Archivo para la categoría 'Las mujeres se mueven'

Celia Amorós, una gran contribución a las Ciencias Sociales

amoros.jpgMi primer post en este blog se lo quiero dedicar a Celia Amorós, filósofa y teórica del feminismo, que ha realizado una gran contribución a las ciencias sociales y al pensamiento de la ciudadanía. Es catedrática  y miembro del Departamento de Filosofía y Filosofía Moral y Política de la UNED. En 1987 creó en la Universidad Complutense de Madrid el Seminario Permanente "Feminismo e Ilustración". Dirigió hasta 1993 el Instituto de Investigaciones Feministas y fue galardonada en 2006 con el Premio Nacional de Ensayo. Actualmente, está investigando el tema de los procesos de Ilustración y sus implicaciones para el feminismo y las mujeres en el Islam.

Abandera el feminismo de la igualdad y ha centrado una parte importante de su investigación en la construcción de las relaciones entre Ilustración y feminismo. Su libro Hacia una crítica de la razón patriarcal constituye un nuevo enfoque desde la perspectiva de género de la filosofía, pone de manifiesto los sesgos del androcentrismo y reivindica una revisión crítica por parte de las mujeres de la misma.

Considera que el “feminismo de la diferencia” ha cumplido una labor importante para levantar el ánimo y orgullo del grupo oprimido pero ha encerrado el peligro de exaltar aquello que es producto de la dominación. Celia Amorós propone al oposición al sistema bipolar masculino-femenino y el planteamiento de alternativas sociales para transformar la relación de género.

"Las mujeres tenemos todavía mucho que pensar y dar que pensar para salir del lugar de lo no-pensado. Del lugar del no-reconocimiento, de la no-reciprocidad, por tanto, de la violencia. El feminismo (….) es un proyecto de reconstrucción de la realidad social sobre la base de nuevos e insólitos pactos… Pactos donde lo pactado –y, por ende, lo excluido como sujeto activo del pacto– no fueran las propias mujeres como genérico. Una sociedad, en suma, no constituida por pactos patriarcales…

En su texto, la idea de igualdad, alude a que lo genéricamente humano ha sido definido siempre desde la perspectiva masculina. Como decía Jean-Paul Sartre, la especie humana era ese "club tan restringido", tan restringido que en él no se admitía a las mujeres, que eran "lo Otro" de lo humano, como lo explicó Simone de Beauvoir en El Segundo Sexo.

Según la catedrática, “el feminismo en sentido estricto es aquel que reclama vindicaciones para la mujer”, una postura “que mantiene su vigencia en la actualidad”. En este sentido, quiero recoger una cita de Alice Due Miller, escrita en 1915 y que leí en la bitácora  todas:

 

 “Madre, ¿qué es una feminista?”
“Una feminista, hija mía, es toda mujer
que se preocupa de pensar en sus propios asuntos
porque los hombres creen
que no debería hacerlo”.

Sencillo, ¿no?


En este sentido, Amorós dice:

“Cuando la mujer empieza a adoptar posiciones de sujeto en determinados ámbitos de la vida social, cultural y política, se la acusa de estar comportándose como un hombre”

Esto se debe a que cuando la mujer fue conquistando parcela de la actividad pública, profesional y social que hasta entonces le estaban vedadas, fue descubriendo que lo genéricamente humano estaba definido desde la perspectiva masculina.

En este sentido, aunque ha habido muchos avances, un rápido vistazo a la actualidad nos permite ver que el poder económico, político y armamentístico sigue estando en manos de los hombres. También el poder religioso, como demuestra la oposición férrea a las reivindicaciones del sacerdocio femenino en las grandes religiones, y particularmente en las autoridades vaticanas.

Y es que todavía hay lugares en el mundo donde la mujer vale muy poco, donde la vida humana es muy poco valiosa. Cito a Amelia Valcárcel cuando dice:

"Lo poco que puede llegar a valer una vida humana en cualquier punto de la Tierra tiene una medida exacta: es lo que valga una vida humana femenina".

Más sobre la obra de Celia Amorós:

 

·         Hacia una crítica de la razón patriarcal, Barcelona, Anthropos, 1985, 1991;

·         Sören Kierkegaard o la subjetividad del caballero, Barcelona, Anthropos, 1987;

·         "Espacio de los iguales, espacio de las idénticas. Notas osbre poder y principio de individuación", en Arbor, núm. 503-504;

·         "El feminismo: senda no transitada de la Ilustración", en lsegoría. Revista de Filosofía Moral y Política, núm. 1, 1990, Instituto de Filosofía, CSIC, pág. 139;

·         "Patriarcalismo y razón ilustrada", en Razón y Fe, núms. 113-114, julio-agosto de 1991;

·         "Los escritos póstumos de Sartre" (I) y (II), en Revista de Filosofía, 3~ época, vol. III y IV, Madrid, Universidad Complutense;

·         "El nuevo aspecto de la polis", en La balsa de la Medusa, núms. 19-20, 1991;

·         C. Amorós (dir.), "Feminismo y Etica", número monogrático de Isegoría. Revista de Filosofía Moral y Política, núms. 6, 1992;

·         *"Feminismo, Ilustración y misoginia romántica", en Birules y otros, Filosofía y género, Identidades femeninas, Pamplona, Pamiela, 1992;

·         Feminismo: igualdad y diferencia, Colección Libros del PUEG, UNAM, México, 1994;

·         Angeles Jiménez Perona, "Celia Amorós", en Philosophinnen-Lexikon, ein-Fach-verlag, 1994

·         10 palabras clave sobre Mujer, Estella (Navarra), Verbo Divino, 1995;

·         La gran diferencia y sus pequeñas consecuencias… para la lucha de las mujeres Ed. Cátedra 2005

