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¿Por qué hay todavía tan pocas mujeres en Ciencia?

conf Solvay

Conferencia Solvay de Física en 1927, la única mujer en asistir fue Marie Curie (primera fila, tercer puesto desde la izquierda)

El pasado día 3 de octubre se publicó en el New York Times, un artículo titulado “Why Are There Still So Few Women in Science?” (http://www.nytimes.com/2013/10/06/magazine/why-are-there-still-so-few-women-in-science.html?hp&_r=1&).

Algunas de sus conclusiones las hemos tratado en este blog, pero no está de más seguir abundando en el tema.  En el artículo nos cuentan como el pasado verano, investigadores de la Universidad de Yale publicaron un estudio probando que físicos, químicos y biólogos veían más favorablemente como científico a un hombre joven que a una mujer con las mismas cualidades. Presentando las solicitudes de dos candidatos imaginarios de distinto sexo, profesores de seis de las principales instituciones investigadoras estaban considerablemente más dispuestos a ofrecer el trabajo al hombre. En caso de escoger a la mujer, fijaron el sueldo de esta, de media, unos 4000 dólares por debajo del sueldo del candidato masculino.

Este nuevo estudio recorre un largo camino para probar una corriente constante en contra de las mujeres en ciencia.  Los hechos hablan por sí mismos: sólo un quinto de los doctorados en física en Estados Unidos son obtenidos por mujeres, y sólo la mitad de estas son americanas. De todos los profesores universitarios de Estados Unidos tan solo un 14% son mujeres.

Como una de las primeras mujeres en graduarse en Ciencias Físicas en la Universidad de Yale, en 1978, Meg Urry (profesora de Física y Astronomía en esta misma universidad) explica su experiencia. Cuando ella llegó a la facultad estaba mucho menos preparada que sus compañeros varones como consecuencia de una educación que no animaba, sino todo lo contrario, a que las adolescentes asistieran a cursos acelerados de física y matemáticas en su colegio. Sin embargo, tras un duro trabajo y años de marginación, se graduó “summa cum laude” en Ciencias Físicas, aunque como consecuencia de la experiencia vivida decidió no seguir con su carrera en la física.

En 2005 regresó a la facultad a acabar la tesis doctoral, que había dejado aparcada, tras escuchar al presidente de Harvard sugerir que la pequeña cantidad de mujeres en Ciencia podía deberse a diferencias biológicas entre los sexos, insinuando una menor aptitud intelectual en las mujeres. Tras ver las numerosas críticas que recibieron estos comentarios, Meg decidió regresar a Yale para entender por qué abandonó su sueño y por qué tantas mujeres se alejan del suyo.

Os recomendamos la lectura detenida del artículo original, cuyas reflexiones siguen estando vigentes.

Meg Urry, profesora de física y astronomía en la Universidad de Yale.

Meg Urry, profesora de física y astronomía en la Universidad de Yale.

8 de marzo

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Hoy es el día internacional de la mujer. Para celebrarlo con todos los lectores de este blog sobre la Mujer y la Ciencia, os dejamos un par de enlaces a artículos, reportajes y eventos que se han elaborado para conmemorar y reflexionar en este día. Esperamos que os resulten de interés:

Especial de RTVE sobre el Día Internacional de la Mujer: Podéis encontrar distintos reportajes sobre la situación de la mujer en el mundo, desde mujeres empresarias, mujeres luchadoras, mujeres empresarias y mujeres ganadoras de Premios Nobel.

Ellas crean 2012: Festival que tiene como propósito mostrar la creación de las mujeres en las diferentes disciplinas artísticas (música, danza, literatura, cine, artes visuales, etcétera) ofreciendo un espacio de encuentro y de reconocimiento del creciente protagonismo de las mujeres como creadoras y generadoras de ideas. Todas las mujeres, independientemente de su procedencia, tienen cabida en Ellas Crean.

Mujer en órbita:  Ilustración de la agencia SINC para conmemorar el 75 aniversario del nacimiento de Valentina Vladímirovna Tereshkova, cosmonauta soviética doctorada en ingeniería fue la primera mujer de la historia en viajar al espacio, a bordo del Vostok 6 en el que dio 48 órbitas alrededor de la Tierra.

Científicas (en España) en cifras 2011

fig11.png Científicas en cifras 2011 es un estudio elaborado por la Unidad de Mujeres y Ciencia (ahora dependiente del Ministerio de Economía y Competitividad). Es la segunda publicación sobre la situación de la mujer en Ciencia e Investigación en España. La presentación sistemática de estos datos se inició en 2007 con la publicación de Académicas en cifras 2007. Con su publicación se pretende dar a conocer la situación de las mujeres en la carrera formativa e investigadora en nuestro país y su evolución a lo largo del tiempo.

A continuación os presentamos los principales resultados y tendencias que se observan en este estudio (el documento completo lo podéis encontrar en la página de la UMyC):

Tal y como ocurre en el resto de la Unión Europea, las mujeres también constituyen una minoría en la profesión científica en España, alcanzando sólo el 37,50% del total del personal investigador en la Universidad pública en 2009. En promedio, en 2009 las mujeres representan aún el 37,5% de los investigadores en la Educación Superior y el 43,57% en el sector público: 39,51% en el CIEMAT; 67,51% en el Instituto de Salud Carlos III; 57,27% en el INIA; 45,29% en el IEO; 20,35% en el IAC; 42,34% en el IGME; y 32,73% en el CSIC. Ahora bien, su proporción aumenta más rápidamente que la de los hombres: en promedio, un 4,49% cada año entre 1995 y 2009 vs. 2,21% para los hombres en la Universidad pública española.

