Archivo de enero, 2012

Científicas (en España) en cifras 2011

fig11.png Científicas en cifras 2011 es un estudio elaborado por la Unidad de Mujeres y Ciencia (ahora dependiente del Ministerio de Economía y Competitividad). Es la segunda publicación sobre la situación de la mujer en Ciencia e Investigación en España. La presentación sistemática de estos datos se inició en 2007 con la publicación de Académicas en cifras 2007. Con su publicación se pretende dar a conocer la situación de las mujeres en la carrera formativa e investigadora en nuestro país y su evolución a lo largo del tiempo.

A continuación os presentamos los principales resultados y tendencias que se observan en este estudio (el documento completo lo podéis encontrar en la página de la UMyC):

Tal y como ocurre en el resto de la Unión Europea, las mujeres también constituyen una minoría en la profesión científica en España, alcanzando sólo el 37,50% del total del personal investigador en la Universidad pública en 2009. En promedio, en 2009 las mujeres representan aún el 37,5% de los investigadores en la Educación Superior y el 43,57% en el sector público: 39,51% en el CIEMAT; 67,51% en el Instituto de Salud Carlos III; 57,27% en el INIA; 45,29% en el IEO; 20,35% en el IAC; 42,34% en el IGME; y 32,73% en el CSIC. Ahora bien, su proporción aumenta más rápidamente que la de los hombres: en promedio, un 4,49% cada año entre 1995 y 2009 vs. 2,21% para los hombres en la Universidad pública española.

Por lo que respecta a la carrera formativa, España presenta proporciones similares a la Unión Europea en cuanto a mujeres matriculadas en educación superior (abrumadora en el área de Ciencias de la Salud (74%) y claramente mayoritaria –aunque ligeramente inferior- en Humanidades (62%) y Ciencias Sociales (58%)). La presencia de mujeres en las áreas de Ciencias (35%) y, sobre todo, en Ingeniería es todavía minoritaria (30%). Ahora bien, a pesar de esta presencia minoritaria, el avance en la proporción de alumnas matriculadas en Ingeniería ha sido superior en España (30%) que en la UE-15 (25%).

 

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La proporción de mujeres doctorandas en España supera también a la UE-15 en todas las áreas de conocimiento. La evolución temporal durante el periodo aquí analizado es muy favorable a la presencia de mujeres, especialmente en los campos de especialización donde su incidencia era minoritaria (por ejemplo, en Ingeniería y Tecnología, observamos un incremento notable de un 4% a casi un 30% de presencia de mujeres con doctorados recientes). Es precisamente en estas áreas de conocimiento (Ciencias Naturales, Ingeniería y Ciencias de la Agricultura) donde, a pesar de exhibirse la menor proporción de mujeres, la proporción de doctoradas supera la de la UE-15. Una vez iniciada la carrera docente e investigadora, observamos que en los últimos años las mujeres han alcanzado la paridad en género en las categorías profesionales del profesorado ayudante, ayudante doctor y contratado doctor, con una presencia relativa de 61,31%, 55,4% y 48,13%, respectivamente, en 2008-2009.

Por el contrario, la presencia relativa de las mujeres es mucho menor en las categorías del profesorado titular (37,34%) y muy reducida en las Cátedras (15,36%). Observamos una sostenida tendencia al alza hacia una mayor representación femenina en dichos niveles durante el periodo 1995-2009 aunque esta es lenta e insuficiente por lo que las diferencias entre sexos son todavía persistentes. A pesar de los bajos niveles de representación femenina en las Cátedras, las pautas de distribución de las mujeres en esta categoría profesional según área de conocimiento no difieren mucho de las encontradas en otros países europeos: la proporción más elevada la encontramos en Humanidades (24,42%) y la más reducida en Ingeniería y Tecnología (9,05%).

 

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En el caso de las Titularidades, observamos el mismo patrón aunque los porcentajes son más altos en todas las áreas de conocimiento. Las profesoras titulares prácticamente logran la paridad en Humanidades (45,36%), seguidas de Ciencias Naturales (42,64%), Ciencias Sociales (40,14%). Sin embargo, sólo uno de cada tres profesores titulares es mujer en Ciencias de la Agricultura (33,66%) y Ciencias Médicas (33,24%) y una de cada cuatro en Ingeniería y Tecnología (24,92%).