·         Celia Amorós y Ana de Miguel (eds.) Teoría feminista. De la Ilustración a la globalización (3 vols.), Madrid, eds. Minerva. 2005

 

 

Páginas web de interés (Recomiendo que pinchéis también en los links que están distribuidos a lo largo del texto)

Feminismo: resignificar el lenguaje

Currículum Celia Amorós

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CHRISTIANE NÜSSLEIN-VOLHARD

nuss.jpgMe gustaría destacar a una gran científica que ha sido hasta la fecha la única mujer alemana que ha recibido el Premio Nobel. Recibió, junto Edward B. Lewis y Eric Wieschaus, el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en el año 1995. Aunque estudió inicialmente Biología en Fráncfort, luego se cambió a Física y posteriormente a Bioquímica. Desde 1985 dirige la división de genética del Instituto Max Planck de Biología del desarrollo en Tubinga, Alemania.

Sus trabajos se desarrollan, fundamentalmente, en el campo de la influencia de la genética sobre el desarrollo embrionario del feto. Para sus trabajos, y junto a Edward B. Lewis y Eric Wieschaus, utilizaron la mosca de la fruta (Drosophila melanogaster), que es un organismo cuyos principios genéticos pueden aplicarse a los vertebrados e incluso al hombre.

 Nüsslein-Volhard y Wieschaus consiguieron identificar respectivamente en la Drosophila melanogaster una serie de genes que determinan la evolución de los distintos segmentos del animal y deciden su conversión en organismos especializados. Asimismo con esto, pudieron crear más de 20.000 mutaciones diferentes, con lo que identificaron 120 genes maternos que tienen como función controlar el desarrollo embrionario. Lo que quiere decir, es que consiguieron identificar los genes que determinan la estructura y evolución de los distintos segmentos del insecto, a los que llamaron morfogenes y son cuatro. De la misma forma, lograron captar dentro de los genes a los oncogenes, que son causantes del cáncer.

Aparte del gran logro que ya supone conseguir un premio Nobel, me gustaría resaltar una acción muy importante y por la que también debe ser admirada y es que el premio lo invirtió en la creación de una Fundación que respalda económicamente a mujeres científicas talentosas. La idea es proveer apoyo que permita que las mujeres científicas puedan desarrollar todas sus potencialidades, tanto en sus estudios y trabajos de postgrado como en lo que se refiere a la crianza de sus hijos. Gracias a la fundación que lleva su nombre, la profesora Nüsslein-Volhard ayuda a paliar las dificultades con que tropiezan las mujeres que tienen que compaginar la investigación científica con el cuidado de los hijos y espera que su fundación contribuya a mejorar la posición de las científicas de alto nivel en los institutos de investigación.

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La repercusión y la magnífica labor que lleva a cabo la fundación es tan importante que L’OREAL y la UNESCO atribuyeron a la profesora Christiane Nüsslein-Volhard el premio extraordinario creado con motivo el sexagésimo aniversario de la UNESCO recompensando así su apoyo a la carrera profesional de las científicas de alto nivel que tienen hijos. El premio conllevaba una recompensa en metálico consistente en una donación de 100.000 dólares a la Fundación Christiane Nüsslein-Volhard.

Con su propio dinero, y con el premio recibido del Programa Mujeres en la Ciencia de L’Oreal-Unesco, impulsó significativamente la Fundación Christiane Nüsslein-Volhard, que ofrece unas peculiares becas para investigadoras jóvenes. La particularidad de estas becas es que el dinero está destinado al pago de niñeras –ya que no suele haber guarderías en los centros de investigación– y de ayuda para realizar las tareas del hogar, de manera que las científicas puedan disponer de más tiempo para la investigación y para su desarrollo profesional. Porque, se sabe, que en el marco de una pareja heterosexual, no sólo en Alemania sino en muchos otros lugares, es la mujer la que suele cargar por derecho divino con las faenas hogareñas. Hay personas que todavía se sorprenden al constatar que el hombre “ayuda” –mucho, poquito o nada– en las tareas domésticas o en la crianza de hijos e hijas.

Las becas que brinda la Fundación Christiane Nüsslein-Volhard apuntan a uno de los puntos neurálgicos en lo que se refiere a la carrera de las científicas, ya que para muchas el proyecto de formar una familia puede chocar con su desarrollo académico.

 

Páginas webs de interés:

 

http://www.ragcyt.org.ar/noticias/060929.htm

 

www.cnv-stiftung.de

 

http://portal.unesco.org/es/ev.php-URL_ID=31948&URL_DO=DO_PRINTPAGE&URL_SECTION=201.html

 

http://www.biografiasyvidas.com/biografia/n/nusslein.htm

 

http://www.wisest.ualberta.ca//pdfs/NobelPrizewinnerChristianeNusslein-Volhard.pdf

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ASOCIACION DE MUJERES CIENTÍFICAS Y TÉCNICAS

Para despedirme del blog, me gustaría hablaros de una agrupación de mujeres que han formado la Asociación de Mujeres Científicas y Técnicas (MUCIT).  Gracias a este tipo de asociaciones muchas científicas valiosas no son olvidadas. Dentro del ámbito universitario este tipo de asociaciones constituyen un lugar de apoyo y encuentro ante las aún grandes desigualdades de género dentro de la ciencia.

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A pesar de que la incorporación de mujeres en los estudios técnicos en los últimos años ha sido importante, siguen existiendo considerables barreras a la hora de desarrollar una carrera profesional.

Al problema inicial de mayor dificultad a la hora de ser contratadas, se le une la cuestión de poder desarrollar una carrera profesional en igualdad real de condiciones debido a la necesidad de compaginar el desarrollo profesional con el personal.