Por lo que respecta a la carrera formativa, España presenta proporciones similares a la Unión Europea en cuanto a mujeres matriculadas en educación superior (abrumadora en el área de Ciencias de la Salud (74%) y claramente mayoritaria –aunque ligeramente inferior- en Humanidades (62%) y Ciencias Sociales (58%)). La presencia de mujeres en las áreas de Ciencias (35%) y, sobre todo, en Ingeniería es todavía minoritaria (30%). Ahora bien, a pesar de esta presencia minoritaria, el avance en la proporción de alumnas matriculadas en Ingeniería ha sido superior en España (30%) que en la UE-15 (25%).

 

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La proporción de mujeres doctorandas en España supera también a la UE-15 en todas las áreas de conocimiento. La evolución temporal durante el periodo aquí analizado es muy favorable a la presencia de mujeres, especialmente en los campos de especialización donde su incidencia era minoritaria (por ejemplo, en Ingeniería y Tecnología, observamos un incremento notable de un 4% a casi un 30% de presencia de mujeres con doctorados recientes). Es precisamente en estas áreas de conocimiento (Ciencias Naturales, Ingeniería y Ciencias de la Agricultura) donde, a pesar de exhibirse la menor proporción de mujeres, la proporción de doctoradas supera la de la UE-15. Una vez iniciada la carrera docente e investigadora, observamos que en los últimos años las mujeres han alcanzado la paridad en género en las categorías profesionales del profesorado ayudante, ayudante doctor y contratado doctor, con una presencia relativa de 61,31%, 55,4% y 48,13%, respectivamente, en 2008-2009.

Por el contrario, la presencia relativa de las mujeres es mucho menor en las categorías del profesorado titular (37,34%) y muy reducida en las Cátedras (15,36%). Observamos una sostenida tendencia al alza hacia una mayor representación femenina en dichos niveles durante el periodo 1995-2009 aunque esta es lenta e insuficiente por lo que las diferencias entre sexos son todavía persistentes. A pesar de los bajos niveles de representación femenina en las Cátedras, las pautas de distribución de las mujeres en esta categoría profesional según área de conocimiento no difieren mucho de las encontradas en otros países europeos: la proporción más elevada la encontramos en Humanidades (24,42%) y la más reducida en Ingeniería y Tecnología (9,05%).

 

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En el caso de las Titularidades, observamos el mismo patrón aunque los porcentajes son más altos en todas las áreas de conocimiento. Las profesoras titulares prácticamente logran la paridad en Humanidades (45,36%), seguidas de Ciencias Naturales (42,64%), Ciencias Sociales (40,14%). Sin embargo, sólo uno de cada tres profesores titulares es mujer en Ciencias de la Agricultura (33,66%) y Ciencias Médicas (33,24%) y una de cada cuatro en Ingeniería y Tecnología (24,92%).

Por lo que respecta a las distintas universidades públicas, hallamos una sustantiva heterogeneidad dentro del marco general. Tan sólo once universidades presentan una proporción de mujeres catedráticas superior al 20% y sólo en la UNED, al menos una de cada cuatro Cátedras corresponde a una mujer. Asimismo, la proporción de catedráticas es inferior al 13% en dieciséis universidades e incluso no se llega a un 10% de mujeres catedráticas en la Universidad Politécnica de Cataluña, Huelva, Politécnica de Cartagena, Rey Juan Carlos, Almería, Carlos III de Madrid, Politécnica de Madrid, Miguel Hernández de Elche, Jaén y Castilla la Mancha.

En cuanto al profesorado titular, existe sólo una universidad en la que se consigue la paridad entre mujeres y hombres, siendo la proporción de mujeres incluso ligeramente superior a la de los hombres: la UNED (52.17%). La Complutense de Madrid (45,85%), Santiago (44,44%) y León (44,20%) se encuentran también próximas a estos niveles de paridad. Por el contrario, en las Universidades Politécnicas de Cartagena (15,20%), Cataluña (22,20%), Madrid (24,39%) y Valencia (27.15%) y en la Universidad Pompeu Fabra (28,99%), encontramos una proporción de mujeres titulares inferior al 30%. Así pues, la UNED y la Complutense de Madrid son las universidades públicas con las proporciones más altas de catedráticas y profesoras titulares. Por el contrario, las universidades Politécnicas de Cartagena, Cataluña y Madrid cuentan con los niveles más bajos de mujeres en Cátedras y Titularidad.

 

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A lo largo de la década, se ha producido un descenso en el Índice de techo de cristal en la Universidad pública española. Significa que, a pesar de las dificultades que las mujeres encuentran en su promoción profesional en la Universidad, la situación es ligeramente más favorable y optimista de cara al futuro por el efecto generacional. Sin embargo, el índice se sitúa en 2.34, por encima de la media en la UE (1.8 en 2007) y existen diferencias importantes según el área de conocimiento (los valores van de 2 en Humanidades a 3.06 en Ciencias Médicas).

 

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Por otra parte, los Organismos Públicos de Investigación (OPIs) presentan en general niveles inferiores de segregación vertical respecto a la Universidad aunque existen también importantes diferencias entre ellos y por sexos, según la rama de conocimiento. En el CIEMAT, la presencia de mujeres es menor y más concentrada en las primeras categorías de la carrera investigadora en Energía e Ingeniería y en Astronomía y Astrofísica. En el Instituto de Salud Carlos III, la presencia de mujeres es masiva y muy superior a la de hombres a lo largo de toda la carrera investigadora aunque esta disminuye cuanto mayor es el escalón de la carrera, siguiendo la tendencia general de “seniority” o segregación vertical.

