Una científica de hierro

Margaret ThatcherEn octubre de 1925 nace en Inglaterra una de las mujeres más importantes de la historia reciente de la humanidad: Margaret Hilda Roberts, conocida popularmente por su nombre de casada, Margaret Thatcher. Recibirá una educación cristiana que perdurará durante toda su vida y enfocará su carrera universitaria hacia el mundo de la química. Con 19 años ingresa en la Universidad de Oxford. Aquí destacará con logros tan importantes como convertirse en la tercera presidenta de la Asociación Conservadora de la Universidad de Oxford. Durante su estancia en esta universidad trabajó como investigadora química para la British Xylonite en primer lugar, y más tarde para la J. Lyons & Co., donde desarrollará métodos para la conservación de helados. En ese mismo periodo se convierte en miembro de la Asociación de Trabajadores Científicos.

En aquellos años ya podía atisbarse la implicación social y ganas de cambio en Margaret. Durante las elecciones generales del Reino Unido de 1950 y 1951 luchó por el Partido Conservador por el asiento de Dartford, plaza tradicionalmente laborista, convirtiéndose así en la primera mujer en presentarse al cargo con tan solo 25 años. Fue en esta época cuando conoció a Denis Thatcher, un alto ejecutivo de la industria petrolífera con el que contraería matrimonio en 1951.

Tras licenciarse como abogada en 1953 comienza su búsqueda de un puesto fijo entre los mandatarios. Tuvo que aguantar varios rechazos y baches hasta que en 1959 gana por fin con facilidad el escaño en las elecciones que le dará un puesto en la Cámara de los Comunes. Margaret demuestra constancia y perseverancia durante estos años de tan duro trabajo. Poco tiempo después demuestra valor e iniciativa oponiéndose a su partido en el voto a favor de la restauración del azotamiento. Tan solo unos meses más tarde Margaret es promocionada a la parte visible de los escaños y recibe el cargo de secretaria parlamentaria en el Ministerio del Estado de Asuntos Sociales.

Está claro que Margaret se adelantó a su tiempo. Prueba de ello, por ejemplo, es la pionera y poco compartida decisión de apoyar la proposición de Ley de Leo Abse de despenalizar la homosexualidad. También se manifestó a favor del aborto en caso de deficiencias físicas o psíquicas del feto o incapacidad de la madre para encargarse del niño. Por otro lado, se mostró a favor del mantenimiento de la pena capital y en contra de facilitar los divorcios.

Con Edward Heath al mando del Partido Conservador se hacen con las elecciones de 1970. Thatcher se convierte en la Secretaria del Estado para Educación y Ciencia. En su primer mes en el ministerio recorta el presupuesto suprimiendo la leche gratuita, recibiendo por ello una gran oleada de protestas. Se demostró que estaba en contra de esta decisión pero tuvo que responsabilizarse de la elección del colectivo. Esto la obligó a soportar uno de sus motes «Maggie Thatcher, Milk Snatcher (Maggie Thatcher la roba leche)». Posteriormente se encontró en situaciones similares. Margaret manifestó en sus memorias su falta de influencia en las decisiones gubernamentales de fuera de su departamento mientras Heath estuvo al cargo.

Tras diferentes disputas por el poder del partido, Margaret decide intervenir entrando en la carrera por el encabezamiento del partido conservador en 1975. Sorprendiendo a todos, gana a Heath de forma inesperada en la primera votación, forzando su dimisión. En la segunda votación fulmina al preferido de Heath, logrando así hacerse con el liderazgo definitivo del partido. Su afán de superación y determinación quedaban de nuevo vigentes.

Ya en el poder, Thatcher hizo públicamente unas declaraciones ofensivas al gobierno ruso que consiguieron, en 1976, que esta política inglesa obtuviera el sobrenombre de "la dama de hierro". Ese apodo, que fue puesto en marcha por las vías radiofónicas rusas, se mantuvo para la posteridad en base al carácter e imagen inquebrantable y firme que poseía.

La carrera política de esta dama estuvo repleta de grandes acontecimientos y no falta de polémica por la fuerte influencia de algunas de sus decisiones. Incluso grandes artistas como Morrissey o The Beatles le dedicaron algún tema. Margaret Thatcher se convirtió en la primera mujer del Reino Unido en ser primera ministra. Al tomar su cargo, en mayo de 1979, citó las palabras de San Francisco de Asís:

«Donde hay discordia, podemos traer armonía. Donde hay un error, podemos traer verdad. Donde hay duda, podemos traer fe. Y donde hay desesperación, podemos traer esperanza.»

Margaret Thatcher y Ronald ReaganMantuvo una estrecha colaboración con el que se denominó como su alma gemela, Ronald Reagan. Juntos llevaron a cabo proyectos de gran importancia para el modelo occidental de crecimiento económico capitalista actual.