 La asociación de mujeres científicas y técnicas es una asociación de ámbito autonómico que surge para concienciar y fomentar el debate abierto en estos temas, persuadidas de que no es un problema específico de las mujeres sino que atañe al conjunto de la sociedad. 

La participación de las mujeres en las esferas científicas no es igualitaria respecto a los hombres en la España de comienzos del siglo XXI. La presencia de la mujer es dramáticamente decreciente a medida que se sube en los escalones profesionales.

El interés por promover la paridad de género en todos los ámbitos, y particularmente en la Ciencia y la Tecnología, comenzó en los Estados Unidos en los años 1970 (por ejemplo, se fundó la Association for Women in Science, en 1971), y en Europa en los años 1980. A las iniciativas de los países nórdicos y el Reino Unido, siguió una sensibilización general de la Comunidad Europea que culminó, en 1999, en la formación del "Grupo de Helsinki" para examinar la situación de las mujeres en Ciencia en 30 países. El plan de acción para promover la igualdad de género en este área incluyó la elaboración por un grupo de experta/os del Informe OTAN, publicado en el año 2000. Los datos demuestran que las mujeres investigadoras y docentes están, en palabras del anterior Comisario europeo Philippe Busquin, "sub-representadas en los puestos clave en los 30 países,…discriminación debida a múltiples factores".

En Diciembre de 2001, un grupo de mujeres de variadas disciplinas, de la Universidad, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la industria, creyeron necesario fundar la ASOCIACION DE MUJERES INVESTIGADORAS Y TECNÓLOGAS (AMYT). Es una asociación no excluyente que pretende ser voz, foro de discusión y red de apoyo para todas las investigadoras y universitarias concienciadas de que se tiene que trabajar juntas. Solo así dicen: “Lograremos la plena participación de las mujeres en la Investigación y la Ciencia.”

Los avatares de la mujer en la ciencia han pasado de un noviazgo inseguro a un matrimonio apoyado por las instituciones y las universidades.
El matrimonio aún no está consolidado pero sigue los pasos para que la historia de amor cuaje.

Gracias a este tipo de asociaciones y a blogs como el presente, las mujeres somos capaces de concienciarnos más de nuestras impuestas limitaciones puestas por la sociedad. Y gracias a ello seremos capaces de saltar las barreras y construir una sociedad basada en la igualdad entre hombres y mujeres. Una sociedad científica que sea reflejo de la sociedad global.  Un mundo donde no sean necesarias las asociaciones ni los blogs que alerten de un problema de género.

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Las mujeres en las sociedades científicas

 

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Las sociedades científicas son asociaciones de especialistas o eruditos de una rama del conocimiento o de las ciencias en general, que permiten la reunión, la exposición de los resultados de investigaciones, la confrontación de los mismos y su difusión a través de una publicación especializada.

Algunas de las sociedades científicas más antiguas son la Academia dei Lincei (1603), la Academia Francesa (1635) y la Royal Society de Londres (1660).

 

Para realizar esta aportación al blog nos basamos en el artículo de Carmen Magallón Portolés Mujeres en las sociedades científicas publicado en la RSEF en el año 2006 (Vol 2). A lo largo de la misma trataremos de manifestar las barreras institucionales a las que tuvieron que enfrentarse las mujeres para poder formar parte de estas instituciones científicas, la actitud de sus colegas masculinos ante su nueva incorporación y las diferencias entre los diferentes países y grupos dentro de un mismo país.

            La institucionalización de la ciencia generó la necesidad de cumplir los requisitos para poder formar parte de una determinada profesión, es decir, era necesario el acceso a la educación superior y la participación en foros científicos donde se discutían las novedades en el campo. Esto supuso para las mujeres un freno en el desarrollo de sus carreras científicas, puesto que eran consideradas como meras aficionadas cuya capacidad intelectual era menor que la de sus compañeros masculinos, de modo que no se consideraba conveniente que estas desarrollaran un aprendizaje encaminado a su desarrollo profesional. Así, las mujeres no tenían acceso a los grados y títulos académicos necesarios generando una disminución en el número de mujeres preparadas y corroborando así la creencia de que poseían una capacidad intelectual menor.

            Para realizar un estudio sobre las diferentes variedades de aceptación o rechazo que las mujeres vivieron en las asociaciones científicas hay que observar las diferencias entre los distintos tipos de sociedades científicas, pues para la comunidad científica no tiene el mismo valor la pertenencia a una sociedad de tipo sectorial que la pertenencia a una de las prestigiosas Academias como l’Acadèmie des Sciences de París, o la Royal

Society de Londres. Estas academias científicas nacionales siempre fueron más selectivas que aquellas sociedades desarrolladas en torno a las diferentes disciplinas.

Se puede afirmar que la resistencia de las diferentes sociedades científicas a la entrada de las mujeres era proporcional al estatus de poder de la sociedad en cuestión. Sofia Kovalevskaia (1850-1891) no fue admitida en la Academia Sueca de Ciencias en 1885, siendo ya profesora de la Universidad de Estocolmo y contando con el apoyo de matemáticos como Weierstrass, Mittag-Leffler y Hermite, a pesar de ser la primera doctora mundial en matemáticas y haber realizado un importante trabajo en ecuaciones diferenciales parciales dando lugar a un teorema que lleva su nombre (Teorema de Cauchy-Kovalevski). Tampoco Marie Curie (1867-1934) cerca de recibir su segundo premio Nobel será admitida en L’Acadèmie des Sciences de París. Lo mismo ocurriría con su hija, Irene Joliot-Curie, premio Nobel de Química en 1935. La primera mujer en ingresar en dicha academia será Marguerite Perey en 1967.

