Caroline Herschel

Caroline HerschelCaroline Herschel nació el 16 de marzo de 1750 en Hanover, Prusia. Hija de Isaac Herschel y Anna Lise Moritzen, nació en el seno de una familia de músicos, no obtuvo una educación especial sino la propia de la época para ser una buena madre y esposa, y así poder cuidar de sus hermanos, ya que esto fue lo que quiso su madre. Pero pronto sintió inquietud por las conversaciones que su padre mantenía con sus hermanos mientras les instruía sobre temas tan polifacéticos como la música, la filosofía, la astronomía, las matemáticas y el francés. Su interés por estos temas encontró el apoyo de su padre, pero su madre estaba en contra de esto, por lo que su padre tuvo que hacer partícipe de forma indirecta de sus conocimientos a Caroline.

Cuando los franceses ocuparon Hanover, su padre tuvo que marcharse a la guerra y dos de sus hermanos emigraron a Inglaterra como músicos. Cuando Caroline tuvo 22 años decidió irse con sus hermanos a aprender canto. Tuvo mucho éxito como soprano, pero cuando su hermano dejó la música, ella también la dejó, debido a la educación dependiente que había recibido; además solo se ponía a las ordenes de éste para cantar. Cuando su hermano, Sir Frederick William Herschel, se fue como astrónomo, nombrado por el rey, Caroline decidió irse con él, donde se formó junto a su hermano como ayudante, el cual le daba clases hasta que ella aprendió a formarse por sí misma.

Caroline trabajaba duramente por el día ayudando a su hermano y por la noche observaba las estrellas para al día siguiente hacer sus cálculos matemáticos. Cuando Caroline tuvo 32 años, su hermano decidió regalarle un pequeño telescopio, lo que hizo que ésta pudiese realizar trabajos de forma más independiente cuando no estaba su hermano. Cuando Caroline tuvo 37 años el rey Jorge III le asigno un salario como ayudante personal de su hermano, lo que le dio una pequeña libertad, para tener su propio observatorio. Más tarde, cuando su hermano se casó, dejaron de compartir casa.

Los años que vivió con su hermano fueron los mejores de la vida de Caroline debido a que gozó de una independencia económica y estuvo liberada de la carga de la casa y las tareas domésticas, lo que permitió que pudiese dedicarse con total libertad al estudio de la astronomía y se convirtiese en una celebridad científica. Descubrió junto con su hermano lo que suponía la primera prueba de existencia de gravedad fuera del sistema solar, además de demostrar que muchas estrellas eran dobles y estaban formadas por un sistema binario. Caroline fue la primera mujer en descubrir un cometa lo que fue de gran admiración y respeto para muchas personas, pero para otros significó rechazo, debido al pensamiento machista de la época. Durante años continuó con su catalogación de las nebulosas, sus cálculos fueron siempre de una especial precisión. Descubrió ocho cometas entre los años 1786 y1797. Más tarde sólo se dedicó a revisar y ordenar el catálogo estelar de John Flamsteed y en 1798 envió a la Royal Astronomical Society su «Índice de Observaciones de Estrellas Fijas de Flamsteed», con una lista de 560 estrellas que éste había omitido.

Caroline Herschel 2

A los 58 años Caroline se encontró ante el dilema moral de tener que elegir entre su educación tradicionalista como ama de casa, y su vocación científica debido a que durante cuatro años tuvo que cuidar de su hermano Dietrich. Con el fallecimiento de su hermano William, Caroline dejó Inglaterra y volvió de nuevo a Hannover. Durante esta época su trabajo fue más de catalogación que de observación.

En 1928 le concedieron la medalla de oro del Royal Astronomical Society de Inglaterra. En 1835, cuando tenía ya 85 años, recibió el nombramiento de miembro honorífico de la Royal Astronomical Society, convirtiéndose así, junto a la matemática y astrónoma Mary Somerville, en la primera mujer en ingresar en dicha institución. El nombramiento honorario se debió a que ser miembro de pleno derecho estaba vetado a las mujeres. Tres años más tarde fue miembro de la Royal Irish Academy, y en 1846, con motivo de su nonagésimo sexto cumpleaños, el rey de Prusia le otorgó la Medalla de Oro de la Ciencia. Caroline Herschel vivió noventa y ocho años, teniendo hasta entonces una salud física y mental inmejorable.