Al margen de las decisiones e ideología política nos encontramos ante una mujer que ha cambiado el mundo, una revolucionaria y luchadora que se enfrentó a enormes problemas sexistas en una época y país que no hacen sino exaltar sus méritos. Para mucha gente es todo un estandarte y un ejemplo de firmeza y convicción en temas tan importantes como la educación y las libertades sociales.

Fuentes y links de interés

http://es.wikipedia.org/wiki/Margaret_Thatcher

http://www.fundacionburke.org/2009/09/08/margaret-thatcher-y-la-educacion/

http://www.liberalismo.org/articulos/85/margaret/thatcher/

http://www.historiasiglo20.org/BIO/thatcher.htm

http://www.time.com/time/time100/leaders/profile/thatcher.html

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De la diosa Isis a la mortal Agnódice

Con este post iniciamos la sección Mujeres en la Medicina.

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El camino que tendrá que recorrer la mujer para conseguir su cualificada presencia actual en todos los ámbitos de la Medicina es, más que un camino, una carrera de obstáculos.

Un recorrido de siglos en los que una sociedad masculina dominante, no dará muchas facilidades para la incorporación de la mujer al ejercicio profesional.
Esta particular historia, como todas las historias, tiene un principio, en este caso, un impreciso “kilómetro cero”, que vamos a situar en las primeras civilizaciones que van a surgir en esa tierra que Heródoto llamó, equivocadamente, Mesopotamia.
En Mesopotamia como también sucederá en Egipto y otras culturas primitivas, la lucha contra la enfermedad estará encomendada a ciertas divinidades femeninas. Entre ellas se encuentra Isis, la diosa hermana y esposa del gran Osiris, que recibía las invocaciones de las mujeres y los niños, o la diosa Teris, protectora de las mujeres embarazadas, o Ameretap la "farmacéutica divina" que se encargará de la búsqueda de toda clase de plantas medicinales.
El mito griego también nos habla de una Medicina con nombre de mujer. De mujeres-diosas como Circe, o Hécate, que recibía el sugerente nombre de Pharmakis, y a la que Hesíodo atribuye un especial papel protector en el parto y en la salud de los recién nacidos. O la diosa Artemisa, hermana de Apolo, que junto a éste enseñará medicina al centauro Quirón, "maestro de médicos".
Pero pronto la cultura griega va a aportar una importante novedad: a la medicina hecha por dioses y centauros va a suceder, por fin, otra ejercida por seres mortales -aunque algunos de ellos sean posteriormente divinizados-, como Asclepio -Esculapio para los latinos- y sus hijas Hygea y Panacea, protagonistas de lo que será el juramento hipocrático.
La primera de ellas será la encargada del cuidado de los instrumentos quirúrgicos de su padre y maestro, mientras Panacea se dedicará a recolectar las hierbas y plantas medicinales que se precisan para la curación de los enfermos que llegan a los asklepias -mitad templos mitad hospitales- de Epidauro y Pérgamo.
Será preciso esperar a la época de esplendor de la Escuela Médica de Alejandría para contar con noticias, de cierto rigor histórico. respecto a la presencia de la mujer en el arte de curar.
Se sabe -de ello ha quedado constancia en un medallón que se conserva en la Sorbona de París-, que una mujer llamada Agnódice, ejercía la Medicina, vestida de hombre, en la Grecia del siglo III a.C.
Agnódice, era discípula y colaboradora de una de las grandes figuras de la Escuela de Alejandría, Herófilo, al que debemos, entre otras cosas, la distinción entre arterias y venas, la primera descripción de la próstata, del duodeno -al que puso nombre- del ojo , de las meninges, etc.
Pero dado que las mujeres griegas no podían ser iniciadas en los misterios de ningún arte( Shyrock, 1959) y las leyes vedaban la mujer, bajo pena de muerte, el ejercicio de la medicina, Agnódice, por sugerencia de Herófilo, se disfrazaba de hombre para salvar la prohibición y poder ejerce la Ginecología y la Obstetricia entre las mujeres helenas.
De estas leyes da testimonio Eurípides en un diálogo de Fedra:

cita.jpgSi sufres de un mal que no debes mencionar, aquí hay mujeres para ayudarte…pero si es un accidente que se puede revelar a los hombres, habla para que tu caso se notifique a los médicos.

Los médicos griegos alarmados por la notoriedad y los éxitos profesionales de Agnódice buscarán una enferma que se preste a acusarla de intentar seducirla y nuestra heroína, para salvarse del castigo, tendrá que revelar su condición femenina mostrándose desnuda ante los ancianos del Areópago. De su gesto ha quedado un testimonio de indudable valor en el medallón que se conserva en la facultad de Medicina de París.
Cuenta la historia que la intervención a su favor de Herófilo y la manifestación de las enfermas agradecidas, presionó al Consejo de Ancianos, que no tuvo otra opción que perdonarla y permitirla continuar el ejercicio de la Ginecología.

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