Lo mismo ocurre en la Royal Society de Londres, donde Mary Sommerville, considerada la científica inglesa más destacada en el siglo XIX, vió como en 1832 se aceptaba su busto en el Hall principal de la Sociedad mientras que se seguía negando su incorporación como miembro. Hasta 1945 no entrarían en la sociedad las dos primeras mujeres, Kathleen Lonsdale y Marjory Stephenson.

En España la primera mujer que entró en la Academia de Ciencias fue Margarita Salas, bióloga molecular, en el tardío año 1988.

En la actualidad se han producido cambios significativos al respecto, por ejemplo L’Acadèmie des Sciences de París era presidida en 1995 por una mujer, Marianne Grunberg-Manago. En cambio las resistencias a la entrada de científicas en este tipo de sociedades puede aún observarse en su bajo porcentaje dentro de las mismas. En el año 1995 L’Acadèmie des Sciences sólo contaba con 4 mujeres entre sus 130 miembros, dando lugar a una proporción femenina del 3%. Lo mismo ocurría en la Royal Society de Londres. La ausencia de científicas en las Academias de Ciencias indicaba una clara discriminación, no es que no hubiera científicas preparadas para entrar a formar parte de ellas, si no que existía una prohibición que impedía a las mujeres desarrollar su carrera científica como miembro integrante de dichas asociaciones.

Las científicas destacadas en cambio, fueron especialmente bien recibidas en sociedades especializadas. En 1848, la American Academy of Arts and Sciences de Boston acogía a la astrónoma americana Maria Mitchell, al igual que la entomóloga Margaretta Morris en la recién fundada American Association for the Advancement of Science. Kovalevskaia perteneció a la Sociedad Matemática Rusa desde 1881 y en 1882 fue elegida miembro de la Societé Mathématique de France. Madame Curie sería elegida también, a lo largo de su vida, miembro de innumerables sociedades de distintos países.

Me sorprende especialmente la frase del artículo que dice que la resistencia de las diferentes sociedades científicas a la entrada de las mujeres era proporcional al estatus de poder de la sociedad en cuestión. No sólo la mujer no era considerada una científica al mismo nivel que sus colegas masculinos, o se consideraba dotada de una menor capacidad para determinadas disciplinas, me atrevo a afirmar que en ocasiones la mujer era temida. Su entrada en las sociedades científicas de la época suponía su incorporación al núcleo duro de la toma de decisiones, al verdadero núcleo de poder, ostentado hasta el momento por hombres. Es inevitable que estos considerasen su entrada como una amenaza, las mujeres situadas al mismo nivel que los hombres, con una capacidad de decisión igualitaria. La discriminación de la mujer vista como una lucha de poder entre géneros, ¿sucede lo mismo en la actualidad?

 

http://divulgamat.ehu.es/weborriak/cuentos/SofiaKoval.asp

http://royalsociety.org/publication.asp?id=1010

http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/402/40280101.pdf

http://www.map.es/gobierno/muface/o192/repor.htm

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Clara Menéndez, toda una vida contra la malaria

El nombre de Clara Menéndez seguramente resulte desconocido a gran parte de los lectores de este Blog. Quizás esta investigadora española de 48 años, haya preferido mantenerse a la sombra de la popularidad de su esposo, el epidemiólogo Pedro Alonso. Pero fueron los dos juntos quienes promovieron la creación del Centro de investigación de Salud de Manhiça, Mozambique en 1996, cuya dirección actualmente combinan con la investigación en el Hospital Clinic de Barcelona. malaria.jpg

El esfuerzo de esta pareja se ha visto recompensado este mismo año con el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional, compartido con otras tres organizaciones que luchan por erradicar la malaria en el continente africano (Ifakara Health Research and Development Centre , Kintampo Health Research Centre , Centro de Investigação em Saúde de Manhiça).

 

La malaria es una terrible enfermedad que cada año se cobra la vida de tres millones de personas en los países subdesarrollados, la mitad de los cuales niños menores de cinco años. Los informes de la World Health Organisation determinan que cada 30 segundos que pasan, un niño muere a causa de la malaria.

Por otro lado la reducción de su impacto es imprescindible para facilitar el desarrollo y eliminar la pobreza de las poblaciones más vulnerables. En aquellos países donde la transmisión es más intensa, la malaria provoca una pérdida media del 1,3 % de su crecimiento económico anual.

 

Durante años, numerosos expertos han considerado que no existían perspectivas en un futuro inmediato, de la aparición de una vacuna que fuera capaz de erradicar esta enfermedad causada por parásitos de la especie Plasmodium y que se transmite a través de las picaduras de mosquitos infectados. Aun así una vacuna que consiguiera convertir a esta letal enfermedad en una débil infección supondría un avance enorme.

Este futuro “utópico”, parece que está cada vez más cerca de convertirse en realidad gracias al trabajo de Clara Menéndez y su esposo en una nueva vacuna que ha demostrado ya su eficacia en bebes africanos. Incluso las publicaciones más recientes señalan que el medicamento podría estar listo para el año 2010.

 

El tratamiento consiste en administrar un fármaco de forma intermitente (cada dos o tres meses), cuya finalidad es evitar que los niños contraigan la infección durante el primer año de vida.

Aprovechando las vacunaciones rutinarias de éstos en los centros de salud, se administraron tres dosis consecutivas a 1503 niños a los tres, cuatro y nueve meses de edad. Fueron divididos en dos grupos, uno tratado con el fármaco antipalúdico (sulfadoxina-pirimetamina) y otro con un placebo (aquellos no enfermos de malaria ni de otra enfermedad).

