Historia de las matemáticas (II)

Con el fin del siglo XIX el número de mujeres doctoras aumentó más rápidamente sin que ello fuese unido necesariamente a cambios institucionales significativos en el acceso de las mujeres a las universidades. Un ejemplo de esto es la concesión del título de doctor en 1895 a tres mujeres cuyas importantes contribuciones al mundo de las matemáticas les mereció ser objeto de sendas biografías: Thyra Eibe, en la universidad de Coppenhague y Marie Gernet (1865-1924) en Heidelberg, quienes fueron respectivamente las primeras mujeres doctoras en matemáticas en Dinamarca y Alemania, y Grace Chisholm (1868-1944) en Göttingen.

Su trayectoria matemática es muy instructiva en cuanto al estatus que podían entonces tener las mujeres en la vida matemática. Grace Chisholm, que no tuvo jamás reconocimientos institucional, es conocida por haber escrito con su marido, el matemático William Henry Young (1863-1942) y presidente de la Unión Matemática Internacional en los años 30, el primer libro en lengua inglesa sobre la teoría de los conjuntos. Su pareja es el primer ejemplo significativo de una "colaboración" matemática entre marido y mujer.

Marie Gernet, sin embargo, no será conocida durante largo tiempo. Después de su tesis trabajó como profesora y no desarrolló más investigaciones.

Desde finales del siglo XIX numerosos países abrieron sus universidades a las mujeres. En el año 1894, tres mujeres acceden a estudiar matemáticas y ciencias en Göttingen: la inglesa Grace Chisholm, ya mencionada, y las americanas Mary F. Winston (1869-1942), quien obtuvo su doctorado en 1897, y Margaret E. Maltby (1860-1944), primera mujer, en 1895, en obtener un tesis en física en una universidad alemana. Estas mujeres extranjeras abrieron el paso a las mujeres alemanas que hasta 1908 no se beneficiarían de una enseñanza secundaria y superior en matemáticas y ciencia a no ser que fuese privada.

La historia de las mujeres matemáticas en los primeros años del siglo XX no incluye más que a algunas raras figuras excepcionales como Emmy Noether (1882-1935) o Hilda Geiringer (1893-1973), primera mujer en obtener una venia legendi en matemáticas aplicadas. Emmy Noether, una de las personalidades emblemáticas de principios del siglo XX, obtuvo su doctorado en matemáticas en la Universidad de Erlangen con Paul Gordan. De origen judío, era la hija mayor del matemático Max Noether. Fue la matemática más productiva y creó su propia escuela matemática en álgebra abstracta: más de quince estudiantes hicieron su tesis bajo su dirección. Fue la primera mujer en obtener el título de profesor en una universidad alemana, aunque no fuese de forma remunerada. En 1933, tras la ley nazi sobre los funcionarios de Estado, perdió su puesto y emigró a los Estados Unidos.

Emmy Noether
Emmy Noether

Gilda Geiringer se enfrentó igualmente a dificultades en su carrera por ser a la vez  mujer y judía. Defendió en 1917 en la Universidad de Viena una tesis sobre las series de Fourier de dos variables bajo la dirección de Wilhelm Wirtinger (1865-1945). Como los verdaderos matemáticos aplicados eran raros, Richard von Mises (1883-1953) la contrata como asistente en su laboratorio de matemáticas aplicadas en la Universidad de Berlín. Hilda seguirá a von Mises a Estambul y después a los Estados Unidos donde llegan en 1940. No obtuvo jamás un verdadero puesto y tras la muerte de von Mises en 1943 se dedica casi exclusivamente a la edición de sus trabajos.

En referencia al siglo XX, debemos destacar que en Estados Unidos, 229 mujeres obtuvieron un doctorado en matemáticas antes de 1940. En Alemania 113 mujeres pasaron un doctorado entre 1907 y 1944 en relación a 1224 hombres. Pero la historia del siglo XX no implica un progreso constante de la participación de las mujeres en el mundo matemático. Así por ejemplo, en Estados Unidos, no es hasta los años 70 que las mujeres vuelven a ocupar el lugar de principios de siglo en relación al número de títulos concedidos en matemáticas.

