Entrevista con Irene Cruz-González

Entrevista con Irene Cruz-González, investigadora del Instituto de Astronomía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), departamento de Astronomía Extragaláctica y Cosmología. Entrevista realizada por Honorio Sandberg.

Irene Cruz

La astronomía es el estudio de los objetos celestes más allá de la Tierra y del Universo en su conjunto. Es quizás la más antigua de las ciencias, aunque en sus inicios no tuviera ese nombre. En México la astronomía fue desarrollada por varias culturas prehispánicas con sorprendente precisión. En el México moderno se hace investigación astronómica en varios centros del país. El más grande de ellos es el Instituto de Astronomía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), que tiene bajo su responsabilidad el Observatorio Astronómico Nacional (OAN) de San Pedro Mártir (SPM), en el estado de Baja California; y en Tonanzintla, en el estado de Puebla. La sierra de San Pedro Mártir es uno de los dos mejores sitios en el hemisferio Norte (el otro es Hawai) para realizar observaciones astronómicas, debido a sus óptimas condiciones atmosféricas, que además cuenta con la adecuada infraestructura para un observatorio astronómico de competencia internacional. El Instituto de Astronomía tiene planes de desarrollo para el OAN que lo pueden llevar a convertirse en uno de los observatorios más importantes del mundo. El Instituto de Astronomía también participa en la maestría y doctorado en ciencias (astronomía) que otorga la UNAM.

¿Cómo surgió su interés por la astronomía?

Desde pequeña sabía que me interesaba la naturaleza -los bichos, los animalitos, las plantas, las montañas. Tenía un interés por entender cómo funciona lo que me rodea, y tuve la suerte de tener una educación que fomentó mis intereses, lo cual creo que siempre es muy importante. También hubo una serie de personajes en mi familia que me sirvieron de inspiración: tíos científicos, uno de mis hermanos era químico, otro es químico, mi hermana, antropóloga. Pero mi interés serio por la ciencia surgió en el bachillerato, cuando decidí que quería ser científica, y empecé a prepararme leyendo textos de matemáticas, física, etcétera; algunos de divulgación, y otros por autores más clásicos, como Fred Hoyle.

¿Qué pasos ha seguido para llegar a ser investigadora del Instituto de Astronomía?

Universidad Nacional Autónoma de MéxicoIngresé a la Facultad de Ciencias de la UNAM para estudiar la carrera de física, y ahí empecé a tener contacto con las áreas de la física relacionadas con la astronomía. Me dirigí al Instituto de Astronomía a buscar astrónomos, porque había decidido desde casi mi primer semestre que yo quería acercarme a este campo. Me dijeron que volviera en algunos semestres, porque todavía era yo muy joven, pero me invitaron a la biblioteca del instituto para que empezara a leer por mi cuenta. Avanzando la carrera, empecé a cursar asignaturas relacionadas con la Astronomía, con profesores como Paris Pishmish o Manuel Peimbert. Hice una tesis de licenciatura con Silvia Torre, y me decidí por hacer un posgrado fuera de México. Tuve el privilegio de ser admitida en la universidad de Harvard, en donde hice mi maestría y doctorado entre 1979 y 1984. Ahí trabajé con Giovanni Fazio, un astrónomo maravilloso, y después con John Huchra, quien dirigió mi tesis doctoral en el campo de galaxias activas. Después de esto volví a México, pues sentía la responsabilidad de regresar a hacer ciencia de primer nivel en mi país, dado que fue el Estado mexicano el que financió mis estudios en el extranjero. Así, en 1984 tuve la fortuna de obtener un trabajo en este Instituto de Astronomía, en donde estoy todavía.

¿Le ha resultado difícil compaginar su vida laboral y familiar?

Como toda mujer profesional, a veces sí y a veces no. A mí me ha interesado ser una mujer amplia, plena, en muchos aspectos, entre los cuales está el tener una pareja y tener hijos. Se puede decir que soy lo más normal en ese aspecto de ser mujer, y un tanto rara en el aspecto de ser una científica, una astrónoma en un país como México. Así que sí me ha costado, pero por otro lado ha sido algo que me ha interesado hacer. Tener hijos fue una experiencia maravillosa, una etapa divertida. Ahora mis hijos ya tienen 22 y 25 años y están en el proceso de ser hombres, serios, incluso. También ha ayudado que me casé con un matemático. Mi trabajo implica ausentarme frecuentemente para realizar observaciones en observatorios lejanos, y en esto ha sido fundamental mi pareja, quien se ocupaba de la casa. Además tengo muchos otros intereses aparte de la astronomía, e intento alimentarlos, porque estoy convencida de que mientras más cosas hagamos los seres humanos, nos convertimos en seres más completos. Todo esto suena difícil, pero no debe serlo necesariamente. Por otra parte, soy mujer y estoy muy orgullosa de serlo, y esto me ha dado la ventaja de dedicarme a muchas tareas al mismo tiempo: esta es una de las hermosas características de las mujeres.