Al final del estudio, se concluyó que este tratamiento reduce el número de casos de malaria en un 22%. Eusebio Macete, investigador mozambiqueño, señaló la importancia de este porcentaje, “Puede que no parezca mucho, pero hablamos de una enfermedad que causa entre el 25-30 por ciento de las muertes en menores de 5 años. Reducir ese nivel es una noticia importante, más aún en un momento crítico como es el primer año de vida de un niño africano”.

Además disminuyeron un 19% las hospitalizaciones por otras causas. "Esto también es importante porque quiere decir que, además, previene otras infecciones o hace que sean menores", añadía Clara Menéndez.

En este seguimiento se comprobó asimismo que el tratamiento no interfiriera en la respuesta a otras vacunas administradas por la OMS ni provocara efectos adversos revelantes.

Otra de las ventajas de este fármaco, es su precio. El tratamiento completo para un niño sólo cuesta 20 céntimos.

El proyecto también está evaluando con un millar de voluntarias embarazadas la efectividad de este tratamiento antipalúdico. Las embarazadas presentan un riesgo añadido ante un contagio de malaria y esta enfermedad es una de las causas principales de partos prematuros y un bajo peso al nacer, aumentando los casos de mortalidad maternal y perinatal.

 

Entre otras organizaciones, Clara y su marido cuentan con la subvención de la Fundación Privada de Bill y Melinda Gates. Su gran esperanza es incluir la vacuna en el calendario de vacunaciones en el año 2011. Pretenden que administrando la vacuna, junto al uso de fármacos y de las mosquiteras impregnadas en repelente se pueda reducir de los casos de malaria de hasta un 80 %. En definitiva, estar muy cerca de la  erradicación de  la malaria, “rozar” la meta de esta carrera de fondo. Una carrera en la que Clara sufrió muy de cerca la agresividad de la malaria: sus dos hijos mayores, con los que ha  vivido en Gambia, Tanzania y Mozambique, la padecieron. "En ese momento me sentí culpable y responsable, pero jamás pensé en tirar la toalla".

Más enlaces interesantes sobre el trabajo de Clara Menéndez:

http://www.cresib.cat/en/page.asp?id=91

http://www.diariosalud.net/content/view/1534/467/

 

Sara Jiménez

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Científica y política

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He leído hace unas semanas el post de un compañero que habla de la mujer y la ciencia política, de hecho me gustó mucho el seguimiento que hacía a las trayectorias de las nuevas integrantes de los gobiernos en las últimas décadas, y como le comenté creo que es necesario y obligado por parte de la sociedad que exijamos esa condición de preparación a nuestros líderes, pero ya no sólo a los mujeres, sino independientemente de su género, solamente teniendo en cuenta que nos van a representar y van a tomar decisiones que a pesar de lo que mucha gente cree nos afectan de forma inmediata y directa.

 

Por eso, investigando sobre diferentes mujeres que integran nuestra sociedad, me ha llamado la atención el currículum y la profesionalidad de Teresa Riera Madurell, quién creo puede ser un gran ejemplo a seguir por muchos jóvenes que a pesar de que el interés por la política dicen que decae entre la población hay muchos interesados en ellas y que tienen inquietudes en este campo a pesar de dedicarse a otras ramas que pudieran parecer muy alejadas es el mundo de lo científico.

Es catedrática de Universidad. Licenciada en Ciencias Exactas por la Universidad de Barcelona, obtuvo el grado de Doctora en 1981. Fue Secretaria Académica de la Facultad de Informática de la Universidad Politécnica de Catalunya, Subdirectora y posteriormente Directora de la Escuela Universitaria de Estudios Empresariales e Informática de la Universidad de las Islas Baleares y Vicerrectora Asociada en la misma Universidad. Fue Researcher Associated en la Universidad de California (Berkeley) en 1981 y en 1982, y Visiting Researcher en la Universidad de Carnegie Mellon en 1989. Su trabajo de investigación se ha desarrollado en los campos de las lógicas no clásicas, el razonamiento aproximado y sus aplicaciones a la inteligencia artificial. Tiene publicados artículos en revistas especializadas y ha presentado diversas ponencias en múltiples congresos de su especialidad. Tiene también publicados libros y artículos en el campo de la didáctica de las matemáticas y de la divulgación científica.

Forma parte del grupo de investigación “Estudios de género” de la Universitat de les Illes Balears y es co-directora de la Universitat d’Estiu d’Estudis de Gènere desde su inicio en 1997. Es co-autora de libros como Feminismo en las Aulas, también es coautora de diversos capítulos de libros y comunicaciones a congresos nacionales e internacionales sobre investigación desde una perspectiva de género.

Por lo que se refiere a la política, ingresó en el PSC (PSC-PSOE) en 1978 y en FETE-UGT en 1980. Su actividad política se ha desarrollado en los siguientes campos: educación (especialmente dentro del campo universitario), cultura, ciencia, tecnología e industria, igualdad de oportunidades de la mujer, paz, desarrollo y cooperación. Sobre estos temas ha publicado diversos artículos y ha sido ponente en distintos congresos tanto de ámbito estatal como internacional. Ha sido Vicepresidenta de la Comisión de Ciencia y Tecnología de la Asamblea Parlamentaria de la OTAN

En la actualidad, Teresa Riera, eurodiputada por el partido socialista y miembro de la Comisión de los Derechos de la Mujer y la Igualdad de Género en el Parlamento Europeo y ha llevado a acabo numerosas iniciativas para fomentar esta igualada en ocasiones a través de medidas de discriminación positiva necesarias para que la población tome conciencia de que es necesaria dicha igualdad, porque en muchas ocasiones se intenta creer que la igualdad ha sido asumida por la sociedad, pero en la vida cotidiana nos damos cuenta que hay conflictos aún existen en lo relativo a este tema.