Referencias y links de interés

http://mujeresdeleyenda.blogspot.com/2011/03/caroline-lucretia-herschel.html

http://centros5.pntic.mec.es/sierrami/dematesna/demates56/opciones/investigaciones%20matematicas%200506/mujeresmatematicas/mujeres%20matematicas.htm

http://www.britannica.com/EBchecked/topic/263805/Caroline-Lucretia-Herschel

http://en.wikipedia.org/wiki/Caroline_Herschel

http://www.womanastronomer.com/caroline_herschel.htm

Entrevista con Irene Cruz-González

Entrevista con Irene Cruz-González, investigadora del Instituto de Astronomía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), departamento de Astronomía Extragaláctica y Cosmología. Entrevista realizada por Honorio Sandberg.

Irene Cruz

La astronomía es el estudio de los objetos celestes más allá de la Tierra y del Universo en su conjunto. Es quizás la más antigua de las ciencias, aunque en sus inicios no tuviera ese nombre. En México la astronomía fue desarrollada por varias culturas prehispánicas con sorprendente precisión. En el México moderno se hace investigación astronómica en varios centros del país. El más grande de ellos es el Instituto de Astronomía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), que tiene bajo su responsabilidad el Observatorio Astronómico Nacional (OAN) de San Pedro Mártir (SPM), en el estado de Baja California; y en Tonanzintla, en el estado de Puebla. La sierra de San Pedro Mártir es uno de los dos mejores sitios en el hemisferio Norte (el otro es Hawai) para realizar observaciones astronómicas, debido a sus óptimas condiciones atmosféricas, que además cuenta con la adecuada infraestructura para un observatorio astronómico de competencia internacional. El Instituto de Astronomía tiene planes de desarrollo para el OAN que lo pueden llevar a convertirse en uno de los observatorios más importantes del mundo. El Instituto de Astronomía también participa en la maestría y doctorado en ciencias (astronomía) que otorga la UNAM.

¿Cómo surgió su interés por la astronomía?

Desde pequeña sabía que me interesaba la naturaleza -los bichos, los animalitos, las plantas, las montañas. Tenía un interés por entender cómo funciona lo que me rodea, y tuve la suerte de tener una educación que fomentó mis intereses, lo cual creo que siempre es muy importante. También hubo una serie de personajes en mi familia que me sirvieron de inspiración: tíos científicos, uno de mis hermanos era químico, otro es químico, mi hermana, antropóloga. Pero mi interés serio por la ciencia surgió en el bachillerato, cuando decidí que quería ser científica, y empecé a prepararme leyendo textos de matemáticas, física, etcétera; algunos de divulgación, y otros por autores más clásicos, como Fred Hoyle.

¿Qué pasos ha seguido para llegar a ser investigadora del Instituto de Astronomía?

Universidad Nacional Autónoma de MéxicoIngresé a la Facultad de Ciencias de la UNAM para estudiar la carrera de física, y ahí empecé a tener contacto con las áreas de la física relacionadas con la astronomía. Me dirigí al Instituto de Astronomía a buscar astrónomos, porque había decidido desde casi mi primer semestre que yo quería acercarme a este campo. Me dijeron que volviera en algunos semestres, porque todavía era yo muy joven, pero me invitaron a la biblioteca del instituto para que empezara a leer por mi cuenta. Avanzando la carrera, empecé a cursar asignaturas relacionadas con la Astronomía, con profesores como Paris Pishmish o Manuel Peimbert. Hice una tesis de licenciatura con Silvia Torre, y me decidí por hacer un posgrado fuera de México. Tuve el privilegio de ser admitida en la universidad de Harvard, en donde hice mi maestría y doctorado entre 1979 y 1984. Ahí trabajé con Giovanni Fazio, un astrónomo maravilloso, y después con John Huchra, quien dirigió mi tesis doctoral en el campo de galaxias activas. Después de esto volví a México, pues sentía la responsabilidad de regresar a hacer ciencia de primer nivel en mi país, dado que fue el Estado mexicano el que financió mis estudios en el extranjero. Así, en 1984 tuve la fortuna de obtener un trabajo en este Instituto de Astronomía, en donde estoy todavía.

¿Le ha resultado difícil compaginar su vida laboral y familiar?

