Un siglo de universitarias

Con el título “Un siglo de universitarias en España (1910 – 2010)”, la Universidad de Cantabria celebró esta primavera un seminario que fue acompañado de un ciclo de conferencias en conmemoración del día internacional de la mujer y muy especialmente del papel de la mujer en la universidad española: su historia, sus logros, sus metas, etc.

El 8 de marzo de 2010 fue el centenario del derecho de la mujer en España a inscribirse en la universidad pública. ¡Hace tan sólo un siglo que nosotras, españolas y mujeres, tenemos el derecho de una educación regular superior! Y cien años no son muchos y muchas de nuestras bisabuelas o incluso abuelas llegaron a la edad adulta sin ese derecho a pasar por la universidad. Reflejo de la tardía en conseguir ese derecho en nuestro país es el escaso número de mujeres catedráticas que alcanza a día de hoy tan sólo un 13% del total.

Antes de aquel año, hubo mujeres que llegaron a las aulas universitarias españolas, disfrazadas de hombres y gracias a permisos especiales, pero sin duda, fueron la excepción que confirmó la regla. La universidad estaba vetada para nuestras antepasadas no tan lejanas.

Los obstáculos para que la mujer acudiera a la universidad antes del año 1910 eran infinitos pues entre otras cosas no estaban autorizadas pera pisar las aulas. El año 1910 significa un antes y un después si bien meramente en términos legales, el derecho por fin se reconocía a las mujeres pero otro tipo de obstáculos, sociales y económicos, no hicieron fácil la incorporación de la mujer española a la vida universitaria.

Sin embargo, esta incorporación de las mujeres a las facultades y universidades a lo largo de las primeras décadas del siglo, demostró la valía de las mismas pues en una mayoría abrumadora de los casos, el pasó de la mujer por la universidad tuvo unos resultados brillantes. Por ello que, paradójicamente, a diferencia de lo que ocurría en otros países, en España, las mujeres universitarias no encontraron demasiadas comenzar a formar parte de los foros científicos. El valer de sus trabajos, sorprendía a la mayoría de sus compañeros, profesores y mentores.

Pero durante el siglo pasado, no fue oro todo lo que relujo. Con la llegada del régimen franquista se aprobó una reforma universitaria en 1943 que si bien no prohibía la entrada de la mujer en la universidad, los cambios legislativos que incorporó afectaron de modo diferenciado a hombres y mujeres. Debemos recordar además, que las cualidades de la mujer católica, la mujer ideal del franquismo, eran en cierta medida incompatibles con la vida universitaria, científica y académica.

mujer.JPG Antes de aquel histórico 1910, solamente 36 mujeres en España habían logrado una licenciatura y como comentamos al principio, tras haber superado innumerables barreras legales y sociales. En primer lugar, habían debido contar con una autoridad especial emitida personalmente por el consejo de ministros y una vez conseguido debían acudir a clase con un acompañante. Eso en el mejor de los casos, como es bien conocido, Concepción Arenal en el año 1841 comenzó a acudir como oyente a las clases de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid a las que se vio obligada a acudir disfrazada para esconder su figura de mujer.

Hoy, la situación es bien distinta, el número de mujeres universitarias supera el número de hombres, y éstas se inscriben en todos los campos científicos si bien, en las carreras técnicas el número de mujeres siguen siendo mucho menor al de los hombres.  Pero hace un siglo la situación era bien distinta y resultaba muy controvertido que las mujeres acudieran a las clases de física, derecho o filosofía. Por ello principalmente, las mujeres abarrotaban las aulas de enfermería dónde conseguían un título de matrona o de magisterio, o de magisterio, lo que las habilitaba para trabajar como profesoras. Sin duda, respondían estas carreras a los roles que tradicionalmente se ha atribuido a las mujeres, la educación y el cuidado de los niños.

Bien es cierto que las cosas han cambiado y en la actualidad casi un millón de mujeres se matriculan al año en universidades españolas. Los porcentajes cada vez están más favor del género femenino en la universidad, pero una lucha nos ha costado y la historia habla por ella misma.