 

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En el INIA, encontramos paridad entre la proporción de mujeres investigadoras funcionarias (54,83%) y laborales (54,61%). Sin embargo, dentro del personal investigador laboral, la temporalidad afecta más a las mujeres que a los varones: el 44,44% del personal laboral fijo y el 64,79% del personal laboral temporal son mujeres. Datos similares se presentan para el IEO: el 79% del personal funcionario se dedica a la investigación y de estos, el 43,2% son mujeres pero la proporción de mujeres es superior a la de los hombres entre el personal investigador laboral: 54,12% vs. 45,88%. En el IAC, existe una abrumadora presencia de varones en el personal investigador. De los 28 investigadores funcionarios en plantilla, sólo 2 son mujeres. Aquí, las dificultades que encuentran las mujeres para la promoción científica son incluso superiores a las observadas en la Universidad pública española (índice de techo de cristal equivalente a 3.39). Tres cuartas partes del personal en plantilla del IGME, el 75,26%, se dedica a la investigación (359). De ellos, la mayor parte son funcionarios (82,45%) pero dentro de estos, las mujeres sólo alcanzan el 39,53%. Además, la presencia de mujeres desciende a medida que aumenta el nivel dentro del personal funcionario: tan sólo un tercio de las mujeres investigadoras (33,33%) ocupan el nivel 29 y la proporción desciende para los niveles 28 (15,79%) y 26 (25%).

 

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En el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la mayor presencia de mujeres se concentra actualmente en la categoría de científicas titulares (40,99%). Sin embargo, la evolución ha sido más intensa en las escalas de Investigador Científico y Profesor de Investigación a lo largo de la década. Ahora bien, en el CSIC existe también un modelo de tijera en la carrera investigadora: a lo largo de estos diez últimos años se ha producido un descenso en el gap por género dentro de una misma categoría pero la presencia de mujeres es mayor en las escalas inferiores del personal investigador. Además, las mujeres están infrarrepresentadas en algunas áreas de conocimiento, especialmente si consideramos la escala científica superior.

 

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Género y ciencia: una relación multidimensional

Género y ciencia 1Se puede discutir sobre género y ciencia en muchos niveles. Es posible enfocarse en la discriminación que las mujeres sufren para trabajar en el mundo de la ciencia, pero también hay quienes utilizan una perspectiva más amplia e investigan el impacto del género en los cuestionamientos y los resultados científicos.

Una muestra interesante de esta última perspectiva se puede encontrar en una colección de ensayos editada por Londa Schiebinger hace un par de años (Gendered Innovations in Science and Engineering, Stanford University Press, 2008). En una entrevista disponible en www.insidehighered.com la profesora Schiebinger explica que las innovaciones hacia la equidad de género en la ciencia se pueden realizar en tres niveles:

1) Cambiando la participación de las mujeres en la ciencia. Generalmente esto se lleva a cabo mediante programas dirigidos a aumentar su número en la ciencia, haciéndolas más competitivas en un mundo de hombres.

2) Cambiando las instituciones de producción científica. En este nivel el trabajo se enfoca en la cultura cotidiana de los laboratorios, universidades y empresas, para que las mujeres puedan desarrollarse en igualdad de condiciones.

3) Cambiando el conocimiento. Varios pensadores han documentado cómo las desigualdades de género, enraizadas en las instituciones de la ciencia, han influido el conocimiento producido en estas instituciones.

En la entrevista se destaca que aunque los primeros dos niveles son importantes y requieren atención, no existirá igualdad de género en la ciencia hasta que los problemas correspondientes al tercer nivel no sean investigados y resueltos en profundidad.

En el mundo existen numerosas iniciativas que funcionan en cada nivel separado, pero también se pueden encontrar proyectos que intentan abordar el problema en toda su complejidad.

Género y ciencia 3Un primer ejemplo de estos proyectos es la American Association of University Women (AAUW), cuyo objetivo es promover la equidad para mujeres y niñas en la ciencia mediante labores de apoyo, educación e investigación. Con más de 125 años de existencia la asociación tiene una red de 100.000 miembros, 1.300 ramas y 500 socios institucionales en los Estados Unidos. La Fundación Educativa de la AAUW es una de las mayores fuentes de financiación en el mundo para mujeres posgraduadas. La fundación destina anualmente alrededor de 3,5 millones de dólares a becas y premios, además de financiar investigación pionera en mujeres, niñas y educación. Además la AAUW tiene un fondo para tomar acción legal en contra de la discriminación a las mujeres en las instituciones de educación superior.

Un segundo ejemplo se encuentra en Europa. El proyecto genSET de la Comisión Europea, en el cual participa el CSIC de España, apuesta por atacar los primeros dos niveles identificados por Schiebinger transformando el tercer nivel, el del conocimiento. Este proyecto inició en 2009 y funcionará hasta 2012. genSET crea un foro para el diálogo sostenible entre líderes científicos, expertos en género, instituciones científicas y aquellos que definen estrategias científicas. Tiene cinco áreas prioritarias de acción, en las cuales las desigualdades de género y los sesgos pueden afectar las posibilidades de las mujeres: 1) la producción de conocimiento científico; 2) el proceso de investigación; 3) el reclutamiento y la retención del personal; 4) la evaluación del trabajo de las mujeres; 5) el sistema de valores para la excelencia científica. El proyecto busca mejorar la capacidad de acción individual y colectiva para aumentar la participación de las mujeres en la ciencia, y desarrolla, con talleres y seminarios, maneras prácticas de incorporar conocimientos de género a las instituciones científicas europeas. Los recursos producidos en genSET están disponibles en su sitio Web.

Para concluir cabe recordar que las categorías género y ciencia son producto de un complejo social y cognitivo que funciona en varios niveles, y que la investigación de las relaciones entre estas dos categorías promete lograr avances en la ciencia que resultarán beneficiosos para la sociedad en su conjunto.