A partir de los años 80 asistimos a un cambio radical en la historia de las mujeres matemáticas, tanto por el número de mujeres que acceden a títulos de matemáticas como por el reconocimiento que llevan asociados. Además, con el desarrollo de las perspectivas feministas en la historia de la ciencia y con los "estudios de género", encontramos una reflexión más profunda sobre los factores que afectan en el siglo XX y XXI a la participación de las mujeres en la actividad matemática desde una categoría sociológica.

Desde finales del siglo XX y principios del XXI el número de mujeres que tienen un doctorado en matemáticas ha aumentado, así como el número de contribuciones importantes. Hoy, además, el número de mujeres matemáticas, que es realmente diferente en función de los países, parece continuar creciendo. Esto es en parte gracias a la acción de diversas organizaciones, como la American Association for Women in Mathematics y la European Women in Mathematics, creadas para promover los intereses y velar por el resultado de las mujeres en el mundo de las matemáticas. No obstante, las desigualdades entre hombres y mujeres siguen estando a la orden del día y, aunque la incorporación de la mujer al mundo de la ciencia es una realidad, aún no existe ni en nuestras universidades ni en las del resto del mundo un equilibrio entre el número de profesionales matemáticos mujeres y hombres.

Algunos links de interés

http://centros5.pntic.mec.es/~barriope/matematicas/web_taller_0203/mujeres/sandra/grace.htm

http://es.wikipedia.org/wiki/Emmy_Noether

http://en.wikipedia.org/wiki/Hilda_Geiringer

http://www.awm-math.org/

http://www.math.helsinki.fi/EWM/

Una mujer entre números

Sofya Kovalevskaya (1850-1891) fue una de las pocas mujeres que, a pesar de los prejuicios de la época, se ha hecho con un lugar muy notable en la historia de las matemáticas.

rusa.JPG Nació en Moscú, en una familia tradicional y acomodada. En "Las hermanas Rajovsky", Sofya narra su infancia y describe su vida familiar y el círculo de amigos, entre los que se incluía el escritor Dostoievsky.

Ella y su hermana Anyuta formaban parte de un movimiento moscovita en favor de la emancipación de la mujer. Deseaban salir a estudiar a Alemania, algo imposible en aquella sociedad para una mujer soltera. Se pusieron entonces en contacto con un joven paleontólogo, Vladimir Kovalevsky y le propusieron que se casara ficticiamente con una de ellas. Vladimir eligió a Sofya y, así ésta y su hermana tuvieron libertad para estudiar en Alemania, primero en Heidelberg (en 1868) y después en Berlín.

rusa2.JPG

En aquella época las mujeres no podían asistir a las clases públicas, pero Karl Weierstrass, profesor de la Universidad de Berlin, estimó tan alto el talento matemático de Sofya que decidió darle clases particulares desde 1871 a 1874. En 1874 la Universidad de Göttinger, ante la insistencia de Weierstrass, le concedió el título de Doctor in absentia (a distancia, ya que siendo una mujer el claustro no estaba dispuesto a hacerlo de otra forma). Sin embargo, a pesar de sus dotes, su título y la influencia de Weierstrass, ninguna universidad quiso contratar los servicios de una mujer como docente.

Volvió a Rusia y más tarde a las matemáticas con la ayuda por correspondencia de Weierstrass.

En 1884 fue invitada como conferenciante a la Universidad de Estocolmo. En 1888 la Academia de las Ciencias de París le concedió un importante premio por un trabajo sobre rotación de un sólido alrededor de un punto fijo. Por fin en 1889 fue nombrada profesora, gracias a su gran valía y al espíritu abierto de la Universidad en Suecia. Dos años más tarde una epidemia de gripe en Estocolmo se lleva a Sofya, pero deja una importante labor matemática y varias obras literarias.

rusa3.JPG

Webgrafía:  

1.- http://en.wikipedia.org/wiki/Sofia_Kovalevskaya
2.- http://www.agnesscott.edu/LRiddle/women/kova.htm
3.- http://www-history.mcs.st-and.ac.uk/Biographies/Kovalevskaya.html
4.- http://www.absoluteastronomy.com/topics/Sofia_Kovalevskaya
5.- http://search.intelius.com/Sofia-Kovalevskaya
6.- http://planetmath.org/encyclopedia/SofiaKovalevskaya.html
7.- http://www.freebase.com/view/en/sofia_kovalevskaya
8.- http://www.brainyquote.com/quotes/authors/s/sofia_kovalevskaya.html