En la imagen: Concepción Arenal, la primera mujer en acudir a clases de Derecho en la Universidad Complutense de Madrid

Referencias:

http://www.mujeresycia.com/?x=nota/32245/1/ciclo-un-siglo-de-universitarias-en-espana
http://www.actualidaduniversitaria.com/2010/03/se-cumple-el-primer-centenario-de-la-incorporacion-de-la-mujer-a-la-universidad-en-espana/
http://www.eldiariomontanes.es/v/20100316/cantabria/universidad-cantabria/mujer-travestia-para-entrar-20100316.html
http://www.jovenmania.com/actividades_juveniles/actualidad_noticias/ampliar.php?Id_contenido=19159
http://www.abc.es/20100308/historia-/mujeres-universitarias-201003081836.html

Otro artículo de este Blog donde se hace referencia a este aniversario: http://www.mujeryciencia.es/2010/03/08/ellas-crean-2010/

Comments (2)

Historia de las matemáticas (I)

En este blog hemos sido muchos y muchas los que hemos remitido artículos, links, etc. sobre las mujeres más importantes en el mundo de la ciencia, o las mujeres que siendo grandes científicas han sido olvidadas. Yo, tras leer muchos de estos artículos y conocer un poco más sobre todas aquellas mujeres, me propuse la idea de hacer una recopilación de todas aquellas figuras, en especial de las matemáticas. Sobre algunas de estas mujeres han contribuido mis compañeros en el blog pero otras aún no han sido mencionadas. Así, espero ofreceros con esta contribución llamada "Historia de las matemáticas" un panorama general, una pequeña guía, sobre todas aquellas mujeres que han aportado su granito de arena a las ciencias en general y a las matemáticas en particular.

La participación de las mujeres en el desarrollo de las matemáticas está enteramente ligada a las posiciones y roles que les han sido atribuidos en cada sociedad. Hoy en día existen numerosos países en los que las mujeres matemáticas acceden a los puestos más elevados. Sin embargo, en muchos lugares el desarrollo de esta carrera por parte de las mujeres se ve frenado con obstáculos persistentes. En Alemania, por ejemplo, solamente el 3,4% de los puestos de profesores de universidad en matemáticas son ocupados por mujeres. Esta es una de las razones por las que la fundación Volkswagen ha impulsado en Alemania un proyecto interdisciplinar en el que colaboran matemáticos, historiadores y psicólogos sociales con el fin de establecer los diferentes factores que intervienen en el desarrollo de la carrera de las mujeres y hombres matemáticos.

La historia de las matemáticas se limita a monografías de retratos individuales de mujeres excepcionales. En la literatura existente, salvo aquellas excepciones notables, existe una ausencia de mujeres en el campo de las matemáticas hasta el siglo XXI. Entonces, desde una perspectiva histórica, ¿cuál es el panorama que ha permitido u obstaculizado la contribución de las mujeres al mundo de las matemáticas? Y ¿quiénes fueron y por qué aquellas mujeres que lograron hacerse un hueco en el campo de las matemáticas?

La primera de estas excepciones es Hypatia de Alejandría (nacida en 415) sobre la que existen hoy muchas biografías. Ella es la única mujer matemática de la antigüedad sobre la que se tiene constancia contrastada. Aún así disponemos de muy poco material directo sobre su vida y el resto de información se apoya, en parte, en relatos tal vez ficticios, o en la especulación.

Tabla matemática

Tabla matemática

A partir de la Edad Media, algunas mujeres, en particular las pertenecientes a las capas altas de la sociedad, recibieron una educación con el igual reconocimiento que la que recibían con hombres. Sin embargo, no conocemos ningún nombre de mujeres matemáticas para este periodo. Después de la revolución científica, y más en particular en el curso del siglo XVIII en Francia y en Italia, las mujeres letradas accedieron a una notoriedad intelectual.