Enlaces relacionados

Entrevista con Londa Schiebinger:
http://www.insidehighered.com/news/2008/04/21/schiebinger

American Association of University Women
http://www.aauw.org/

Museo en línea de la AAUW
https://svc.aauw.org/museum/

genSET
http://www.genderinscience.org

Instituto Clayman para la investigación en género
http://www.stanford.edu/group/gender/

Análisis para toma de conciencia

Explicación y localización demostrada del problema existente hoy en día en el campo de la investigación científica para futuras propuestas de soluciones.

El escaseo de mujeres en este sector tan importante hoy en día sigue estando vigente ya que existen datos reales que lo contrastan. En pleno auge de los descubrimientos científicos, no podemos permitirnos estar teniendo una selección primero tan injusta y segundo tan desmesurada de los colaboradores a este crecimiento ya que, ignorando la participación de la mujer estamos reduciendo las aportaciones a la mitad. Si bien es verdad que hay un menor número de mujeres dedicadas a este sector, ¿cuál puede ser la respuesta al porqué de esta situación?

hypatia.JPG Desde los más remotos orígenes de la ciencia, la mujer ha necesitado superar muchos más obstáculos para que su labor fuera reconocida o simplemente para situarse en el mismo puesto que sus compañeros hombres. Afortunadamente desde que alguien en un terreno tan frustrado llegue a la cima y vea reconocido todo su trabajo, el resto tendrán un obstáculo menos ya que tienen a partir de entonces el punto a favor de que si “alguien lo hizo”, sigue siendo posible. Tal fue el ejemplo de Marie Curie que consiguió no uno, sino dos Premios Nobel y sirvió de guía para muchas otras mujeres que dedicadas con mucho esfuerzo a este trabajo, consiguieron dejar su nombre para la posteridad en las revistas científicas. Desgraciadamente no es hasta mucho más tarde, o incluso, me atrevo a decir que todavía tendremos que esperar aunque espero que no mucho, cuando se superen todos y cada uno de los prejuicios y obstáculos que se ofrecen a una mujer para relucir en este campo. Tanto es así que a esta mujer a pesar de haber sido, incluso hasta día de hoy, la única mujer que ha conseguido dos veces un Premio Nobel, no se la dejó ingresar en la Academia de las Ciencias por motivos xenófobos.

He aquí de entrada una de las causas por las que existen menos mujeres dedicadas a esto pero no es el único motivo. Metiéndome de lleno en el terreno social y dejando a un lado el laboral, está el hecho de que aunque es lo que se acepta hoy en día como “algo a superar y cambiar por parte de la sociedad”, no se ha conseguido aún y es el doble trabajo al que se expone cualquier mujer trabajadora que quiera llevar a cabo una vida en familia.

Está demostrado además que en la concesión de premios científicos existen tendencias sexuales. Tanto es así que las mujeres que a ello han llegado ha sido siendo un 2,2 veces más productivas que sus compañeros hombres. Este estudio de 1997 financiado por el Consejo de Investigación Médico de Suecia supuso tal efecto que algunas organizaciones de investigación, universidades y gobiernos no pudieron ignorar una prueba documentada de discriminación.

Para resolver en parte el problema, la Unión Europea tomó la iniciativa de desarrollar programas para intentar conseguir una igualdad en la participación de las mujeres en la ciencia. Estos programas aportaban teorías como que el propio hecho de que una mujer se dedica a la ciencia, incita que otras mujeres despierten su valor para poder hacerlo y vencer los prejuicios impuestos por las estadísticas y la sociedad.

Como particularización de esta iniciativa destaco el Grupo de Helsinki sobre mujeres y ciencia que, constituido en 1999, lleva a cabo el promover la participación e igualdad de mujeres en el terreno científico. Se reúne varias veces al año y se llevan a cabo foros de apoyo entre mujeres científicas. Además anima a estas a explotar algunos valores que pueden aprovechar para llevar a la cima sus habilidades en esta área.

marie_curie.jpgTambién cabe nombrar la Plataforma Europea de Mujeres Científicas cuyo principal objetivo es promover la igualdad de género en la investigación científica y hace incapié en seguir utilizando estadísticas para comprobar que la situación esté mejorando y si no es así seguir tomando medidas.

En definitiva, este post está escrito con el fin de tomar conciencia en el hecho de que realmente es un error seguir aceptando injusticias y discriminaciones de este tipo (y por supuesto de ninguno). El primer paso está dado ya que el problema está localizado, ahora sólo falta que toda la gente que pertenecemos al sector aportemos en mayor o menor medida nuestro granito de arena a las posibles soluciones para erradicarlo. Afortunadamente, la mujer va ocupando cada día lugares más privilegiados en instituciones científicas y personalmente confío en que podremos llegar a demostrar que la diversidad es un arma a favor de la ciencia.

En las imágenes: Hypatia y Marie Curie

Enlaces de interés:

http://www.mrc.ac.uk/index.htm

http://www.oemicinn.es/programa-marco/capacidades/ciencia-en-sociedad/ultimas-noticias/el-grupo-de-helsinki-cumple-10-anos-fomentando-la-participacion-femenina-en-la-ciencia
http://www.epws.org/
http://aupec.univalle.edu.co/informes/marzo98/mujerciencia.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Mujeres_en_la_ciencia

La negociación: la revolución femenina frente la trampa del género

Un aspecto fundamental dentro del ámbito laboral, incluido el de la investigación científica, es el de la negociación. Todo profesional se ve forzado a negociar en algún momento, ya sea para conseguir un aumento de salario, o una financiación para un proyecto de investigación. En este sentido, las mujeres siempre han sido consideradas como peores negociantes, viéndose minusvaloradas y alejadas de los procesos de negociación, claves, en muchas ocasiones, para ascender y acceder a mejores puestos de trabajo.

