Mujeres en la Europa medieval

Mujeres en la Europa medieval 1Me gustaría situaros muchos años atrás, en una época que se parece más bien poco a la nuestra, y en el papel que la mujer tuvo en ese encuadre histórico. Les hablo de la Edad Media, que es el período histórico de la civilización occidental comprendido entre el siglo V y el XV.

En este largo periodo de mil años hubo todo tipo de hechos y procesos muy diferentes entre sí, diferenciados temporal y geográficamente, respondiendo tanto a influencias mutuas con otras civilizaciones y espacios, como a dinámicas internas. Muchos de ellos tuvieron una gran proyección hacia el futuro, entre otros los que sentaron las bases del desarrollo de la posterior expansión europea, y el desarrollo de los agentes sociales que desarrollaron una sociedad estamental de base predominantemente rural pero que presenció el nacimiento de una incipiente vida urbana y una burguesía que con el tiempo desarrollarán el capitalismo. Lejos de ser una época inmovilista, la Edad Media, vio cómo en sus últimos siglos los antiguos caminos (muchos de ellos vías romanas deterioradas) se reparaban y modernizaban con airosos puentes, y se llenaban de toda clase de viajeros (guerreros, peregrinos, mercaderes, estudiantes, goliardos).

Las circunstancias que rodean la vida del ser humano en general durante la Edad Media -inseguridad, guerras, epidemias, hambres, peso del poder feudal, tradición jurídica heredada a la vez de los romanos y del derecho germánico, y finalmente poder ideológico de la Iglesia- no pueden sino resultar todavía más perjudiciales a la parte femenina de la población.

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La ciencia medieval no respondía a una metodología moderna, pero tampoco lo había hecho la de los autores clásicos, que se ocuparon de la naturaleza desde su propia perspectiva. En ambas edades el desarrollo del conocimiento estaba desligado del mundo de la técnica, que estaba relegado al trabajo manual de artesanos y campesinos, responsables de un lento, pero constante progreso en las herramientas y procesos productivos.

Al contrario de lo que suele creerse, en la Edad Media existe, a nivel del saber y de la enseñanza, una relativa pero cierta igualdad. Empezando por las capas «bajas» de la sociedad, en su mayoría campesinas, se advierte una ausencia generalizada de instrucción, tanto para los hombres como para las mujeres; éstas participan así de las conversaciones y de la vida social en posición de igualdad con sus maridos o hermanos. En un tipo de sociedad en el cual reina el analfabetismo, la transmisión oral de la cultura se realiza tanto a través de la madre o del padre a los hijos, como entre vecinos o vecinas, etc.

A un nivel social un poco más alto se encuentra una mayor diferenciación, ya que los que más estudios prosiguen son los clérigos; y la clericatura se mantuvo celosamente reservada a los varones, a pesar de la rebeldía femenina contra ese «monopolio» expresada por la abadesa de Las Huelgas de Burgos y por la de Palencia en el siglo XIII. Esa contestación costó a las abadesas la confiscación de sus rentas y la excomunión. Sin embargo, desde el siglo VI, se exigía que las monjas supieran leer y escribir.

A partir del siglo XIII, con el desarrollo de la vida urbana, se crean escuelas comunales. En 1320 existía en Bruselas una escuela para niños y otra para niñas; en esta última enseñaban unas maestras pagadas por la ciudad. Si París, en 1272, disponía de once escuelas para niños y sólo una de niñas, en 1380 se contaban veinte más para las niñas. La enseñanza era gratuita e incluía lectura, cálculo, canto, escritura y enseñanza religiosa. Existían también, en esta época, escuelas «privadas» para niñas, principalmente en Flandes y Alemania.

Mujeres en la Europa medieval 3Durante ese mismo siglo XIII, las primeras universidades se convierten en los crisoles de la cultura europea. La mayoría de ellas eran fundaciones eclesiásticas y estuvieron prohibidas a las mujeres. Sin embargo, el ambiente intelectual y el afán de saber existían entre la población femenina, hasta el punto de que en Polonia, en el siglo XIV, una joven se disfrazó de hombre para ir a seguir los cursos de la universidad de Cracovia; al cabo de dos años, se descubrió el fraude y fue expulsada. Sin embargo, en Salerno, Italia, funcionó a partir del siglo X una escuela libre de medicina que otorgaba sus diplomas a mujeres, concediéndoles licencia para practicar la medicina y la cirugía. En Bolonia y en Montpellier también hubo gran número de estudiantes femeninas en medicina, algunas de ellas dejaron escritos tratados de ginecología. A partir de final del siglo XIII, se señala la presencia de mujeres practicando la medicina, la cirugía y la oftalmología en las grandes ciudades europeas como París, Londres, etc. La mujer, sin embargo, se vio poco a poco sustituida por el varón en la práctica del arte de la medicina y la cirugía, para desaparecer finalmente de esta profesión en el siglo XVI. De ésta y de todas las demás…

Con la aparición del libro impreso, la cultura se extendió mucho más rápidamente y propagó a través de toda Europa las ideas y los ideales renacentistas…, pero no alcanzó más que a los varones. El mundo intelectual y artístico se abre a nuevas influencias y a nuevos horizontes, pero excluye definitivamente a la mujer y se reduce a la parte masculina de la humanidad.

Desde la Edad Medía hasta nuestros días, el transcurrir de los años, decenios y siglos ha significado una evolución positiva, continua y ascendente de la mujer, tanto en lo que toca a la visión que de ella tiene la sociedad, como la que ella lleva sobre sí misma. A lo largo de esta evolución, algunas épocas, como el Renacimiento y el Siglo de Las Luces, jugarían un papel fundamental en la «liberación» de la mujer, hasta desembocar en la aparición del «feminismo» con las sufragistas de fines de siglo pasado, inicio a su vez de los movimientos actuales.

La conclusión que puedo sacar personalmente es la deuda histórica que tendremos siempre sobre esas mujeres sometidas a la sin razón. El único consuelo que nos queda es seguir luchando por todas ellas en su reconocimiento y en aras de la igualdad.

Fuentes y enlaces de interés

http://es.wikipedia.org/wiki/Edad_Media

http://www.vallenajerilla.com/berceo/florilegio/rucquoi/mujermedieval.htm

http://html.rincondelvago.com/mujeres-en-la-edad-media.html

http://www.artehistoria.jcyl.es/historia/contextos/1348.htm

http://centros3.pntic.mec.es/cra.eladio.laredo/trabajosalumnos/otanes/elmedievo.htm

La primera mujer universitaria española: María Goyri

Este año se cumplen los 100 años desde que las mujeres españolas pudieron acceder a la Universidad y también que se las habilitara para ejercer las profesiones correspondientes.  Porque aunque recibieran la misma preparación que los hombres, la ley les prohibía ejercerlas.  Acababa así además, desde el punto de vista histórico, el punto de vista de que las mujeres podían alcanzar el mismo nivel de conocimiento intelectual y el mismo desarrollo profesional.