Historia de las matemáticas (I)

En este blog hemos sido muchos y muchas los que hemos remitido artículos, links, etc. sobre las mujeres más importantes en el mundo de la ciencia, o las mujeres que siendo grandes científicas han sido olvidadas. Yo, tras leer muchos de estos artículos y conocer un poco más sobre todas aquellas mujeres, me propuse la idea de hacer una recopilación de todas aquellas figuras, en especial de las matemáticas. Sobre algunas de estas mujeres han contribuido mis compañeros en el blog pero otras aún no han sido mencionadas. Así, espero ofreceros con esta contribución llamada "Historia de las matemáticas" un panorama general, una pequeña guía, sobre todas aquellas mujeres que han aportado su granito de arena a las ciencias en general y a las matemáticas en particular.

La participación de las mujeres en el desarrollo de las matemáticas está enteramente ligada a las posiciones y roles que les han sido atribuidos en cada sociedad. Hoy en día existen numerosos países en los que las mujeres matemáticas acceden a los puestos más elevados. Sin embargo, en muchos lugares el desarrollo de esta carrera por parte de las mujeres se ve frenado con obstáculos persistentes. En Alemania, por ejemplo, solamente el 3,4% de los puestos de profesores de universidad en matemáticas son ocupados por mujeres. Esta es una de las razones por las que la fundación Volkswagen ha impulsado en Alemania un proyecto interdisciplinar en el que colaboran matemáticos, historiadores y psicólogos sociales con el fin de establecer los diferentes factores que intervienen en el desarrollo de la carrera de las mujeres y hombres matemáticos.

La historia de las matemáticas se limita a monografías de retratos individuales de mujeres excepcionales. En la literatura existente, salvo aquellas excepciones notables, existe una ausencia de mujeres en el campo de las matemáticas hasta el siglo XXI. Entonces, desde una perspectiva histórica, ¿cuál es el panorama que ha permitido u obstaculizado la contribución de las mujeres al mundo de las matemáticas? Y ¿quiénes fueron y por qué aquellas mujeres que lograron hacerse un hueco en el campo de las matemáticas?

La primera de estas excepciones es Hypatia de Alejandría (nacida en 415) sobre la que existen hoy muchas biografías. Ella es la única mujer matemática de la antigüedad sobre la que se tiene constancia contrastada. Aún así disponemos de muy poco material directo sobre su vida y el resto de información se apoya, en parte, en relatos tal vez ficticios, o en la especulación.

Tabla matemática

Tabla matemática

A partir de la Edad Media, algunas mujeres, en particular las pertenecientes a las capas altas de la sociedad, recibieron una educación con el igual reconocimiento que la que recibían con hombres. Sin embargo, no conocemos ningún nombre de mujeres matemáticas para este periodo. Después de la revolución científica, y más en particular en el curso del siglo XVIII en Francia y en Italia, las mujeres letradas accedieron a una notoriedad intelectual.

Las tres grandes figuras más conocidas de mujeres matemáticas de entonces son Maria Gaetana Agnesi (1718-1799), Gabrielle-Émilie Châtelet (1706-1749) y Sophie Germain (1776-1831). En la Inglaterra de la primera mitad del siglo XIX un cierto número de mujeres adquirieron prestigio gracias a su labor vinculada al estudio de las matemáticas. Las más conocidas son Mary Somerville (1780-1872) y Ada Byron King, Condesa de Lovelace (1815-1852) quienes manifestaron un gran interés creador por las matemáticas.

El siglo XIX es todavía un siglo en que las mujeres matemáticas son excepciones en el mundo universitario que les está absolutamente cerrado. A partir de diferentes fuentes podemos crear una lista de "primeras mujeres" en diferentes países. Así, el primer doctorado en matemáticas que se expidió a una mujer fue para la rusa Sofja Kowalewskaja (1850-1891) cuya vida fue una lucha incesante por acceder a aquello que por aquel entonces era un privilegio reservado a los hombres: estudiar y enseñar. Emigrada desde Bielorrusia, obtuvo en 1869 la autorización de asistir a los cursos de la universidad de Heidelber, y más tarde fue a Berlín, para seguir los cursos de Karl Weierstrass (1815-1897).