Sin embargo, en los últimos tiempos se ha empezado a constatar que los atributos supuestamente "masculinos" han fracasado en las negociaciones. La agresividad, el tono enérgico, la confianza excesiva, han sido reemplazados por valores como la escucha, la empatía, la persuasión, el diálogo, y el intercambio, todo medido por el "cociente emocional", valores tradicionalmente considerados "femeninos". Hoy en día, los administradores de las empresas reclaman, en efecto:

* La persuasión en lugar de la fuerza
* El consenso en lugar de autoridad
* La escucha en lugar de la dominación
* El intercambio más que el espíritu de la competencia

Esta es una pequeña revolución en el arte de la negociación. De hecho, la idea de que las mujeres, por naturaleza, eran peores negociadores que sus homólogos masculinos estaba muy extendida. Los estudios demostraban que obtenían peores resultados que los hombres, apoyando la idea de que la masculinidad y el éxito van de la mano. Como ejemplo de esto si buscamos en google la palabra "negociación" y miramos las imágenes, todo lo que se encuentra son hombres estrechándose las manos como símbolo de un pacto triunfal. Las imágenes con mujeres son casi inexistentes; os invito a hacer la prueba.

La negociación

¿Cómo explicar, entonces, que las mujeres no alcancen los mismos resultados que los hombres (principalmente en materia de negociación salarial)? Según lo sugerido por "World Business" el mes pasado, paradójicamente, «las mujeres sufren porque eligen no explotar todo su arsenal femenino».

Este artículo demuestra que el fracaso relativo de las mujeres en este ámbito no proviene, como se pretendía, de una incapacidad biológica, inherente al hecho de ser mujer, sino que se explica por una combinación de factores "culturales", es decir, un conjunto de barreras internas (planteados por las propias mujeres) y externas (impuestos por la sociedad) relacionadas con el género. El artículo muestra el impacto directo que tienen tres de los obstáculos "externos" en el resultado obtenido en el proceso de negociación. Dichos obstaculos son el lenguaje, los roles atribuidos según el sexo, y los estereotipos que se han generado.

En el lenguaje, adjetivos como "firme", "dominante", "decisivo", "ambicioso", asociados con el comportamiento masculino, siguen siendo muy utilizados para describir las cualidades de un buen gerente. Por el contrario, los términos tales como, "expresiva", "emocional", "comprensiva", son cada vez más populares. Este "cruce" está haciendo cada vez más difícil identificar las cualidades del buen negociador en una mujer. Muchos atribuyen el éxito de una negociación llevada a cabo por una mujer a la conducta asertiva que ella hubiese buscado para la ocasión, y no a sus cualidades "femeninas", como la escuchar y la empatía.

Los roles del presente, que establecen, ya desde la infancia que las niñas deben ser "agradable", "dulces", "reservadas", "maternales", mientras que los niños deben ser "fuertes" y "seguros". Las "transferencias" entre papeles no están permitidos ante el riesgo de violar peligrosamente el papel que la sociedad requiere cumplir.

Entre los estereotipos uno muy extendido es que las mujeres deben trabajar el doble para ganar lo mismo que los hombres. Así, nos encontramos con un círculo vicioso: esta "depreciación" del trabajo de la mujer genera ansiedad en ella, que puede impactar negativamente en su rendimiento, ¡dando así la razón a los prejuicios! Eso es lo que el artículo quiere decir con «self-fulfilling prophecy». Sin embargo, las mujeres tienen muchas razones para no dudar de sí mismas y sus capacidades. Los estudios han demostrado que, aunque muchas de ellas aún se consideran mediocres en ciertas disciplinas científicas, también alcanzan las más altas calificaciones. Bajo presión, también se ha demostrado que las mujeres trabajan y producen un 20% más que los hombres.

Otro estereotipo que está profundamente arraigado entre los hombres y las propias mujeres es que ellas deben aspirar a menos y renunciar a más («women are ask for less and give away more»). Si una mujer no se comporta de acuerdo con estas reglas tácitas y se aparta del modelo comúnmente aceptado.

Nos deslizamos aquí sobre las limitaciones internas que impiden a las mujeres protagonizar las negociaciones. Hay principalmente dos: negociar, para las mujeres, sigue siendo una excepción, sus expectativas son inferiores a los de sus homólogos masculinos. Así, para muchas mujeres que trabajan, el salario es como una etiqueta de un producto de tienda: no es negociable. Así, las mujeres no consiguen lo que quieren porque no lo piden. Y los que no negocian sus salarios y se contentan con lo que les ofrecen, ayudan a dar a su jefe una mala imagen de sí mismos.

La otra barrera se debe a que las mujeres esperan que la vida sea justa con ellas, con dos consecuencias graves: no sólo tienden a ser más razonables en sus peticiones sino que además esperan que los demás hagan lo mismo que ellas. Basándose en este principio, rara vez se cuestionan la falta de equidad entre el empleado y el empleador. Además el temor a originar y exacerbar un conflicto, es otra explicación para entender por qué las mujeres son menos exigentes con los demás (aunque lo sean el doble con ellas mismas).

En definitiva,  los llamados "puntos débiles" de las mujeres se convierten en sus puntos fuertes. La empatía, la capacidad de escucha, la curiosidad intelectual, la colaboración, la persuasión, la facilitación, son ahora parte de los atributos y cualidades del negociador moderno, independientemente de su sexo. El último obstáculo a levantar por las mujeres consiste principalmente en salir de esa prisión mental que genera falta de autoestima y desvalorización. Las mujeres sin duda lo pueden hacer tan bien o mejor que los hombres, utilizando sus propios recursos, así como dejarse a la utilización de los "valores masculinos" sin inhibiciones si la situación lo amerita.