María Goyri ingresó como oyente en la universidad en el año 1.891 y fue la primera universitaria española de la época contemporánea.  Aunque su nombre hoy no es muy recordado. Y es que antes de la Contrarreforma nuestro país era uno de los más cerrados en materia de instrucción del género femenino.

Se cruzó en el camino con Concepción Arenal y Emilia Pardo Bazán. Trabajó en la Institución Libre de Enseñanza. Y dedicó sus últimos años a la investigación filológica.
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Hay un momento clave en el que la anciana Doña Concepción, la genial Doña Emilia, y la jovencísima María cruzan sus caminos vitales, tan distintos y tan complementarios. Lo recuerda en su excelente bosquejo biográfico Antonina Rodrigo y quizá de él habría de partir una historia del feminismo español, cuando se escriba. Fue en ese mismo año de 1892, en el Ateneo de Madrid, donde tenía lugar el Congreso Pedagógico Hispano-Portugués-Americano. Salió a debate la ponencia de Concepción Arenal sobre la educación de la mujer y los dos aspectos que reclamaba: la formación intelectual y la educación física.

Otra mujer muy notable, Carmen Rojo, que dirigía la Escuela Normal de Maestras, se opuso frontalmente a la reivindicación gimnástica, hecho que puede parecer hoy trivial pero que tiene mucho sentido si pensamos en todos los tabúes y simbolismos que el cuerpo de la mujer encerraba para la época. Enconado el debate, saltó a la palestra una joven rubia, alta, de ojos verde agua, que defendió con vehemencia las tesis de Concepción Arenal. Fue tan apabullante y encendida su intervención que el salón se venía abajo con los aplausos. Doña Emilia Pardo Bazán se fue hacia la muchacha y le propinó un abrazo de los suyos, aplastante. Ahí se consagró María Goyri ante el pequeño gran mundo de las intelectuales españolas, cuya dedicación a la enseñanza ha sido la clave de su éxito final.

Pero María no hablaba a humo de pajas ni por razones meramente teóricas, sino basándose en su propia experiencia vital. Desde niña había tenido que recurrir, empujada por su madre, al ejercicio físico para combatir una artritis de origen tuberculoso. Su progenitora Doña Amalia era una mujer avanzadísima para la época, porque no sólo la metió en el gimnasio sino que la apuntó a una clase de dibujo con niños varones y le dio ella misma clases de todo, especialmente de autodisciplina.

A su empuje se debe indudablemente la seguridad en sí misma y la fe en el progreso de la mujer que llevaron a María, de familia vasca pero nacida en Madrid, ciudad en la que se instaló definitivamente a los cinco años, a ingresar como oyente en la Universidad junto a su gran amiga Carmen Gallardo en el curso del 91. Cuando Carmen quedó huérfana de padre -Don Mariano, que cumplió con ella un papel similar al de Doña Amalia en María- y se casó ese mismo año con un hombre notable, Ibáñez Marín, se dispuso a continuar su camino sola. Por poco tiempo.

Siendo una personalidad destacadísima, María era también el fruto del esfuerzo de beneméritos apóstoles de la emancipación femenina y la igualdad de los sexos, como Fernando de Castro, gran amigo de Concepción Arenal y creador de la Asociación para la Enseñanza de la Mujer. Entre las secciones académicas estaba la Escuela de Comercio, en la que la hija de Doña Amalia entró a los 12 años. A los 17 empezó a frecuentar la Institución Libre de Enseñanza y a los 18 y 19, como oyente, y ya como alumna oficial, entró en la Universidad.

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Por cierto que debía ir a la sala de profesores y entrar acompañada de éstos en el aula, sin frecuentar los pasillos ni sentarse junto a los compañeros en clase. Precauciones estúpidas, concesiones a los prejuicios de la época, que el ejemplo de María derruyó más eficazmente que todas las argumentaciones.

Curiosamente no fue allí sino otra vez en el Ateneo donde encontró al hombre de su vida, en uno de esos cruces biográficos que hacen las delicias de los historiadores. Daba allí unas conferencias Marcelino Menéndez Pelayo, volcado ya en el estudio de las ideas estéticas y de la literatura hispanoamericana, y a escucharle acudió su antiguo alumno Ramón Menéndez Pidal, ya profesor universitario.

También acudió María, que llamaba la atención en todas partes y sin duda despertó algo serio en el entonces precocísimo maestro, casi tan precoz como en su día Don Marcelino.

Inclinada vocacionalmente al estudio de la literatura española y, en especial, la primitiva, era inevitable que la casualidad diera paso a la lógica y María se convirtiera en alumna de Ramón, luego en su colaboradora y finalmente en su mujer.

Fue el híspido y atormentado sobrino del rey Sabio, el infante don Juan Manuel, quien enlazó definitivamente esos dos espíritus severamente libres. María preparaba su tesis sobre el Libro del Conde Lucanor y Ramón un estudio sobre la obra de Don Juan Manuel. Nunca se sabrá qué fue primero, el enxiemplo o el amor, pero de aquel estudio salieron juntos para el resto de sus vidas. Su luna de miel fue célebre porque la hicieron siguiendo la ruta del Cid, que así de encantadoramente estudiosa y pacata era la juventud de la época; y en honor al héroe medieval, redescubierto por Don Ramón, le pusieron a su primera hija Jimena, como la esposa de Don Rodrigo. Digna hija de María y nieta de Amalia, Jimena habría de ser la tercera mujer excepcional en la renovación pedagógica del siglo XX español.

En el estilo de la Institución pero también en el vitalísimo de la propia María, el joven matrimonio Menéndez Pidal-Goyri salía de excursión por la Sierra del Guadarrama, acompañado de Jiménez Marín-Gallardo. Iban de caza, pero no cinegética sino literaria: romances viejos conservados en la tradición oral de la sierra madrileña, en cuya Ermita del Paular pasaban los veranos.

Con los años y la maternidad -tras Jimena llegó Ramón- María empezó a ser Doña María, como Ramón llegó a ser Don Ramón. Ella era una mujer imponente, al decir de los que la veían por primera vez. Su estatura, sus ojos, su porte altivo y la energía que emanaba toda su figura la convertían en modelo de maestra.
maria_goyri_3.JPGSin embargo, era tan sincero su amor al estudio, tan compenetrada estaba con la obra que lleva el nombre de su marido, tan discretamente llevaba sus asuntos religiosos, familiares y personales que nunca fue objeto de habladurías ni de críticas. Y es incalculable, de nuevo, lo que ese ejemplo supuso para la nueva consideración de la mujer en la España de comienzos de siglo.