Las mujeres no tenían entonces en Prusia el derecho de inscribirse en la universidad. Con coraje y apoyada por Weierstrass, Sofja envió a la universidad de Göttingen tres tesis - la primera sobre las derivadas parciales integrales, la segunda sobre las integrales abelianas y la tercera sobre la forma de los anillos de Saturno-. La universidad le expide en 1874 su doctorado in absentia, con la mención más elevada. Nombrada profesora en Estocolmo en 1884, miembro del comité de las Actas Matemática, Sofja Kowalewskaja fue la primera mujer matemática profesional. Se convirtió en un símbolo de aquello que la mujer puede llegar a lograr si no se le ponen trabas. La universidad de Kaiserslautern, por ejemplo, inauguró en 1991 la cátedra Sofja Kowalewskaja de matemáticas aplicadas para las mujeres profesoras invitadas.

En el decenio que sigue a la tesis de Sofja Kowalewskaja, no ha habido más que dos tesis de matemáticas defendidas por mujeres. La primera en Suiza, y la segunda en Inglaterra. La rusa Jelisbeta Fjodorowna (1845-1919) fue por tanto la segunda mujer que obtuvo el grado de doctor en matemáticas, que le fue otorgado en Suiza, en la universidad de Berna en 1878. Algunos años más tarde, en 1885, la inglesa Charlotte Angas Scott (1858-1931) se convirtió en doctora por la universidad de Londres.

Charlotte jugó un papel clave en la creación de la Sociedad Americana de Matemáticas y tuvo una influencia considerable sobre la comunidad matemática americana que entonces se encontraba en pleno desarrollo, sobretodo la parte que correspondía a las mujeres. Durante cuarenta años (de 1885 a 1925) fue la responsable de los estudios de matemáticas en la célebre escuela Bryn Mawr. Charlotte animó a las jóvenes matemáticas a seguir sus estudios en Europa, principalmente en Göttingen, que se había convertido en un centro internacional de matemáticas, y que cambiaría el futuro de las mujeres matemáticas.

Algunos links de interés

http://centros5.pntic.mec.es/~barriope/matematicas/web_taller_0203/mujeres/mujeres_index2.htm

http://personal.redestb.es/javfuetub/biografias/mujmat.htm

http://www.docuciencia.es/2010/01/el-universo-matematico-9-mujeres-matematicas/

http://es.wikipedia.org/wiki/Hipatia

http://de.wikipedia.org/wiki/Sofja_Wassiljewna_Kowalewskaja

Mary Somerville: 92 años al servicio de la ciencia

Mary SomervilleHoy me gustaría hablaros de otra mujer sensacional que utilizó su longeva vida (92 años) en luchar por sus principios y avanzar en el conocimiento de la ciencia.

Se trata de Mary Somerville (1780-1872), matemática y científica escocesa. Fue una de las mujeres de su tiempo que con más pasión se dedicó al estudio de las matemáticas y al conocimiento de los avances científicos. Ser mujer supuso una dificultad con la que convivió, sorteando obstáculos con la paciencia y la convicción de quien cree en su trabajo. Pero ni el acceso a la Universidad ni la participación en Asociaciones Científicas le estaba permitido. No se puede por tanto, desde esta perspectiva, medir sus aportaciones en la medida en la que se miden las de quienes trabajaron en plena libertad y con todos los medios en sus manos.

Aún así os quiero dar un repaso a través de su vida

En primer lugar el contexto en el que se desarrolla su vida es el marco del siglo XIX. Este siglo es uno de los períodos claves de nuestra reciente historia, dados los vertiginosos cambios sociales y políticos que en él se sucedieron.

Un cambio tan radical en el pensamiento en tan corto período de tiempo se puede explicar con la revolución de 1848, el movimiento republicano en Italia, Austria y Alemania y, sobre todo, el impacto que sobre la vida cotidiana supuso la aparición de la máquina, base de la industria: el primer tren de viajeros entre Liverpool y Manchester, la puesta en marcha de la primera línea transatlántica, el comienzo del reinado del teléfono, el telégrafo y el sello de correos.

Para que la industria fuera avanzando necesitaba el desarrollo de los conocimientos prácticos, valorándose enormemente el trabajo investigador de los científicos e inventores.