Como toda mujer profesional, a veces sí y a veces no. A mí me ha interesado ser una mujer amplia, plena, en muchos aspectos, entre los cuales está el tener una pareja y tener hijos. Se puede decir que soy lo más normal en ese aspecto de ser mujer, y un tanto rara en el aspecto de ser una científica, una astrónoma en un país como México. Así que sí me ha costado, pero por otro lado ha sido algo que me ha interesado hacer. Tener hijos fue una experiencia maravillosa, una etapa divertida. Ahora mis hijos ya tienen 22 y 25 años y están en el proceso de ser hombres, serios, incluso. También ha ayudado que me casé con un matemático. Mi trabajo implica ausentarme frecuentemente para realizar observaciones en observatorios lejanos, y en esto ha sido fundamental mi pareja, quien se ocupaba de la casa. Además tengo muchos otros intereses aparte de la astronomía, e intento alimentarlos, porque estoy convencida de que mientras más cosas hagamos los seres humanos, nos convertimos en seres más completos. Todo esto suena difícil, pero no debe serlo necesariamente. Por otra parte, soy mujer y estoy muy orgullosa de serlo, y esto me ha dado la ventaja de dedicarme a muchas tareas al mismo tiempo: esta es una de las hermosas características de las mujeres.

¿Cuáles son las barreras principales para las mujeres en la ciencia hoy?

En países como el nuestro la principal barrera es la falta de sensibilidad de los gobiernos para invertir en ciencia y en educación, aunque este problema también existe en países primer mundistas. Invertir en ciencia básica es vital para un país. Así que tanto para mujeres como para hombres una gran barrera es la falta de trabajos. Esto lleva al envejecimiento de la planta de investigadores y docentes, lo cual causa un problema de innovación porque la ciencia novedosa se hace en gran parte por gente de 30 o 40 años. Otro problema, que puede ser una ventaja, es que los jóvenes de hoy están expuestos a una gran cantidad de información, lo cual a veces dificulta la toma de decisiones individuales. Creo que es necesario atreverse a decidir, aunque sea temporalmente. También creo que es importante acercarse a personas que estén en las áreas de interés de los jóvenes para conversar y enfocar sus intereses.

La crítica feminista a la ciencia observa que tanto el género como la ciencia son construcciones culturales, y que las categorías "hombre", "mujer" y "ciencia" son productos de un complejo social y cognitivo que es necesario investigar. ¿En su experiencia profesional usted ha experimentado la mutua influencia entre género y ciencia?

Sí y no. Como científico no hay género, aunque haya científicos y científicas. Las aportaciones y el trabajo no están sujetos a consideraciones de género. Sin embargo, en la carrera que hay que hacer para convertirse en científico sí pueden aparecer estos aspectos. Por ejemplo, en este instituto el 65% de mis colegas son hombres, mientras que el resto somos mujeres, entonces ahí podría haber una diferencia, pero yo no la atribuiría al género. Simplemente sucede que en las ciencias "duras" tiende a haber más hombres que mujeres.

¿Por qué cree que existe esta sobrerrepresentación de los hombres en las ciencias "duras"?

Posiblemente se deba a que en las escuelas desalientan a las niñas a estudiar matemáticas y ciencia. Pero yo estoy segura de que si se les enseñara de manera adecuada, más niñas decidirían hacer una carrera en ciencia.

¿No podría deberse esto último a que en la psicología popular lo "objetivo" y la razón tienden a ser identificados con lo masculino, mientras que lo "subjetivo", lo irracional y la naturaleza se identifican más bien con lo femenino?

Creo que aunque estas identificaciones puedan existir, no son pertinentes para la ciencia. Las aportaciones científicas de las mujeres no difieren de las de los hombres. Por ejemplo, en astronomía nos enfrentamos a un problema de investigación, y cómo lo abordamos depende de las herramientas observacionales, los datos disponibles y las teorías que generemos, pero no del género del investigador. No hay género en la ciencia.

Por último, ¿cómo le recomendaría a un joven interesado en la ciencia ejercitar sus habilidades mentales?

Entrevista con Irene CruzLeyendo mucho. Dependiendo de la edad, los más pequeños pueden empezar por textos de divulgación científica, y a medida en que maduren trasladarse a material más serio. Existen colecciones muy accesibles que tienen el propósito de acercar la ciencia a los jóvenes, como "Ciencia para todos" del FCE. También es importante utilizar Internet, pero siempre de manera crítica. Por ejemplo, en los últimos años han aparecido muchas afirmaciones pseudocientíficas creacionistas en Internet, las cuales hay que leer con un ojo muy crítico. En Wikipedia hay cosas muy buenas, y los institutos científicos como la NASA o el Museo de Historia Natural de Nueva York han hecho esfuerzos por mantener páginas Web accesibles y de alta calidad. Es decir, hay muchos espacios excelentes para hacer lecturas. Así que mi recomendación es leer bien y mucho. Y en definitiva nunca dejar de preguntarnos de dónde venimos y a dónde vamos. En esto la astronomía tiene mucho que ofrecer, porque venimos de las estrellas, estamos formados por polvo de estrellas, vivimos en una enorme galaxia y pertenecemos a un Universo infinito, por lo cual mientras más crezca nuestro conocimiento sobre estas cuestiones, más sabemos sobre nosotros mismos.

