente agresivo, las manos hinchadas hasta tal punto que abrocharse la ropa es un serio problema, pues llegó un punto en que Madame Curie tenía quemadas las yemas de los dedos, y las articulaciones dolorosamente envejecidas. Ya tenía incluso serias dificultades para abrocharse los botones de la blusa cuando, el 4 de julio de 1934, viuda, ciega y envejecida, murió de leucemia en una clínica en Haute-Savoie.

En 1913, Albert Einstein dijo de ella que era “enormemente inteligente, pero tiene el alma de un arenque, no sabe disfrutar ni sufrir”.

Suerte que no supo sufrir, pues de ese modo se habría abandonado, a buen seguro, a la autocompasión y a la depresión, y quizá hoy no sabríamos cómo aislar el radio. Se entregó en cuerpo y alma (pero sobre todo en cuerpo) a su trabajo, y todo ello a cargo de dos niños pequeños. Una vida fetén.

Para saber más: John Gribbin. Science. A History. Penguin Books

 

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