Además de las investigaciones sobre el Romancero, el Conde Lucanor y Lope de Vega, su única aventura sentimental -decía ella- con algunos siglos de retraso, María Goyri trabajó hasta la Guerra en el Instituto-Escuela de la Institución Libre de Enseñanza, dedicada a la docencia del español en la Preparatoria. Mantuvo siempre su querencia higienista, combinando el juego y el ejercicio físico con el intelectual, siempre severa y exigente tanto con el niño como, sobre todo, con el maestro. Igual que ella fue alumna de su madre, Jimena lo fue suya y luego maestra de maestras, del Instituto-Escuela al Colegio Estudio. No dejó tampoco de cultivar el periodismo didáctico, y ahí están sus Crónicas Femeninas en la Revista Popular.

La Guerra Civil fue una hecatombe para los Menéndez-Goyri. Estaban en el bando de Franco pero seguían defendiendo sus ideas liberales, incluyendo la educación femenina en todos los ámbitos. El retroceso sólo fue episódico, aunque sórdido. Tras las depuraciones de posguerra y los oscuros años 40, a la sombra de un Imperio de papel biblia o de papel de estraza, según los escribanos, fueron rehaciendo sus vidas y su obra. Jimena tomó el relevo educativo, mientras Doña María se consagraba al archivo familiar y la investigación filológica. Murió en 1955. Literata, pedagoga, feminista, ciudadana, su vida fue una síntesis admirable de ética y estética.

El prisionero (ó)            (ficha nº: 3773)

Versión de Corporario (ay. Aldeadávila de la Ribera, ant. Corporario, p.j. Vitigudino, Salamanca, España).   Recogida por Federico de Onís, 1910. (Archivo: AMP; Colec.: Onís, F. de (M. Goyri-R. Menéndez Pidal)). Publicada en Petersen-Web 2002, Texto. Reeditada en Petersen-Web 2000-2007, Texto.  018 hemist.  Música no registrada.

Mes de mayo, mes de mayo,    por el tiempo los calores
cuando los bués andan gordos,    los caballos corredores,
cuando los enamorados    regalan a sus amores,
unos les regalan rosas    y otros, rositas y flores.
¡Cómo regalaré al mío,    metido en tantas prisiones
que no veo cuándo es de dia,    ni tampoco veo la noche,
sino por tres pajarcitos    que me cantan los albores:
una era la calandrra,    otra era el ruiseñor,
otra era la tortolita,    la que le entona mejor!

Referencias:

http://www.segundarepublica.com/index.php?opcion=2&id=48
http://www.lyraminima.culturaspopulares.org/actas/actas5/iglesias.pdf
http://mujeresconhuella.blogspot.com/
http://www.candidamartinez.com/bitacora/mujeres_universitarias_cien_aos_osin_pedir_permiso/
http://www.secc.es/media/docs/Dossier_baja2.pdf
http://www.esefarad.com/?p=13522
http://books.google.es/books?id=73BjtErNVQEC&pg=PA135&lpg=PA135&dq=maria+goyri&source=bl&ots=sFuwASeprS&sig=DxYViHicK0CQdby6npC9R6SX7d8&hl=es&ei=J3-tTLiXKs6z4gaKtdD3BQ&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=9&ved=0CDQQ6AEwCDgU#v=onepage&q&f=false

Científicas y educadoras

"Científicas y educadoras: las primeras mujeres en el proceso de construcción de la Didáctica de las Ciencias en España" es el título que lleva una reciente publicación de María de los Ángeles Delgado Martínez, licenciada en Física y Química por la universidad de Murcia en 1957 y doctora en Pedagogía. María de los Ángeles ha dedicado los últimos años a una labor investigadora admirable en la historia de la educación vinculada a la ciencia. Y este libro es el fruto de su estudio.

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La primera parte de la obra, "Ciencia, género y educación en los orígenes de la España contemporánea", pone su interés en resaltar el papel de las mujeres en el mundo de la ciencia y su transmisión. En él se desarrolla un análisis cruzado entre la historia de las disciplinas científicas y la educación de las mujeres en sus dos vertientes: la educación recibida y la educación transmitida.

A lo largo del estudio se hace un análisis de cómo las mujeres, una vez que consiguieron entrar en el mundo universitario, hacerse un hueco en él y a posteriori, hacer valer sus títulos e investigaciones, contribuyeron a la enseñanza y a la didáctica de las Ciencias Experimentales, bien desde las escuelas primaria y secundaria, bien desde las escuelas de maestras que recibían el nombre de "escuelas normales".

En este libro podemos encontrar historias interesantes sobre la aceptación de la educación en ciencias para las mujeres en los siglos XVIII y XIX. En primer lugar, en las escuelas normales se acepta la incursión en el currículum de estudios femeninos de "ciencias experimentales" por la aplicabilidad que estas materias pudieran tener a la vida de familia.

Ya en los años 20 del siglo XX son más numerosos los estudios en ciencias experimentales llevados a cabo por mujeres y la presencia femenina aumenta en los diferentes cursos además de que las mujeres también comienzan a asistir a las facultades de ciencias para realizar estudios superiores.

Un tema que se convierte en protagonista en aquel momento es el de la metodología para la enseñanza de las ciencias tanto en las escuelas normales como en las de primaria, secundaria y superior. Es el momento en el que la carencia de estudios generalizados en ciencias de los años anteriores se pone de relieve en tanto que las estudiantes que llegan a las escuelas normales poseen sólo en el mejor de los casos nociones muy básicas de ciencia.

Por ello que se impulsó el desarrollo de trabajos que tienen como objetivo conocer de qué manera se pueden integrar los estudios de ciencias en los currículos académicos elementales de tal manera que estos conocimientos pudieran ser realmente asimilados por los alumnos y alumnas. Aparece una escuela pedagógica como reconoce la autora, o al menos, un interés generalizado en las mujeres por el "cómo enseñar bien" dados los retrasos existentes no sólo en la acumulación de conocimientos si no en la capacidad de discurrir y de solucionar problemas.

Dado este interés de las profesoras en enseñar bien su materia y en formar correctamente a sus alumnas, muchas de ellas solicitaron permisos para viajar al extranjero, a Inglaterra, a Francia, a Bélgica, para conocer de primera mano de qué manera se enseñaba a las estudiantes las materias en ciencias experimentales.

Y de aquel interés por la pedagogía en las ciencias experimentales, estas primeras mujeres que se relacionaron en España con la enseñanza de estas materias publicaron estudios que en muchos de los casos se convertirían posteriormente en los propios libros de texto con los que en las escuelas se enseñaba las ciencias.

