Clémence Royer, científica y filósofa francesa

Clémence Royer nació en Nantes, Francia, el 21 de abril de 1830. A los tres meses, con la revolución de julio, su familia - cuyo padre era un acérrimo realista - dejó Nantes para instalarse en Praga. En 1835, Royer, regresó a Francia y su padre fue juzgado y absuelto. En la década de 1840, Royer, se trasladó a París, y la joven Clémence fue internada en el Sagrado Corazón de Mans. Se quedó allí tan sólo dos años, pues su comprensión del mundo no pudo adaptarse a la mística católica de la escuela.

Clemence Royer
Clemence Royer

En 1848 se encontraba en París, dónde la revolución la hizo republicana lo que no complace en absoluto a su familia. Cuando su padre murió en 1849, se encontró abandonada a su propia suerte, sin un centavo. Tras pasar tres exámenes oficiales (el Certificado de Primaria, el Certificado de Educación Superior y el examen del Ayuntamiento) pudo inscribirse en los cursos del Conservatorio de Artes y Oficios.

Luego, se trasladó a Gales, a un internado donde recibió un sueldo por enseñar francés y piano. En 1855 dejó su trabajo y, después de una corta estadía en París, se retiró a las montañas de Suiza para realizar un estudio sistemático de todas las ramas del saber en auge del momento. Su edad era tan sólo de veinticinco años.

En 1857 se trasladó a Lausana, Suiza, donde continuó obstinadamente en la profundización del conocimiento humano. En 1858, conoció a Pascal Duprat, profesor de Economía en la Academia de Lausana, que se convirtió en su compañero de vida. Así termina la vida solitaria y autodidacta de Clémence y comienza su trabajo como conferenciante y escritora.

Los escritos de Clémence Royer:
Sus escritos son muy diversos y pasa de largo la prueba tanto del ensayo (Teoría del impuesto en 1862) como de las novelas (Los Mellizos de Hellos en 1864). Pero su obra fue ante todo de ciencia y filosófica, sobre todo en tanto que considera que no existe separación entre la ciencia y la filosofía.
Clémence publicó cuatro libros principales: "Orígenes del Hombre" en 1869,"El bien y la ley moral" en 1881, "La constitución del mundo" en 1900, basadas en la dinámica ontológica de los átomos, e "Historia del cielo" en 1901. Mientras tanto, también produce numerosos folletos, escribe artículos para diccionarios y enciclopedias y es colaboradora habitual en publicaciones periódicas.

Durante la década de 1860, conoce la obra de Charles Darwin. En 1862 tradujo al francés "El origen de las especies" y escribió su prefacio a través del que tuvo la oportunidad de publicar su posición ante "la evolución". Este prefacio produjo muchas discusiones. La esencia de su pensamiento defiende que la teoría de Darwin "no es tanto una teoría nueva como una refutación de hechos y leyes de la doctrina de Lamarck". Pero sin duda, lo más importante del prólogo de Clémence Royer es una crítica profunda de la revelación cristiana, de la providencia divina y de la distinción absoluta entre el hombre y la bestia.

El pensamiento de Clémence Royer

La ontología fue uno de los dominios abordados por la autora, es decir, la ciencia del "ser" en sí misma. En su lucha contra el positivismo, ataca el sistema de Auguste Comte, y especialmente su doctrina de lo incognoscible. Para ella, el positivismo es una metafísica que deja el campo libre a aquellos que quieren poner a Dios en el principio del mundo, pues lo incognoscible es el soporte ideal para cualquier enfoque fideísta.

A cambio, Clemencia Royer propone una filosofía de fondo a la que llama sustancialismo racional. Ella parte de la existencia de un sustrato universal, inmutable y eterno, que sería la realidad permanente y a su vez anterior, contemporánea y posterior a los cambios que podemos observar en el mundo. Más allá de esta breve explicación, Clémence llega a la siguiente conclusión: "no hay incognoscible, sino lo desconocido, no hay que preocuparse de una causa primera porque el mundo - como la sustancia - es eterno en sus causas y sus efectos". Esta eternidad excluye la idea de una "causa de causas", una causa "libre" o "Dios" que impliquen un comienzo del mundo. El principio está allí, aún se desconoce, pero podemos saber y el resto no es dominio de lo real.
Por último Clémence Royer dedicó sus escritos a la biología y las diferencias de género. Lo que le interesa es cómo se pueden producir las diferencias de sexo en los seres orgánicos. Para este plan, las respuestas de Darwin que proponen la independencia de las características anatómicas e histológicas de los seres vivos, no le satisfacen. En su artículo sobre "Cómo mejorar la difícil situación de las clases trabajadoras" Clémence defiende la hipótesis de que no siempre existe reproducción sexual si no que "la sexualidad es un accidente natural". Inicialmente, el hermafroditismo dominó las especies y sólo después apareció la regularidad bajo la forma de una sexualidad "dioica" (término botánico describe las plantas que tienen flores masculinas y flores femeninas separadas). Por tanto, Clémence considera que es obligado señalar que, en los seres humanos, hay una diferencia entre los sexos. Diferencia que Clémence constata, pero no explica.

Clémence Royer y la emancipación de las mujeres

Sin embargo, Clémence defiende que la diferencia de género no puede justificar la injusta dominación de un sexo por otro. Ella considera que si la evolución ha tenido la necesidad de la dominación masculina sobre las mujeres, esta dominación es sin duda inútil. La civilización moderna autoriza, más todavía, exige, que las mujeres ganen terreno.

