Científicas y educadoras
"Científicas y educadoras: las primeras mujeres en el proceso de construcción de la Didáctica de las Ciencias en España" es el título que lleva una reciente publicación de María de los Ángeles Delgado Martínez, licenciada en Física y Química por la universidad de Murcia en 1957 y doctora en Pedagogía. María de los Ángeles ha dedicado los últimos años a una labor investigadora admirable en la historia de la educación vinculada a la ciencia. Y este libro es el fruto de su estudio.

La primera parte de la obra, "Ciencia, género y educación en los orígenes de la España contemporánea", pone su interés en resaltar el papel de las mujeres en el mundo de la ciencia y su transmisión. En él se desarrolla un análisis cruzado entre la historia de las disciplinas científicas y la educación de las mujeres en sus dos vertientes: la educación recibida y la educación transmitida.
A lo largo del estudio se hace un análisis de cómo las mujeres, una vez que consiguieron entrar en el mundo universitario, hacerse un hueco en él y a posteriori, hacer valer sus títulos e investigaciones, contribuyeron a la enseñanza y a la didáctica de las Ciencias Experimentales, bien desde las escuelas primaria y secundaria, bien desde las escuelas de maestras que recibían el nombre de "escuelas normales".
En este libro podemos encontrar historias interesantes sobre la aceptación de la educación en ciencias para las mujeres en los siglos XVIII y XIX. En primer lugar, en las escuelas normales se acepta la incursión en el currículum de estudios femeninos de "ciencias experimentales" por la aplicabilidad que estas materias pudieran tener a la vida de familia.
Ya en los años 20 del siglo XX son más numerosos los estudios en ciencias experimentales llevados a cabo por mujeres y la presencia femenina aumenta en los diferentes cursos además de que las mujeres también comienzan a asistir a las facultades de ciencias para realizar estudios superiores.
Un tema que se convierte en protagonista en aquel momento es el de la metodología para la enseñanza de las ciencias tanto en las escuelas normales como en las de primaria, secundaria y superior. Es el momento en el que la carencia de estudios generalizados en ciencias de los años anteriores se pone de relieve en tanto que las estudiantes que llegan a las escuelas normales poseen sólo en el mejor de los casos nociones muy básicas de ciencia.
Por ello que se impulsó el desarrollo de trabajos que tienen como objetivo conocer de qué manera se pueden integrar los estudios de ciencias en los currículos académicos elementales de tal manera que estos conocimientos pudieran ser realmente asimilados por los alumnos y alumnas. Aparece una escuela pedagógica como reconoce la autora, o al menos, un interés generalizado en las mujeres por el "cómo enseñar bien" dados los retrasos existentes no sólo en la acumulación de conocimientos si no en la capacidad de discurrir y de solucionar problemas.
Dado este interés de las profesoras en enseñar bien su materia y en formar correctamente a sus alumnas, muchas de ellas solicitaron permisos para viajar al extranjero, a Inglaterra, a Francia, a Bélgica, para conocer de primera mano de qué manera se enseñaba a las estudiantes las materias en ciencias experimentales.
Y de aquel interés por la pedagogía en las ciencias experimentales, estas primeras mujeres que se relacionaron en España con la enseñanza de estas materias publicaron estudios que en muchos de los casos se convertirían posteriormente en los propios libros de texto con los que en las escuelas se enseñaba las ciencias.
Así Matilde Ridocci en 1901 presenta el texto "Nociones de Física, Química e Historia Natural para las Escuelas Normales" en el que no sólo trata los temas más destacados de las diferentes materias sino que recoge un listado de posibles experimentos a realizar, tales como la inversión de un sólido en un líquido, que pudiera hacer comprender al alumno las leyes físicas más básica y su reconocimiento y aplicabilidad en el mundo real.