Annie Jump Cannon, una estrella entre las estrellas

Annie Cannon1

De nuevo nos encontramos ante otro ejemplo femenino cuyo desarrollo científico ha llegado hasta el día de hoy. Annie Jump, nacida el 11 de Diciembre de 1863 en Dover (Delaware), fue una notable astrónoma que nos dejó a la vista una exhaustiva clasificación estelar que es prácticamente la que usamos hoy en día.

Annie Cannon2Su innata pasión por observar las estrellas (que heredó de su madre) la llevó a estudiar astronomía. Ingresó en el Wellesley College (uno de los centros para mujeres de USA) donde estudió Física y posteriormente Astronomía. En el 1884 ya se había graduado y se dedicó a viajar por Europa desarrollando una gran afición a la música y la fotografía. Tanta fue su pasión por la fotografía que en 1892 visitó España para observar y fotografiar un eclipse solar.

Annie Cannon3En 1894, justo cuando tiene lugar la muerte de su madre, Annie vuelve a Wellesley para seguir con un curso superior de Astronomía. Para entonces, había perdido prácticamente todo el oído debido a una enfermedad y posiblemente debido a esto, se vio un poco apartada de reuniones y concentraciones sociales y se dedicó completamente a la astronomía. Tras el curso avanzado de Astronomía se matriculó en Radcliffe (donde además era profesora junior de Física) en las clases del profesor Edward Charles Pickering, que era director del Harvard College Observatory y para el que posteriormente trabajó catalogando estrellas variables y clasificando los espectros de las estrellas observadas desde la estación de Arequipa.

Annie Cannon4Entre el personal de Harvard había algunas mujeres, a las que llamaban, de forma poco profesional, "computadoras" (por realizar el trabajo de clasificación de estrellas y reducción de datos complejos) o "registradoras" (porque registraban los datos). Cobraban 50 centavos la hora y su trabajo no estaba muy bien valorado.  Su esfuerzo (junto al de Williamina P.S. Fleming) estaba dedicado al proyecto del profesor Pickering que consistía en registrar, clasificar y catalogar los espectros de todas las estrellas hasta la novena magnitud. El esquema de clasificación espectral por la temperatura superficial que usó en dicho proyecto se convirtió en el universal y gracias a él consiguió catalogar 225.000 estrellas (llegando incluso a la cifra de 300 estrellas por hora sin apenas error ya que llegaba hasta la magnitud once de su espectro). Además descubrió unas 300 estrellas variables y 5 novas. Gracias a este trabajo, enseguida Annie vio recompensada su labor obteniendo un puesto fijo en el observatorio de Harvard pero aun así, por el hecho de ser una mujer, no fue un puesto de astrónoma como el que hubiera recibido un hombre sino que se le ofreció el cargo de conservadora de fotografías astronómicas. Tan injusto fue el reconocimiento que recibió que incluso un astrónomo propuso al rector de la universidad que el nombre de Annie debía figurar en el catálogo de la universidad para así recibir un reconocimiento oficial y éste se negó, por lo que su trabajo apareció bajo el nombre de Henry Draper Catalogue. A pesar de ello, en el año 1925 tuvieron que ceder y presentar el nombre de Annie Cannon en el catálogo de la universidad ya que había ganando tanto prestigio, que incluso en la universidad de Oxford la nombraron Doctor Honoris Causa (el primero concedido a una mujer). Annie Cannon5Además en 1923 había sido elegida como una de las mujeres americanas más importantes con vida; en 1931 la National Academy of Sciences le dio la medalla Henry Draper; en el 1932 le concedieron el premio Ellen Richards e incluso el cráter Cannon de la luna fue nombrado así en honor a ella. Aun así, y pese a ser conocida en todo el mundo como la astrónoma más notable de su época, en Harvard se le siguió negando su merecido reconocimiento oficial, hasta que en el año 1938, fue nombrada profesora regular de Astronomía.

En 1940 se jubiló del observatorio, pero continuó su labor científica hasta su muerte (1941) en Cambridge (Massachusetts).

