La carrera universitaria, un reto para la mujer

 

 

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Mucho se ha hablado y mucho más se hablará sobre la incorporación de la mujer al mundo laboral, en este sentido se han realizado leyes que intentan ayudar a la mujer a introducirse en este mundo, y bajo una perspectiva general se entiende que se están obteniendo buenos resultados, ya que está viendo una progresión ascendente desde la democracia e incluso antes, en el número de mujeres incorporadas al mundo laboral. Parte de la responsabilidad de este cambio lo podemos encontrar en las leyes que el Estado está realizando para que la plena igualdad sea algo más que una utopía. Todas ellas se han venido realizando con las mejores intenciones, aunque todas ellas han tenido fallos. Una de las últimas y más igualitarias sería la Ley de paridad, la cual establece una representación equilibrada entre mujeres y hombres en todos los ámbitos de las Administraciones Públicas, y propone una composición, igualmente equilibrada por sexos en las listas electorales.

Hay un lugar de la Administración Pública donde estos avances se deberían estar dando y donde estas leyes, sobre todo las de paridad se deberían estar ejecutando: El ámbito de la educación, y más aún en las Universidades que debería ser la parte de la educación encargada de promover y evolucionar más rápido que el resto niveles, ya que debería ser el ejemplo de todos ellos.

Pero al contemplar el estudio LA SITUACIÓN DE LAS MUJERES EN EL SISTEMA EDUCATIVO DE CIENCIA Y TECNOLOGÍA EN ESPAÑA Y SU CONTEXTO INTERNACIONAL llevado a cabo por AMIT, observamos que esta ley no se cumple en ningún caso, es más, la mujer en los cargos superiores de la Universidad es un número minoritario cuya progresión en la última década apenas ha sufrido cambios. Lo cual quiere decir que en el contexto real, fuera del marco legal, estas leyes no se aplican, y lo que es más curioso, no hay repercusiones al respecto.

Además se aprecian unos resultados que parecen contradictorios: En la Universidad pública hay un mayor número de alumnas que de alumnos (aproximadamente un 60%) pero al ir subiendo en la escala de puestos universitarios, este porcentaje se reduce drásticamente, al llegar a un 12% de mujeres catedráticas.

Los datos son aún más dramáticos cuando vemos los mismos resultados en carreras que habitualmente han sido consideradas como “masculinas”, es decir las ingenierías y carreras de ciencias experimentales.

Para analizar esto se debería empezar por la elección de las carreras universitarias, preguntarse el motivo por el cual una mujer tiene más probabilidades de elegir un tipo de carrera u otra. Esta elección entraña desde motivos personales, sociales etc., pero parece ser que uno de los más importantes es la falta de modelos a seguir en esos ámbitos, es decir, no hay mujeres visibles para tomar como referencia. Este motivo se ve refrendado en el poco alcance mediático que tienen las hazañas realizadas por mujeres en el mundo científico-tecnológico. Un ejemplo de modelos en la ciencia sería los galardonados con el Premio Nobel en Física, Química, Económicas (que suelen ser matemáticos) y Medicina, los cuales en su mayoría han sido otorgados a hombres, además cuando se le ha otorgado a una mujer ha sido en la mayoría de ocasiones compartido con nombres masculinos, sin darles mucha importancia a la aportación femenina. Hay grandes nombres femeninos en la ciencia, sobre todo en la actualidad, tanto en empresas públicas como privadas, pero su notoriedad parece no ser un tema importante para los medios de comunicación, lo cuales suelen ser los encargados de destacar la labor de una persona y por tanto reducen la facilidad para encontrar esos ejemplos.

Después de esto hay que analizar cual es el número de licenciadas. Como vemos en el estudio mencionado anteriormente, el número se mantiene. Donde aparece la paradoja es ya en los doctorados…las mujeres bajan y los hombres suben ¿Cuál es el motivo por el cual las mujeres no acceden al doctorado? Este es el punto de inflexión donde se debería centrar la atención, porque este es el germen de donde vienen el resto de dramáticos descensos cuando hablamos de categorías profesionales como las de catedrático y rector (donde el número de mujeres es prácticamente inexistente).

Se puede concluir que al parecer el hecho de que halla poca representación femenina en la coordinación de los doctorados desanima a las licenciadas para realizarlo, tal vez porque piensen que con una mujer van a tener mejores posibilidades de lograr sus objetivos. Este tipo de pensamiento es el que produce la no progresión de la mujer en puestos universitarios, la raíz de ese pensamiento es lo que hay que encontrar para atajar esta situación.

Un impulso para aquellas estudiantes que se plantean esto al decidirse por matricularse en un doctorado, sería que en un departamento cuyos miembros y directores fueran hombres hubiera un número representativo de mujeres realizando el doctorado, con las mismas responsabilidades y posibilidades de investigación que sus compañeros hombres. Por ello, es importante convencer a los hombres del importante papel que tienen para conseguir la igualdad, tanto en este ámbito como en el empresarial, político etc…que nos ayuden a romper el famoso techo de cristal, para poder acceder a los altos cargos sólo por capacidades y conocimientos, no por otras causas.

http://mujeres.ecoleganes.org/spip.php?article1174

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/nueva/Ley/Igualdad/impone/paridad/listas/electorales/elpporsoc/20060303elpepusoc_1/Tes

http://www.uv.es/csif/Articulo%20Igualdad%20para%20todas%20en%20la%20carrera%20investigadora.pdf

http://investigacion.universia.es/seccionEspecial.jsp?idEspecial=149&idSeccion=6193&title=PANORAMA-DESIGUAL-MUJER-UNIVERSIDAD

http://www.ciudaddemujeres.com/ciudades/Aviles/?p=1762

¿Por qué existen tan pocas mujeres en la ciencia?

Supongo que esta misma pregunta os la habréis formulado alguna vez.

El debate sobre la escasez de mujeres en la ciencia fue provocado a partir de un estudio de investigación realizado en 1997 en Suecia, marcando un punto decisivo en Europa. Así, organizaciones de investigación, universidades y gobiernos no pudieron ignorar una prueba documentada de discriminación, cuando este hecho antes se había considerado anecdótico.
Los estudios indican que aquellas mujeres que permanecen en la ciencia afrontan la discriminación, con empleos más precarios y con subvenciones inferiores a sus colegas masculinos.
Lo cierto es que la orientación masculina de la ciencia no es la única causa que explica la baja representación de la mujer en este ámbito. La aceptación del estereotipo del macho científico o ingeniero es probablemente muy importante. Las mujeres, por oposición, tienen pocos modelos femeninos con los que identificarse y pocos líderes que las animen y empujen.

Es sabido que las mujeres cargan con el cuidado de los hijos. Dejan el laboratorio y el retorno se convierte en una difícil tarea. El tiempo que están alejadas del lugar de trabajo conduce al desconocimiento en nuevas tecnologías y en los avances recientes. El reciclaje es un asunto arduo, en el que no todas las empresas están dispuestas a intervenir. Muchos hablan de la conciliación familiar y laboral. Lo que falta por saber es si esta es una acción que se está implementando y que se convierte en un hecho cada vez más común o que al empresario no le compensa invertir en temas de igualdad.
¿Dónde se encuentra la solución? Las acciones pueden tomarse en diferentes niveles y, según los expertos, la forma más efectiva cocnsiste en la educación. La escuela, la universidad o el puesto de trabajo son las áreas en las que actuar, en primer lugar.

Fuente: Universia