María Rodríguez

Enlaces:

http://www.unidaddeigualdad.es/noticias/noticias_internacionales/ampliar.php?Id_contenido=1219&p=3

http://www.candidato2004.net/biografia.aspx?val=biografia&candidato=2097&partido=1

http://www.europarl.europa.eu/members/public/geoSearch/view.do?country=ES&partNumber=1&language=ES&id=28349

http://dialnet.unirioja.es/servlet/extaut?codigo=223877

http://www.nodo50.org/mujeresred/feminismo-ebvf.html

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Lady Mary Wortley Montague

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El siglo XVIII presenciará dos momentos claves en el control de las enfermedades epidémicas, y más concretamente, en la lucha contra los terribles efectos de una de las más terribles y mortales epidemias: la viruela.
Uno de ellos será la inoculación o variolización, el otro la vacunación. El primero de estos procedimientos preventivos -la inoculación- ya había sido utilizado, según consta en el Atharva-veda, por las medicinas tradicionales de India y China.

De China -quizás el pueblo más castigado a lo largo de los siglos por las epidemias de viruela- pasaría a toda Asia y desde allí a países de la Europa oriental como Grecia y Turquía.

Aunque la técnica empleada consistía, básicamente, en la introducción subcutánea de serosidad procedente da las pústulas de la viruela, la forma de realizarla variará según cada país.

En Grecia, se realizaba la inoculación realizando cuatro punturas en forma de cruz griega en la frente, pómulos y mentón. En Turquía se practicaba dando tres pinchazos con una aguja y se depositaba en cada uno de ellos la linfa obtenida al aspirar las costras de los enfermos de viruela.

La intervención personal de una aristocrática dama inglesa Lady Mary Wortley Montague (1689-1762), será decisiva para que la medicina occidental conozca, emplee y se beneficie de este procedimiento preventivo.
La dama inglesa llega a Turquía en 1717, acompañando a su esposo, que ha sido nombrado embajador inglés cerca del Sultán de Constantinopla. Es una mujer marcada, personal y familiarmente por la viruela, que no sólo ha padecido tan grave enfermedad y ha dejado huellas en su rostro, sino que a consecuencia de la misma ha sufrido la pérdida de su propio hermano.

Al llegar a Constantinopla y como primera medida hará inocular a su hijo de tres años de edad. De ello y de la técnica empleada por la mujer turca a la que lady Mary ha confiado la inoculación de su hijo, dejará constancia escrita la embajadora.

Son una serie de cartas remitidas a una amiga londinense y que cuando más tarde se publiquen lo harán bajo el título: Cartas desde el Este (Londres, 1721)
Cuando, en 1721, el matrimonio Wortley Montague regrese a Inglaterra, nuestra protagonista se dedicará, favorecida por sus buenas relaciones con la corte inglesa, a dar a conocer este procedimiento preventivo.
El método se propaga rápidamente en una Inglaterra que "en el año 1719 la viruela se había llevado 3229 londinenses y no se había interrumpido la epidemia que había producido 1440 muertes el año siguiente y 2375 en el año 1721” ( Carreras Panchón,1991)

En agosto de 1721, se inicia un ensayo de inoculación, utilizando unos especiales “cobayas”: seis criminales condenados a muerte que sobreviven a la prueba y se salvan de su condena.
Tras lo positivo del experimento, se inoculó, en abril de 1722, y con idéntico éxito, a los hijos de la princesa de Gales. La inoculación de la familia real inglesa tendrá su réplica en prácticamente todas las dinastías reinantes en Europa: Catalina II de Rusia, la emperatriz María Teresa de Austria, etc.

La inoculación para, rápidamente, desde las Islas al Continente. Alemania, Suiza, Holanda y Suecia. A pesar de ello la oposición de figuras destacadas de la Medicina, dará lugar a que otros países como Francia y España, tarden en adaptar el procedimiento de la inoculación.

Pero la ciencia en esta Europa dieciochesca circula imparable y la inoculación por la que tanto ha trabajado lady Mary Wortley Montague está en vísperas de tener una brillante continuación con el trascendental hallazgo de Edward Jenner: la vacunación.

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Mujeres en el espacio

 

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El pasado octubre de 2007 la carrera espacial alcanzaba la edad de 50 años lo que hace pensar sobre los múltiples hitos que nos ha dado el espacio, entre ellos la historia de las mujeres astronauta. Por tanto he creído necesaria hacer una mención a esas primeras valientes que afrontaron el reto y que mejor lugar para hablar de ello que este blog.

En Febrero de 1962 se seleccionó a un grupo cinco mujeres, Tatiana Kuznetsova, Irina Solovyova, Zhanna Yerkina, Valentina Ponomareva y Valentina Tereshkova para formar parte del cuerpo de cosmonautas. Estas mujeres fueron sometidas a un durísimo entrenamiento que incluía vuelos en Mig-15, saltos en paracaídas, pruebas en las centrifugadoras. El objetivo de estas mujeres era pilotar una de las naves Vostok; la elegida marcaría un doble hito; además de ser la primera mujer astronauta, sería también el primer astronauta civil (Todos los astronautas lanzados al espacio hasta aquel momento eran pilotos militares).

Ni que decir tiene que esta misión tenía un gran interés político, tanto es así que fue el propio Nikita Kruschev el encargado de elegir a la que finalmente volaría, honor que finalmente recayó en Valentina Tereshkova. Así, el 16 de Junio de 1963 despegaba la Vostok 6 con la primera mujer astronauta de la historia; el vuelo duraría tres días, durante los cuales completaría 48 órbitas alrededor de la Tierra. Habría que esperar 19 años hasta que una segunda mujer volara al espacio; se trataba de Svetlana Savitskaya, que el 19 de Agosto de 1982 volaría a la estación espacial Salyut 7 donde permanecería 7 días.