Las tres grandes figuras más conocidas de mujeres matemáticas de entonces son Maria Gaetana Agnesi (1718-1799), Gabrielle-Émilie Châtelet (1706-1749) y Sophie Germain (1776-1831). En la Inglaterra de la primera mitad del siglo XIX un cierto número de mujeres adquirieron prestigio gracias a su labor vinculada al estudio de las matemáticas. Las más conocidas son Mary Somerville (1780-1872) y Ada Byron King, Condesa de Lovelace (1815-1852) quienes manifestaron un gran interés creador por las matemáticas.

El siglo XIX es todavía un siglo en que las mujeres matemáticas son excepciones en el mundo universitario que les está absolutamente cerrado. A partir de diferentes fuentes podemos crear una lista de "primeras mujeres" en diferentes países. Así, el primer doctorado en matemáticas que se expidió a una mujer fue para la rusa Sofja Kowalewskaja (1850-1891) cuya vida fue una lucha incesante por acceder a aquello que por aquel entonces era un privilegio reservado a los hombres: estudiar y enseñar. Emigrada desde Bielorrusia, obtuvo en 1869 la autorización de asistir a los cursos de la universidad de Heidelber, y más tarde fue a Berlín, para seguir los cursos de Karl Weierstrass (1815-1897).

Las mujeres no tenían entonces en Prusia el derecho de inscribirse en la universidad. Con coraje y apoyada por Weierstrass, Sofja envió a la universidad de Göttingen tres tesis - la primera sobre las derivadas parciales integrales, la segunda sobre las integrales abelianas y la tercera sobre la forma de los anillos de Saturno-. La universidad le expide en 1874 su doctorado in absentia, con la mención más elevada. Nombrada profesora en Estocolmo en 1884, miembro del comité de las Actas Matemática, Sofja Kowalewskaja fue la primera mujer matemática profesional. Se convirtió en un símbolo de aquello que la mujer puede llegar a lograr si no se le ponen trabas. La universidad de Kaiserslautern, por ejemplo, inauguró en 1991 la cátedra Sofja Kowalewskaja de matemáticas aplicadas para las mujeres profesoras invitadas.

En el decenio que sigue a la tesis de Sofja Kowalewskaja, no ha habido más que dos tesis de matemáticas defendidas por mujeres. La primera en Suiza, y la segunda en Inglaterra. La rusa Jelisbeta Fjodorowna (1845-1919) fue por tanto la segunda mujer que obtuvo el grado de doctor en matemáticas, que le fue otorgado en Suiza, en la universidad de Berna en 1878. Algunos años más tarde, en 1885, la inglesa Charlotte Angas Scott (1858-1931) se convirtió en doctora por la universidad de Londres.

Charlotte jugó un papel clave en la creación de la Sociedad Americana de Matemáticas y tuvo una influencia considerable sobre la comunidad matemática americana que entonces se encontraba en pleno desarrollo, sobretodo la parte que correspondía a las mujeres. Durante cuarenta años (de 1885 a 1925) fue la responsable de los estudios de matemáticas en la célebre escuela Bryn Mawr. Charlotte animó a las jóvenes matemáticas a seguir sus estudios en Europa, principalmente en Göttingen, que se había convertido en un centro internacional de matemáticas, y que cambiaría el futuro de las mujeres matemáticas.

Algunos links de interés

http://centros5.pntic.mec.es/~barriope/matematicas/web_taller_0203/mujeres/mujeres_index2.htm

http://personal.redestb.es/javfuetub/biografias/mujmat.htm

http://www.docuciencia.es/2010/01/el-universo-matematico-9-mujeres-matematicas/

http://es.wikipedia.org/wiki/Hipatia

http://de.wikipedia.org/wiki/Sofja_Wassiljewna_Kowalewskaja

Comments

Mary Somerville: 92 años al servicio de la ciencia

Mary SomervilleHoy me gustaría hablaros de otra mujer sensacional que utilizó su longeva vida (92 años) en luchar por sus principios y avanzar en el conocimiento de la ciencia.