Algunos links de interés

http://www.mproactiva.com/pages/entrevista_Babcock.htm

http://www.tendencias21.net/Las-mujeres-estan-mas-dotadas-para-negociar_a2383.html

http://mujer.terra.es/muj/cuidate/psicologia/articulo/como-negociar-contrato-trabajo-9524.htm

http://cobranzas.wordpress.com/2010/03/12/las-mujeres-estan-mas-dotadas-para-negociar/

http://www.iese.edu/es/ad/EnfocadosWEB/0910/MujeryLiderazgo/MujeryLiderazgo.asp

Reivindicación de grandes mujeres

Reivindicación de grandes mujeres en la historiaMi post de hoy va dedicado a todas aquellas grandes mujeres que han sido olvidadas ó no valoradas suficientemente en el mundo de la ciencia. Supongo que entenderán que es imposible ir caso por caso y para eso hay otros posts muy interesantes.

Sin embargo yo quiero transmitir esa necesidad de reivindicarlas y admirarlas. Creo que todas ellas nos valen de ejemplo para el futuro y nos hacen ver que a pesar de las dificultades, el esfuerzo de las personas traspasa los límites de cualquier barrera.La mujer ha mirado el mundo tratando de entenderlo desde siempre, pero normalmente su visión ha sido ocultada. A lo largo de la historia ha habido muchas mujeres científicas: matemáticas, astrónomas, alquimistas, químicas, físicas, médicas, biólogas, geólogas, zoólogas, botánicas..

Desde muy antiguo las mujeres han participado en el desarrollo de la ciencia, aunque sus nombres no hayan trascendido tanto como el de los hombres. Existen, todavía, grandes prejuicios en el mundo científico sobre las mujeres y su capacidad para actuar en este campo.

Desde la prehistoria hasta nuestros días, siempre han existido mujeres científicas aunque no se conozcan y no se estudien en los libros de texto. El trabajo de búsqueda de la historia de estas mujeres no es fácil. Su  participación en la Ciencia forma parte de lo que se llama Historia invisible.

Mujeres como María la judía, Rosalind Franklin ó Marie Curie nos han demostrado que con trabajo y dedicación cualquier barrera se puede saltar, incluso la impuesta por tus semejantes.

Reivindicación de grandes mujeres en la historia2Han sido muchas las mujeres cuyos nombres han quedado ocultos y no suelen aparecer en los libros de texto. Sin embargo, han sido muchas las grandes luchadoras, y sus aportaciones muy valiosas para el desarrollo de la ciencia y el avance de la humanidad.

Es necesario hablar de esas mujeres y reflexionar sobre las dificultades que encontraron para acceder al mundo de la ciencia. Recoger datos y elaborar información sobre la vida e investigaciones de estas mujeres a lo largo de la historia ayudará a lograr un mundo más justo para todas y todos. Sólo les pido un momento de reflexión y acercaros mi profunda admiración por estas personas.

Enlaces de interés

http://www.juntadeandalucia.es/averroes/carlostercero/webcole/educaTIC/Mujeres_Cientificas/Cientificas.htm

http://usuarios.multimania.es/mujeresenlaciencia/

http://www.quimicaweb.net/webquests/marie_curie/marie_curie_y_la_radiactividad.htm

http://es.wikipedia.org/wiki/Mar%C3%ADa_La_Jud%C3%ADa

http://investigacion.universia.es/mujer-ciencia/index.htm

Psicología femenina

Psicología femeninaUn campo muy importante en nuestra vida es la psicología. Se trata de la ciencia que estudia la conducta observable de los individuos y sus procesos mentales, incluyendo los procesos internos de los individuos y las influencias que se ejercen desde su entorno físico y social.El psicólogo es la persona que estudia el comportamiento humano en sus diferentes ámbitos desde un enfoque científico. De ahí que personajes tan importantes como Sigmund Freud, Carl Jung, Carl Rogers, Alfred Adler, Jean Piaget, Wilhem Wundt o Eric Berne, que provienen de áreas tan dispares como la medicina, la biología y la física, sean considerados como los padres de la psicología y que se les reconozca, dentro del gremio, su estatus como psicólogos.

Sin embargo me surgen algunas preguntas interesantes. ¿Por qué no hay psicólogas de prestigio reconocido a lo largo de la historia? ¿Realmente se trata de un campo de la ciencia cerrado a ellas y exclusivo de los hombres? ¿Por qué, al revisar la literatura y los índices por autor de los principales textos de consulta en psicología, solo se referencia hombres?

La respuesta la podemos encontrar, como muchas otras veces, en esa discriminación histórica que han sufrido las mujeres a lo largo de muchos siglos. El papel de las mujeres en el desarrollo científico y tecnológico ha estado siempre presente, pero sólo hasta el siglo XX se permitió a las mujeres asistir a la universidad. Desde sus comienzos, incluso antes de que la psicología fuese reconocida como campo de estudio, las mujeres contribuyeron de modo significativo a esta disciplina, pero al contrario que los varones, estas mujeres fueron objeto de discriminación y prejuicios por su condición como mujeres, sin tomar en cuenta la calidad de sus ideas.

A las mujeres se les fue negada la admisión a muchas universidades, otras fueron expulsadas de laboratorios y sociedades científicas, a otras les rechazaban sus trabajos en las revistas por razones no científicas, o les fueron negados sus títulos aún después de haber demostrado la suficiencia e idoneidad necesarias para obtenerlos y les fue imposible mantener, en la mayoría de los casos, sus cargos de enseñanza e investigación en universidades y laboratorios solo por el hecho de ser mujeres.