¿Cuáles son las barreras principales para las mujeres en la ciencia hoy?

En países como el nuestro la principal barrera es la falta de sensibilidad de los gobiernos para invertir en ciencia y en educación, aunque este problema también existe en países primer mundistas. Invertir en ciencia básica es vital para un país. Así que tanto para mujeres como para hombres una gran barrera es la falta de trabajos. Esto lleva al envejecimiento de la planta de investigadores y docentes, lo cual causa un problema de innovación porque la ciencia novedosa se hace en gran parte por gente de 30 o 40 años. Otro problema, que puede ser una ventaja, es que los jóvenes de hoy están expuestos a una gran cantidad de información, lo cual a veces dificulta la toma de decisiones individuales. Creo que es necesario atreverse a decidir, aunque sea temporalmente. También creo que es importante acercarse a personas que estén en las áreas de interés de los jóvenes para conversar y enfocar sus intereses.

La crítica feminista a la ciencia observa que tanto el género como la ciencia son construcciones culturales, y que las categorías "hombre", "mujer" y "ciencia" son productos de un complejo social y cognitivo que es necesario investigar. ¿En su experiencia profesional usted ha experimentado la mutua influencia entre género y ciencia?

Sí y no. Como científico no hay género, aunque haya científicos y científicas. Las aportaciones y el trabajo no están sujetos a consideraciones de género. Sin embargo, en la carrera que hay que hacer para convertirse en científico sí pueden aparecer estos aspectos. Por ejemplo, en este instituto el 65% de mis colegas son hombres, mientras que el resto somos mujeres, entonces ahí podría haber una diferencia, pero yo no la atribuiría al género. Simplemente sucede que en las ciencias "duras" tiende a haber más hombres que mujeres.

¿Por qué cree que existe esta sobrerrepresentación de los hombres en las ciencias "duras"?

Posiblemente se deba a que en las escuelas desalientan a las niñas a estudiar matemáticas y ciencia. Pero yo estoy segura de que si se les enseñara de manera adecuada, más niñas decidirían hacer una carrera en ciencia.

¿No podría deberse esto último a que en la psicología popular lo "objetivo" y la razón tienden a ser identificados con lo masculino, mientras que lo "subjetivo", lo irracional y la naturaleza se identifican más bien con lo femenino?

Creo que aunque estas identificaciones puedan existir, no son pertinentes para la ciencia. Las aportaciones científicas de las mujeres no difieren de las de los hombres. Por ejemplo, en astronomía nos enfrentamos a un problema de investigación, y cómo lo abordamos depende de las herramientas observacionales, los datos disponibles y las teorías que generemos, pero no del género del investigador. No hay género en la ciencia.

Por último, ¿cómo le recomendaría a un joven interesado en la ciencia ejercitar sus habilidades mentales?

Entrevista con Irene CruzLeyendo mucho. Dependiendo de la edad, los más pequeños pueden empezar por textos de divulgación científica, y a medida en que maduren trasladarse a material más serio. Existen colecciones muy accesibles que tienen el propósito de acercar la ciencia a los jóvenes, como "Ciencia para todos" del FCE. También es importante utilizar Internet, pero siempre de manera crítica. Por ejemplo, en los últimos años han aparecido muchas afirmaciones pseudocientíficas creacionistas en Internet, las cuales hay que leer con un ojo muy crítico. En Wikipedia hay cosas muy buenas, y los institutos científicos como la NASA o el Museo de Historia Natural de Nueva York han hecho esfuerzos por mantener páginas Web accesibles y de alta calidad. Es decir, hay muchos espacios excelentes para hacer lecturas. Así que mi recomendación es leer bien y mucho. Y en definitiva nunca dejar de preguntarnos de dónde venimos y a dónde vamos. En esto la astronomía tiene mucho que ofrecer, porque venimos de las estrellas, estamos formados por polvo de estrellas, vivimos en una enorme galaxia y pertenecemos a un Universo infinito, por lo cual mientras más crezca nuestro conocimiento sobre estas cuestiones, más sabemos sobre nosotros mismos.