La clasificación llevada a cabo por Cannon es la usada hoy en día. Para mantener el ritmo de toma de datos que consiguió alcanzar (300 estrellas por hora), Annie designaba alfabéticamente cada espectro estelar según su tipo. Actualmente, la secuencia de clases espectrales establecida por Cannon, OBFGKM, se recuerda con una regla nemotécnica dada por la famosa frase: "Oh Be a Fine Girl-Kiss Me!". Dicha clasificación está basada principalmente en la temperatura. Las estrellas O son las más calientes y de color azulado mientras que las M son las más frías y de color rojo. La diferente temperatura a la que se encuentran las estrellas hace que estas tengan espectros diferentes debido a que los electrones ocupan diferentes orbitales atómicos en su atmósfera estelar. A continuación están las tablas de los distintos tipos de espectros establecidos por Annie con sus correspondientes características.

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De nuevo tenemos un caso de contribución femenina a la ciencia muy poco reconocido socialmente y bastante influente ya que, como vemos, sentó las bases de la clasificación estelar desarrollando un método tan bueno que hasta el día de hoy, es el patrón oficial en Astronomía.

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Algunos enlaces de interés

http://en.wikipedia.org/wiki/Annie_Jump_Cannon

http://www.astrogea.org/surveys/Annie_Cannon.htm

http://www.sdsc.edu/ScienceWomen/cannon.html

http://www.wellesley.edu/Astronomy/Annie/index.html

http://365daysofastronomy.org/2009/04/13/april-13th-edward-annie-and-williamina-discuss-spectral-classification/

Ella es una astrónoma

Desde siempre, el ser humano ha alzado su mirada hacia el cielo con curiosidad. Estrellas y constelaciones han colmado los cuentos y leyendas de civilizaciones a lo largo de los siglos, ávidas de comprender su presencia y sus desplazamientos a lo largo de la bóveda celeste. Y entre los hombres que propiciaron que la Ciencia posara su atención sobre este campo, hasta entonces inexplorado, destaca la figura del italiano Galileo Galilei.

Se cumplen 400 años desde que el osado científico fabricase un telescopio y lo dirigiese por primera vez hacia el Cielo. 400 años de descubrimientos que la UNESCO ha querido rememorar designando el año 2009 como el Año Internacional de la Astronomía. Un año de actividades repartidas a lo largo de todo el globo, orientadas a estimular el interés por la misma y celebrar su contribución a la Ciencia y el desarrollo de la Humanidad.

Los eventos, coordinados en cada país por un nodo formado por responsables de los principales organismos científicos estatales, responden a un ambicioso programa de objetivos que se encuentran enumerados en su página web: aumentar el conocimiento científico de la sociedad, promover el acceso al conocimiento universal de las ciencias fundamentales, fomentar el crecimiento de comunidades astronómicas en países en vías de desarrollo, apoyar y mejorar la educación en Ciencias, ofrecer una imagen moderna de la Ciencia y los científicos, fortalecer y favorecer la aparición de redes que unan a aficionados, educadores, astrónomos y divulgadores, favorecer la protección y preservación de la herencia natural y cultural que supone un cielo oscuro y, finalmente,  aquel que ha motivado la escritura de este artículo: mejorar la paridad de género dentro del mundo científico.

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Y es que, según los últimos datos, aproximadamente la cuarta parte de los astrónomos profesionales son mujeres. Sin embargo, existen grandes disparidades entre los distintos países: en concreto, en España, solo el 26% de los investigadores financiados en proyectos son mujeres y este porcentaje se reduce al 10% en el mundo amateur.

Buscando revertir esta situación nace el programa Ella es una astrónoma, uno de los proyecto pilares impulsados con motivo del Año Internacional de la Astronomía. En sus propias palabras: “Nuestros esfuerzos están encaminados a cambiar la sociedad en favor de la igualdad de género, promoviendo la participación de la mujer en los ámbitos relacionados con la astronomía profesional y amateur, y apoyando la formación de jóvenes investigadoras y tecnólogas.

Para ello, el programa ofrece un amplio abanico de iniciativas:
La elaboración, en colaboración con la UNED, de una serie de televisión dedicada a la contribución de mujeres españolas pioneras en el campo de la Astronomía con el nombre “Mujeres en las estrellas”.
La distribución del calendario “Astrónomas que hicieron historia” como homenaje a doce insignes investigadoras.
La grabación de un podcast con el mismo título que recoja las historias de dichas mujeres.
La divulgación de material para exposición bajo el título “Mujeres en Astronomía”.
Finalmente, y como elemento de mayor relevancia, un completo programa de conferencias en un amplia selección de centros y universidades, impartidas por reconocidas investigadoras del panorama nacional.

Y es que, como ellos mismos concluyen: “En las manos de todos, hombres y mujeres, está el conseguir una sociedad que defienda con orgullo el principio de igualdad de oportunidades para todos los que la integran.