Así Matilde Ridocci en 1901 presenta el texto "Nociones de Física, Química e Historia Natural para las Escuelas Normales" en el que no sólo trata los temas más destacados de las diferentes materias sino que recoge un listado de posibles experimentos a realizar, tales como la inversión de un sólido en un líquido, que pudiera hacer comprender al alumno las leyes físicas más básica y su reconocimiento y aplicabilidad en el mundo real.

Nociones de Física, Química e Historia Natural para las Escuelas Normales

Es por tanto esta publicación de María de los Ángeles Delgado Martínez, un libro de interés general. Con él, no sólo nos podemos hacer una idea de la historia de las ciencias experimentales en nuestro país sino también, acercarnos a las protagonistas que hicieron posible su difusión y conocer cómo lo hicieron: los obstáculos que debieron superar, los recursos con los que contaban y la motivación que las llevó a ello. Una obra didáctica en todos los términos pero también entretenida -sin perder el rigor académico- y ¡¡¡llena de curiosidades!!!

Algunos links de interés

http://ultimahora.es/vips/quien-es-quien/m-angeles-delgado-margalida-comas-fue-una-mujer-de-una-fortaleza-moral-admirable.html

http://books.google.es/…/

http://ca.wikipedia.org/wiki/Matilde_Ridocci_i_Garcia

http://www.lecturesdugenre.fr/Lectures_du_genre_2/Guerena_files/GUERENA.pdf

http://saludycomunicacion.wordpress.com/2010/04/06/margalida-comas-una-pionera-de-la-pedagogia-de-las-ciencias/

Historia de las matemáticas (II)

Con el fin del siglo XIX el número de mujeres doctoras aumentó más rápidamente sin que ello fuese unido necesariamente a cambios institucionales significativos en el acceso de las mujeres a las universidades. Un ejemplo de esto es la concesión del título de doctor en 1895 a tres mujeres cuyas importantes contribuciones al mundo de las matemáticas les mereció ser objeto de sendas biografías: Thyra Eibe, en la universidad de Coppenhague y Marie Gernet (1865-1924) en Heidelberg, quienes fueron respectivamente las primeras mujeres doctoras en matemáticas en Dinamarca y Alemania, y Grace Chisholm (1868-1944) en Göttingen.

Su trayectoria matemática es muy instructiva en cuanto al estatus que podían entonces tener las mujeres en la vida matemática. Grace Chisholm, que no tuvo jamás reconocimientos institucional, es conocida por haber escrito con su marido, el matemático William Henry Young (1863-1942) y presidente de la Unión Matemática Internacional en los años 30, el primer libro en lengua inglesa sobre la teoría de los conjuntos. Su pareja es el primer ejemplo significativo de una "colaboración" matemática entre marido y mujer.

Marie Gernet, sin embargo, no será conocida durante largo tiempo. Después de su tesis trabajó como profesora y no desarrolló más investigaciones.

Desde finales del siglo XIX numerosos países abrieron sus universidades a las mujeres. En el año 1894, tres mujeres acceden a estudiar matemáticas y ciencias en Göttingen: la inglesa Grace Chisholm, ya mencionada, y las americanas Mary F. Winston (1869-1942), quien obtuvo su doctorado en 1897, y Margaret E. Maltby (1860-1944), primera mujer, en 1895, en obtener un tesis en física en una universidad alemana. Estas mujeres extranjeras abrieron el paso a las mujeres alemanas que hasta 1908 no se beneficiarían de una enseñanza secundaria y superior en matemáticas y ciencia a no ser que fuese privada.

La historia de las mujeres matemáticas en los primeros años del siglo XX no incluye más que a algunas raras figuras excepcionales como Emmy Noether (1882-1935) o Hilda Geiringer (1893-1973), primera mujer en obtener una venia legendi en matemáticas aplicadas. Emmy Noether, una de las personalidades emblemáticas de principios del siglo XX, obtuvo su doctorado en matemáticas en la Universidad de Erlangen con Paul Gordan. De origen judío, era la hija mayor del matemático Max Noether. Fue la matemática más productiva y creó su propia escuela matemática en álgebra abstracta: más de quince estudiantes hicieron su tesis bajo su dirección. Fue la primera mujer en obtener el título de profesor en una universidad alemana, aunque no fuese de forma remunerada. En 1933, tras la ley nazi sobre los funcionarios de Estado, perdió su puesto y emigró a los Estados Unidos.

Emmy Noether
Emmy Noether

Gilda Geiringer se enfrentó igualmente a dificultades en su carrera por ser a la vez  mujer y judía. Defendió en 1917 en la Universidad de Viena una tesis sobre las series de Fourier de dos variables bajo la dirección de Wilhelm Wirtinger (1865-1945). Como los verdaderos matemáticos aplicados eran raros, Richard von Mises (1883-1953) la contrata como asistente en su laboratorio de matemáticas aplicadas en la Universidad de Berlín. Hilda seguirá a von Mises a Estambul y después a los Estados Unidos donde llegan en 1940. No obtuvo jamás un verdadero puesto y tras la muerte de von Mises en 1943 se dedica casi exclusivamente a la edición de sus trabajos.

En referencia al siglo XX, debemos destacar que en Estados Unidos, 229 mujeres obtuvieron un doctorado en matemáticas antes de 1940. En Alemania 113 mujeres pasaron un doctorado entre 1907 y 1944 en relación a 1224 hombres. Pero la historia del siglo XX no implica un progreso constante de la participación de las mujeres en el mundo matemático. Así por ejemplo, en Estados Unidos, no es hasta los años 70 que las mujeres vuelven a ocupar el lugar de principios de siglo en relación al número de títulos concedidos en matemáticas.

A partir de los años 80 asistimos a un cambio radical en la historia de las mujeres matemáticas, tanto por el número de mujeres que acceden a títulos de matemáticas como por el reconocimiento que llevan asociados. Además, con el desarrollo de las perspectivas feministas en la historia de la ciencia y con los "estudios de género", encontramos una reflexión más profunda sobre los factores que afectan en el siglo XX y XXI a la participación de las mujeres en la actividad matemática desde una categoría sociológica.

Desde finales del siglo XX y principios del XXI el número de mujeres que tienen un doctorado en matemáticas ha aumentado, así como el número de contribuciones importantes. Hoy, además, el número de mujeres matemáticas, que es realmente diferente en función de los países, parece continuar creciendo. Esto es en parte gracias a la acción de diversas organizaciones, como la American Association for Women in Mathematics y la European Women in Mathematics, creadas para promover los intereses y velar por el resultado de las mujeres en el mundo de las matemáticas. No obstante, las desigualdades entre hombres y mujeres siguen estando a la orden del día y, aunque la incorporación de la mujer al mundo de la ciencia es una realidad, aún no existe ni en nuestras universidades ni en las del resto del mundo un equilibrio entre el número de profesionales matemáticos mujeres y hombres.