Entrevista a Victoria Fernández. Una vida dedicada a la lucha contra el cáncer

Victoria Fernández trabaja en el grupo de Genética Humana dentro del Programa de Genética del Cáncer Humano dirigido por el Dr. Javier Benítez. En la actualidad forma parte de varios proyectos de investigación relacionados con el cáncer de mama y el cáncer de ovario hereditario cuyo objetivo es la búsqueda de nuevos genes de susceptibilidad a este tipo de canceres interrelacionados y asociados a enfermedades como la Anemia de Fanconi. También ha abordado en años anteriores otro tipo de proyectos basados  principalmente en cáncer de colon hereditario   y el diagnóstico molecular desde el punto de vista genético de otras patologías cancerígenas como las leucemias, linfomas etc.

También participa en un equipo de consulta sobre cáncer familiar, cuya finalidad es el diagnostico genético y consejo genético a familiares y pacientes de cáncer y que hasta hace unos años financiaba la Comunidad de Madrid.

Otra de sus funciones, es impartir  docencia a estudiantes de formación profesional, residentes médicos y becarios procedentes de otros centros nacionales e internacionales  que escogen el CNIO para realizar  prácticas dentro de un amplio programa  de formación en Cáncer familiar y citogenética. Y participa en un Master  Internacional  de Oncología que organiza el CNIO en colaboración con el Centro Europeo de Oncología  destinado principalmente a licenciados y profesionales nacionales e internacionales.

Paralelamente asiste y participa en congresos y conferencias, así como a cursos y seminarios científicos, que son  una buena herramienta de actualización y ampliación de sus conocimientos en los temas que aborda profesionalmente.

¿Qué es el CNIO?

Es el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) creado en 1998 por el Instituto de Salud Carlos III, y que se  integra desde la primavera del 2008 en el Ministerio de Ciencia e Innovación. Su misión esencial es  llevar a cabo una investigación de excelencia y tecnología innovadora en el ámbito del cáncer al Sistema Nacional de Salud y al Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología. Sus objetivos se basan en:
-Desarrollar una investigación que permita obtener nuevos y más eficaces métodos de diagnóstico y tratamiento de las enfermedades  oncológicas.
-Trasladar el conocimiento científico a la práctica clínica y por tanto repercuta sobre el bienestar de los pacientes.
-Trasferir la tecnología desarrollada en el CNIO a empresas innovadoras.
-Establecer un sistema de gestión nuevo y más eficaz en el ámbito científico europeo.

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¿Qué pasos has tenido que seguir para llegar hasta el CNIO?

Mi vida dentro de la investigación comenzó en el laboratorio de la Unidad de Hepatología de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid. Empecé como ayudante de investigación financiada por becas de colaboración de Multinacionales Farmacéuticas. Al mismo tiempo que realizaba  el diagnostico molecular  de las diferentes enfermedades hepáticas, formaba parte también de los Programas y Protocolos de  Ensayos Clínicos que se llevaban a cabo por todo Europa para probar nuevos medicamentos dirigidos contra las hepatitis virales y el Carcinoma hepático. En verano, simultaneaba este trabajo con la Dirección de un laboratorio de Análisis Clínicos privado.

Por circunstancias ajenas, esta Unidad se cerró y me quede “momentáneamente en paro” Durante este tiempo (3 meses) me dedique a la docencia dentro de la ONG “Farmaceuticos Mundi” dando diversas conferencias por los colegios e institutos de Madrid.

Después salté al mundo del Deporte. Trabajé como Directora del laboratorio de Análisis Clínicos del Centro de Alto Rendimiento e Investigación del Deporte (CARID) y cambié los pacientes de “hospital” por “deportistas”. Tengo que decir que  es un mundo fascinante en el que potencia el desarrollo de los deportistas cuidando al máximo su estado de salud y preparándolos día a dia para que alcancen el máximo en sus metas deportivas.
Y Por fin, en el año 2001 me hicieron una oferta para trabajar en el Programa de Genética Humana, en el CNIO dirigido por el Dr Mariano Barbacid.

¿Cambiarías algo de tu trayectoria académica o laboral?