Sin embargo, como muchas veces ocurre, todo progreso lleva asociado sus costes. Este avance desenfrenado de la industria se hizo a costa de una nueva clase social: los obreros asalariados, los proletarios que reemplazaban a los artesanos del pasado. Hombres, mujeres y niños sin distinción alguna, permanecían por más de doce horas en las fábricas, en condiciones penosas y percibiendo jornales irrisorios. Las infraviviendas en las que se alojaban no les permitían llevar una vida digna y el avance material conseguido no iba acompañado de un progreso personal y moral.

Pronto, muchos de estos obreros comenzaron a organizarse de manera espontánea para exigir una mejora en sus condiciones de trabajo dando lugar a los primeros sindicatos. Los Trade Unions fueron autorizados en 1825, en Inglaterra, medio siglo antes que en el resto de Europa, en consonancia con su pionero desarrollo industrial. Entre sus reivindicaciones intentaban conseguir mejoras para las mujeres y niños, así como la reducción de la jornada laboral a diez horas diarias.

Revolución IndustrialLas mujeres, por su parte, doblemente explotadas al tener que mantener el trabajo en la fábrica y las faenas domésticas, pasaron también a un plano más activo y tomaron conciencia de la necesidad de participar en las luchas sociales junto a sus compañeros.

Uno de los elementos con los que chocan frontalmente estas mujeres es la no existencia del derecho al voto. Las sufragistas, en especial las inglesas, comprenden que para estar en los espacios de decisión deben entrar en política.

Mary Somerville creció a la par que la Revolución Industrial del s. XIX, vivió el surgimiento de nuevas ideologías políticas como el socialismo y el marxismo y, a pesar de su apariencia clásica, puede ser considerada una mujer de su tiempo.Mary nació en Escocia. Pasó su infancia en el campo, en contacto con la naturaleza, lo que estimuló su carácter observador, pero sin una educación formal de manera que a los diez años apenas sabía leer y su madre le hacía practicar con la Biblia.

Al fin su padre decidió enviarla a un internado que fue para ella un auténtico suplicio, ya que su profesora le hacía aprender páginas enteras de diccionarios de memoria.

Un primer encuentro interesante en su vida sucedió cuando tenía trece años. Conoció al Dr. Somerville, que posteriormente se convertiría en su suegro, quien al percibir los deseos de Mary por aprender, le muestra las historias de las mujeres sabias de la antigüedad, y la anima a aprender latín y a leer a Virgilio.

Sus primeras experiencias de resolución de problemas consisten en solucionar los pasatiempos matemáticos de las revistas femeninas. Cuando el tutor de su hermano le daba clase, Mary se las arreglaba para estar presente y resolvía con gran rapidez las cuestiones que éste planteaba a su hermano. Viendo el enorme interés que ella tenía por las matemáticas, accedió a comprarle libros científicos, y le ayudó a leerlos y a resolver los problemas del primer libro de Euclides. Al poco tiempo se vio sobrepasado por el nivel que su alumna había alcanzado. Ella ya había leído los Elementos de Euclides y el Álgebra de Bonnycastle.

Advirtió entonces que las personas de su entorno no podían ayudarla, sabía demasiado y sus padres comienzan a inquietarse pensando que este afán de su hija por el estudio podía acarrearle problemas de salud mental. Su padre dice: "uno de estos días veremos a Mary con camisa de fuerza". Aunque intentaron disuadirla por todos los medios, supo compaginar de forma inteligente sus clases de piano y las labores del hogar con el estudio del álgebra y las lecturas de los clásicos.

A los 24 años se casa con Samuel Greig, capitán de la marina rusa, un hombre sin ningún conocimiento científico al que no le gustaban las mujeres sabias. Sin embargo, Mary, aprovecha la libertad que le supone este matrimonio para continuar sus estudios matemáticos. Tres años después, muere su marido y ella se encuentra viuda, con dos hijos, viviendo en Londres y con una independencia económica que sabe aprovechar para conducir su vida hacia su verdadera pasión: las matemáticas. Su primer éxito fue ganar una medalla de plata por la solución de un problema sobre las ecuaciones diofánticas en el Mathematical Repository de W. Wallace.