Algunos links de interés

http://centros5.pntic.mec.es/~barriope/matematicas/web_taller_0203/mujeres/sandra/grace.htm

http://es.wikipedia.org/wiki/Emmy_Noether

http://en.wikipedia.org/wiki/Hilda_Geiringer

http://www.awm-math.org/

http://www.math.helsinki.fi/EWM/

Historia de las matemáticas (I)

En este blog hemos sido muchos y muchas los que hemos remitido artículos, links, etc. sobre las mujeres más importantes en el mundo de la ciencia, o las mujeres que siendo grandes científicas han sido olvidadas. Yo, tras leer muchos de estos artículos y conocer un poco más sobre todas aquellas mujeres, me propuse la idea de hacer una recopilación de todas aquellas figuras, en especial de las matemáticas. Sobre algunas de estas mujeres han contribuido mis compañeros en el blog pero otras aún no han sido mencionadas. Así, espero ofreceros con esta contribución llamada "Historia de las matemáticas" un panorama general, una pequeña guía, sobre todas aquellas mujeres que han aportado su granito de arena a las ciencias en general y a las matemáticas en particular.

La participación de las mujeres en el desarrollo de las matemáticas está enteramente ligada a las posiciones y roles que les han sido atribuidos en cada sociedad. Hoy en día existen numerosos países en los que las mujeres matemáticas acceden a los puestos más elevados. Sin embargo, en muchos lugares el desarrollo de esta carrera por parte de las mujeres se ve frenado con obstáculos persistentes. En Alemania, por ejemplo, solamente el 3,4% de los puestos de profesores de universidad en matemáticas son ocupados por mujeres. Esta es una de las razones por las que la fundación Volkswagen ha impulsado en Alemania un proyecto interdisciplinar en el que colaboran matemáticos, historiadores y psicólogos sociales con el fin de establecer los diferentes factores que intervienen en el desarrollo de la carrera de las mujeres y hombres matemáticos.

La historia de las matemáticas se limita a monografías de retratos individuales de mujeres excepcionales. En la literatura existente, salvo aquellas excepciones notables, existe una ausencia de mujeres en el campo de las matemáticas hasta el siglo XXI. Entonces, desde una perspectiva histórica, ¿cuál es el panorama que ha permitido u obstaculizado la contribución de las mujeres al mundo de las matemáticas? Y ¿quiénes fueron y por qué aquellas mujeres que lograron hacerse un hueco en el campo de las matemáticas?

La primera de estas excepciones es Hypatia de Alejandría (nacida en 415) sobre la que existen hoy muchas biografías. Ella es la única mujer matemática de la antigüedad sobre la que se tiene constancia contrastada. Aún así disponemos de muy poco material directo sobre su vida y el resto de información se apoya, en parte, en relatos tal vez ficticios, o en la especulación.

Tabla matemática

Tabla matemática

A partir de la Edad Media, algunas mujeres, en particular las pertenecientes a las capas altas de la sociedad, recibieron una educación con el igual reconocimiento que la que recibían con hombres. Sin embargo, no conocemos ningún nombre de mujeres matemáticas para este periodo. Después de la revolución científica, y más en particular en el curso del siglo XVIII en Francia y en Italia, las mujeres letradas accedieron a una notoriedad intelectual.

Las tres grandes figuras más conocidas de mujeres matemáticas de entonces son Maria Gaetana Agnesi (1718-1799), Gabrielle-Émilie Châtelet (1706-1749) y Sophie Germain (1776-1831). En la Inglaterra de la primera mitad del siglo XIX un cierto número de mujeres adquirieron prestigio gracias a su labor vinculada al estudio de las matemáticas. Las más conocidas son Mary Somerville (1780-1872) y Ada Byron King, Condesa de Lovelace (1815-1852) quienes manifestaron un gran interés creador por las matemáticas.

El siglo XIX es todavía un siglo en que las mujeres matemáticas son excepciones en el mundo universitario que les está absolutamente cerrado. A partir de diferentes fuentes podemos crear una lista de "primeras mujeres" en diferentes países. Así, el primer doctorado en matemáticas que se expidió a una mujer fue para la rusa Sofja Kowalewskaja (1850-1891) cuya vida fue una lucha incesante por acceder a aquello que por aquel entonces era un privilegio reservado a los hombres: estudiar y enseñar. Emigrada desde Bielorrusia, obtuvo en 1869 la autorización de asistir a los cursos de la universidad de Heidelber, y más tarde fue a Berlín, para seguir los cursos de Karl Weierstrass (1815-1897).

Las mujeres no tenían entonces en Prusia el derecho de inscribirse en la universidad. Con coraje y apoyada por Weierstrass, Sofja envió a la universidad de Göttingen tres tesis - la primera sobre las derivadas parciales integrales, la segunda sobre las integrales abelianas y la tercera sobre la forma de los anillos de Saturno-. La universidad le expide en 1874 su doctorado in absentia, con la mención más elevada. Nombrada profesora en Estocolmo en 1884, miembro del comité de las Actas Matemática, Sofja Kowalewskaja fue la primera mujer matemática profesional. Se convirtió en un símbolo de aquello que la mujer puede llegar a lograr si no se le ponen trabas. La universidad de Kaiserslautern, por ejemplo, inauguró en 1991 la cátedra Sofja Kowalewskaja de matemáticas aplicadas para las mujeres profesoras invitadas.

En el decenio que sigue a la tesis de Sofja Kowalewskaja, no ha habido más que dos tesis de matemáticas defendidas por mujeres. La primera en Suiza, y la segunda en Inglaterra. La rusa Jelisbeta Fjodorowna (1845-1919) fue por tanto la segunda mujer que obtuvo el grado de doctor en matemáticas, que le fue otorgado en Suiza, en la universidad de Berna en 1878. Algunos años más tarde, en 1885, la inglesa Charlotte Angas Scott (1858-1931) se convirtió en doctora por la universidad de Londres.

Charlotte jugó un papel clave en la creación de la Sociedad Americana de Matemáticas y tuvo una influencia considerable sobre la comunidad matemática americana que entonces se encontraba en pleno desarrollo, sobretodo la parte que correspondía a las mujeres. Durante cuarenta años (de 1885 a 1925) fue la responsable de los estudios de matemáticas en la célebre escuela Bryn Mawr. Charlotte animó a las jóvenes matemáticas a seguir sus estudios en Europa, principalmente en Göttingen, que se había convertido en un centro internacional de matemáticas, y que cambiaría el futuro de las mujeres matemáticas.