Por lo que respecta a las distintas universidades públicas, hallamos una sustantiva heterogeneidad dentro del marco general. Tan sólo once universidades presentan una proporción de mujeres catedráticas superior al 20% y sólo en la UNED, al menos una de cada cuatro Cátedras corresponde a una mujer. Asimismo, la proporción de catedráticas es inferior al 13% en dieciséis universidades e incluso no se llega a un 10% de mujeres catedráticas en la Universidad Politécnica de Cataluña, Huelva, Politécnica de Cartagena, Rey Juan Carlos, Almería, Carlos III de Madrid, Politécnica de Madrid, Miguel Hernández de Elche, Jaén y Castilla la Mancha.

En cuanto al profesorado titular, existe sólo una universidad en la que se consigue la paridad entre mujeres y hombres, siendo la proporción de mujeres incluso ligeramente superior a la de los hombres: la UNED (52.17%). La Complutense de Madrid (45,85%), Santiago (44,44%) y León (44,20%) se encuentran también próximas a estos niveles de paridad. Por el contrario, en las Universidades Politécnicas de Cartagena (15,20%), Cataluña (22,20%), Madrid (24,39%) y Valencia (27.15%) y en la Universidad Pompeu Fabra (28,99%), encontramos una proporción de mujeres titulares inferior al 30%. Así pues, la UNED y la Complutense de Madrid son las universidades públicas con las proporciones más altas de catedráticas y profesoras titulares. Por el contrario, las universidades Politécnicas de Cartagena, Cataluña y Madrid cuentan con los niveles más bajos de mujeres en Cátedras y Titularidad.

 

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A lo largo de la década, se ha producido un descenso en el Índice de techo de cristal en la Universidad pública española. Significa que, a pesar de las dificultades que las mujeres encuentran en su promoción profesional en la Universidad, la situación es ligeramente más favorable y optimista de cara al futuro por el efecto generacional. Sin embargo, el índice se sitúa en 2.34, por encima de la media en la UE (1.8 en 2007) y existen diferencias importantes según el área de conocimiento (los valores van de 2 en Humanidades a 3.06 en Ciencias Médicas).

 

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Por otra parte, los Organismos Públicos de Investigación (OPIs) presentan en general niveles inferiores de segregación vertical respecto a la Universidad aunque existen también importantes diferencias entre ellos y por sexos, según la rama de conocimiento. En el CIEMAT, la presencia de mujeres es menor y más concentrada en las primeras categorías de la carrera investigadora en Energía e Ingeniería y en Astronomía y Astrofísica. En el Instituto de Salud Carlos III, la presencia de mujeres es masiva y muy superior a la de hombres a lo largo de toda la carrera investigadora aunque esta disminuye cuanto mayor es el escalón de la carrera, siguiendo la tendencia general de “seniority” o segregación vertical.

 

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En el INIA, encontramos paridad entre la proporción de mujeres investigadoras funcionarias (54,83%) y laborales (54,61%). Sin embargo, dentro del personal investigador laboral, la temporalidad afecta más a las mujeres que a los varones: el 44,44% del personal laboral fijo y el 64,79% del personal laboral temporal son mujeres. Datos similares se presentan para el IEO: el 79% del personal funcionario se dedica a la investigación y de estos, el 43,2% son mujeres pero la proporción de mujeres es superior a la de los hombres entre el personal investigador laboral: 54,12% vs. 45,88%. En el IAC, existe una abrumadora presencia de varones en el personal investigador. De los 28 investigadores funcionarios en plantilla, sólo 2 son mujeres. Aquí, las dificultades que encuentran las mujeres para la promoción científica son incluso superiores a las observadas en la Universidad pública española (índice de techo de cristal equivalente a 3.39). Tres cuartas partes del personal en plantilla del IGME, el 75,26%, se dedica a la investigación (359). De ellos, la mayor parte son funcionarios (82,45%) pero dentro de estos, las mujeres sólo alcanzan el 39,53%. Además, la presencia de mujeres desciende a medida que aumenta el nivel dentro del personal funcionario: tan sólo un tercio de las mujeres investigadoras (33,33%) ocupan el nivel 29 y la proporción desciende para los niveles 28 (15,79%) y 26 (25%).

 

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En el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la mayor presencia de mujeres se concentra actualmente en la categoría de científicas titulares (40,99%). Sin embargo, la evolución ha sido más intensa en las escalas de Investigador Científico y Profesor de Investigación a lo largo de la década. Ahora bien, en el CSIC existe también un modelo de tijera en la carrera investigadora: a lo largo de estos diez últimos años se ha producido un descenso en el gap por género dentro de una misma categoría pero la presencia de mujeres es mayor en las escalas inferiores del personal investigador. Además, las mujeres están infrarrepresentadas en algunas áreas de conocimiento, especialmente si consideramos la escala científica superior.

 

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