Se trata de Mary Somerville (1780-1872), matemática y científica escocesa. Fue una de las mujeres de su tiempo que con más pasión se dedicó al estudio de las matemáticas y al conocimiento de los avances científicos. Ser mujer supuso una dificultad con la que convivió, sorteando obstáculos con la paciencia y la convicción de quien cree en su trabajo. Pero ni el acceso a la Universidad ni la participación en Asociaciones Científicas le estaba permitido. No se puede por tanto, desde esta perspectiva, medir sus aportaciones en la medida en la que se miden las de quienes trabajaron en plena libertad y con todos los medios en sus manos.

Aún así os quiero dar un repaso a través de su vida

En primer lugar el contexto en el que se desarrolla su vida es el marco del siglo XIX. Este siglo es uno de los períodos claves de nuestra reciente historia, dados los vertiginosos cambios sociales y políticos que en él se sucedieron.

Un cambio tan radical en el pensamiento en tan corto período de tiempo se puede explicar con la revolución de 1848, el movimiento republicano en Italia, Austria y Alemania y, sobre todo, el impacto que sobre la vida cotidiana supuso la aparición de la máquina, base de la industria: el primer tren de viajeros entre Liverpool y Manchester, la puesta en marcha de la primera línea transatlántica, el comienzo del reinado del teléfono, el telégrafo y el sello de correos.

Para que la industria fuera avanzando necesitaba el desarrollo de los conocimientos prácticos, valorándose enormemente el trabajo investigador de los científicos e inventores.

Sin embargo, como muchas veces ocurre, todo progreso lleva asociado sus costes. Este avance desenfrenado de la industria se hizo a costa de una nueva clase social: los obreros asalariados, los proletarios que reemplazaban a los artesanos del pasado. Hombres, mujeres y niños sin distinción alguna, permanecían por más de doce horas en las fábricas, en condiciones penosas y percibiendo jornales irrisorios. Las infraviviendas en las que se alojaban no les permitían llevar una vida digna y el avance material conseguido no iba acompañado de un progreso personal y moral.

Pronto, muchos de estos obreros comenzaron a organizarse de manera espontánea para exigir una mejora en sus condiciones de trabajo dando lugar a los primeros sindicatos. Los Trade Unions fueron autorizados en 1825, en Inglaterra, medio siglo antes que en el resto de Europa, en consonancia con su pionero desarrollo industrial. Entre sus reivindicaciones intentaban conseguir mejoras para las mujeres y niños, así como la reducción de la jornada laboral a diez horas diarias.

Revolución IndustrialLas mujeres, por su parte, doblemente explotadas al tener que mantener el trabajo en la fábrica y las faenas domésticas, pasaron también a un plano más activo y tomaron conciencia de la necesidad de participar en las luchas sociales junto a sus compañeros.

Uno de los elementos con los que chocan frontalmente estas mujeres es la no existencia del derecho al voto. Las sufragistas, en especial las inglesas, comprenden que para estar en los espacios de decisión deben entrar en política.

Mary Somerville creció a la par que la Revolución Industrial del s. XIX, vivió el surgimiento de nuevas ideologías políticas como el socialismo y el marxismo y, a pesar de su apariencia clásica, puede ser considerada una mujer de su tiempo.Mary nació en Escocia. Pasó su infancia en el campo, en contacto con la naturaleza, lo que estimuló su carácter observador, pero sin una educación formal de manera que a los diez años apenas sabía leer y su madre le hacía practicar con la Biblia.

Al fin su padre decidió enviarla a un internado que fue para ella un auténtico suplicio, ya que su profesora le hacía aprender páginas enteras de diccionarios de memoria.

Un primer encuentro interesante en su vida sucedió cuando tenía trece años. Conoció al Dr. Somerville, que posteriormente se convertiría en su suegro, quien al percibir los deseos de Mary por aprender, le muestra las historias de las mujeres sabias de la antigüedad, y la anima a aprender latín y a leer a Virgilio.