Algunos links de interés

http://centros5.pntic.mec.es/~barriope/matematicas/web_taller_0203/mujeres/mujeres_index2.htm

http://personal.redestb.es/javfuetub/biografias/mujmat.htm

http://www.docuciencia.es/2010/01/el-universo-matematico-9-mujeres-matematicas/

http://es.wikipedia.org/wiki/Hipatia

http://de.wikipedia.org/wiki/Sofja_Wassiljewna_Kowalewskaja

Reivindicación de grandes mujeres

Reivindicación de grandes mujeres en la historiaMi post de hoy va dedicado a todas aquellas grandes mujeres que han sido olvidadas ó no valoradas suficientemente en el mundo de la ciencia. Supongo que entenderán que es imposible ir caso por caso y para eso hay otros posts muy interesantes.

Sin embargo yo quiero transmitir esa necesidad de reivindicarlas y admirarlas. Creo que todas ellas nos valen de ejemplo para el futuro y nos hacen ver que a pesar de las dificultades, el esfuerzo de las personas traspasa los límites de cualquier barrera.La mujer ha mirado el mundo tratando de entenderlo desde siempre, pero normalmente su visión ha sido ocultada. A lo largo de la historia ha habido muchas mujeres científicas: matemáticas, astrónomas, alquimistas, químicas, físicas, médicas, biólogas, geólogas, zoólogas, botánicas..

Desde muy antiguo las mujeres han participado en el desarrollo de la ciencia, aunque sus nombres no hayan trascendido tanto como el de los hombres. Existen, todavía, grandes prejuicios en el mundo científico sobre las mujeres y su capacidad para actuar en este campo.

Desde la prehistoria hasta nuestros días, siempre han existido mujeres científicas aunque no se conozcan y no se estudien en los libros de texto. El trabajo de búsqueda de la historia de estas mujeres no es fácil. Su  participación en la Ciencia forma parte de lo que se llama Historia invisible.

Mujeres como María la judía, Rosalind Franklin ó Marie Curie nos han demostrado que con trabajo y dedicación cualquier barrera se puede saltar, incluso la impuesta por tus semejantes.

Reivindicación de grandes mujeres en la historia2Han sido muchas las mujeres cuyos nombres han quedado ocultos y no suelen aparecer en los libros de texto. Sin embargo, han sido muchas las grandes luchadoras, y sus aportaciones muy valiosas para el desarrollo de la ciencia y el avance de la humanidad.

Es necesario hablar de esas mujeres y reflexionar sobre las dificultades que encontraron para acceder al mundo de la ciencia. Recoger datos y elaborar información sobre la vida e investigaciones de estas mujeres a lo largo de la historia ayudará a lograr un mundo más justo para todas y todos. Sólo les pido un momento de reflexión y acercaros mi profunda admiración por estas personas.

Enlaces de interés

http://www.juntadeandalucia.es/averroes/carlostercero/webcole/educaTIC/Mujeres_Cientificas/Cientificas.htm

http://usuarios.multimania.es/mujeresenlaciencia/

http://www.quimicaweb.net/webquests/marie_curie/marie_curie_y_la_radiactividad.htm

http://es.wikipedia.org/wiki/Mar%C3%ADa_La_Jud%C3%ADa

http://investigacion.universia.es/mujer-ciencia/index.htm

Pasado, Presente y Futuro

Desde el inicio de la Humanidad, el papel de la mujer ha resultado determinante para el éxito de nuestra especie. Sus funciones, a nivel social, se han ido enriqueciendo con el paso de las diferentes etapas de la evolución.En un primer momento los hombres, debido a su mayor fuerza física, se especializaron en la caza, y la mujer asumió la responsabilidad de recolectar frutos. Esta actividad hizo que fueran las primeras en interesarse en el estudio de las plantas, en reconocer cuáles eran comestibles y cuales no, y en descubrir sus propiedades medicinales. Podría decirse que fueron las primeras botánicas.

Hildegarda de BingenDesde aquellos primeros pasos hasta nuestros días han pasado miles de años, con continuos cambios en el papel de la mujer en los engranajes sociales existentes en cada momento.

Han existido épocas de gran injusticia, especialmente durante la Edad Media en Europa, época de procesos inquisitoriales religiosos contra las mujeres que hacían ciencia, en los cuales se las tildaba de "brujas" y de tener contacto con el Diablo. Hacer ciencia, en muchos casos, se pagaba con la vida.

El Renacimiento fue un punto de inflexión. Tras mil años de Edad Media, la mujer comienza a resurgir en la ciencia, con los consiguientes problemas que la sociedad tiene para asimilar este cambio revolucionario. Desde la mujer renacentista hasta nuestros días, los pasos de la mujer en la ciencia han sido pasos de gigante.

La mujer lleva participando en la investigación científica desde el inicio de la Humanidad, legándonos grandes descubrimientos, pese a todas las dificultades que han tenido para desarrollar su carrera en un mundo fundamentalmente machista. Incluso en épocas de oscuridad y persecución contra la mujer científica, como fue la Edad Media, algunas mujeres se atrevían a seguir con su trabajo.

Pasado, presente y futuroActualmente, sobre todo en occidente, el reconocimiento y prestigio de la mujer se está restituyendo con un vigor y a una velocidad desconocidos. El futuro es la igualdad, no entendido por paridad entre hombres y mujeres, sino que todos y todas compartan los mismos derechos legales y sociales plenamente reconocidos; que nuestros méritos, sin ninguna clase de discriminación, nos permitan aspirar a los mismos puestos, y que las capacidades de cada cual sean lo determinante para ser la persona elegida para desempeñar un trabajo.

Cuando nos planteamos, dentro del trasfondo de la igualdad y justicia social, preguntas tales como qué futuro nos espera en la sociedad o, qué podemos hacer para mejorar la justicia social entre mujeres y hombres, tenemos la obligación de dar una respuesta muy bien meditada, y hemos de tender a realizar todos los cambios necesarios para que, de esta forma, las generaciones futuras, cuando miren los libros de historia, cuando estudien los científicos que han contribuido a mejorar la Humanidad, vean plenamente reconocido el trabajo de las mujeres científicas. Educarse en esta igualdad supondrá el fin del machismo.

No tenemos que olvidar que el futuro es "mañana". Claro está que el futuro son las generaciones venideras, pero nuestro futuro es "mañana". Nuestro futuro, es cada día que vendrá en la vida que nos ha tocado vivir. Cada uno de nosotros somos un eslabón de la cadena que forma la sociedad. Durante esta vida tenemos que seguir "engrasando nuestro eslabón" para que "la cadena" funcione con igualdad y justicia.