Clémence Royer luchó por los derechos civiles de la mujer, aunque, en cambio, no luchó por los derechos políticos. Por ejemplo, no reclamó el derecho a votar porque defendía que mientras que los hombres se han convertido en racionalistas, las mujeres siguen estando bajo la influencia de la Iglesia. Por lo tanto consideraba necesario educar a las mujeres antes de darle el derecho a voto. Sin duda, una perspectiva interesante de debatir.

Clémence Royer, murió en 1901 adelantándose a muchas teorías científicas, humanistas y filosóficas del siglo XX.

Algunos enlaces y artículos interesantes

http://fr.wikipedia.org/wiki/Cl%C3%A9mence_Royer

http://faculty.msmc.edu/lindeman/dg10.htm

http://masoneriahumanista.blogspot.com/2010/01/clemence-royer.html

http://www.droit-humain.cl/portal/index.php?option=com_content&view=article&id=12:ilucroyer&catid=9:catilustres&Itemid=20

http://www.triplov.com/Coloquio_07/Juan-Arteaga/antropologia-feminista.htm

http://www.uv.mx/cienciahombre/revistae/vol22num3/articulos/mujeres/index.html

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3 Comentarios to “Clémence Royer, científica y filósofa francesa”

  1. Ana Belén Nieto García on July 13th, 2010 18:19

    Al leer esta aportación sobre Clémence Royer y navegar por los enlaces que incluye, he podido informarme y sorprenderme gratamente al saber que Royer fue, entre otras cosas, una antropóloga feminista.
    Participó en el debate del Congreso Internacional de Antropología en 1.878 que presentaba pruebas de la desigualdad biológica de la inteligencia de hombres y mujeres por parte de su prestigioso colega Gustave Le Bon.
    Le Bon defendía que existía una desigualdad biológica que convertía a los hombres en superiores intelectualmente. Se basaba en sus estudios sobre el volumen del cráneo, a partir de los cuales creó una tabla en la que se mostraba el grado de inteligencia en función del mismo con base en las clases sociales y el género.
    Además, defendía que en las civilizaciones más avanzadas, la inteligencia de la mujer se separaba aún más de la del hombre porque en esas sociedades el género femenino tenía ocupaciones más sedentarias.
    Ante esto, Clémence Royer, cuyas teorías se aproximaban más a la actual antropología física, proponía que era necesario tener en cuenta las proporciones relativas de los órganos respecto al peso total del cuerpo.
    Así Royer, por medio de la ciencia, luchó contra la idea de que el hombre es superior a la mujer, algo que hoy, parece que ya de antiguo se sabía.

    Para más información:

    *http://revistas.ucm.es/iif/21716080/articulos/INFE0909110183A.PDF
    *http://www.ub.es/geocrit/b3w-851.htm
    *http://www.conflits-actuels.com/spip.php?article636

  2. Víctor Eloy Pérez on July 19th, 2010 12:19

    Hola Ana Belén.

    Solo me gustaría completar tu comentario con el nombre de la obra de Le Bon a la que creo que haces referencia dado que se trata de una de mis favoritas. La obra se denomina “Psicología de las masas”. La editorial que tengo es Morata y si no recuerdo mal, no llega a los 10 euros. Muy recomendado!

    Por cierto, no creo que la obra de Le Bon haga ese tipo de distinciones de sexo. Si puedes decirme en qué parte del libro aparece esto te estaría muy agradecido.

    Un saludo.

  3. Javier López-ibor on September 28th, 2010 19:27

    En su obra, se destaca especialmente su traducción y sobre todo su prefacio de la obra más importante de Darwin: “Del origen de las especies”. Este prefacio tuvo un gran eco en los medios científicos. El célebre biólogo del fin de S XIX, Charles Letourneau, hablará de un prefacio “terrible”, “que rompe moldes”, que va más allá, hasta “las últimas consecuencias” de lo que incluso Darwin no se atrevió públicamente a reconocer. Fue una mujer de genio tan diverso, tan múltiple, como dijo Rémy Boyau, “que parte a las estrellas para escribir sus historias, que se divierte, diríamos, desintegrando mentalmente el átomo, que hace juegos de manos con las matemáticas”, no olvida sin embargo los problemas humanos; es una progresista avanzada para su época en lo que se refiere a cuestiones como la colaboración de los sexos, la unión libre, la cuestión religiosa, la muerte o la moral.

    Como periodista, denunció en sus artículos todas las injusticias de las que eran víctimas las mujeres en la familia, el trabajo y también en el dominio político donde sólo los hombres tenían el derecho al voto. Creía en una cooperación internacional capaz de evitar los conflictos armados; incluso imaginó acuerdos para considerar la guerra fuera de la ley. Militante ferviente de la causa humana, en la Sorbona, delante del Congreso anual de las sociedades sabias, enunció los principios de los Derechos de la infancia.
    Clémence Royer tomó parte muy activa en las campañas feministas organizadas por la «Liga de los Derechos de las Mujeres» y la « Sociedad para la mejora de la condición femenina». Luchó junto con las dos hermanas Deraismes. En sus salones, frecuentó todo lo que París conocía como espíritus racionalistas y como defensores de la causa feminista. Todas estas personalidades se encontraron en el seno de diversas asociaciones: asociación para el derecho de las mujeres, liga para la protección de la madre y del niño, libre pensamiento, liga anticlerical, liga de enseñanza, asociación internacional para la paz.
    Enlaces:
    1.- www.uv.mx/cienciahombre/revistae/vol22num3/…/index.html
    2.- www.mujereshoy.com/secciones/410.shtml
    3.- www.webmii.es/Result.aspx/Clémence/Royer
    4.- www.triplov.com/Coloquio_07/Juan…/teorias-de-evolucion.htm
    5.- www.seaflog.com/buscar-fotos/Clémence-Royer_es.html

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