Psicología femenina2A pesar de estos tropiezos, las mujeres jugaron un importante papel, a veces no reconocido por la psicología. Por ejemplo, la primera edición de American Men of Science (Cattell, 1906), publicó una lista de 186 psicólogos, 22 de los cuales eran mujeres. En esta lista no se incluía a otras 5 mujeres que eran miembros de una reciente asociación llamada American Psychological Association (APA). De entre los 50 psicólogos más famosos Catell reconoció 3 mujeres: Mary Whiton Calkins, Christine Ladd- Franklin y Margaret Floy Washburn.

Es de destacar el caso de tres mujeres, cuyos trabajos merecen un reconocimiento más explícito y potente que el que han recibido hasta el momento. Se trata de la estadounidense Mary Whiton Calkins (1883-1930), pionera en psicología, la suiza Bärbel Inhelder (1913-1997), cuya carrera transcurre junto a Jean Piaget, y de la canadiense Joan Mowat Erikson (1903-1997), cuya producción intelectual parece haber sido adjudicada a la de su esposo Erik. Un estudio revela la presencia de factores socioculturales que habrían posibilitado discriminaciones por género, tales como minimización de sus aportes teóricos y experimentales, o su eliminación de la historia.

En mi opinión, una parte importante de los primeros esfuerzos por reconsiderar el papel de las mujeres en la ciencia y tecnología lo constituye la reescritura de la historia para recuperar del olvido a mujeres que, pese a haber hecho contribuciones destacables en el ámbito científico-tecnológico, han sido silenciadas por la historia tradicional, bien debido a distintos tipos de sesgos, bien debido a concepciones estrechas de la historia de la ciencia que reconstruyen la disciplina sobre los nombres de grandes personajes y teorías o prácticas exitosas y dejan de lado otras actividades y contribuciones en modo alguno colaterales al desarrollo de la ciencia.

Fuentes y enlaces de interés

http://www.sitiosdima.net/diana/lasmujeresenlapsicologia.doc

http://html.rincondelvago.com/historia-de-la-psicologia_2.html

http://www.psicorip.org/Resumos/PerP/RIP/RIP036a0/RIP03802.pdf

http://es.wikipedia.org/wiki/Psicolog%C3%ADa

http://hablemosdepsicologia.blogspot.com/

La mujer en el ámbito laboral

La mujer en el ámbito laboralHoy me gustaría hablaros de una parte de la ciencia en la que las mujeres deberían participar activamente y en igualdad de condiciones. Se trata de la economía, que podemos encuadrarla dentro de las ciencias sociales que son el conjunto de disciplinas académicas que estudian el origen y el desarrollo de la sociedad, de las instituciones y de las relaciones e ideas que configuran la vida social.

Más concretamente quiero centrarme en la mujer en el ámbito laboral y social. Dentro de este área es importante establecer las diferencias salariales existentes en casi todos los sectores entre hombres y mujeres.

A pesar de que la participación de las mujeres en la fuerza de trabajo ha aumentado en el mundo, se han acentuado las desigualdades fundadas en el género en cuanto a la remuneración y las condiciones de trabajo. Sigue habiendo multitud de barreras a su progreso económico y al desarrollo empresarial.

Entre esos obstáculos se incluyen la discriminación de la mujer en la educación, la capacitación, la contratación, el acceso al crédito y el derecho a la propiedad y la herencia; los niveles de remuneración y frecuencia de promoción inferiores por igual trabajo; y las mayores responsabilidades domésticas. A nivel global es una tarea difícil pero necesaria el impedir que todos estos obstáculos supongan en muchos casos, una barrera insalvable entre hombres y mujeres.

Es verdad que existen normas internacionales sobre la eliminación de todas las formas de discriminación pero no es menos cierto que la persistente deficiencia en la aplicación de esas normas y la falta de medios para hacerlas cumplir las ha vuelto ineficaces.

Además se cuenta con un condicionante histórico importante y el sector femenino necesitaría, en mi opinión, un impulso para intentar paliar esta descompensación.

Desde la Conferencia de Beijing, varios países han adoptado legislaciones para prevenir el comportamiento abusivo en contra de las mujeres y asegurar la igualdad entre los hombres y las mujeres en el lugar de trabajo.

La mujer en el ámbito laboral 2

Con ese fin, los gobiernos han elaborado políticas y proyectos que utilizan redes locales, nacionales e internacionales para facilitar información, tecnología, créditos y capacitación a las empresarias, así como programas encaminados a mejorar la educación de las mujeres.

Uno de los temas que más me preocupa es que la función reproductora de las mujeres ha seguido siendo percibida como un estigma en el mercado laboral. En un esfuerzo para promover un cambio de actitud, algunos gobiernos han adoptado políticas para armonizar las responsabilidades laborales y familiares en pugna.

En algunos países se han realizado estudios para determinar las trabas que se oponen a la potenciación económica de las mujeres. Los gobiernos, entre otras cosas, han financiado proyectos de investigación, han recopilado datos desglosados por sexo y se han publicado informes sobre la situación económica de las mujeres.

La conclusión es que en pleno siglo XXI todavía son de actualidad los estudios que analizan la incorporación de la mujer al mercado de trabajo. El panorama ha mejorado considerablemente en los últimos años, pero, aún así, hay peculiaridades del mercado de trabajo que establecen claras diferencias entre géneros.

Aunque parezca increíble, ser mujer todavía resta puntos en el mercado laboral. La discriminación laboral empieza en los propios procesos de selección, ya que por razones de sexo, edad, etc., hay CV que son directamente descartados.

Os dejo una pregunta importante y una reflexión personal: ¿Quién sigue alimentando esta discriminación?