Sus primeras experiencias de resolución de problemas consisten en solucionar los pasatiempos matemáticos de las revistas femeninas. Cuando el tutor de su hermano le daba clase, Mary se las arreglaba para estar presente y resolvía con gran rapidez las cuestiones que éste planteaba a su hermano. Viendo el enorme interés que ella tenía por las matemáticas, accedió a comprarle libros científicos, y le ayudó a leerlos y a resolver los problemas del primer libro de Euclides. Al poco tiempo se vio sobrepasado por el nivel que su alumna había alcanzado. Ella ya había leído los Elementos de Euclides y el Álgebra de Bonnycastle.

Advirtió entonces que las personas de su entorno no podían ayudarla, sabía demasiado y sus padres comienzan a inquietarse pensando que este afán de su hija por el estudio podía acarrearle problemas de salud mental. Su padre dice: "uno de estos días veremos a Mary con camisa de fuerza". Aunque intentaron disuadirla por todos los medios, supo compaginar de forma inteligente sus clases de piano y las labores del hogar con el estudio del álgebra y las lecturas de los clásicos.

A los 24 años se casa con Samuel Greig, capitán de la marina rusa, un hombre sin ningún conocimiento científico al que no le gustaban las mujeres sabias. Sin embargo, Mary, aprovecha la libertad que le supone este matrimonio para continuar sus estudios matemáticos. Tres años después, muere su marido y ella se encuentra viuda, con dos hijos, viviendo en Londres y con una independencia económica que sabe aprovechar para conducir su vida hacia su verdadera pasión: las matemáticas. Su primer éxito fue ganar una medalla de plata por la solución de un problema sobre las ecuaciones diofánticas en el Mathematical Repository de W. Wallace.

Su primo William Somerville se convierte en su segundo marido. Es médico y comparte su interés por la ciencia. Su matrimonio puede considerarse duradero y feliz. William era un hombre inteligente, pero de poca ambición personal y el hecho de que no fuera matemático es valorado por Charles Lyell como un hecho positivo afirmando que: "Si nuestra amiga la señora Somerville se hubiera casado con Laplace, o con un matemático, nunca habríamos oído hablar de su trabajo. Lo habría fundido con el de su marido, presentándolo como si fuera de él".

En Londres, Mary encuentra un interesante ambiente científico. Se interesa por los trabajos de Babbage y su Máquina Analítica. Conoce a Ada Lovelace y le anima a estudiar matemáticas siendo su mentora.

Mary Somerville 2Sus amigos le envían libros y trabajos científicos, la invitan a conferencias y acuden a la casa de los Somerville para compartir sus experimentos.

Lord Henry Brougham, presidente de la Cámara de los Lores, gran admirador de Mary, escribe a su marido instándole a que convenza a su mujer para que traduzca la Mecánica Celeste de Laplace. Ella accede, no sin muchas vacilaciones, rogando que si su manuscrito no se considera aceptable sea destruido. Este trabajo le supone cuatro años durante los cuales demuestra una organización admirable al compaginar su vida familiar y social con su trabajo científico. En sus escritos afirma: "Un hombre siempre puede tener el control de su tiempo alegando que tiene negocios, a una mujer no se le permite tal excusa".

La obra de Laplace es larga y compleja. John Playfair llega a afirmar entonces que apenas hay una docena de matemáticos capaces de siquiera leerla. En una visita que Laplace efectuó a los Somerville, éste comentó que sólo dos mujeres habían sido capaces de leer la Mecánica Celeste, ambas escocesas, la señora Greig y Mary Somerville, quedando sorprendido al comprobar que se trataba de la misma persona.

Su traducción de Laplace resultó algo más que un trabajo mecánico ya que añadió comentarios simples y claros que permitían una mejor comprensión de la obra, incorporando así mismo opiniones independientes que interesaron a personas expertas.

Por su interés demostrado en astronomía, fue nombrada junto con Carolina Herschel miembro honorario de la Real Sociedad de Astronomía siendo las primeras mujeres que obtuvieron tal honor. Sin embargo, Mary no asume el derecho a visitar dicha sociedad si no recibe una invitación especial para ello.