Su primo William Somerville se convierte en su segundo marido. Es médico y comparte su interés por la ciencia. Su matrimonio puede considerarse duradero y feliz. William era un hombre inteligente, pero de poca ambición personal y el hecho de que no fuera matemático es valorado por Charles Lyell como un hecho positivo afirmando que: "Si nuestra amiga la señora Somerville se hubiera casado con Laplace, o con un matemático, nunca habríamos oído hablar de su trabajo. Lo habría fundido con el de su marido, presentándolo como si fuera de él".

En Londres, Mary encuentra un interesante ambiente científico. Se interesa por los trabajos de Babbage y su Máquina Analítica. Conoce a Ada Lovelace y le anima a estudiar matemáticas siendo su mentora.

Mary Somerville 2Sus amigos le envían libros y trabajos científicos, la invitan a conferencias y acuden a la casa de los Somerville para compartir sus experimentos.

Lord Henry Brougham, presidente de la Cámara de los Lores, gran admirador de Mary, escribe a su marido instándole a que convenza a su mujer para que traduzca la Mecánica Celeste de Laplace. Ella accede, no sin muchas vacilaciones, rogando que si su manuscrito no se considera aceptable sea destruido. Este trabajo le supone cuatro años durante los cuales demuestra una organización admirable al compaginar su vida familiar y social con su trabajo científico. En sus escritos afirma: "Un hombre siempre puede tener el control de su tiempo alegando que tiene negocios, a una mujer no se le permite tal excusa".

La obra de Laplace es larga y compleja. John Playfair llega a afirmar entonces que apenas hay una docena de matemáticos capaces de siquiera leerla. En una visita que Laplace efectuó a los Somerville, éste comentó que sólo dos mujeres habían sido capaces de leer la Mecánica Celeste, ambas escocesas, la señora Greig y Mary Somerville, quedando sorprendido al comprobar que se trataba de la misma persona.

Su traducción de Laplace resultó algo más que un trabajo mecánico ya que añadió comentarios simples y claros que permitían una mejor comprensión de la obra, incorporando así mismo opiniones independientes que interesaron a personas expertas.

Por su interés demostrado en astronomía, fue nombrada junto con Carolina Herschel miembro honorario de la Real Sociedad de Astronomía siendo las primeras mujeres que obtuvieron tal honor. Sin embargo, Mary no asume el derecho a visitar dicha sociedad si no recibe una invitación especial para ello.

Obtiene, además, muchas otras distinciones, de la Real Academia de Dublín, de la British Philosophical Institution y la Societé de Physique et d´Histoire Naturelle de Ginebre. La reina Victoria le concedió una pensión anual de 200 libras esterlinas, aumentada dos años más tarde a 300 libras. Mary Somerville 3Era por tanto una persona de alto prestigio en la comunidad científica, totalmente reconocida en diferentes países y se sentía feliz por poder disfrutar de una independencia económica que le permitía seguir estudiando.

Sufre una fuerte depresión tras la muerte sucesiva de su marido y uno de sus hijos. Sus hijas la animaron a que iniciara un nuevo proyecto. Vive entonces en Nápoles y con 85 años comienza a escribir su cuarto libro On Molecular and Mycroscopic Science y revisa su libro On the theory of differences. A los 89 años escribe su autobiografía y sigue estudiando matemáticas aun con 92 años. Cuando le sorprende la muerte estaba investigando

Os voy a dejar uno de sus últimos escritos que me parece, al menos, sorprendente:

Tengo 92 años…, mi memoria para los acontecimientos ordinarios es débil pero no para las matemáticas o las experiencias científicas. Soy todavía capaz de leer libros de álgebra superior durante cuatro o cinco horas por la mañana, e incluso de resolver problemas.

Quienes tuvieron la suerte de conocerla no dudaron en llamarla "la reina de las ciencias del siglo XIX".

Este post es un pequeño reconocimiento a tan gran mujer y esos  92 años de lucha y aprendizaje por la ciencia.

Fuentes y enlaces de interés

http://thales.cica.es/rd/Recursos/rd97/Biografias/55_56-1-b-CONTEXTOH.html

http://centros5.pntic.mec.es/~barriope/matematicas/web_taller_0203/mujeres/lorena/mary_somerville.htm

http://mujeresquehacenlahistoria.blogspot.com/2009/04/siglo-xviii-mary-somerville.html

http://womenshistory.about.com/library/bio/blbio_mary_somerville.htm

http://ciencia.astroseti.org/matematicas/articulo.php?num=3495