El vuelo de Svetlana, al igual que Valentina, tenía una motivación política y propagandística; Estados Unidos acababa de poner en marcha la Lanzadera espacial; con este vehículo, la primera nave espacial reutilizable, la NASA pretendía convertir los vuelos al espacio en algo rutinario, lo que incluía el envío de mujeres al espacio.

Los rusos enviarían una tercera mujer al espacio, Elena Kondakova, que permanecería 164 días a bordo de la estación espacial MIR y sería la primera mujer en realizar un paseo espacial. Desde entonces, los rusos ni siquiera están entrenando a mujeres en su centro de preparación de astronautas.

La primera estadounidense en volar al espacio fue Sally Ride, que volaría en la lanzadera espacial Challenger en la misión STS-7, lanzada el 18 de Junio de 1983. A Sally le seguirían Kathryn Sullivan, Roberta Bondar, Mae Jamison, Entre todas ellas conseguirían el que puede considerarse el mayor logro de la mujer en la astronautica: que enviar mujeres al espacio deje de ser noticia.

Sin embargo, las mujeres astronauta han seguido produciendo titulares; la historia mas conocida es la de Christa McAuliffe, una profesora de primaria que debería haberse hecho famosa como la primera persona que viaja al espacio sin ser astronauta ni científico; el objetivo de enviarla era comprobar que el espacio no era cosa solo de una pequeña élite superpreparada, sino que también estaba al alcance de las personas normales. Desgraciadamente, lo que hizo famosa a Christa es que formo parte de la misión STS-51- L, el vuelo en el que la lanzadera Challenger explotó muriendo sus siete tripulantes.

La historia de la mujer en el espacio da poco más de si; como decía unas líneas antes, el envío de mujeres al espacio se ha convertido en algo normal, así que ya no es noticia; ahora, el desafío es que su presencia en las misiones deje de ser algo anecdótico.

Eso si, no puedo terminar este artículo sin mencionar a Anousheh Ansari, una empresaria iraní apasionada del espacio que ya era conocida por ser patrocinadora de los X - Prize y que ha marcado dos hitos; es la primera turista espacial y es la primera mujer musulmana que viaja al espacio.

Sólo espero que todo este trabajo de conseguir que las mujeres formaran parte de los grupos de élite de los científicos como son los astronautas no sea meramente algo político y que el auge de las mujeres en este campo sea cada vez mayor, porque estoy segura de que existen grandes científicas preparadas para asumir un reto tan duro como el de convertirse en astronauta.

María Rodríguez

 

Enlaces:

http://personales.com/argentina/gualeguaychu/astronautica/person.htm

http://prensaespacial.blogspot.com/2007/09/el-dream-team.html

 

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EULALIA PÉREZ SEDEÑO: UN EJEMPLO DE MUJER TRABAJADORA

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Sí, las mujeres trabajamos en ciencia…y en tecnología, y en arte, y en todos los ámbitos de la vida. Esto no debería ser un tema a tratar, a discutir y a dialogar, debería ser algo normal, aceptado y reconocido por todos, pero como ya sabemos, no ocurre así en la realidad, ya que sistemáticamente se nos ha suprimido de la cabecera en estos ámbitos y ha tenido que realizarse un sobreesfuerzo para tratar de alcanzar un nivel vetado para nosotras.

Ya que el camino es largo y la tarea ardua, me gustaría agradecer y resaltar la labor llevada a cabo desde la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) y en concreto la de su presidenta Eulalia Pérez Sedeño (que dirige la fundación desde 2006), licenciada y doctora en Filosofía por la Universidad Autónoma de Madrid, es catedrática en Filosofía y Lógica de la Ciencia por la Universidad del País Vasco y profesora de Ciencia, Tecnología y Género en el Instituto del CSIC (Centro Superior de Investigaciones Científicas).

De su extensísimo currículum podríamos destacar su presidencia en la sociedad de Lógica, Metodología y Filosofía de la Ciencia en España entre 2000 y 2006, es Vicepresidenta de AMIT (Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas) desde 2001, miembro del Consejo Asesor de la Red-Cátedra de Mujeres, Ciencia y Tecnología de Latinoamérica desde octubre del 2005, Vocal del Consejo Editorial de la Fundación Carolina además de Coordinadora Adjunta del Área de Filología y Filosofía de la ANEP desde marzo del 2005.

También ha participado en diversas Comisiones de Expertos del MEC, FECYT, ANEP y la Secretaría de Estado de Igualdad del Ministerio de Trabajo y AASS. Pertenece a diversos comités científicos de varias revistas nacionales e internacionales y en el año 2002 recibió el IX Premio de Divulgación Feminista Carmen de Burgos” por el artículo “La invisibilidad y el techo de cristal” cuyos conceptos principales ya se han discutido y comentado en otras categorías de este blog.

Sus investigaciones se han centrado en historia de ciencia antigua y de las instituciones científicas y tal y como ella afirma, el problema de la discriminación de la mujer en la ciencia radica en el hecho de que se las excluía de los estudios superiores ya que ellas eran las que tradicionalmente debían cuidar de la casa y la familia. Al carecer de esta educación no podían realizarse en este campo aunque en los grandes descubrimientos de biología, etc muchas personas tomaban parte en la recogida de muestras y datos, entre ellas mujeres cuya aportación se infravaloró. Los estudios universitarios permitieron el acceso a la mujer a partir de 1910 y es en este momento cuando vemos como ellas empiezan verdaderamente a demostrar su potencial en ciencia y tecnología aunque los prejuicios y trabas siguen existiendo hoy en día. Por este motivo sigue siendo tan importante contar con instituciones como AMIT o FECYT que con su labor y trabajo diarios y de su personal, ayudan a que poco a poco el camino para nuestras científicas sea más sencillo y su labor sea reconocida.