Es por tanto esta publicación de María de los Ángeles Delgado Martínez, un libro de interés general. Con él, no sólo nos podemos hacer una idea de la historia de las ciencias experimentales en nuestro país sino también, acercarnos a las protagonistas que hicieron posible su difusión y conocer cómo lo hicieron: los obstáculos que debieron superar, los recursos con los que contaban y la motivación que las llevó a ello. Una obra didáctica en todos los términos pero también entretenida -sin perder el rigor académico- y ¡¡¡llena de curiosidades!!!
Algunos links de interés
http://ca.wikipedia.org/wiki/Matilde_Ridocci_i_Garcia
http://www.lecturesdugenre.fr/Lectures_du_genre_2/Guerena_files/GUERENA.pdf
















Su innata pasión por observar las estrellas (que heredó de su madre) la llevó a estudiar astronomía. Ingresó en el Wellesley College (uno de los centros para mujeres de USA) donde estudió Física y posteriormente Astronomía. En el 1884 ya se había graduado y se dedicó a viajar por Europa desarrollando una gran afición a la música y la fotografía. Tanta fue su pasión por la fotografía que en 1892 visitó España para observar y fotografiar un eclipse solar.
En 1894, justo cuando tiene lugar la muerte de su madre, Annie vuelve a Wellesley para seguir con un curso superior de Astronomía. Para entonces, había perdido prácticamente todo el oído debido a una enfermedad y posiblemente debido a esto, se vio un poco apartada de reuniones y concentraciones sociales y se dedicó completamente a la astronomía. Tras el curso avanzado de Astronomía se matriculó en Radcliffe (donde además era profesora junior de Física) en las clases del profesor Edward Charles Pickering, que era director del Harvard College Observatory y para el que posteriormente trabajó catalogando estrellas variables y clasificando los espectros de las estrellas observadas desde la estación de Arequipa.
Entre el personal de Harvard había algunas mujeres, a las que llamaban, de forma poco profesional, "computadoras" (por realizar el trabajo de clasificación de estrellas y reducción de datos complejos) o "registradoras" (porque registraban los datos). Cobraban 50 centavos la hora y su trabajo no estaba muy bien valorado. Su esfuerzo (junto al de Williamina P.S. Fleming) estaba dedicado al proyecto del profesor Pickering que consistía en registrar, clasificar y catalogar los espectros de todas las estrellas hasta la novena magnitud. El esquema de clasificación espectral por la temperatura superficial que usó en dicho proyecto se convirtió en el universal y gracias a él consiguió catalogar 225.000 estrellas (llegando incluso a la cifra de 300 estrellas por hora sin apenas error ya que llegaba hasta la magnitud once de su espectro). Además descubrió unas 300 estrellas variables y 5 novas. Gracias a este trabajo, enseguida Annie vio recompensada su labor obteniendo un puesto fijo en el observatorio de Harvard pero aun así, por el hecho de ser una mujer, no fue un puesto de astrónoma como el que hubiera recibido un hombre sino que se le ofreció el cargo de conservadora de fotografías astronómicas. Tan injusto fue el reconocimiento que recibió que incluso un astrónomo propuso al rector de la universidad que el nombre de Annie debía figurar en el catálogo de la universidad para así recibir un reconocimiento oficial y éste se negó, por lo que su trabajo apareció bajo el nombre de Henry Draper Catalogue. A pesar de ello, en el año 1925 tuvieron que ceder y presentar el nombre de Annie Cannon en el catálogo de la universidad ya que había ganando tanto prestigio, que incluso en la universidad de Oxford la nombraron Doctor Honoris Causa (el primero concedido a una mujer).
Además en 1923 había sido elegida como una de las mujeres americanas más importantes con vida; en 1931 la National Academy of Sciences le dio la medalla Henry Draper; en el 1932 le concedieron el premio Ellen Richards e incluso el cráter Cannon de la luna fue nombrado así en honor a ella. Aun así, y pese a ser conocida en todo el mundo como la astrónoma más notable de su época, en Harvard se le siguió negando su merecido reconocimiento oficial, hasta que en el año 1938, fue nombrada profesora regular de Astronomía.