Obtiene, además, muchas otras distinciones, de la Real Academia de Dublín, de la British Philosophical Institution y la Societé de Physique et d´Histoire Naturelle de Ginebre. La reina Victoria le concedió una pensión anual de 200 libras esterlinas, aumentada dos años más tarde a 300 libras. Mary Somerville 3Era por tanto una persona de alto prestigio en la comunidad científica, totalmente reconocida en diferentes países y se sentía feliz por poder disfrutar de una independencia económica que le permitía seguir estudiando.

Sufre una fuerte depresión tras la muerte sucesiva de su marido y uno de sus hijos. Sus hijas la animaron a que iniciara un nuevo proyecto. Vive entonces en Nápoles y con 85 años comienza a escribir su cuarto libro On Molecular and Mycroscopic Science y revisa su libro On the theory of differences. A los 89 años escribe su autobiografía y sigue estudiando matemáticas aun con 92 años. Cuando le sorprende la muerte estaba investigando

Os voy a dejar uno de sus últimos escritos que me parece, al menos, sorprendente:

Tengo 92 años…, mi memoria para los acontecimientos ordinarios es débil pero no para las matemáticas o las experiencias científicas. Soy todavía capaz de leer libros de álgebra superior durante cuatro o cinco horas por la mañana, e incluso de resolver problemas.

Quienes tuvieron la suerte de conocerla no dudaron en llamarla "la reina de las ciencias del siglo XIX".

Este post es un pequeño reconocimiento a tan gran mujer y esos  92 años de lucha y aprendizaje por la ciencia.

Fuentes y enlaces de interés

http://thales.cica.es/rd/Recursos/rd97/Biografias/55_56-1-b-CONTEXTOH.html

http://centros5.pntic.mec.es/~barriope/matematicas/web_taller_0203/mujeres/lorena/mary_somerville.htm

http://mujeresquehacenlahistoria.blogspot.com/2009/04/siglo-xviii-mary-somerville.html

http://womenshistory.about.com/library/bio/blbio_mary_somerville.htm

http://ciencia.astroseti.org/matematicas/articulo.php?num=3495

Comments (23)

Pasado, Presente y Futuro

Desde el inicio de la Humanidad, el papel de la mujer ha resultado determinante para el éxito de nuestra especie. Sus funciones, a nivel social, se han ido enriqueciendo con el paso de las diferentes etapas de la evolución.En un primer momento los hombres, debido a su mayor fuerza física, se especializaron en la caza, y la mujer asumió la responsabilidad de recolectar frutos. Esta actividad hizo que fueran las primeras en interesarse en el estudio de las plantas, en reconocer cuáles eran comestibles y cuales no, y en descubrir sus propiedades medicinales. Podría decirse que fueron las primeras botánicas.

Hildegarda de BingenDesde aquellos primeros pasos hasta nuestros días han pasado miles de años, con continuos cambios en el papel de la mujer en los engranajes sociales existentes en cada momento.

Han existido épocas de gran injusticia, especialmente durante la Edad Media en Europa, época de procesos inquisitoriales religiosos contra las mujeres que hacían ciencia, en los cuales se las tildaba de "brujas" y de tener contacto con el Diablo. Hacer ciencia, en muchos casos, se pagaba con la vida.

El Renacimiento fue un punto de inflexión. Tras mil años de Edad Media, la mujer comienza a resurgir en la ciencia, con los consiguientes problemas que la sociedad tiene para asimilar este cambio revolucionario. Desde la mujer renacentista hasta nuestros días, los pasos de la mujer en la ciencia han sido pasos de gigante.

La mujer lleva participando en la investigación científica desde el inicio de la Humanidad, legándonos grandes descubrimientos, pese a todas las dificultades que han tenido para desarrollar su carrera en un mundo fundamentalmente machista. Incluso en épocas de oscuridad y persecución contra la mujer científica, como fue la Edad Media, algunas mujeres se atrevían a seguir con su trabajo.