Como muchos estudiantes, cuando terminé mis estudios  escolares no sabía qué hacer ni que licenciatura universitaria estudiar. Al final escogí la Licenciatura de Farmacia en la Especialidad de Bioquímica. Y tras el doctorado realicé los estudios de especialidad en Análisis Clínicos. Desde la perspectiva de mi carrera profesional en la investigación, creo que quizás debería escogerse una Licenciatura en Biologia o Químicas. Pienso que ahora es buen momento para crear licenciaturas mixtas  que abarquen ambas disciplinas e incluso las completaría con conocimientos de gestión de recursos, muy útiles a la de búsquedas y diseños de proyectos de investigación.

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Victoria Fernández

¿Crees que se tendrían que realizar más inversión en investigación para poder llegar más a la gente?

Desgraciadamente la inversión destinada en España a la Investigación es muy baja y escasa comparada con otros países de la Unión Europea y menor aún si tomamos como referencia EEUU. Creo que con un mayor inversión no solo se llegaría a abordar con más profundidad las patologías mayoritarias como las enfermedades cardiovasculares y cancerígenas sino que también se podrían estudiar mejor “enfermedades raras” y de menor frecuencia en la población. Sin embargo, tengo que decir que en este sentido, ya se está abriendo una brecha a través de las “Redes virtuales de Investigación” asociadas al Ministerio de Ciencia y Tecnología” y que promete ser una vía muy eficaz y productiva.

¿Qué destacarías de tu profesión?

Destacaría el afán de superación y de vocación de la gente que trabaja en el mundo de la investigación que en muchos casos no tiene un reconocimiento acorde cuando se compara con otras profesiones.

¿Crees que existen diferencias entre hombres y mujeres en tu profesión?

Desgraciadamente como mujer creo que sí existen todavía bastantes diferencias. De hecho aunque los mejores resultados académicos y CV en la mayoría de los casos pertenecen a mujeres y son mayoría con respecto a los hombres en los centros de investigación, las mujeres trabajan más y son menos reconocidas en igualdad de condiciones a la hora de promocionarse profesionalmente. La ley de igualdad no deja de ser una “utopía” que no se ajusta a la realidad profesional.

¿Te ha sido fácil compaginar vida familiar y laboral?

Este es un tema complejo. En muy pocos casos es viable esta compaginación. En mi caso y creo que en el de muchas mujeres, hay un momento de tu vida en el que tienes que escoger la prioridad  de una de ellas. Yo di preferencia a mi vida familiar en detrimento de mi carrera profesional. Tengo 3 hijos y una madre que me ha ayudado mucho en los  periodos más difíciles del crecimiento de mis hijos. Por mi generación (un poco machista) he recibido poca o ninguna ayuda con las tareas domésticas, así como ayuda y apoyo a los estudios escolares de mis hijos por parte de mi marido. Además, hay que añadir negativamente el hecho de mi jornada con horario partido y la  falta de flexibilidad laboral en muchas empresas, que dificulta aún más el poder abarcar y llegar a todos “los frentes”.

Esto ha impedido que haya tenido oportunidad para desarrollarme plenamente desde el punto de vista profesional y más en la investigación. Ya que en este campo la mujer  accede  a una cierta estabilidad económica tras varios años encadenando becas económicamente precarias en general y que hace que la posibilidad de estabilizarse familiarmente: accesos a una vivienda propia y tener hijos no se produzca antes de los 40 años.

En conclusión, realmente hay que ser una SUPERWOMAN para poder compaginar la vida familiar y laboral con igual éxito.

Alguien a quien admiras en el mundo de tu profesión

En general admiro a todas aquellas mujeres españolas con relevancia científica como Margarita Salas, María Blasco, etc…y que son un ejemplo a seguir de entusiasmo y constancia en la investigación.

Un consejo a un joven que sueña con dedicarse a la ciencia

Mi consejo sería decirle que realmente este “enamorado” de todo lo que conlleva el mundo de la investigación: el ansía por aprender y descubrir una cosas, poder ayudar con tus conocimientos a la gente y no perder nunca el entusiasmo. En mi caso puedo decir que para mí el trabajo diario es una adicción en la que te enganchas a primera hora  de la mañana y no sabes cuando terminas, el tiempo pasa volando y disfruto con lo que hago.

Es un medio para conocer y colaborar con mucha gente dedicada a lo mismo en todo el mundo recibiendo y contrastando  nuevas ideas y conocimientos científicos. Y también, puede ser una base para una posterior salida profesional dedica a la empresa pública o privada. El requisito fundamental para dedicarse a la ciencia es tener una verdadera vocación.