En mi opinión, si al empresario se le pudiera garantizar que incorporar a una mujer a su plantilla no le iba a suponer gastos adicionales y dificultades organizativas provocadas por ausencias -bajas maternales, tiempo de lactancia, etc.- no dudaría a la hora de contratarla.

Pero sabe que la mujer puede tener el deseo, por ejemplo, de ser madre y que la ley la protege. Muchos de los derechos específicos de la mujer en el trabajo crean un efecto bumerán, porque si los ejerce el empresario sale perjudicado.

Esos derechos, en lugar de concedérsele específicamente a la mujer, deberían ser indistintos, tanto para el hombre como para la mujer, y facilitar que fuera el varón quien accediera a ellos a través de ciertos incentivos que beneficiaran a las empresas, por ejemplo con bonificaciones de las cotizaciones a la Seguridad Social.

Por tanto, debemos reclamar a nuestros gobiernos que nuestra igualdad no perjudique a nadie, si no más bien al contrario, nos sirva para alimentarnos los unos a los otros con esa competencia sana e igualitaria. Es verdad que se están haciendo esfuerzos importantes y debemos reconocerlos positivamente. Sin embargo no podemos cesar en nuestro empeño de la búsqueda de la igualdad.

Fuentes y enlaces de interés

http://www.institutoacton.com.ar/articulos/pdelbosco/artdelbosco1.doc

http://www.laboris.net/static/ca_experto_reducir-discriminacion.aspx

http://www.fecyt.es/especiales/mujer_empresa/introduccion.htm

http://www.un.org/spanish/conferences/Beijing/fs6.htm

http://www.monografias.com/trabajos12/ciencia/ciencia.shtml

La madre de la programación

Casi siempre que leemos un artículo sobre la historia de la computación, podemos ver en él los nombres de los múltiples hombres que han contribuido a su evolución y desarrollo, como Alan Turin, o John von Neumann. Sin embargo, generalmente se omite la importantísima contribución que han tenido las mujeres en este campo 

Actualmente la computación, y más concretamente la programación, tienen un dominio fundamentalmente masculino, lo que, junto con la tradicional falta de valoración de las aportaciones de la mujeres en el ámbito científico y técnico, ha contribuido al desconocimiento actual de la labor desarrollada por las mujeres en el nacimiento de estas disciplinas.

ENIACSin embargo, lo cierto es que la presencia de las mujeres en la breve historia de la computación ha sido siempre de gran importancia, desde los fundamentos de la teoría de la computación, a la aplicación, desarrollo y mejora de nuevos programas.

Por poner un ejemplo, las encargadas operar y desarrollar los programas de la primera computadora electrónica digital estadounidense, ENIAC, que se usó durante la II Guerra Mundial para ejecutar los cálculos necesarios durante la creación de la bomba atómica en Los Álamos, fueron seis mujeres, que gozan actualmente de reconocimiento mundial. Otro ejemplo lo tenemos en Barbara H. Liskov, primera mujer estadounidense en obtener un doctorado en ciencias de la computación, y ganadora en 2008 del Premio Turing, equivalente al Nobel en el campo de la informática.

En este post me gustaría hablaros de una mujer cuyas contribuciones al mundo de la computación han sido fundamentales para su desarrollo, hasta el punto de que se la ha llegado a llamar “la madre de la programación”. Me estoy refiriendo a Ada Augusta Byron King, también conocida como Ada Lovelace.

Ada Lovelace, hija del poeta Lord Byron y Annabella Milbanke Byron nació en Londres, en 1815. A los pocos meses de su nacimiento la pareja se separó, Lord Byron abandonó Inglaterra, y nunca más volvió a ver a su hija. Retrato de Ada LovelaceEn 1835 se casó con William King, barón de King y conde de Lovelace.

Desde el principio, la madre de Ada insistió en que recibiera una buena educación en música y ciencias, en vez de en literatura y letras, a fin de que no siguiera los pasos de su padre. Uno de sus tutores fue el importante matemático Augustus De Morgan, quien llegó a decir de ella que podría llegar a ser una auténtica eminencia en matemáticas.

Con 17 años conoció a Charles Babbage, considerado actualmente como “el padre de las computadoras” por el diseño de la “máquina analítica”, prototipo de computadora que funciona bajo los mismos principios que las actuales. Ada quedó muy impresionada con la invención de Babbage, y en 1843 publicó una traducción de la memoria de Luigi Menabrea sobre la máquina analítica, Notions sur la machine analytique de Charles Babbage, a la que añadió unas Notas. En estas notas, que ocupan tres veces la extensión del trabajo original, detalló un método para calcular los números de Bernoulli usando la máquina analítica de Babbage, lo que se considera como el primer programa informático.

Durante mucho tiempo el trabajo de Ada permaneció en el olvido dado que se la consideró como una mera transcriptora de los trabajos de Charles Babbage. No obstante, hoy en día se ha reconocido su auténtica contribución, y actualmente se la considera la madre de la programación, hasta el punto de que el Departamento de Defensa de los Estados Unidos bautizó con su nombre al lenguaje de programación que crearon: el lenguaje de programación Ada.

Ada Lovelace murió en 1852, a los 37 años de edad, víctima de un cáncer.

Fuentes y enlaces de interés

http://es.wikipedia.org/wiki/Ada_Lovelace

http://www.ifs.csic.es/mujeres/Mujercie.pdf

http://mujercristianaylatina.wordpress.com/2009/03/27/la-historia-de-ada-lovelace-las-mujeres-y-la-tecnologia/

http://labweb.education.wisc.edu/steinkuehler/elpa940/readings/Light.pdf

http://es.wikipedia.org/wiki/Barbara_H._Liskov