Pasado, presente y futuroActualmente, sobre todo en occidente, el reconocimiento y prestigio de la mujer se está restituyendo con un vigor y a una velocidad desconocidos. El futuro es la igualdad, no entendido por paridad entre hombres y mujeres, sino que todos y todas compartan los mismos derechos legales y sociales plenamente reconocidos; que nuestros méritos, sin ninguna clase de discriminación, nos permitan aspirar a los mismos puestos, y que las capacidades de cada cual sean lo determinante para ser la persona elegida para desempeñar un trabajo.

Cuando nos planteamos, dentro del trasfondo de la igualdad y justicia social, preguntas tales como qué futuro nos espera en la sociedad o, qué podemos hacer para mejorar la justicia social entre mujeres y hombres, tenemos la obligación de dar una respuesta muy bien meditada, y hemos de tender a realizar todos los cambios necesarios para que, de esta forma, las generaciones futuras, cuando miren los libros de historia, cuando estudien los científicos que han contribuido a mejorar la Humanidad, vean plenamente reconocido el trabajo de las mujeres científicas. Educarse en esta igualdad supondrá el fin del machismo.

No tenemos que olvidar que el futuro es "mañana". Claro está que el futuro son las generaciones venideras, pero nuestro futuro es "mañana". Nuestro futuro, es cada día que vendrá en la vida que nos ha tocado vivir. Cada uno de nosotros somos un eslabón de la cadena que forma la sociedad. Durante esta vida tenemos que seguir "engrasando nuestro eslabón" para que "la cadena" funcione con igualdad y justicia.

Enlaces de interés

http://www.csic.es/documentos/mujerCiencia/Mujer_ciencia_sociedad_las_Ciencias_Agrarias.pdf

http://aupec.univalle.edu.co/informes/marzo98/mujerciencia.html

http://www.laondadigital.com/laonda/laonda/201-300/243/a4.htm

http://bachiller.sabuco.com/ei/fil%C3%B3sofas_y_cient%C3%ADficas_medieval.htm

Recopilación de datos estadísticos sobre la incidencia de la mujer en la labor científica

http://www.ine.es/revistas/cifraine/cifine_mujer03.pdf

http://debegesa.com/hiritarrak/aukera-berdintasuna/berdin-berri/2007ko-notiziak/abendua-5arte/Jovenes,%20mujeres%20y%20cientificas.pdf

Comments (19)

Una científica de hierro

Margaret ThatcherEn octubre de 1925 nace en Inglaterra una de las mujeres más importantes de la historia reciente de la humanidad: Margaret Hilda Roberts, conocida popularmente por su nombre de casada, Margaret Thatcher. Recibirá una educación cristiana que perdurará durante toda su vida y enfocará su carrera universitaria hacia el mundo de la química. Con 19 años ingresa en la Universidad de Oxford. Aquí destacará con logros tan importantes como convertirse en la tercera presidenta de la Asociación Conservadora de la Universidad de Oxford. Durante su estancia en esta universidad trabajó como investigadora química para la British Xylonite en primer lugar, y más tarde para la J. Lyons & Co., donde desarrollará métodos para la conservación de helados. En ese mismo periodo se convierte en miembro de la Asociación de Trabajadores Científicos.

En aquellos años ya podía atisbarse la implicación social y ganas de cambio en Margaret. Durante las elecciones generales del Reino Unido de 1950 y 1951 luchó por el Partido Conservador por el asiento de Dartford, plaza tradicionalmente laborista, convirtiéndose así en la primera mujer en presentarse al cargo con tan solo 25 años. Fue en esta época cuando conoció a Denis Thatcher, un alto ejecutivo de la industria petrolífera con el que contraería matrimonio en 1951.