Enlaces de interés

http://www.csic.es/documentos/mujerCiencia/Mujer_ciencia_sociedad_las_Ciencias_Agrarias.pdf

http://aupec.univalle.edu.co/informes/marzo98/mujerciencia.html

http://www.laondadigital.com/laonda/laonda/201-300/243/a4.htm

http://bachiller.sabuco.com/ei/fil%C3%B3sofas_y_cient%C3%ADficas_medieval.htm

Recopilación de datos estadísticos sobre la incidencia de la mujer en la labor científica

http://www.ine.es/revistas/cifraine/cifine_mujer03.pdf

http://debegesa.com/hiritarrak/aukera-berdintasuna/berdin-berri/2007ko-notiziak/abendua-5arte/Jovenes,%20mujeres%20y%20cientificas.pdf

La carrera universitaria, un reto para la mujer

 

 

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Mucho se ha hablado y mucho más se hablará sobre la incorporación de la mujer al mundo laboral, en este sentido se han realizado leyes que intentan ayudar a la mujer a introducirse en este mundo, y bajo una perspectiva general se entiende que se están obteniendo buenos resultados, ya que está viendo una progresión ascendente desde la democracia e incluso antes, en el número de mujeres incorporadas al mundo laboral. Parte de la responsabilidad de este cambio lo podemos encontrar en las leyes que el Estado está realizando para que la plena igualdad sea algo más que una utopía. Todas ellas se han venido realizando con las mejores intenciones, aunque todas ellas han tenido fallos. Una de las últimas y más igualitarias sería la Ley de paridad, la cual establece una representación equilibrada entre mujeres y hombres en todos los ámbitos de las Administraciones Públicas, y propone una composición, igualmente equilibrada por sexos en las listas electorales.

Hay un lugar de la Administración Pública donde estos avances se deberían estar dando y donde estas leyes, sobre todo las de paridad se deberían estar ejecutando: El ámbito de la educación, y más aún en las Universidades que debería ser la parte de la educación encargada de promover y evolucionar más rápido que el resto niveles, ya que debería ser el ejemplo de todos ellos.

Pero al contemplar el estudio LA SITUACIÓN DE LAS MUJERES EN EL SISTEMA EDUCATIVO DE CIENCIA Y TECNOLOGÍA EN ESPAÑA Y SU CONTEXTO INTERNACIONAL llevado a cabo por AMIT, observamos que esta ley no se cumple en ningún caso, es más, la mujer en los cargos superiores de la Universidad es un número minoritario cuya progresión en la última década apenas ha sufrido cambios. Lo cual quiere decir que en el contexto real, fuera del marco legal, estas leyes no se aplican, y lo que es más curioso, no hay repercusiones al respecto.

Además se aprecian unos resultados que parecen contradictorios: En la Universidad pública hay un mayor número de alumnas que de alumnos (aproximadamente un 60%) pero al ir subiendo en la escala de puestos universitarios, este porcentaje se reduce drásticamente, al llegar a un 12% de mujeres catedráticas.

Los datos son aún más dramáticos cuando vemos los mismos resultados en carreras que habitualmente han sido consideradas como “masculinas”, es decir las ingenierías y carreras de ciencias experimentales.

Para analizar esto se debería empezar por la elección de las carreras universitarias, preguntarse el motivo por el cual una mujer tiene más probabilidades de elegir un tipo de carrera u otra. Esta elección entraña desde motivos personales, sociales etc., pero parece ser que uno de los más importantes es la falta de modelos a seguir en esos ámbitos, es decir, no hay mujeres visibles para tomar como referencia. Este motivo se ve refrendado en el poco alcance mediático que tienen las hazañas realizadas por mujeres en el mundo científico-tecnológico. Un ejemplo de modelos en la ciencia sería los galardonados con el Premio Nobel en Física, Química, Económicas (que suelen ser matemáticos) y Medicina, los cuales en su mayoría han sido otorgados a hombres, además cuando se le ha otorgado a una mujer ha sido en la mayoría de ocasiones compartido con nombres masculinos, sin darles mucha importancia a la aportación femenina. Hay grandes nombres femeninos en la ciencia, sobre todo en la actualidad, tanto en empresas públicas como privadas, pero su notoriedad parece no ser un tema importante para los medios de comunicación, lo cuales suelen ser los encargados de destacar la labor de una persona y por tanto reducen la facilidad para encontrar esos ejemplos.

Después de esto hay que analizar cual es el número de licenciadas. Como vemos en el estudio mencionado anteriormente, el número se mantiene. Donde aparece la paradoja es ya en los doctorados…las mujeres bajan y los hombres suben ¿Cuál es el motivo por el cual las mujeres no acceden al doctorado? Este es el punto de inflexión donde se debería centrar la atención, porque este es el germen de donde vienen el resto de dramáticos descensos cuando hablamos de categorías profesionales como las de catedrático y rector (donde el número de mujeres es prácticamente inexistente).

Se puede concluir que al parecer el hecho de que halla poca representación femenina en la coordinación de los doctorados desanima a las licenciadas para realizarlo, tal vez porque piensen que con una mujer van a tener mejores posibilidades de lograr sus objetivos. Este tipo de pensamiento es el que produce la no progresión de la mujer en puestos universitarios, la raíz de ese pensamiento es lo que hay que encontrar para atajar esta situación.

Un impulso para aquellas estudiantes que se plantean esto al decidirse por matricularse en un doctorado, sería que en un departamento cuyos miembros y directores fueran hombres hubiera un número representativo de mujeres realizando el doctorado, con las mismas responsabilidades y posibilidades de investigación que sus compañeros hombres. Por ello, es importante convencer a los hombres del importante papel que tienen para conseguir la igualdad, tanto en este ámbito como en el empresarial, político etc…que nos ayuden a romper el famoso techo de cristal, para poder acceder a los altos cargos sólo por capacidades y conocimientos, no por otras causas.

http://mujeres.ecoleganes.org/spip.php?article1174

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/nueva/Ley/Igualdad/impone/paridad/listas/electorales/elpporsoc/20060303elpepusoc_1/Tes

http://www.uv.es/csif/Articulo%20Igualdad%20para%20todas%20en%20la%20carrera%20investigadora.pdf

http://investigacion.universia.es/seccionEspecial.jsp?idEspecial=149&idSeccion=6193&title=PANORAMA-DESIGUAL-MUJER-UNIVERSIDAD

http://www.ciudaddemujeres.com/ciudades/Aviles/?p=1762

I jornada de Mujeres en Informática

La I Jornada de Mujeres en Informática se celebrará el 18 de abril del 2008 en Boadilla del Monte (Madrid), en la Facultad de Informática de la Universidad Politécnica de Madrid. La fecha límite para la inscripción es el 10 de abril de 2008.

Estas jornadas surgen tras la celebración de la mesa redonda "Carrera Profesional en Informática ¿Influye ser Mujer?" en el II Congreso Español de Informática (CEDI 2007) en que quedó de manifiesto que son pocas las mujeres que trabajan en investigación en informática y que es necesaria la presencia de mujeres si se quiere la excelencia científica.