El camino poco a poco se va allanando y mujeres como Eulalia Pérez Sedeño además de representar un gran ejemplo de mujer y madre de dos hijos triunfadora, consiguen con su esfuerzo, reivindicación y trabajo dar voz a todas aquellas que hasta ahora habíamos permanecido calladas en un mundo de injusticias.

Aún hay muchas cosas por hacer, aún todas las empresas e instituciones deben aunar sus esfuerzos para permitir una conciliación de la vida laboral y familiar que no perjudique a las mujeres en sus quehaceres diarios y que no las haga elegir entre seguir con sus investigaciones y trabajos o escoger un permiso que les permita estar con sus hijos y les impida seguir reciclándose y trabajando por un mundo mejor. Esta tarea es cosa de todos, y todos podemos poner nuestro granito de arena porque es infinito injusto que tan sólo unas pocas mujeres logren llegar a los puestos más importantes y destacados, y aún así sigan quedando por debajo de sus compañeros hombres. Igual que es injusto que un hijo sea cosa de dos y siempre sean ellas las que tras 9 meses de embarazo tengan que seguir relegando sus vidas y tareas profesionales a un segundo plano para criar a un hijo que tiene madre y padre.

http://www.ifs.csic.es/Personal/eulalia.htm

http://www.entretodas.net/?p=1039

http://www.amit-es.org/fundadoras.htm

http://www.oei.es/revistactsi/numero2/varios2.htm

http://www.uab.es/PDF/PDF_1197958952543_es.pdf

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Mujer, Ciencia y Política

 

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La relación entre la Ciencia y la Política va en muchas ocasiones más allá de lo que podría deducirse del nombre oficial de la titulación universitaria de Ciencias Políticas. Si bien, la inmensa mayoría de los políticos que en nuestros días ocupan cargo público son hombres y de letras, principalmente Derecho, encontramos ciertas excepciones en las que nuestros gobernantes se han formado en el campo de las ciencias.

En nuestro país, el recién formado Gobierno del PSOE cuenta entre sus componentes con algunas mujeres del mundo de la ciencia. Tal sería el caso de las Ministras Álvarez y Salgado, responsables de las carteras de Fomento y Administraciones Públicas respectivamente. Ambas son licenciadas en Ciencias Económicas. Posiblemente el ejemplo más contundente lo represente, por otra parte, la nueva Ministra Cristina Garmendia. La responsable del ministerio de nueva creación de Ciencia e Innovación es doctora en Biología Molecular por la Universidad Autónoma de Madrid, donde ha ejercido de profesora de Genética, asímismo, Garmendia fue fundadora de la empresa Genetrix, spin-off del Departamento de Inmunología y Oncología del Centro Nacional de Biotecnología.

El Ministerio de Ciencia e Innovación tiene como precedente cercano al Ministerio de Ciencia y Tecnología que fue dirigido por la catalana Anna Birulés, doctora en Ciencias Económicas que presidió el Salón Expotrónica. Y es que en el PP también cuentan con mujeres de ciencias en primera fila. Así, la fallecida Loyola de Palacio, ex ministra de Agricultura, Pesca y Alimentación, era Doctora Honoris Causa en Economía Marítima por la Universidad de Génova. También la Secretaria Ejecutiva de Política Social y Bienestar del Partido Popular y ex Ministra de Sanidad y Consumo, Ana Pastor, proviene del mundo científico, concretamente de la medicina, habiéndose licenciado en Medicina y Cirujía por la Universidad de Salamanca mientras Yolanda Barcina, Alcaldesa de Pamplona por Unión del Pueblo Navarro, es doctora en Farmacia por la Universidad de Navarra.

También fuera de nuestras fronteras encontramos mujeres que, formadas en ciencias, han ocupado u ocupan en la actualidad importantes responsabilidades políticas. Posiblemente la Primera Ministra más famosa de los últimos tiempos haya sido la británica Margaret Tatcher, pues bien, también era científica. La ‘Dama de Hierro’ ingresó en 1944 en la Universidad de Oxford para estudiar Química. Antes de convertirse en Primera Ministra, trabajó como investigadora química para British Xylonite y para J. Lyons and Co., asímismo fue miembro de la Asociación de Trabajadores Científicos. Otra Primera Ministra científica es la actual Canciller de Alemania, Angela Merkel, doctorada en Física. Merkel trabajó en el Instituto Central de Química y Física de la Academia de las Ciencias y trabajó en el campo de la Física Cuántica. Otras europeas relacionadas con el mundo científico son la actual Comisaria Europea de Política Regional, la polaca Hübner, licenciada en Economía y ex Directora adjunta del Instituto de Investigación para los Países en Desarrollo en la Universidad de Varsovia, como las también economistas miembros de la Comisión Europea Dalia Grybauskaitè, responsable de finanzas, o Neelie Kroes, Comisaria Europea de Competencia.

Y es que por lo que se ve no solo la Ciencia se revaloriza en los Gobiernos, sino que encontramos al frente de importantes responsabilidades, ya sea en alcaldías, ministerios, palacios presidenciales o en la esfera comunitaria, mujeres altamente cualificadas para ejercer cargos políticos habiéndose curtido en el mundo científico. Siguen siendo pocas, por supuesto, pero seguro que suponen un buen aliciente a todas aquellas adolescentes que en vísperas de matricularse en Farmacia, Biología, Medicina, Física o Química observan como mujeres científicas gobiernan algunos de los países más importantes e influyentes del mundo.

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