Tras licenciarse como abogada en 1953 comienza su búsqueda de un puesto fijo entre los mandatarios. Tuvo que aguantar varios rechazos y baches hasta que en 1959 gana por fin con facilidad el escaño en las elecciones que le dará un puesto en la Cámara de los Comunes. Margaret demuestra constancia y perseverancia durante estos años de tan duro trabajo. Poco tiempo después demuestra valor e iniciativa oponiéndose a su partido en el voto a favor de la restauración del azotamiento. Tan solo unos meses más tarde Margaret es promocionada a la parte visible de los escaños y recibe el cargo de secretaria parlamentaria en el Ministerio del Estado de Asuntos Sociales.

Está claro que Margaret se adelantó a su tiempo. Prueba de ello, por ejemplo, es la pionera y poco compartida decisión de apoyar la proposición de Ley de Leo Abse de despenalizar la homosexualidad. También se manifestó a favor del aborto en caso de deficiencias físicas o psíquicas del feto o incapacidad de la madre para encargarse del niño. Por otro lado, se mostró a favor del mantenimiento de la pena capital y en contra de facilitar los divorcios.

Con Edward Heath al mando del Partido Conservador se hacen con las elecciones de 1970. Thatcher se convierte en la Secretaria del Estado para Educación y Ciencia. En su primer mes en el ministerio recorta el presupuesto suprimiendo la leche gratuita, recibiendo por ello una gran oleada de protestas. Se demostró que estaba en contra de esta decisión pero tuvo que responsabilizarse de la elección del colectivo. Esto la obligó a soportar uno de sus motes «Maggie Thatcher, Milk Snatcher (Maggie Thatcher la roba leche)». Posteriormente se encontró en situaciones similares. Margaret manifestó en sus memorias su falta de influencia en las decisiones gubernamentales de fuera de su departamento mientras Heath estuvo al cargo.

Tras diferentes disputas por el poder del partido, Margaret decide intervenir entrando en la carrera por el encabezamiento del partido conservador en 1975. Sorprendiendo a todos, gana a Heath de forma inesperada en la primera votación, forzando su dimisión. En la segunda votación fulmina al preferido de Heath, logrando así hacerse con el liderazgo definitivo del partido. Su afán de superación y determinación quedaban de nuevo vigentes.

Ya en el poder, Thatcher hizo públicamente unas declaraciones ofensivas al gobierno ruso que consiguieron, en 1976, que esta política inglesa obtuviera el sobrenombre de "la dama de hierro". Ese apodo, que fue puesto en marcha por las vías radiofónicas rusas, se mantuvo para la posteridad en base al carácter e imagen inquebrantable y firme que poseía.

La carrera política de esta dama estuvo repleta de grandes acontecimientos y no falta de polémica por la fuerte influencia de algunas de sus decisiones. Incluso grandes artistas como Morrissey o The Beatles le dedicaron algún tema. Margaret Thatcher se convirtió en la primera mujer del Reino Unido en ser primera ministra. Al tomar su cargo, en mayo de 1979, citó las palabras de San Francisco de Asís:

«Donde hay discordia, podemos traer armonía. Donde hay un error, podemos traer verdad. Donde hay duda, podemos traer fe. Y donde hay desesperación, podemos traer esperanza.»

Margaret Thatcher y Ronald ReaganMantuvo una estrecha colaboración con el que se denominó como su alma gemela, Ronald Reagan. Juntos llevaron a cabo proyectos de gran importancia para el modelo occidental de crecimiento económico capitalista actual.

Al margen de las decisiones e ideología política nos encontramos ante una mujer que ha cambiado el mundo, una revolucionaria y luchadora que se enfrentó a enormes problemas sexistas en una época y país que no hacen sino exaltar sus méritos. Para mucha gente es todo un estandarte y un ejemplo de firmeza y convicción en temas tan importantes como la educación y las libertades sociales.

Fuentes y links de interés

http://es.wikipedia.org/wiki/Margaret_Thatcher

http://www.fundacionburke.org/2009/09/08/margaret-thatcher-y-la-educacion/

http://www.liberalismo.org/articulos/85/margaret/thatcher/

http://www.historiasiglo20.org/BIO/thatcher.htm

http://www.time.com/time/time100/leaders/profile/thatcher.html

Comments (109)