El objetivo de estas jornadas es establecer las bases para una red de mujeres en informática que explícitamente contrarreste nuestras dificultades para incluirnos en redes profesionales informales y que por otro lado planifique y desenvuelva acciones que incentiven a las nuevas alumnas universitarias a elegir informática. Más información en la Web de la I jornada de Mujeres en Informática

Programa

 

0:30
a
11:00
Café y Recepción asistentes
11:00
a
11:30
Acto inagural
Conferenciantes: Vicedecanas de la Facultad de Informática (Universidad Politécnica de Madrid)
María Villarroya Gaudó (Universidad de Zaragoza)
11:30
a
12:00
Situación de las Mujeres en Informática y la contribución de estás a los logros informáticos
Conferenciante: Cecilia Castaño (Universidad Complutense de Madrid)
Presentadora: María Villarroya Gaudó (Universidad de Zaragoza)
12:00
a
13:30
Mesa Redonda I: Retos y Logros para potenciar la presencia de mujeres en Informática

Moderadora: Marisa Gil (Universidad Politécnica de Cataluña)

Participantes:
Representante de la Unidad de Mujer y Ciencia.
Araceli Sanchís, asesora de la Dirección General de Universidades.
María José Fernández Mostaza, Unitat per a la Millora dels Centres Educatius.

13:30
a
15:00
Comida y Sesión de pósters
Resultados Científicos Relevantes de Investigadoras en Informática
15:00
a
16:00
Presentaciones cortas: Acciones específicas para promocionar la presencia de mujeres en empresas Informáticas

Presentadora: Sandra Baldassarri (Universidad de Zaragoza)

Participantes:
Presentación de IBM: Ángela Ger Martos
Presentación de Microsoft: Esther Pérez Bravo
Presentación de HP: Inés Bermejo

16:00
a
17:45
Mesa redonda II: Fijando las bases de la Red de Mujeres en Informática, ¿Por qué y para qué?

Moderadora: Natalia Juristo (Universidad Politécnica de Madrid)

Participantes:
María Ribera Sancho Sansó, Decama de la Facultad de Informática de la Universidad Politécnica de Cataluña y Presidenta de la CODDI.
María del Carmen Fernández Chamizo, Vicerrectora de Tecnologías de la Información y Comunicación de la Universidad Complutense de Madrid.
Nieves Brisaboa, Promotora de la Red y Catedrática de Lenguajes y Sistemas Informáticos de la Universidad de A Coruña.

17:45
a
18:00
Sesión de clausura
Conferenciante: Nieves Brisaboa (Universidad da Coruña)

 

De la diosa Isis a la mortal Agnódice

Con este post iniciamos la sección Mujeres en la Medicina.

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El camino que tendrá que recorrer la mujer para conseguir su cualificada presencia actual en todos los ámbitos de la Medicina es, más que un camino, una carrera de obstáculos.

Un recorrido de siglos en los que una sociedad masculina dominante, no dará muchas facilidades para la incorporación de la mujer al ejercicio profesional.
Esta particular historia, como todas las historias, tiene un principio, en este caso, un impreciso “kilómetro cero”, que vamos a situar en las primeras civilizaciones que van a surgir en esa tierra que Heródoto llamó, equivocadamente, Mesopotamia.
En Mesopotamia como también sucederá en Egipto y otras culturas primitivas, la lucha contra la enfermedad estará encomendada a ciertas divinidades femeninas. Entre ellas se encuentra Isis, la diosa hermana y esposa del gran Osiris, que recibía las invocaciones de las mujeres y los niños, o la diosa Teris, protectora de las mujeres embarazadas, o Ameretap la "farmacéutica divina" que se encargará de la búsqueda de toda clase de plantas medicinales.
El mito griego también nos habla de una Medicina con nombre de mujer. De mujeres-diosas como Circe, o Hécate, que recibía el sugerente nombre de Pharmakis, y a la que Hesíodo atribuye un especial papel protector en el parto y en la salud de los recién nacidos. O la diosa Artemisa, hermana de Apolo, que junto a éste enseñará medicina al centauro Quirón, "maestro de médicos".
Pero pronto la cultura griega va a aportar una importante novedad: a la medicina hecha por dioses y centauros va a suceder, por fin, otra ejercida por seres mortales -aunque algunos de ellos sean posteriormente divinizados-, como Asclepio -Esculapio para los latinos- y sus hijas Hygea y Panacea, protagonistas de lo que será el juramento hipocrático.
La primera de ellas será la encargada del cuidado de los instrumentos quirúrgicos de su padre y maestro, mientras Panacea se dedicará a recolectar las hierbas y plantas medicinales que se precisan para la curación de los enfermos que llegan a los asklepias -mitad templos mitad hospitales- de Epidauro y Pérgamo.
Será preciso esperar a la época de esplendor de la Escuela Médica de Alejandría para contar con noticias, de cierto rigor histórico. respecto a la presencia de la mujer en el arte de curar.
Se sabe -de ello ha quedado constancia en un medallón que se conserva en la Sorbona de París-, que una mujer llamada Agnódice, ejercía la Medicina, vestida de hombre, en la Grecia del siglo III a.C.
Agnódice, era discípula y colaboradora de una de las grandes figuras de la Escuela de Alejandría, Herófilo, al que debemos, entre otras cosas, la distinción entre arterias y venas, la primera descripción de la próstata, del duodeno -al que puso nombre- del ojo , de las meninges, etc.
Pero dado que las mujeres griegas no podían ser iniciadas en los misterios de ningún arte( Shyrock, 1959) y las leyes vedaban la mujer, bajo pena de muerte, el ejercicio de la medicina, Agnódice, por sugerencia de Herófilo, se disfrazaba de hombre para salvar la prohibición y poder ejerce la Ginecología y la Obstetricia entre las mujeres helenas.
De estas leyes da testimonio Eurípides en un diálogo de Fedra:

cita.jpgSi sufres de un mal que no debes mencionar, aquí hay mujeres para ayudarte…pero si es un accidente que se puede revelar a los hombres, habla para que tu caso se notifique a los médicos.

Los médicos griegos alarmados por la notoriedad y los éxitos profesionales de Agnódice buscarán una enferma que se preste a acusarla de intentar seducirla y nuestra heroína, para salvarse del castigo, tendrá que revelar su condición femenina mostrándose desnuda ante los ancianos del Areópago. De su gesto ha quedado un testimonio de indudable valor en el medallón que se conserva en la facultad de Medicina de París.
Cuenta la historia que la intervención a su favor de Herófilo y la manifestación de las enfermas agradecidas, presionó al Consejo de Ancianos, que no tuvo otra opción que perdonarla y permitirla continuar el ejercicio de la Ginecología.